Tuesday, December 08, 2015

Mas allá de las políticas del momento - Dror Eydar - Israel Hayom



Un judío etíope durante la ceremonia de Sigd - Abir Sultan

Casi siete años han pasado desde que el presidente Barack Obama asumió el cargo y, con mucha fanfarria, introdujo una nueva política estadounidense para el Oriente Medio. ¿Qué se ha logrado durante ese tiempo? ¿Qué queda de la visión que Obama expuso en su discurso de El Cairo? ¿Qué queda del Oriente Medio que existía cuando Obama llegó al poder (un Oriente Medio con el que su secretario de Estado, John Kerry, era muy familiar)? Muy poco.

Sólo un país en el Oriente Medio se mantiene estable, Israel, gracias a Dios. La verdad debe ser dicha: Israel se ha mantenido estable precisamente porque no ha aceptado el consejo de la Casa Blanca, a pesar de que este consejo se basó en una supuesta "verdadera preocupación" por el futuro de Israel como un "Estado judío y democrático".

El terrorismo islámico ha asomado su fea cabeza en San Bernardino la semana pasada, pero Kerry se negó a que ese hecho le distrajera del conflicto palestino-israelí.

"Siempre habrá una razón para no actuar", dijo el sábado. Sin embargo, y en opinión de Kerry, Israel debe "actuar" ahora. ¿Por qué? ¿Han cambiado para mejor los árabes de nuestra región? No. Siria e Irak se han derrumbado en guerras civiles. Líbano es un polvorín listo para ser explotar por una llama iraní-chií. Egipto ha pasado por dos revoluciones en tres años, y Jordania sólo sobrevive gracias a la ayuda israelí y estadounidense. El grupo Estado Islámico se está extendiendo en todo el mundo. Y Turquía está coqueteando con visiones de un nuevo imperio otomano, visiones que chocan directamente con las propias visiones del presidente ruso Vladimir Putin de un nuevo imperio zarista. ¿Esa no son suficientes locuras? Si alguna vez hubo una "razón para no actuar", la actual realidad geopolítica mundial nos ofrece una.

La izquierda en Israel y en los EEUU habla de "esperanza", pero en realidad es desesperación. Los izquierdistas de ambos países prefieren hacerse ilusiones sobre una lectura correcta de la realidad. Israel ha tenido suficientes líderes que creyeron que podían cambiar el curso de la historia. "Se olvidaron de ser modestos", como escribió Albert Camus escribió en su libro "La Peste".

El pensamiento binario al que nos hemos acostumbrado - "dos estados" o "un estado" - es simplista y desastroso. Tal como están las cosas en la actualidad, los árabes que viven en lo que los romanos llamaban "Palestina" están divididos entre cuatro entidades políticas distintas: Israel, Jordania, la Franja de Gaza y la Autoridad Palestina. ¿Alguien piensa realmente que Hamas renunciará al poder en Gaza? ¿Y la monarquía hachemita de Jordania será siempre capaz de mantener a la población mayoritaria palestina del país bajo control? Los "genios de la geografía" en Washington (y en los medios de comunicación israelíes) dibujan mapas a voluntad, en el supuesto de que la realidad puede acomodarse a tales a sus dibujos. Pero nuestros sabios nos han enseñado que no estamos obligados a terminar nuestro trabajo, incluso si no se nos permite desistir de él.

El "diálogo de paz" de las últimas décadas ha creado una fijación psicológica de la que es difícil liberarnos, incluso si no tiene nada que ver con la realidad. ¿Kerry está preocupado por la demografía de Israel? Nosotros también. Pero la tasa de natalidad judía en Israel es tal vez la única en el mundo occidental con una tendencia al alza continua. Y esperamos que un millón de nuevos inmigrantes judíos lleguen a Israel en los próximos años. La ironía de la historia es que nuestros enemigos están ayudando, sin saberlo, a este proceso de retorno del pueblo judío a Sión.

Kerry nos llamó a "ver más allá de la política y de las presiones del momento, y mirar hacia el futuro". Tiene toda la razón. Esa es la esencia del retorno a Sión, mirar más allá de la política del momento.

