Saturday, June 07, 2014

¿Por qué Jesús hablaba realmente en hebreo? - Randall Buth - Haaretz



Alrededor del comienzo del milenio, recibí un correo electrónico de unos productores que buscaban crear un guión de cine sobre la enseñanza en arameo de los sabios judíos del siglo primero. Dado que mi doctorado se basó sobre el arameo, y las lenguas semíticas son mi área de especialización, ¿estaría interesado? Todo esto despertó mi curiosidad, así que les contesté con una pregunta: "Ya que los maestros judíos del primer siglo tendían a utilizar el hebreo, ¿por qué esos cineastas están interesados solamente en la escritura aramea?" Recibí una respuesta corta que decía que el guión de la película "trataba sobre Jesús, como si decir eso fuera suficiente". Rechacé su oferta.

La semana pasada hubo muchas noticias sobre la "controversia" desatada con respecto a la lengua de Jesús provocada por el intercambio entre el primer ministro de Israel Netanyahu y el Papa, sacando a la luz cómo se "ha consagrado académicamente un Jesús que solo parece poder hablar en arameo", al igual que la sociedad judía en general. El artículo en el Haaretz de Elon Gilad, “¿Qué idioma hablaba Jesús?", era un buen ejemplo de ello.

Gilad comienza su exposición citando a Juan 20:16, donde María Magdalena se dirige a Jesús como Rabbouni, "mi señor, mi maestro". Dado que la palabra hebrea que identifica a un rabino (rabbi) es ampliamente conocida por los especialistas y en general por el lector habitual, se esboza la hipótesis de que Rabbouni no puede ser hebreo y debe ser una expresión aramea.

Pero el escritor del evangelio denomina a esa palabra como "hebrea", no aramea, y estaba en lo cierto. Rabbuní es, de hecho, un excelente hebreo de la Mishná. Ha sido atestiguado en el Codex Kaufmann del Mishna Ta`anit 3.8. Conclusiones erróneas como las de Gilad perpetúan conceptos erróneos que conducen a expectativas equivocadas. Un siglo de erudición israelí acerca de la Mishná hebrea ha sentado las bases para una perspectiva diferente.

Tres telones de fondo sobre la situación lingüística en la Judea y la Galilea del siglo I deberían revertir en realidad las expectativas sobre la lengua de Jesús y los idiomas que se hablaban: el carácter coloquial del hebreo de la Mishná; el carácter anacrónico y extraño de las traducciones en arameo, los Targum: y la exclusividad de hebreo en parábolas históricas.

Una falacia común presenta el uso del hebreo en la Judea y la Galilea del siglo I como un lenguaje estrictamente sagrado, literario, y comparable al uso del latín en la Europa medieval. La noción de que el hebreo y el latín eran monolíticos es errónea. Durante el período del Segundo Templo, el hebreo se había convertido en dos dialectos sociales. El registro más elevado era el de un dialecto literario utilizado para la comunicación prestigiosa, y que es conocido hoy como "hebreo bíblico tardío", y que sería el lenguaje de los libros de Esdras y Nehemías, y gran parte de los escritos de Qumran. El registro de menor nivel se puede observar en obras como el Rollo de Cobre de la Cueva nº 3 de Qumran, y en varios papiros, graffitis e inscripciones de la época del Segundo Templo, así como en los escritos tanaitas y amoritas de la literatura rabínica.

Ya en 1908, MH Segal había señalado al mundo académico que el hebreo de la Mishná demostraba las marcas del desarrollo interno de un lenguaje coloquial, por lo que definitivamente no era un lenguaje de uso artificial utilizado por una élite académica.

En segundo lugar, se argumenta que los judíos de Judea y de la Galilea del primer siglo necesitaban una traducción de la Biblia hebrea al arameo, un Targum. El argumento es que la existencia de los Targum arameos debería significar que aquella gente no conocía el hebreo. Sin embargo, los Targums sirvieron a un interés interpretativo más allá de la simple traducción, como un comentario que aclaraba y ampliaba un texto sin formato (explicativo). Además, aunque muchos escritos en arameo se encuentran entre los manuscritos de la comunidad de Qumran, a excepción del foráneo de Job (importado) y un potencial texto para un día de fiesta de peregrinación, no hay una Biblia en arameo. Las tradiciones de los Targum de las que disponemos provienen de los siglos II y III d. C. En el momento actual, la creencia generalizada en la posibilidad de un uso práctico en aquella época de un Targum arameo del siglo I (en Israel), sigue siendo una especulación y una evidencia posible, por escasa que sea, aunque en realidad tal suposición apunta en dirección opuesta.

