Wednesday, July 02, 2014

Israel reflexiona la "respuesta correcta" a los brutales asesinatos de los tres adolescentes - Shmuel Rosner - Jewish Journal



Pocos ataques marcan un hito en la larga y sangrienta guerra de los enemigos de Israel en su contra. La mayoría de ellos son sólo rutina que nos rompe el corazón.

El ataque suicida al hotel Park en la noche del Seder de Pesaj de 2002 fue un punto de inflexión. La noche siguiente, el gobierno encabezado por Ariel Sharon votó casi unánimemente a favor de poner en marcha la denominada operación Escudo Defensivo - la acción militar que dio inicio a la operación para poner fin a la segunda Intifada palestina -. Por lo tanto, el ataque al hotel Park fue un acto criminal que cambió la historia. Pero la mayoría de los otros no lo fueron. La mayoría de los otros dejaron a los israelíes desconcertados, enfadados y entristecidos, dejándolos ante la sobria comprensión de que no todos esos horrendos asesinatos encuentran una respuesta que cambie la historia.

¿Cómo puede un país responder al secuestro y asesinato a sangre fría de tres jóvenes inocentes? La declaración del primer ministro Binyamin Netanyahu, publicada antes de la reunión de gabinete, estaba cargada de un lenguaje simbólico. Citó unos de los versos más famosos del poeta Jaim Najman Bialik de su poema "En la Masacre": "la venganza por la sangre de un pequeño, sin embargo, ha sido ideada por Satanás". Una curiosa elección de un hombre que tiene habilidad en escoger sus palabras.

Más tarde, en la reunión de gabinete, Netanyahu fue una voz de sensatez y de razón fría, resistiendo al llamamiento de ese otro famoso verso de que Bialik: "Si no hay justicia, deje que se la muestre de una vez". Estoy escribiendo este artículo después de la reunión del gabinete (del lunes) anterior a otra reunión, prevista para el martes por la noche. Pero está claro por ahora que Israel no acaba de encontrar una respuesta adecuada a estos asesinatos. Hay medidas que deben tomarse respecto a Hamas tanto en la Ribera Occidental como posiblemente tambíén en Gaza, pero Israel tiene razones para dudar.

En las convocatorias para una identificación de los objetivos a golpear, que por otro lado han inundando las ondas desde ayer por la tarde, tres escuelas principales de pensamiento se han hecho notar - cuatro, si contamos ese sector que prefiere no hacer nada -.

La primera de ellas requiere el uso de duras medidas contra todas las instituciones palestinas, incluida la Autoridad Palestina de Mahmud Abbas. El argumento es que es la incitación de la Autoridad Palestina y su apoyo financiero a las familias de los terroristas los ha convertido en un objetivo adecuado para el castigo.
El segundo identifica a Hamas como el objetivo: en todas partes de Israel hay conciencia de que Hamas debe ser domeñado. Si hay un debate, es sobre las tácticas y los tiempos. Por ejemplo, ¿debe comenzar Israel una campaña de asesinatos selectivos de los líderes de Hamas tras el asesinato? ¿debe Israel invadir Gaza tras los asesinatos y la intensificación del bombardeo diario de cohetes contra las ciudades israelíes del sur?

La tercera escuela de pensamiento exige la construcción de más asentamientos, un acto conocido como "la apropiada respuesta sionista". Se trata, obviamente, del intento más flagrante de utilizar políticamente la tragedia. Sin embargo, también tiene su lógica interna: si lo que los asesinos quieren conseguir es asustar a los judíos para se vayan fuera de Judea y Samaria, o, posiblemente, fuera de la Tierra de Israel, la respuesta adecuada sería demostrarles a ellos y a sus partidarios que Israel no puede ser fácilmente ahuyentado.

Netanyahu y su ministro de Defensa, Moshe Yaalon, no parecían entusiasmados con ninguna de las tres opciones, de acuerdo con sus declaraciones iniciales. Junto a ellos, también se mostraban opuestos a ellas la ministra de Justicia Tzipi Livni y el ministro de Finanzas, Yair Lapid, y se oponían a esta indefinición los ministros Naftali Bennet del Habayit Hayehudi y Gilad Erdan del Likud. Es decir: los mismos que siempre han expresado estas opiniones. Por lo tanto, no queda muy claro aquello con lo que todo el mundo - los ministros del gabinete - podría estar de acuerdo. Los centristas quieren precaución, los halcones y los colonos quieren que la justicia se "muestre de una vez".