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Sunday, December 06, 2015

Netanyahu rechaza los avisos de Kerry de que Israel podría convertirse en un estado binacional - Israel Hayom



"Quiero dejarlo muy claro: Israel no se convertirá en un estado binacional", dijo el primer ministro Benjamin Netanyahu el domingo, un día después de que el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, advirtiera acerca de un futuro peligroso para Israel si una solución de dos estados no se logra para el conflicto con los palestinos.

"Para que haya paz, la otra parte tendrá que decidir que quiere la paz", declaró Netanyahu al inicio de la reunión del gabinete del domingo. "Desafortunadamente, eso no es lo que estamos viendo. En primer lugar, la incitación de la Autoridad Palestina continúa. Esto tiene que parar. Ya hemos visto como el jefe negociador palestino [Saeb Erekat] realizó una visita de condolencia a la familia de un terrorista que intentó matar a varios judíos. Así que no sólo [Erekat] no condenó el ataque, sino que expresó sus condolencias a [la familia del terrorista], lo que da aliento y apoyo a las acciones terroristas".

En su intervención en el Foro Saban en Washington el sábado pasado, Kerry comentó que "las tendencias actuales están conduciendo a una realidad de un estado... La solución de un Estado no es la solución para un Israel seguro, judío y democrático viviendo en paz. Simplemente no es una opción viable".

Kerry también habló de un posible colapso de la Autoridad Palestina, diciendo tal escenario podría poner en peligro la seguridad de los israelíes y palestinos por igual.

"Sin las fuerzas de seguridad de la AP, el IDF podría verse obligado a desplegar indefinidamente a decenas de miles de soldados en Cisjordania para llenar el vacío", dijo Kerry. "¿Están los israelíes preparados para las consecuencias que esto podría tener para sus hijos y nietos que sirven en el ejército israelí?".

Si la AP colapsa, Israel tendría que asumir parte de la responsabilidad que la Autoridad Palestina habría sostenido, como el suministro de servicios básicos a los palestinos en Cisjordania, señaló Kerry.

Kerry pidió a los líderes palestinos que hagan más para prevenir y combatir la violencia en contra de Israel. Dijo que los palestinos deben reprimir y acabar con la incitación contra Israel y los israelíes. El secretario de Estado citó a los preocupantes libros de texto, mapas, discursos e informes de medios de comunicación que tienen que ser revisados.

Kerry señaló que la desconfianza entre Israel y los palestinos "nunca ha sido más profunda", instando a los líderes israelíes y palestinos a volver a comprometerse con el concepto de una solución negociada de dos estados con el fin de dar a los dos pueblos, pero sobre todo a los palestinos, la esperanza de que una solución a este conflicto de larga duración es por lo menos posible.