Las parábolas son la tercera pieza del rompecabezas lingüístico. Ciertos géneros literarios judíos siempre han estado en hebreo, uno de los cuales eran las parábolas históricas rabínicas. En la literatura rabínica, incluso dentro de los contextos en arameo, la parábola histórica siempre estuvo en hebreo. La posible relación con Jesús es obvia, ya que Jesús se caracteriza a menudo por ser alguien que enseñaba a la gente por medio de parábolas. El género de la parábola se utilizaba para conseguir que se comprendiera más fácilmente una enseñanza y que llegara a todos los niveles de la sociedad. Se trataba por lo tanto de un género literario popular, no uno "culto" o "elitista".

La arqueología también ha sido anunciada como una prueba decisiva de que Jesús solo hablaba el arameo. De acuerdo con Gilad: "En la Galilea, donde Jesús vivió, el arameo se había hecho dominante en el momento en que nació Jesús. En el sur, en Judea, la evidencia arqueológica nos muestra la existencia de algunos focos de hebreo que todavía permanecían en el siglo I d. C.". Esta suposición es irónica. El verdadero problema es que no tenemos prácticamente ninguna evidencia arqueológica de las lenguas semíticas del primer siglo (arameo o hebreo) habladas en la Galilea. Tenemos los nombres de galileos que se hallaban en el sur, y que eran hebreos.

Todo lo anterior señala que hay fuertes evidencias que respaldan los comentarios del primer ministro israelí sobre la lengua de Jesús. Sí, con toda probabilidad, Jesús sí enseñó en hebreo. Contra Gilad, el padre de Bibi, un conocido historiador, podría estar orgulloso de su hijo. Sin embargo, el Papa le respondió que Jesús hablaba el arameo. Él, también, tiene parcialmente razón. El Evangelio de Marcos registra al menos dos expresiones en arameo, ambas referidas a relatos de sanación, Marcos 5:41 y 7:34.

El problema surge cuando las personas tratan de impulsar esas lenguas en exclusividad, ya sea en un idioma u otro. Esto nos lleva al punto más problemático de las palabras de Jesús en la cruz: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mateo 27:46, Marcos 15:34). Es probable que la transliteración de Mateo refleje la forma original de la historia, y que sea Marcos quién haya traducido los sonidos. Mateo parece hacer que Jesús se refiera al Salmo 22, ya sea en el hebreo de la Mishná o en una lengua mixta, mientras que Marcos presenta a Jesús hablando totalmente en arameo, al igual que los dos relatos de sanación antes mencionados. En cualquier caso, algunas declaraciones en arameo no prueban su exclusividad.

Ya se cuestiona, o se considera una opción poco viable, que el arameo fuera el único lenguaje coloquial en la tierra de Israel en el siglo primero. El hebreo era también un lenguaje coloquial y un candidato para cualquier enseñanza ante la población judía a lo largo del territorio, y podía ser el candidato principal para ese tipo de enseñanza. En cuanto a la lengua materna, simplemente no sabemos lo suficiente como para hablar de cualquier situación particular de las familias en cualquier parte del territorio.

¿Por qué hay tanto énfasis en presentar a un Jesús que solamente habla en arameo? ¿Cuál es el subtexto que unifica a muchos de los que sugieren que Jesús enseñó en arameo? Si los maestros judíos tendían a utilizar el hebreo en el siglo I, y luego tenemos a un Jesús que enseña en arameo, eso permite “dibujar o interpretar” a un Jesús "no judío" o "menos judío". Algunos se sentirán cómodos con eso.

Históricamente, muchos cristianos han querido hacer hincapié en una orientación universal (y no judía) para la Iglesia, y una enseñanza de Jesús exclusivamente en arameo que se adapta a ese modelo. Irónicamente, el mismo motivo podría haber sido reconfortante en un contexto ultra-judío: Jesús no era uno de "nuestros maestros judíos" y de paso ni siquiera enseñó en nuestra lengua. Ambas partes pueden faltar al verdadero Jesús.

Un Jesús que hablara en arameo y en hebreo desafía los conceptos erróneos de larga duración. E incluso si no estamos de acuerdo, Netanyahu y el Papa demostraron que podemos empezar a discutir sobre estos temas de manera amistosa.

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