Friday, July 18, 2014

¿El pistoletazo de salida (para los judíos franceses)? - Shmuel Trigano - JForum



Lo que ha sucedido el domingo 13 de julio 2014 en París es, desde numerosos puntos de vista, un acontecimiento significativo, un punto de inflexión en la oleada antisemita que comenzó en la década de 2000. Fue como un ensayo en buena y debida forma de un pogromo que fracasó, pero que puede volver a producirse. Sin embargo, pudo tener éxito, y causar la pérdida de vidas judías, si no fuera por la resistencia improvisada de grupos como Beitar y la Liga de Defensa judía ante la sinagoga de la Roquette.

Esa era la intención de los manifestantes vistas las armas con las que estaban provistos y el alcance de sus objetivos: 2 sinagogas (y la antigua de Belleville y Aulnay en Bois) y el señalamiento de direcciones judías, como blancos potenciales, en el transcurso de la manifestación.

El acto era manifiestamente antisemita porque ni los provocadores eran "palestinos", ni los judíos franceses atacados son israelíes. El acontecimiento era franco-francés. No emanaba de una ideología política, sino de una pertenencia étnica, comunitaria y religiosa (árabe-musulmán). Del mismo modo, su objetivo no eran los miembros de un partido político, sino personas de una pertenencia étnica y religiosa, los judíos (para la ocasión, identificados a los israelíes) por encima de cualquier tipo de adscripción ideológica, lo que convirtió ese acto en uno típicamente racista, aunque se trataba obviamente de un racismo de origen religioso, tal como los símbolos de identidad y las consignas de los atacantes demostraron.

Por otro lado, el vínculo de esta manifestación con una campaña internacional, probablemente a través de los Hermanos Musulmanes, parece obvia. Se trata del "camello no ve su joroba" para las gentes que critican al "sionismo internacional"... El pretexto invocado es dilatorio: había habido 170 muertos en Gaza, en buena medida terroristas, y otras 170 000 muertes en Siria. Vale la pena realizar la comparación cuando sabemos que esas 170.000 muertes no han causado ningún escándalo ni han movido a la compasión en la opinión pública musulmana. Por supuesto, ninguna manifestación. El carácter de pretexto es claro y evidente aquí. Se trata de los judíos los que están puestos en cuestión, no de los palestinos.

Desde el año 2000, la causa palestina es el emblema del activismo islámico en Francia, el cual ha encontrado en el antisionismo dominante en la sociedad y en los medios de comunicación una “justificación moral" de su erupción violenta sobre la escena pública y una enorme avenida para su desarrollo. Esa no fue más que la primera etapa de una violencia que ha ganado a todos los territorios de la sociedad, cómo los 500 ataques anti-judíos del 2001 precedieron a la "revuelta de los suburbios" de 2005.

¿Estamos en Francia en un estado de pre-guerra civil? La confianza en el juego limpio ciudadano de una parte de la sociedad francesa puede muy bien haber sido rota de una forma permanente. Pero, ¿qué va a suceder en la vida cotidiana, en la vida civil, en la económica, en la administrativa? Porque hay otros informes preocupantes en cada una de estas áreas. Ya las poblaciones judías, las que pueden, se han replegado por sí mismas sobre los barrios más seguros. Los niños judíos han desertado en masa de una escuela pública que es incapaz de protegerles. Los estudiantes judíos evitan algunas universidades. Un elemento judío, un apellido por ejemplo, en un CV resulta a menudo fatal. Las escuelas judías y las propias sinagogas se han convertido en lugares fuertemente protegidos. Los judíos, en definitiva, están siendo empujados gradualmente a un espacio que ya no es "público", sino fragmentado como resultado de la "diversidad". La imagen de los judíos, Israel o el judaísmo es constantemente atacada o puesta en burla... Sin contar con los terroristas potenciales de la yihad que habitan entre nosotros.

Añádase a esto la complacencia de la sociedad y la somnolencia del Estado, una situación que ya dura desde hace 14 años. Abducidos y poseídos por la ideología europea de lo políticamente correcto, los hombres de Estado han cometido un grave error de análisis estratégico que no solamente provoca que no se opongan a la degradación, sino que tratan de apaciguarla o edulcorarla más que nunca. Las intervenciones de las dos cabezas del Estado después de la manifestación de  La Bastilla, inciden en ese error. Manuel Valls, el primer ministro, dice que no permitirá "la importación conflicto palestino-israelí en Francia". Eso es también lo que piensa el presidente, Hollande: "El conflicto palestino-israelí no se puede importar. El antisemitismo no se puede ser utilizado y resucitado porque hay un conflicto entre Israel y Palestina".

Se trata de una negación de la naturaleza del problema, que es francés, religioso y étnico. Israel resulta sólo una excusa, al contrario de lo que dice Hollande. Al hacer referencia a Israel, acumulamos más vergüenza sobre ese país y sobre los judíos, enfureciendo aún más a los manifestantes, a la vez que refuerza su "derecho" a manifestarse. Esto evita enfrentarse al problema estrictamente francés. Cuando Jean Yves Le Drian solicita "a Israel que actúe con moderación en su respuesta, respete el derecho internacional y garantice que las víctimas civiles serán evitadas" se limita a repetir el mantra gaullista de 1967 de prohibir a Israel su derecho a la legítima defensa. Más bien que tocar o dañar a un palestino, más vale que los israelíes se dejen matar. Esa es la doctrina políticamente correcta que castiga e invade a Francia, distorsionando la realidad, y retomando esa especie de mantra internacional políticamente correcto que parece decir: “judíos, sufrid en silencio”.

Sin embargo, lo más terrible sigue siendo la reacción o la falta de reacción de la sociedad, incluyendo en gran medida a los medios de comunicación. La AFP es un modelo en su género en materia de reescritura de los acontecimientos en el sentido de distorsionarlos, ayudada en ello por el gran "experto" en este tema, Pascal Boniface: "La prohibición de este tipo de manifestaciones sería un peor remedio que la enfermedad". Los manifestantes criticando la crueldad de Israel son ampliamente citados por la AFP, que de paso incrimina a la Liga de Defensa Judía. El AFP proporciona en sus despachos y noticias un esquema de las pérdidas en Gaza que justifican implícitamente las manifestaciones violentas.

¿Cuál será el impacto de esta enésima manifestación sobre el ánimo de los judíos de Francia? La verdad es que podría llegar a jugar el papel que hechos de este mismo tipo jugaron en el pasado para los judíos del mundo árabe: un acontecimiento simbólico muy fuerte (disturbios, asesinatos...), la señal de que hay que comenzar a partir, entendiendo que los “judíos" ya no tienen futuro en un país que era el suyo. Este fenómeno se repitió en los 10 países árabes en los que los judíos fueron expulsados ​​en masa. Después de todo, sería bastante plausible porque es como si la exclusión de los judíos, que comenzó en el norte de África y que, de alguna manera amenazaría, después, a  aquellos de entre ellos que han encontrado refugio en Israel, prosiguiera en suelo francés. La "FranciArgelia".

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