Thursday, May 29, 2014

La alienación de Israel de los jóvenes judíos americanos - Shmuel Rosner - Jewish Journal



Dos preguntas han estado constantemente en mi mente en los últimos años, probablemente demasiado. La primera es: ¿Existe una tendencia ascendente en la alienación de los judíos del resto del mundo respecto a Israel? La segunda es: Si existe esa tendencia, ¿cuál es la razón de ello? Tengo algunos nuevos datos sobre ese tema cortesía del profesor Steven Cohen, de la Hebrew Union College-Jewish Institute of Religion, a través de los cuales podemos tratar de empezar a responder estas dos preguntas.

La segunda pregunta depende de la primera y sólo tiene sentido si la respuesta a la primera pregunta es afirmativa. El problema es, sin embargo, que no podemos responder a la primera pregunta con total confianza. Sabemos que las afirmaciones anteriores de "distanciamiento" han sido exageradas; sabemos que el panorama general es complejo, y sabemos que hay hallazgos contradictorios en diferentes estudios. El tan mentado estudio del Pew Research Center sobre los judíos americanos incluía un capítulo completo sobre "la conexión con y actitudes hacia Israel", sin embargo, el debate aún continúa. En términos generales, se demuestra que "7 de cada 10 judíos americanos (el 69%) dicen estar muy apegados emocionalmente (el 30%) o de alguna manera unidos (el 39%) a Israel", presumiblemente es bastante. Pero esa evaluación es más turbia si nos fijamos en los números detallados, y lo es aún más cuando diferentes estudiosos siguen ahondando en un intento de comprender mejor las corrientes subterráneas de las actitudes de la comunidad.

Hace dos semanas, el periodista del Forward Nathan Guttman escribió sobre el impacto de los matrimonios mixtos en la actitud de los jóvenes judíos estadounidenses hacia Israel. La fuente de sus números era Cohen. "Los datos muestran un panorama alarmante de un problema cada vez más importante que, con el tiempo, podría poner en peligro los lazos entre la comunidad judía estadounidense e Israel", escribió Guttman. Cohen encontró que "una quinta parte de los jóvenes judíos americanos no ortodoxos podría clasificarse como alienados de Israel", es decir, "que esos miembros de la comunidad judía tienen poco apego a Israel y creo que los Estados Unidos tiene mucha culpa de eso".

Los miembros de este grupo tienen dos características principales: su procedencia de un matrimonio mixto es más preponderante y sus actitudes liberales o progresistas son el otro factor que desempeña un papel importante. Según el análisis de Cohen de las cifras del estudio de Pew, el grupo "alienado Israel" representa al 20,75% del grupo de edad judío americano entre los 18-29 años, que representan el 19.62% de los que tienen "padres mixtos" y un más bajo pero significativo 13,91% de los judíos con "puntos de vista liberales y progresistas". El "matrimonio mixto" y las explicaciones "progresistas" de la enajenación no cuentan la misma historia, no apuntan a la misma conclusión y no reúnan a los mismos observadores.

Tenemos que ser honestos en este debate para encontrar la respuesta en la culpa de los "matrimonios mixtos" de la "alienación o distanciamiento" de Israel y colocarlo de lleno en la incapacidad de la comunidad judía estadounidense para encontrar un remedio para el problema (si representa aún un problema) de los matrimonios mixtos. Por otra parte, la alineación dentro de las opiniones "liberales o progresistas" parece justificarse en el carácter "conservador o de línea dura" del actual Israel" (y recuerden, todavía no estamos seguros de que exista tal cosa).

Es importante reconocer la narrativa subyacente contada por cada conjunto de cifras, ya que nadie en este campo está libre de prejuicios y de la ideología (y eso me incluye a mí, por supuesto). Por lo tanto, la siguiente pregunta que le formulé a Cohen era casi inocente, como se apresuró a entender. Le pedí que mirara hacia atrás en sus números y examinara la teoría de si esos dos polos de la alienación - "matrimonios mixtos" e "ideología progresista" - eran los mismos. Si "los matrimonios mixtos" tenían que ver con una "ideología progresista", y si las personas de ideología "progresista" eran la que optaban por los "matrimonios mixtos", por lo que el problema de unas posturas antagónicas estaba más o menos resuelto.

¿Creen que saben la respuesta a mis preguntas? Lo he comprobado con cinco a seis israelíes bien informados, y todos ellos - todos - dieron la respuesta equivocada. Todos ellos asumieron que los judíos más liberales o progresistas tenían más probabilidad de haber nacido en un hogar mixto. Pero los números de Cohen apoyan la conclusión opuesta. Es decir: los judíos de familias interconfesionales son menos liberales que aquellos cuyos padres eran ambos judíos. "Progresistas" procedentes de matrimonios judíos representan al 36%, mientras que para los matrimonios mixtos representan al 21%. Si hablamos de personas "muy liberales o muy progresistas", un 17% proceden de matrimonios judíos, mientras que en los matrimonios mixtos la cifra es de un 11%. Es decir: "matrimonios mixtos" y personas "liberales o progresistas" no pertenecen necesariamente al mismo grupo. Esto no fue sorprendente para Cohen, como ya lo escribió en 1983 en su libro "American Modernity and Jewish Identity", donde afirmaba que los matrimonios mixtos llevan a los judíos hacia el centro político de Estados Unidos.

Entonces, ¿dónde nos deja esto?

Como siempre, no dejamos de darnos cuenta que la realidad es compleja. Si hay alienación de Israel entre los jóvenes judíos americanos se debe principalmente al creciente fenómeno de los matrimonios mixtos, pero también por la afiliación política de esos jóvenes judíos. En el grupo de edad de 18 a 29 - y de nuevo, esto solamente referidos a los judíos americanos no ortodoxos - cerca del 60% se califican de "liberales o progresistas". Cerca del 20% de esos "liberales" creen que los EEUU "apoyan demasiado a Israel". Hagan pues sus cálculos y lleguen a la conclusión correcta: Peter Beinart se equivocó al afirmar de una manera simplista que existe un "distanciamiento" que emana principalmente de la política de Israel y de las principales organizaciones judías. También sería erróneo suponer de una manera simplista lo contrario, es decir, que la política de Israel y las organizaciones judías americanas no tienen nada que ver con ese sentimiento de alienación.

Las conclusiones, en lo que se refiere a las políticas, son los siguientes: Israel podría ser capaz de ayudar un tanto a la comunidad judía americana si ayudara a la hora de encontrar una manera de revertir la tendencia hacia los matrimonios mixtos o bien ayudara a buscar nuevas formas de conectar a eso judíos procedentes de matrimonios mixtos con la comunidad y con el judaísmo. Pero tampoco puede escapar de tener que desarrollar una mejor manera de conectar con los jóvenes judíos "liberales o progresistas". Es decir, adoptar tanto una política como un vocabulario que no les aliene de ellos.

Es decir, que Israel se preocupe lo suficiente para tratar de mantenerlos cerca. Y, por supuesto, tampoco tiene por qué: la conclusión final de algunos israelíes puede ser que la pérdida del apoyo de esos judíos americanos progresistas sigue siendo preferible a la alteración de las políticas y el lenguaje israelíes. Pero eso es un tema para una discusión diferente.

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