Es demasiado pronto para determinar por qué opción optará Israel para responder a los asesinatos - ni siquiera si va a responder -,  si será capaz de responder, y si va a ser sólo una manifestación de frustración y de ira o el comienzo de algo más significativo. La declaración del presidente Obama el lunes por la noche, donde condenaba "en los términos más fuertes posibles este acto sin sentido de terror" pero que a la vez llamaba a "todas las partes a abstenerse de medidas que pudieran desestabilizar aún más la situación", fue un recordatorio al gobierno de Israel de que no necesariamente cuenta con el apoyo de los líderes del mundo si toma medidas muy duras en respuesta a los asesinatos. Los israelíes, durante los dieciocho días de búsqueda de los adolescentes desaparecidos, se han mostrado a menudo desconcertados por la falta de interés internacional ante esta historia trágica y dramática. Claramente, y de manera obvia, absorbidos como estaban por esta historia, no han visto comprensiblemente como otras, y aún más dramáticas noticias, como el desarrollo de la guerra en Irak, capturaban los titulares con buenas razones.

Esta es una de las razones de la dificultad para Israel, y de la necesidad de reflexionar sobre su respuesta al asesinato. Por un lado, el hecho de que el mundo está ocupado con otras cosas da a Israel un margen para actuar sin que se convierta en la sensación instantánea de las noticias y en el asunto principal. Por otra parte, la comunidad internacional, mientras ha mostrado su comprensión al entender que se trataba de un acto especialmente horrendo de violencia, no lo ve como un punto de inflexión en el "conflicto". Si Israel, en su respuesta, se deja llevar por la brutalidad, no recogerá mucho apoyo en el mundo. Seguramente, esa también sería su reacción si Israel decide construir en los territorios como mejor respuesta.

Netanyahu tiene que considerar el precio que los israelíes pagarían si una guerra contra Hamas en Gaza convierte las vacaciones del verano que acaban de comenzar en un verano de refugios para los ciudadanos del sur. También tiene que considerar las ramificaciones políticas del uso de tales medidas, tanto a nivel internacional como interno. Y tiene que convertir su acción en un caso convincente a la hora de definir un objetivo adecuado para la acción: de hecho Hamas está ya muy débil, y por eso quería unirse al gobierno de Abbas. Y algunos expertos israelíes creen que Israel haría bien en dejar que su declive siga su curso sin "socorrerlo" mediante el lanzamiento de una serie de ataques que obligarían a los líderes árabes a expresar su apoyo a la organización.

Durante los días de búsqueda, la Autoridad Palestina de Abbas cooperó estrechamente con las fuerzas de seguridad de Israel en su intento de localizar a los tres adolescentes. Abbas fue elogiado por muchos israelíes (si no por el gobierno) por emitir también una enérgica condena del secuestro. De hecho, en la manifestación de Tel Aviv en apoyo de las familias, a solo 24 horas de que se encontraran los cuerpos, una de las madres, Racheli Frenkel, con valentía elogió a Abbas por sus palabras delante de una multitud que era marcadamente halcón.

Sin embargo, Abbas es el principal objetivo de la respuesta diplomática de Israel ante los asesinatos. La aplicación de presión sobre él para que ponga fin a su colaboración política de corta duración con Hamas, es algo que Israel comenzó a practicar inmediatamente después del secuestro de los adolescentes. Su asesinato sin sentido hará que sea más difícil para Abbas poder justificar su elección actual de una coalición con Hamas.

Israel podría llegar a tener que conformarse con algo menos que una respuesta adecuada a los asesinatos. Tan irritante como pueda parecer, la historia de Israel es una larga y tensa historia de tener que vivir con una violencia a la que no siempre puede ofrecer una respuesta adecuada e inmediata. E incluso si no tiene una respuesta adecuada, Israel "parece" haber aprendido una lección de este asesinato: en estos momentos no es fácil encontrar a un israelí que admita abiertamente haber apoyado el acuerdo para liberar a Gilad Shalit del cautiverio de Hamas a cambio de más de un millar de presos. Es aún más difícil encontrar a alguien que apoye tal tipos de acuerdo en el futuro.

Así que una respuesta clara a los asesinatos ha sido la propia respuesta de la opinión pública israelí. Israel, al menos por ahora, parece haber endurecido su posición frente a la idea de negociar con los secuestradores. Y está pensando en la captura y el encarcelamiento de todos los prisioneros liberados desde el acuerdo sobre Shalit.

Incluso cuando Israel aún mantenía la esperanza de poder escuchar que los adolescentes secuestrados estaban vivos, hubo muchas voces de líderes que aclararon que no iban a apoyar ningún tipo de acuerdo de intercambio. Tras el asesinato, el sentimiento de pesar por el acuerdo sobre Shalit es cada vez más poderoso. Aunque todavía no se sabe si los secuestradores de los adolescentes pretendían comerciar con ellos, es razonable suponer que la motivación del secuestro era que sus autores esperaban alcanzar una cifra similar a la alcanzada por los secuestradores de Shalit.

Así que tal vez estos asesinatos se han convertido en un hito después de todo. Tal vez marquen la conclusión de la era de los intercambios sobrevaluados de prisioneros.

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