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Monday, November 23, 2015

El inefable John Kerry - Elliot Abrams



 Hablando en París el 17 de noviembre, el secretario de Estado John Kerry hizo lo que ya son unos infames comentarios sobre la lucha contra los terroristas y el terrorismo. Él habló ante el personal y las familias de la embajada estadounidense en París, y sus palabras merecen citarse con cierta extensión porque muestran una profunda incomprensión ante lo que nos enfrentamos y cómo deben ser combatidos. En la jerga del Departamento de Estado sus declaraciones serían tachadas de "profundamente preocupantes". En el uso normal de inglés, son sorprendentes e imperdonables. Aquí hay tres párrafos.
Hay estamos ante algo diferente respecto a lo que ocurrió con Charlie Hebdo, y creo que todo el mundo lo siente. Existía una especie de enfoque particularizado, y tal vez incluso una legitimidad en términos de, no tanto de legitimidad sino de una justificación, de lo que podría ser apegarse a alguna razón, y decir, bueno, que ellos estaban realmente enojados por esto y por aquello. Pero lo de este viernes fue absolutamente indiscriminado. No se trataba de castigar a un sentido particular del mal. Fue para aterrorizar a la gente. Fue atacar a todo lo que nosotros representamos. Eso no es una exageración. Fue un ataque a todo el sentido de la nacionalidad, del Estado-nación, del Estado de Derecho, de la decencia, de la dignidad, y sólo para instalar el miedo en la comunidad y decir: "Aquí estamos".
¿Y para qué? ¿Cuál es su plataforma? ¿Cuál es la queja? ¿Quienes somos y no somos? Matan a personas a causa de lo que son y matan a la gente debido a lo que ellos creen. Y es indiscriminado. Matan a shiitas. Matan a yazidis. Matan a cristianos. Matan a drusos. Matan a ismailitas. Matan a cualquiera que no sean ellos y que no se comprometen a serlo. Y llevan con ellos la mayor exposición pública de la misoginia que he visto en mi vida, por no hablar de una afirmación falsa del Islam. No tienen nada que ver con el Islam; tiene todo que ver con la criminalidad, con el terror, con el abuso, con la psicopatía...
Y es por eso que algunas personas, incluso a algún miembro de mi propia familia, me enviaron un correo electrónico y me decían: "Más bombas no son la solución". Bueno, en principio, no. En principio, si se puede educar y cambiar a las personas y proporcionarles puestos de trabajo, y dejar que sean diferentes, si eso es lo que quieren, claro. Pero en este caso, eso no es lo que está sucediendo. Es sólo el terror el que prima para establecer un califato que amplíe, expanda y difunda un solo noción de cómo se tienen que vivir y cómo se tiene que ser. Esa es la antítesis de todo lo que queremos para nuestros países, ¿por qué Lafayette llegó hasta los Estados Unidos para ayudarnos a encontrar la libertad, y todas las evoluciones de las luchas de Francia, los gobiernos, para encontrar la 'liberté, égalité, fraternité', y hacerlo realidad en la vida diaria. Y todo esa tranquilidad se rompió en el lapso de una hora en la noche del viernes, cuando la gente se dirigía a llevar su vida normal. Y a propósito eligieron un concierto, eligieron restaurantes, eligieron lugares donde las personas participan en el diálogo social y el intercambio, porque también se oponen a eso.
El secretario Kerry aparentemente estaba hablando fruto de la casualidad, por lo que no estaba recitando las palabras de algún discurso; él estaba expresando sus propios pensamientos. Estos pensamientos son en muchos aspectos incoherentes, causa y efecto a la vez de una política de gobierno incoherente.

Un día más tarde, después de las críticas que produjeron sus palabras, Kerry leyó una declaración a una audiencia en Washington, "No hay motivos en la historia, la religión, las ideologías, las quejas, la psicología, la política, la situación de desventaja económica o la ambición personal que jamás justifiquen el asesinato de niños, el secuestro y la violación de adolescentes, o la masacre de civiles desarmados... Esta clase de atrocidades nunca pueden en realidad racionalizarse; este tipo de acciones no pueden justificarse y tenemos que oponernos con cada fibra de nuestro ser. Tienen que ser detenidas".

Esto es importante, pero refleja una cuidadosa consideración burocrática de cómo revertir un error, en este caso, el error de decir lo que verdaderamente pensaba. Lo que Kerry dijo en París merece más atención porque nos dice lo que realmente piensa y no lo que su personal de relaciones públicas cree que debe decir.

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Tuesday, October 21, 2014

Otra erupción Jerusalén-Washington: chismes, infantilidad e insustancialidad - Shmuel Rosner



El fin de semana, el secretario de Estado John Kerry, una vez más, hizo unas infundadas alegaciones que fueron justificadamente cuestionadas por los israelíes, esta vez por alegar Kerry que el conflicto palestino-israelí comparte algo de la culpa por la existencia del ISIS. Por su parte, el ministro israelí Naftali Bennett una vez más entró al trapo y se embarcó en el acto infantil de descalificar a Kerry por sus comentarios cuando lo preferible era guardar silencio. Otros dos ministros, Yaalon y Lieberman, una vez más jugaron a la política interna criticando a su vez a Bennett mientras olvidaban convenientemente muchos incidentes similares en los que fueron ellos quienes se comportaron exactamente como Bennett en esta ocasión. Y para finalizar, y una vez más, un portavoz de la administración Obama tuvo que salir al paso y afirmar, falsamente, que Kerry no dijo lo que realmente dijo.

