Tuesday, October 21, 2014

Otra erupción Jerusalén-Washington: chismes, infantilidad e insustancialidad - Shmuel Rosner



El fin de semana, el secretario de Estado John Kerry, una vez más, hizo unas infundadas alegaciones que fueron justificadamente cuestionadas por los israelíes, esta vez por alegar Kerry que el conflicto palestino-israelí comparte algo de la culpa por la existencia del ISIS. Por su parte, el ministro israelí Naftali Bennett una vez más entró al trapo y se embarcó en el acto infantil de descalificar a Kerry por sus comentarios cuando lo preferible era guardar silencio. Otros dos ministros, Yaalon y Lieberman, una vez más jugaron a la política interna criticando a su vez a Bennett mientras olvidaban convenientemente muchos incidentes similares en los que fueron ellos quienes se comportaron exactamente como Bennett en esta ocasión. Y para finalizar, y una vez más, un portavoz de la administración Obama tuvo que salir al paso y afirmar, falsamente, que Kerry no dijo lo que realmente dijo.

Lo primero es lo primero, esto es lo que dijo Kerry: "la verdad es que no ha habido un líder en la región con el que me reuniera que no me expresara espontáneamente la necesidad de tratar de conseguir la paz entre Israel y los palestinos, ya que es una de las causas del reclutamiento (de extremistas) y de la ira y la agitación de la calle árabe, y vi a un montón de cabezas asintiendo, por lo que tenemos que responder a esto".

¿Acaso veo alguna razón para cuestionar el relato de Kerry? No, no la veo. Supongo que es muy conveniente para los líderes árabes argumentar que Israel es de alguna manera el responsable de la existencia del ISIS, así como que es responsable de casi todos los otros males del Oriente Medio. De hecho, esta ha sido una táctica árabe desde hace muchos años: los problemas en este tema y las dificultades en esos otros, todo ello se debe al conflicto palestino-israelí. Es decir, "que nunca es culpa nuestra". Así que de nuevo le están vendiendo a Kerry el coche usado de que “resuelva el tema Israel y ya todo irá viento en popa”.

A Kerry se le presentaron una serie de posibles opciones cuando se le expuso un mensaje de este tipo: rechazarlo, ignorarlo, o aprobarlo. Transmitido de la manera que él lo hizo resulta una manera de aprobarlo y apoyarlo. Tal vez no de todo corazón, tal vez no del todo, pero aún así lo hizo suyo.

Si los árabes hubieran dicho que el ISIS es el resultado de la debilidad e indecisión de los Estados Unidos, ¿habría compartido esa opinión al igual que pareció compartir la responsabilidad del conflicto palestino-israelí? En otras palabras: ¿habría mencionado Kerry como un hecho cierto la afirmación árabe de que el conflicto palestino-israelí es la causa raíz de ISIS si hubiera estado en un total desacuerdo? Creo que es razonable dudarlo, y asumir por lo tanto, que Kerry mencionó la alegación sobre Israel-Palestina porque, al menos hasta cierto nivel, estaba de acuerdo con ella.

Por lo tanto, cuando el enojado portavoz del departamento de Estado declaró que "[Kerry] no estableció un vínculo entre el crecimiento de ISIS e Israel, punto", él estaba haciendo, seré cortés, una declaración inexacta. Kerry dijo que "en el curso de nuestras discusiones sobre el ISIS" el conflicto palestino-israelí fue mencionado como “una de las causas del reclutamiento y la ira y la agitación de la calle árabe". Así que el enlace estaba definitivamente allí. Posiblemente, Kerry se dio cuenta, después de los hechos, de que su elección de las palabras fue lamentable. Tal vez negar el "enlace” era la forma de decir por parte de los EEUU que Kerry realmente no quería decir lo que dijo. Si se quiere dar a Kerry el beneficio de la duda, una enérgica negativa podría ser un comienzo.

Pero el ministro israelí Naftali Bennett no es obviamente una de esas personas que quieran dar a Kerry el beneficio de la duda. Bennett quiere entregarle a Kerry, y al resto del mundo, una parte de su pensamiento. Culpó a Kerry de "impulsar el terrorismo", nada menos. "Decir que el conflicto palestino-israelí refuerza el ISIS representa dar un impulso al terrorismo global". Y le culpó de, bueno... incluso de antisemitismo: "Resulta que incluso cuando un musulmán británico decapita a un cristiano británico siempre habrá algunos que culpen de ellos a los judíos".

