Sunday, June 29, 2014

Los judíos (asquenazis) no son descendientes de los kazaros, afirma un historiador de la Universidad Hebrea - Ofer Aderet - Haaretz



La afirmación de que los judíos asquenazis de hoy son descendientes de los kazaros que se convirtieron en la Edad Media es un mito, según una nueva investigación realizada por un historiador de la Universidad Hebrea.

La tesis kazara ganó prominencia mundial cuando el profesor Shlomo Sand de la Universidad de Tel Aviv publicó "La invención del pueblo judío" en 2008. En ese libro, que se convirtió en un best seller y que fue traducido a varios idiomas, Sand argumentaba que el "pueblo judío" es una invención forjada de mitos y de una "historia" ficticia" que trataba de justificar la propiedad judía de la Tierra de Israel.

Ahora, otro historiador israelí ha desafiado uno de los fundamentos del argumento de Sand: su afirmación de que los judíos asquenazis son descendientes de los habitantes del reino kazaro que, supuestamente, en el siglo VIII se convirtieron en masa al judaísmo bajo instrucciones de su rey. En un artículo publicado este mes en la revista "Estudios Sociales Judíos", el profesor Shaul Stampfer concluyó que no hay evidencia para apoyar esta afirmación.

"Esta conversión, a pesar de que es una historia maravillosa, nunca sucedió", nos dice Stampfer. Stampfer, un experto en la historia judía, analizó el material procedente de diversos campos, pero no encontró ninguna fuente fiable para la afirmación de que los kazaros - un reino multiétnico que incluía a iraníes, turcos, eslavos y circasianos - se convirtieron al judaísmo. "Nunca hubo una conversión al judaísmo de un rey kazaro o de su élite", afirmó. "La conversión de los kazaros al judaísmo es un mito sin fundamento".

Como historiador, se dijo sorprendido al descubrir lo difícil que es "demostrar algo que nunca sucedió. Hasta ahora, la mayor parte de mi investigación se ha dirigido a descubrir o aclarar lo que sucedió en el pasado... Es un reto mucho más difícil probar que algo no sucedió que probar que supuestamente ocurrió. Esto sucede porque la prueba se basa principalmente en la falta de pruebas en lugar de en su presencia, como por ejemplo es un evento sin precedentes la supuesta conversión de todo un reino al judaísmo que no ha merecido ninguna mención en las fuentes contemporáneas a dicho suceso". "El silencio de tantas fuentes sobre el pretendido judaísmo de los kazaros es un hecho muy sospechoso", dijo Stampfer. "Los bizantinos, los Geonim [los líderes religiosos judíos del siglo VI aL siglos XI], los sabios de Egipto, ninguno de ellos tienen una palabra acerca de unos kazaros supuestamente judíos".

Esta investigación terminó ocupándole cuatro años. "Yo pensé que iba a terminar en dos meses, pero descubrí que había una enorme cantidad de trabajo. Tuve que comprobar fuentes que no estaban dentro de mi campo, y he consultado y recibido ayuda de mucha gente".

Stampfer afirmó que su investigación no tenía motivos políticos, aunque reconoce que el tema está políticamente motivado. "Es una cuestión histórica muy interesante, pero tiene implicaciones políticas", dice. "Como historiador, estoy naturalmente preocupado por el mal uso de la historia. Creo que la historia debe ser eliminada de las discusiones políticas, pero cualquier persona que, sin embargo, quiere utilizar la historia, al menos, debe presentar unos hechos correctos. En este caso, los hechos son que los kazaros, según los hechos disponibles, no se convirtieron al judaísmo, y que por lo tanto los judíos asquenazis no pueden ser descendientes de unos hipotéticos judíos kazaros, por lo tanto, los problemas políticos contemporáneos entre los israelíes y los palestinos deben ser tratados sobre la base de la realidad actual, no sobre la base de un pasado ficticio".

Shlomo Sand había unido directamente el tema kazaro al conflicto palestino-israelí. En el Haaretz afirmó en el 2008 que muchos judíos temían que una amplia aceptación de su tesis socavaría su "derecho histórico a la tierra. La revelación de que los judíos (asquenazis) no provienen de Judea [el antiguo Israel], atacaría ostensiblemente la legitimidad de nuestra presencia aquí... Hay un miedo muy profundo de haya dudas sobre nuestro derecho a existir (aquí)".

Stampfer cree que la persistencia del mito de la conversión al judaísmo de los kazaros da fe de la renuencia de ciertos investigadores a abandonar paradigmas familiares. "Los que creyeron esta historia - y son muchos - por lo general no lo hicieron por razones maliciosas", nos dice. "Yo les digo a mis alumnos que la única cosa que quiero que recuerden de mis clases es la necesidad de investigar y cuestionar, para investigar si los argumentos que se escuchan son creíbles, razonables y bien fundados".

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