Lo primero es lo primero, esto es lo que dijo Kerry: "la verdad es que no ha habido un líder en la región con el que me reuniera que no me expresara espontáneamente la necesidad de tratar de conseguir la paz entre Israel y los palestinos, ya que es una de las causas del reclutamiento (de extremistas) y de la ira y la agitación de la calle árabe, y vi a un montón de cabezas asintiendo, por lo que tenemos que responder a esto".

¿Acaso veo alguna razón para cuestionar el relato de Kerry? No, no la veo. Supongo que es muy conveniente para los líderes árabes argumentar que Israel es de alguna manera el responsable de la existencia del ISIS, así como que es responsable de casi todos los otros males del Oriente Medio. De hecho, esta ha sido una táctica árabe desde hace muchos años: los problemas en este tema y las dificultades en esos otros, todo ello se debe al conflicto palestino-israelí. Es decir, "que nunca es culpa nuestra". Así que de nuevo le están vendiendo a Kerry el coche usado de que “resuelva el tema Israel y ya todo irá viento en popa”.

A Kerry se le presentaron una serie de posibles opciones cuando se le expuso un mensaje de este tipo: rechazarlo, ignorarlo, o aprobarlo. Transmitido de la manera que él lo hizo resulta una manera de aprobarlo y apoyarlo. Tal vez no de todo corazón, tal vez no del todo, pero aún así lo hizo suyo.

Si los árabes hubieran dicho que el ISIS es el resultado de la debilidad e indecisión de los Estados Unidos, ¿habría compartido esa opinión al igual que pareció compartir la responsabilidad del conflicto palestino-israelí? En otras palabras: ¿habría mencionado Kerry como un hecho cierto la afirmación árabe de que el conflicto palestino-israelí es la causa raíz de ISIS si hubiera estado en un total desacuerdo? Creo que es razonable dudarlo, y asumir por lo tanto, que Kerry mencionó la alegación sobre Israel-Palestina porque, al menos hasta cierto nivel, estaba de acuerdo con ella.

Por lo tanto, cuando el enojado portavoz del departamento de Estado declaró que "[Kerry] no estableció un vínculo entre el crecimiento de ISIS e Israel, punto", él estaba haciendo, seré cortés, una declaración inexacta. Kerry dijo que "en el curso de nuestras discusiones sobre el ISIS" el conflicto palestino-israelí fue mencionado como “una de las causas del reclutamiento y la ira y la agitación de la calle árabe". Así que el enlace estaba definitivamente allí. Posiblemente, Kerry se dio cuenta, después de los hechos, de que su elección de las palabras fue lamentable. Tal vez negar el "enlace” era la forma de decir por parte de los EEUU que Kerry realmente no quería decir lo que dijo. Si se quiere dar a Kerry el beneficio de la duda, una enérgica negativa podría ser un comienzo.

Pero el ministro israelí Naftali Bennett no es obviamente una de esas personas que quieran dar a Kerry el beneficio de la duda. Bennett quiere entregarle a Kerry, y al resto del mundo, una parte de su pensamiento. Culpó a Kerry de "impulsar el terrorismo", nada menos. "Decir que el conflicto palestino-israelí refuerza el ISIS representa dar un impulso al terrorismo global". Y le culpó de, bueno... incluso de antisemitismo: "Resulta que incluso cuando un musulmán británico decapita a un cristiano británico siempre habrá algunos que culpen de ellos a los judíos".

Es posible entender por qué Bennett estaba disgustado con las declaraciones de Kerry, y por qué sentía que el secretario de Estado americano estaba jugando un juego peligroso con la divulgación de una falsa argumentación que estaba ayudando a perpetuar. Es difícil de entender por qué Bennett quería subir la apuesta y convertir una relación ya tensa entre las dos administraciones en una aún más tensa. ¿Qué exactamente estaba tratando de lograr?