Es posible entender por qué Bennett estaba disgustado con las declaraciones de Kerry, y por qué sentía que el secretario de Estado americano estaba jugando un juego peligroso con la divulgación de una falsa argumentación que estaba ayudando a perpetuar. Es difícil de entender por qué Bennett quería subir la apuesta y convertir una relación ya tensa entre las dos administraciones en una aún más tensa. ¿Qué exactamente estaba tratando de lograr?

Les proporcionaré la respuesta que obtendrían de él: Bennett cree que Israel nunca debe permanecer en silencio mientras otras personas propagan y divulgan falsos relatos que dañan aún más la imagen de Israel. Bennett quiere decir la "verdad" a fin de no dar a las "mentiras" el espacio suficiente para que crezcan y se consoliden.

Éste es un noble deseo, pero es dudoso que una pelea desagradable con el secretaria de Estado americano favorezca la meta perseguida por Bennett. Los EEUU siguen siendo, con mucha diferencia, el mejor aliado de Israel en la lucha contra las falsas narraciones que siguen propagándose por todo el mundo. Por supuesto, la administración Obama no es tan buena en esta labor como algunas de las administraciones anteriores, y en algunos casos incluso ha contribuido a la difusión de narraciones similares que dañan a Israel (el comentario del "apartheid" de Kerry viene fácilmente a la mente, pero hay otros también). Y sin embargo, cuando Israel choca con la administración americana, esencialmente se aísla de su mayor, y a veces único, amigo.

Es decir: buscar tener una pelea de gallos con Kerry por un comentario desafortunado e irritante no es necesariamente una decisión madura. Bennett, ya sea porque estaba pensando en su electorado - aquellos israelíes a los que no les gusta y desconfían de la administración Obama y que representan un objetivo electoral tentador - o porque realmente pensaba que estaba defendiendo a Israel de más falsedades (supongo que su motivación fue una combinación de ambas), no estaba demostrando la discreción obligada de un líder nacional.

Y para rematar las cosas los ministros Yaalon y Lieberman fueron de cabeza a seguir la estela de Bennett. "Pueden haber diferencias de opinión entre amigos, pero ello no tiene que desembocar en  ataques". De Lieberman se sabe que tiene un agudo sentido del humor, y cuando le vemos jugar a “adulto responsable” siempre hay que preguntarse si lo que dice es real o habla en tono de burla. Pero en este caso, él tenía razón. El ataque a Kerry por parte de Bennett era inútil. Era tan poco útil como la declaración realizada por el primer ministro Netanyahu hace dos semanas en la que culpó a la administración Obama de ir "contra los valores americanos".

Y era inútil no porque abriera una polémica conversación entre las administraciones israelí y americana, sino porque si existe esa conversación debe girar sobre cosas serias. La verdadera conversación no debe ser eclipsada por pullas sin interés, o por la naturaleza chismosa de unas relaciones personales inestables.

Israel y los EEUU (es decir, los gobiernos de ambos países) no tienen el mismo entendimiento de los acontecimientos en la región, no están de acuerdo sobre la estrategia adecuada para estabilizar la región y no tienen una evaluación similar del grado en que la región podría calmarse.

Estos son unos desacuerdos bastante graves, y pueden tener consecuencias muy graves. El mes que viene, si los EEUU e Irán llegan a un acuerdo sobre el programa nuclear de Irán, Israel podría tener que enfrentarse a un serio momento de la verdad. En unos pocos meses, si los EEUU deciden no bloquear o vetar una resolución del Consejo de Seguridad exigiendo una retirada israelí de Cisjordania, Israel se enfrentará a una preocupante situación de aislamiento.

Perder el tiempo en pullas no ayudará a superar cualquiera de estos obstáculos. Desperdiciar energía en insultos no hará que sea fácil para los dos gobiernos encontrar un terreno común. Responder a la insustancialidad con más insustancialidad ya sabemos a qué conduce.

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