Friday, April 18, 2014

Los aquí firmantes pedimos firmeza y culpamos a Israel - Elliot Abrams - Pressure Points



Varios miembros bien conocidos de la política exterior de Estados Unidos (de la administración Carter) acaban de publicar una carta abierta al secretario de Estado de Kerry titulada " Manténgase firme, John Kerry". Y el objetivo de su carta... es culpar a Israel por todos los problemas en las negociaciones de paz.

La crítica de Israel y de las políticas del gobierno de Netanyahu es ciertamente justa, ya sea desde la izquierda o la derecha. Pero las críticas aducidas aquí no lo son. ¿Por qué no?

Para los autores de la carta - Zbigniew Brzezinki, Carla Hills, Lee Hamilton, Thomas Pickering, Frank Carlucci, y Henry Siegman - la principal responsabilidad de la ausencia de paz la tiene la "ampliación" de los asentamientos israelíes, convirtiéndolo en el problema central para llegar a la paz. Proponen detener todas las negociaciones hasta que finalice la "ampliación" de los asentamientos. El problema de este enfoque es que son precisamente los palestinos, después de todo, los que quieren cambiar la situación actual, es decir, poner fin a la ocupación, y obtener un estado soberano, por lo que detener toda la actividad diplomática parecería más bien perjudicar el deseo de los autores de ayudar a la paz. Pero hay un problema más profundo: no hay tal "ampliación" de los asentamientos israelíes. No hay un crecimiento de la población judía, especialmente en los grandes bloques que Israel obviamente desea conservar en cualquier acuerdo final. Pero la ampliación, y lo que significa lógicamente, la expansión física, no es el problema, y ​​de hecho es muy poco frecuente en los asentamientos de Cisjordania. Los autores no parecen saber esto.

El segundo elemento en importancia para la consecución de la paz es el final de la "incitación palestina", un término utilizado durante mucho tiempo por los funcionarios estadounidenses para describir las acciones y declaraciones antisemitas que glorifican el terrorismo y a los terroristas - nombrando escuelas y parques con sus nombres, por ejemplo -. Pero los autores de esta carta no identifican la "incitación" con nada de esto, de hecho no mencionan el antisemitismo palestino o la glorificación del terrorismo antijudío. Por el contrario, argumentan en su lugar que Israel "contempla varias reivindicaciones palestinas a toda la Palestina histórica como una incitación". Esto es simplemente erróneo. Lo que significa la incitación palestina lo describe perfectamente David Pollock, del Instituto Washington para la Política del Oriente Próximo:
En un caso especialmente llamativo, a finales de 2012, la página de Facebook de Fatah publicaba una imagen de Dalal Mughrabi, una mujer terrorista que participó en el ataque más mortífero en la historia de Israel - el asesinato de 37 civiles en la masacre de Coastal Road en 1978 -. La imagen fue publicada con esta declaración: ''En este día nació en 1959 la mártir (Shahida) Dalal Mughrabi, la heroina de la misión Martyr Kamal Adwan, la novia de Jaffa y la suave y energizante fuerza de Fatah".  
Otro tema relevante de la incitación palestina oficial es la demonización de los israelíes y de los judíos, comparándolos a menudo con animales. Por ejemplo, el 09 de enero 2012 la televisión de la AP transmitió un discurso de un imán palestino, en presencia del ministro de Asuntos Religiosos, donde se hacia referencia a los judíos como "monos y cerdos" y se repetía el hadiz gharqad, un texto tradicional musulmán sobre como los musulmanes matarían a los judíos que se esconderían detrás de árboles y rocas, ya que "el Día del Juicio no vendrá antes de luchar contra los judíos".
Los autores de la carta deberían saber que este tipo de incitación sucede constantemente, y deberían exigir que termine.

Luego viene un párrafo en su carta sobre el reconocimiento palestino de Israel como un Estado judío en el cual los autores se muestran un tanto ambiguos. Llegan a la conclusión de que "el reconocimiento palestino de Israel como un Estado judío, siempre que se otorgue derechos plenos e iguales a sus ciudadanos no judíos, no negaría la narrativa nacional palestina". Ellos deberían haber reconocido que Israel ya concede plena igualdad de derechos a sus ciudadanos no judíos. No hay ningún otro país en la región con una población cristiana tan sustancial y cuyos ciudadanos cristianos no estén huyendo, y eso es algo que podrían haber sido observado perfectamente. Y los musulmanes en Israel votan en elecciones totalmente libres. En otro lugar de la región ¿eso realmente sería posible?

Luego viene un párrafo sobre la "seguridad de Israel" donde se dedican básicamente a condenar la "ilegal apropiación de tierras de Cisjordania", como si Israel no tuviera ningún tipo de problema de seguridad en absoluto. Con respecto al Valle del Jordán, se quejan de la impresión de que Estados Unidos esté tomando demasiado en serio las preocupaciones de seguridad de Israel. Parece que no reconocen algo que cualquier experto serio conoce: que el Reino Hachemita de Jordania también tiene graves preocupaciones y objeciones acerca de la seguridad en el Valle del Jordán y no, repito, no quiere contemplar una rápida retirada de las fuerzas israelíes de esa larga frontera. La seguridad en la Ribera Occidental es un problema grave, pero la carta abierta no trata el problema de una forma seria.

Los autores concluyen diciendo que "los términos de un acuerdo de paz propuesto por el gobierno de Netanyahu, ya sea en relación con el territorio, las fronteras, la seguridad, los recursos, los refugiados o la ubicación de la capital del Estado palestino, requieren compromisos de territorio y de soberanía palestina en el lado palestino basados en las líneas de 1967. Pero esos términos no reflejan ningún compromiso por parte de Israel...". Esto es notable. Es obvio que decenas de miles, tal vez cien mil o más, colonos israelíes tendrían que ser desarraigados en cualquier acuerdo de paz, tal como se estipulaba en las propuestas realizadas por Israel en Camp David en el año 2000 y después de Annapolis en 2008. Los autores no mencionan esas propuestas, ni el hecho de que la OLP las rechazara. Tampoco el desarraigo masivo de ciudadanos a los que Israel tendría que enfrentarse.

Después de su docena de viajes a Israel como secretario de Estado, John Kerry puede presumir de saber bastante más que los autores de esta carta abierta sobre lo que está pasando en el "proceso de paz". Esperemos que eso sea el significado de "Manténgase firme", en contra de un análisis que culpa exclusivamente a una de las partes por el fracaso de las negociaciones de paz, y hace caso omiso de la historia y de la complejidad de las negociaciones.

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