Les proporcionaré la respuesta que obtendrían de él: Bennett cree que Israel nunca debe permanecer en silencio mientras otras personas propagan y divulgan falsos relatos que dañan aún más la imagen de Israel. Bennett quiere decir la "verdad" a fin de no dar a las "mentiras" el espacio suficiente para que crezcan y se consoliden.

Éste es un noble deseo, pero es dudoso que una pelea desagradable con el secretaria de Estado americano favorezca la meta perseguida por Bennett. Los EEUU siguen siendo, con mucha diferencia, el mejor aliado de Israel en la lucha contra las falsas narraciones que siguen propagándose por todo el mundo. Por supuesto, la administración Obama no es tan buena en esta labor como algunas de las administraciones anteriores, y en algunos casos incluso ha contribuido a la difusión de narraciones similares que dañan a Israel (el comentario del "apartheid" de Kerry viene fácilmente a la mente, pero hay otros también). Y sin embargo, cuando Israel choca con la administración americana, esencialmente se aísla de su mayor, y a veces único, amigo.

Es decir: buscar tener una pelea de gallos con Kerry por un comentario desafortunado e irritante no es necesariamente una decisión madura. Bennett, ya sea porque estaba pensando en su electorado - aquellos israelíes a los que no les gusta y desconfían de la administración Obama y que representan un objetivo electoral tentador - o porque realmente pensaba que estaba defendiendo a Israel de más falsedades (supongo que su motivación fue una combinación de ambas), no estaba demostrando la discreción obligada de un líder nacional.

Y para rematar las cosas los ministros Yaalon y Lieberman fueron de cabeza a seguir la estela de Bennett. "Pueden haber diferencias de opinión entre amigos, pero ello no tiene que desembocar en  ataques". De Lieberman se sabe que tiene un agudo sentido del humor, y cuando le vemos jugar a “adulto responsable” siempre hay que preguntarse si lo que dice es real o habla en tono de burla. Pero en este caso, él tenía razón. El ataque a Kerry por parte de Bennett era inútil. Era tan poco útil como la declaración realizada por el primer ministro Netanyahu hace dos semanas en la que culpó a la administración Obama de ir "contra los valores americanos".

Y era inútil no porque abriera una polémica conversación entre las administraciones israelí y americana, sino porque si existe esa conversación debe girar sobre cosas serias. La verdadera conversación no debe ser eclipsada por pullas sin interés, o por la naturaleza chismosa de unas relaciones personales inestables.

Israel y los EEUU (es decir, los gobiernos de ambos países) no tienen el mismo entendimiento de los acontecimientos en la región, no están de acuerdo sobre la estrategia adecuada para estabilizar la región y no tienen una evaluación similar del grado en que la región podría calmarse.

Estos son unos desacuerdos bastante graves, y pueden tener consecuencias muy graves. El mes que viene, si los EEUU e Irán llegan a un acuerdo sobre el programa nuclear de Irán, Israel podría tener que enfrentarse a un serio momento de la verdad. En unos pocos meses, si los EEUU deciden no bloquear o vetar una resolución del Consejo de Seguridad exigiendo una retirada israelí de Cisjordania, Israel se enfrentará a una preocupante situación de aislamiento.

Perder el tiempo en pullas no ayudará a superar cualquiera de estos obstáculos. Desperdiciar energía en insultos no hará que sea fácil para los dos gobiernos encontrar un terreno común. Responder a la insustancialidad con más insustancialidad ya sabemos a qué conduce.

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Monday, October 20, 2014

Humor: (John Kerry: Yo también creo que el conflicto palestino-israelí provocó el ébola - Preoccupied Territory)




Ustedes, los israelíes, son tan hipersensibles. Ustedes reaccionan exageradamente a cada pequeña distorsión, a cada pequeño indicio de que me he tragado la gran mentira palestina con anzuelo y plomada incluidas. Pero ustedes deberían guardar su bilis para cuando haga pronunciamientos mucho más ofensivos como cuando atribuyo la amenaza del Estado Islámico a la resolución del conflicto palestino-israelí. En definitiva, lo anterior no vale nada. También he sostenido que el no resuelto conflicto israelí-palestino ha causado el brote de ébola en África.

