Saturday, October 25, 2014

¿El mundo árabe es una zona de guerra y aún se espera que Israel adopte un "plan de paz" árabe? - Emmanuel Navon - i24news



Las recientes conversaciones acerca de la "Iniciativa de Paz Árabe" incitan a la incredulidad. El mundo árabe es una zona de guerra. Siria está siendo destruido desde hace más de tres años por una guerra civil aún en curso, Irak y Libia han hecho implosión, siendo sustituidos por feudos beligerantes, Líbano ha perdido su soberanía ante Irán y Hezbollah, la organización denominada Estado Islámico se está expandiendo a pesar de los ataques aéreos occidentales y pronto podría alcanzar al débil reino hachemita (Jordania) e Irán ahora controla cuatro capitales árabes: Bagdad, Damasco, Beirut y Sanaa (Yemen).

Qué tonto y paranoico sería Israel, nos dicen los de siempre, si no adoptara como un auténtico chollo la paz prometida en la región más violenta, disfuncional y desgarrada del mundo.

La "Iniciativa de Paz Árabe" es un oxímoron. Hace un llamamiento a una retirada israelí de los Altos del Golán para así alcanzar la paz con Siria. Claro que el problema menor es que Siria ya no existe. ¿Se supone que Israel firmaría un acuerdo de paz con Bashar Assad, que apenas controla una cuarta parte de su país virtual, o con el ISIS?

Sobre la cuestión palestina, el texto de la iniciativa pide "una solución justa al problema de los refugiados palestinos que éste de conformidad con la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU". El significado de este artículo es que Israel debe ponerse de acuerdo sobre el llamado derecho al retorno de los árabes que vivieron aquí hasta 1948. Una vez que Israel se convierta en un estado bi-nacional con una mayoría árabe, en otras palabras, una vez que Israel haya dejado de ser el Estado-nación del pueblo judío, se ganará el reconocimiento de sus vecinos.

En el 2008, el primer ministro israelí Ehud Olmert ofreció al presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas una retirada israelí completa, pero sin una implementación en toda regla del derecho palestino al retorno. Abbas dijo que no podía ceder en esta cuestión crucial.

La Liga Árabe no puede proporcionar una paz con Israel en nombre de un liderazgo palestino que se mantiene firme en el tema del derecho al retorno. No es pues sorprendente pues que la "Iniciativa Árabe de Paz" incluya el derecho de retorno a través de la referencia a la Resolución 194 de la ONU.

Si Israel tuviera alguna duda sobre la sinceridad de sus vecinos y de su capacidad para ofrecer y mantener los acuerdos, sin duda "podría contar con las garantías europeas". Pero el caso es que a ningún diplomático europeo se le puede volver a comprar sus endebles promesas o compromisos con la seguridad de Israel. La reciente conferencia de donantes sobre Gaza es un ejemplo de ello.

La conferencia se comprometió a conseguir 5.400 millones de $. El ministro de Asuntos Exteriores noruego Borge Brende declaró que la mitad de esa cantidad se dedicaría a la reconstrucción de Gaza. No explicó qué pasaría con la otra mitad. La reconstrucción de Gaza y "la otra mitad" le costaría al contribuyente europeo unos 568 millones de $. Por suerte, los gobiernos europeos prometieron que el dinero se destinará "solamente" a la Autoridad Palestina (AP). "No hay pues riesgo" de que Hamas vea nada de ese dinero, a pesar de que co-dirige la AP desde junio de 2014, y a pesar de que haber controlado Gaza desde junio de 2007.

Ninguno de los países donantes pidió a Hamas que se desarmara o que se comprometiera a no atacar a Israel de nuevo, o que no reconstruyera sus túneles contra Israel. En resumen, Hamas puede concluir razonablemente que su decisión de atacar a Israel resultó ser una inversión muy rentable.

Seguramente, cualquier duda sobre "la firmeza de Europa" se vería compensada ​​por la fiabilidad de los Estados Unidos. La Administración Obama "sabe ser dura con Irán". Simplemente dio un aviso previo a Teherán de los planes de ataques aéreos estadounidenses anti-ISIS (Estado islámico o IS) en Siria. El líder supremo de Irán, Ali Jamenei, recientemente reveló que el secretario de Estado estadounidense John Kerry se había acercado a su homólogo iraní para coordinar la lucha contra el ISIS. El ex secretario de Defensa de EEUU, Leon Panetta, admitió en su libro recientemente publicado ("Worthy Fights"), que la precipitada salida de las fuerzas estadounidenses de Irak eliminó a Estados Unidos como un baluarte contra el sectarismo chiíta y la influencia iraní.

La administración Obama ha sido superada en astucia por la de Irán. El presidente turco Recep Erdogan se ha mostrado vacilante a la hora unirse a la coalición anti-ISIS porque quiere un compromiso estadounidense de derrocar a Assad. Este compromiso, sin embargo, socavaría la cooperación anti-ISIS de la administración Obama con Teherán. De hecho, el viceministro de Asuntos Exteriores de Irán advirtió recientemente que cualquier intento estadounidense de derrocar a Assad pondría a Israel en riesgo. El ataque de Hezbolá contra Israel el 7 de octubre fue probablemente una señal de la seriedad de Irán.

Estos "fanáticos del proceso de paz" que afirman que los israelíes deben dejar su destino en sus manos aciertan, pero por las razones equivocadas. Antes tendrían que confirmarnos y asegurarnos las intenciones pacíficas de los yihadistas, la sinceridad de los europeos y la competencia de los estadounidenses.

Con un destino como éste en sus manos, necesitaremos unas buenos piernas con las que poder salir corriendo.

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