Saturday, September 06, 2014

No tiene que ver con la asimilación, estúpidos - Danny Rubinstein - i24news



La indignación provocada por la boda del musulmán de Israel Mahmoud Mansur y su novia judía Morel Malka no se deriva del hecho de que el no es judío. Se debe más bien a que él es árabe.

En otras palabras, la ira no tiene que ver con la asimilación. Se trata del odio a los árabes, pura y simplemente, en el contexto del secuestro y asesinato de los adolescentes de yeshiva, de los cohetes contra Israel y de los combates en Gaza.

¿Qué como puedo saberlo? Sencillo: La Oficina de Estadísticas de Israel muestra que desde hace varios años alrededor del 10% de los matrimonios del país tienen como cónyuges a judíos y no judíos.

En la mayoría de los casos, se trata de matrimonios entre un judío/a y alguien cuya familia procede de la antigua Unión Soviética y que no es un judío de acuerdo a la Halaja o ley judía según la interpreta el Rabinato.

Hay 300.000 ciudadanos israelíes de la antigua Unión Soviética que no son halajicamente judíos. Sus bodas se realizan sin ningún tipo de ira o protestas. También hay miles de casos en los que se casa algún judío/a con un no judío de Europa, América o Asia, y sin embargo nadie se lamenta de la asimilación, tal como ocurrió en la boda de Mahmoud y Morel.

Los activistas de Lehava - una organización que se opone a la asimilación "en Tierra Santa" -entienden perfectamente esto. Es por eso que limitan su actividad a la Tierra Santa y no combaten la asimilación en todo el mundo. En lugares como Europa, Estados Unidos y América, la tasa de asimilación es del 50% o más.

Pero en la Tierra Santa, nadie esta realmente preocupado por la asimilación, con la excepción de aquellos activistas que gritaban "muerte a los árabes", y no "muerte a la asimilación", antes de la boda.

Los matrimonios entre judíos y árabes (que casi siempre implican a un hombre árabe y a una mujer judía) son un "fenómeno muy marginal, tanto en términos de números como en su aceptación", comenta el profesor Sami Samucha de la Universidad de Haifa, el principal estudioso de las relaciones judeo-árabes en Israel. No hay datos exactos, ya que muchos se casan en el extranjero o prefieren las uniones civiles, pero los eruditos dicen que, desde la fundación del país, se han producido entre 1.000-2.000 de tales enlaces.

De hecho, los estudios realizados en los últimos años demuestran que los matrimonios entre árabes y judíos son muy impopulares, tanto entre los árabes como entre los judíos. En la mayoría de casos, implican a familias en los margenes de la sociedad, a veces muy pobres, y la mujer judía acaba moviéndose a la comunidad árabe (es decir, al pueblo de su cónyuge).

Las excepciones a esta regla se dan entre familias de la élite, en su mayoría miembros del Partido Comunista. Casos bien conocidos son George Toubi (hermano de diputado Tawfik Toubi, que fue miembro de varios partidos comunistas de Israel y paso 41 años en la Knesset), Emile Touma y Saliba Khamis. Hay otras personas de estratos sociales más altos, pero son pocas en número.

En la sociedad  árabe-israelí, hay miles de casos de matrimonios mixtos entre musulmanes y no musulmanes que no son judíos. Por lo general, el hombre es un estudiante que estudió en Europa del Este y se caso con una mujer de Rusia, Ucrania o Rumanía. Para esta mujer del este de Europa el traslado a Israel supone cambiar de mundo, ya que se está moviendo a un país occidental con un relativamente alto nivel de vida. Después de décadas de comunismo y de ateísmo, estas mujeres no suelen tener ningún problema con su obligatoria conversión al Islam.

En la sociedad judía, casarse con un árabe pone los pelos de punta por dos razones: los árabes son considerados inferiores y también son considerados como el enemigo. Por eso no hay problema cuando se casan con no judíos de Europa o de los EEUU, ya que se considera que tienen un alto estatus social y cultural, y provienen de países que tienen relaciones positivas con Israel.

La conclusión es clara: el escándalo en torno a la boda de Mahmoud y Morel es realmente acerca de la tensión, el odio y la amargura en las relaciones judeo-árabes, causadas por los cohetes disparados contra Israel y la lucha contra Hamas en Gaza. Pero tan dolorosos como son estos fenómenos, uno puede esperar que pasarán pronto.

En la memoria reciente - octubre 2000 - hubo incidentes mucho mas graves, con la participación de víctimas, y esto también paso. Hubo disturbios graves en Acre en Yom Kipur, hace seis años, que también se han olvidado. Es probable que esto también se supere.

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