La repetición de la narrativa palestina de que ellos son un "pueblo indígena desposeído de sus tierras por unos sionistas foráneos" ha tenido éxito: no sólo ha logrado que la mayoría del mundo vea a Israel como un usurpador ilegal, sino que ha logrado hacer olvidar completamente que nunca jamás ha existido un país llamado "Palestina" cuyos supuestos ciudadanos hayan podido ser desposeídos.

La facilidad con que esa noción inventada se ha convertido en la "realidad" demuestra un principio importante de la diplomacia, la cual se supone que es mi especialidad: puedo decir lo que quiera, a pesar de cualquier evidencia contradictoria, que será tomada como mi verdad personal. Así que voy más allá: el ébola es el resultado del conflicto sin resolver entre Israel y sus vecinos, y la única solución a dicha epidemia es que Israel cese la construcción de viviendas para los judíos en el corazón histórico de la Tierra de Israel.

Ninguna evidencia es necesaria. Todo lo que tengo que hacer es hacer el suficiente ruido, en múltiples ocasiones, y el mundo finalmente comprará mis palabras. Esa es la forma en que trabaja la diplomacia internacional.

Lo sé todo sobre la amenaza que representa esa enfermedad para la sociedad en su conjunto. Su extensión más allá de África está casi asegurada - la cuestión que únicamente está en duda es en qué medida, y que otras sociedades se desmoronan como resultado de ella - . Por eso es crucial que resolvemos ahora el conflicto entre israelíes y palestinos, antes que más casos de ébola aparezcan en España o en los EEUU.

¿Ven lo fácil que es? Se trata de un llamamiento a "una necesidad", eso sí, ignorando que dicha necesidad tenga algún vínculo lógico con los hechos.

Aquí está otro buen ejemplo de ello: la política de asentamientos de Israel es la causa principal de las muertes relacionadas con el tabaco en los EEUU. Y hablamos de cientos de miles de muertes cada año. Así pues, debemos actuar ahora para poner freno a esos asentamientos, o incluso a la intención anunciada de planificar futuras licitaciones para la construcción. Es así de importante. No se puede ser demasiado cuidadoso cuando se trata de vidas humanas.

Claro que existe una excepción a todo esto: todos los civiles asesinados por los ataques aéreos estadounidenses contra posiciones del Estado Islámico. Pero si me dan un minuto, yo, John Kerry, también culparé de eso a Israel. Se trata de una operación milimétrica cojonuda.

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Sunday, October 19, 2014

Los continúos y desafortunados comentarios de Kerry sirven a la propaganda radical - Ben-Dror Yemini - Ynet



Un error es un contratiempo. Muchos errores apuntan a un grave problema.

Hace unos años, fue el secretario de Estado estadounidense John Kerry quien le dio a una delegación que proponía "liberar Gaza" una carta de apoyo. La portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, dijo que Kerry no había participado personalmente y que no sabía de qué se trataba.

Nuevamente, en medio de las últimas negociaciones, Kerry lanzó una serie de afirmaciones sobre un boicot anti-Israel, advirtiendo que Israel podría convertirse en un Estado de apartheid. Los partidarios del boicot, la desinversión y las sanciones (BDS) se lo anotaron como otra victoria.

Hace varios meses, Kerry sugirió un vínculo entre la pobreza y el terrorismo. Los asesinos de la yihad global, esos que quieren convertir al mundo entero en un lugar especialmente oscuro, se convirtieron gracias a sus palabras en unos activistas en busca del bienestar, y ellos ni siquiera lo sabían.

Ahora les ha tocado a los voluntarios del Estado Islámico, cuya motivación ha ligado nuestro inefable secretario de Estado estadounidense John Kerry al conflicto palestino-israelí. A raíz de las reacciones airadas que sus palabras han causado en Israel, la viceportavoz del Departamento de Estado Marie Harf se apresuró a argumentar que las declaraciones de Kerry habían sido distorsionadas. Ella tiene razón. Su sentido original era mucho peor.

