Sunday, August 31, 2014

Bennett sale del conflicto de Gaza como claro vencedor - Mazal Mualem - Al Monitor



"Levantemos nuestras cabezas. Este es el momento de ponerse de pie y saludar al IDF [Fuerzas de Defensa de Israel] y a los soldados para su sacrificio, devoción y compañerismo demostrado durante los combates. No hay un ejército comparable en el mundo, no hay una acción que no sepa cómo ejecutar y no podremos sobrevivir sin ellos".

El autor de esta demostración de orgullo nacional es el presidente del partido HaBait Hayehudi, el ministro de Economía y Comercio Naftali Bennett, quien compuso un largo post lleno de amor patriótico por el Estado de Israel el día después del alto el fuego del 27 de agosto. Bennett adornaba su post con las fotos de combatientes cubiertos de polvo tomadas tras regresar de los combates en la Franja de Gaza. Como era de esperar, el post de Bennett se convirtió en todo un éxito de Facebook: más de 800 lo compartieron y a 12.895 les gustó, y no sólo se trataba de sus fans regulares.

A pesar de que no perdonó sus fuertes críticas a la debilidad del primer ministro y del ministro de Defensa frente a Hamas durante el desarrollo de la operación, de alguna manera Bennett logró evitar ser considerado como un quintacolumnista dentro del Gabinete. Sus declaraciones no fueron menos mordaces que las del ministro de Asuntos Exteriores Avigdor Liberman, pero Bennett sonaba más certero que él, tal vez como resultado de su pasado militar como oficial en una unidad de élite.

Bennett pidió el derrocamiento de Hamas y criticó al primer ministro a lo largo de los combates, atrayéndose cada vez más el apoyo desde la derecha a costa de Netanyahu. La reprimenda que se ganó de Netanyahu durante una de las reuniones del gabinete (20 de agosto), exigiendo que dejara sus críticas públicas a la política del gobierno, sólo sirvió para fortalecer la posición de Bennett entre los círculos de la derecha.

Políticamente hablando, Bennett es probablemente el mayor ganador de la Operación Margen Protector. Una encuesta realizada por el diario israelí Haaretz inmediatamente después del alto el fuego le daba 17 escaños en la Knesset, cinco más que los que tiene actualmente. De acuerdo con los resultados, el partido HaBait Hayehudi se convierte en el segundo mayor partido en la Knesset tras el Likud, dejando a Liberman con tan sólo 11 escaños.

Como era de esperar, después de un evento defensivo tan significativo como la Operación Margen Protector, el bloque de derecha se ha fortalecido y tendría 69 escaños (de 120) según la encuesta (junto con los partidos ultra-ortodoxos). Se trata de un cambio de tendencia en comparación con las elecciones del 2013, cuando los dos bloques estaban prácticamente empatados y parecía que la radicalización hacia la derecha había sido detenida. El ministro de Finanzas Yair Lapid, quien logró en las últimas elecciones robar votos al Likud, los estaba perdiendo nuevamente hacia su derecha.

La encuesta también señalaba la incapacidad del bloque de centro-izquierda a la hora de ofrecer a los votantes israelñies un horizonte atractivo o un verosímil candidato a primer ministro. Todos los partidos de centro-izquierda se han debilitado según la encuesta: los Laboristas con 14 escaños (frente a 17 en las encuestas anteriores) y el Meretz con 7 (después de subir hasta 12 escaños en encuestas anteriores); el más grande partido de centro-izquierda, el Yesh Atid de Lapid, sigue perdiendo audiencia con sólo 12 escaños, siete menos de lo que obtuvo en las elecciones.

Por otro lado, el ala derecha está floreciendo. Netanyahu todavía recibe las más altas calificaciones en cuanto a su idoneidad para el puesto de primer ministro, y ello a pesar de la disminución de su popularidad por el final de la operación Margen Protector. Parece no existir otra alternativa viable al liderazgo que pueda retarlo desde cualquiera de los otros bloques políticos. Por el momento, está siendo cuestionado desde dentro de la derecha y no desde fuera. Bennett y Liberman son su dolor de cabeza y están compitiendo con él por los votos de la derecha. Los tres creen que aquí es donde se encuentra su futuro.

Bennett, como Liberman, trabajó en el pasado para Netanyahu. Ambos se ven a sí mismos como futuros líderes de la derecha después de la era Netanyahu. Es por eso que ambos miraron al partido Likud en determinados momentos del pasado como la plataforma desde donde saltar para conquistar su objetivo. Antes de hacerse cargo del partido HaBait Hayehudi, Bennett trató de competir por un asiento del Likud en la Knesset; Liberman, que unió sus fuerzas con el partido de Netanyahu en las últimas elecciones, jugó con la idea de fusionar su Yisrael Beitenu con el Likud, y ser su candidato a primer ministro. Después de quedar completamente absuelto de cargos criminales por corrupción en noviembre de 2013, Liberman incluso coqueteó con el centro político cuando realizó una serie de movimientos para fortalecer los lazos con los Estados Unidos, comenzando a sonar como un "moderado favorable a la diplomacia", hasta el punto que parecía ser el "adulto más responsable" en el gobierno.

Durante la operación Margen Protector, este episodio de Liberman se ha convertido en un recuerdo lejano. Carente de inhibiciones, recorrió las comunidades del sur más afectadas por el lanzamiento de los cohetes, convocó conferencias de prensa improvisadas y, a la altura de los combates, atacó lo que denominó la débil política del primer ministro (tras haber desmantelado su asociación con él poco antes de haber comenzado la campaña de Gaza).

A diferencia de Bennett, la operación Margen Protector no actualizó la actuación de Liberman. A lo sumo, se las arregló para conservar su fuerza. Ahora tendrá que hacer frente a un joven y atractivo rival que está marcando el campo de la derecha a fuego.

En estos días, Liberman está tratando de forjar un camino hacia el corazón de la derecha. Ahora mismo está pasando por una  experiencia difícil, dado que algunos de los votantes de habla rusa han dejado el Yisrael Beitenu al haberse convertido en plenamente "israelíes" y ya no considerarse a sí mismos como parte del llamado sector ruso.

La Knesset se vuelva a reunir el 22 de octubre después de un largo receso. Para entonces, será posible medir los efectos de la operación Margen Protector en el panorama político y evaluar si nos dirigimos hacia unas elecciones anticipadas.

Por una parte, Netanyahu está flanqueado a la derecha por partidos fuertes que desafían su liderazgo, incluso dentro del propio Likud. Por otro lado, está consiguiendo otra oportunidad para atraer los votos del centro político - si decide desconectarse a sí mismo de la base más a la derecha de su electorado -. En todos sus años como primer ministro, Netanyahu ha demostrado que en el momento de la verdad su dominio sobre el electorado de derechas es el más fuerte de todos. Es por eso que cada vez que parecía moverse hacia el centro se apresuraba a saltar de nuevo al redil de la derecha. Ocurrió de esa manera tras su discurso de 2009 en Bar-Ilan y la congelación de la construcción de asentamientos.

La historia le presenta una vez más la oportunidad de ganarse los votos del centro si decide trabajar hacia un acuerdo diplomático con los palestinos. A pesar de que se enfrenta a luchas por el liderazgo de la derecha, es en realidad el centro político el que le puede abrazar y entregar la presidencia una vez más.

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