"Todos" dijo Kerry, refiriéndose a los líderes árabes, le habían dicho que el conflicto palestino-israelí estaba generando la ira que estaba empujando a los jóvenes hacia el ISIS.

Es interesante que Mr. Kerry nunca haya hecho mención del gran capital saudí y qatarí, que invierte masivamente en las mezquitas y en los grupos islamistas de todo el mundo, inclusive en Europa, como una de las causas que da lugar a dicha radicalización. Él tampoco ha arremetido contra Qatar, que se ha convertido en el principal financiador de las organizaciones yihadistas.

Kerry tampoco está criticando la incitación antisemita que crece sin parar dentro del mundo musulmán, bajo su tácita aprobación y autoridad, y que está patrocinada por al-Jazeera, entre otros.

Naturalmente, Kerry no culpa de la ira de los musulmanes a los propios Estados Unidos, cuyas acciones en Afganistán y en Irak han provocado la muerte de cientos de miles de personas, en su mayoría inocentes.

Este hombre recita repetidamente afirmaciones infundadas al servicio de la propaganda radical, que suele ser también anti-occidental. ¿Qué demonios le pasa?

Clare Short, quien fue ministra en el gabinete del ex primer ministro británico, Tony Blair, dijo en el pasado que "Israel era la principal causa de la violencia en el mundo". Y aunque suena difícil de creer, inclusive culpó a Israel "por el calentamiento global (por distraer los esfuerzos)". Kerry todavía no ha llegado a eso. Los EEUU han sido y son todavía un amigo insustituible.

Pero la serie de comentarios realizados por Kerry deja a las claras que estamos ante un hombre atrapado por una concepción ideológica post-colonialista que culpa a Israel de casi todos los problemas del mundo. Esta es una escuela de pensamiento que es fundamentalmente anti-Estados Unidos, incluso antes de ser anti-Israel.

Debemos saludar a Kerry por su insistencia en querer lograr un acuerdo basado en dos estados para dos pueblos, pero es una pena que él se encuentre atrapado por una concepción ideológica que paradójicamente es la mayor enemiga de tal acuerdo.

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Wednesday, May 28, 2014

Buen análisis: La misión de Kerry en el Oriente Medio: ¿Y ahora qué? - Aaron David Miller - LA Times


Martin Indyk, el segundo de Kerry, como "honesto mediador"

¿Qué ha sido exactamente del esfuerzo bien intencionado del secretario de Estado John F. Kerry para llegar a un acuerdo entre israelíes y palestinos tras fracasar?

En una autopsia fascinante, funcionarios estadounidenses no identificados que participaron en las negociaciones le dijeron al periodista israelí Nahum Barnea lo siguiente: "Hay un montón de razones para el fracaso de los esfuerzos de paz, pero la gente en Israel no deberían ignorar la amarga verdad, el sabotaje principal provino de los asentamientos".

Si usted se cree eso, tengo un puente sobre el revoltoso río Jordán para venderle.

El proceso de paz de Kerry no falló en primer lugar a causa de los asentamientos. Ha sido una cuestión vital desde un principio.

Nadie pone en duda el impacto destructivo de la continuación de las actividades de asentamiento. Se prejuzga y predetermina el resultado de las negociaciones, se humilla a los palestinos y se les envía señales inequívocas de que Israel tiene otras agendas a seguir. Y si estamos hablando sobre el fracaso de los esfuerzos de Kerry para asegurarse una extensión (relativamente sin sentido) de dichas conversaciones, entonces no dudo de esa explicación.

Pero seamos claros: el proceso de paz de Kerry no falló sobre todo a causa de los asentamientos. Ha sido una cuestión de soporte vital desde el principio, y he aquí por qué.

El problema del mínimo y el máximo: En pocas palabras, el máximo que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu está dispuesto a conceder en lo referente a las cuestiones fundamentales que impulsan el conflicto israelí-palestino, no puede alinearse, y mucho menos reconciliarse, con el mínimo que el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas está dispuesto a aceptar. ¿Quieres saber por qué todos los esfuerzos en la última década han fallado? Pues precisamente por eso.

Las brechas en lo referente a Jerusalén, las fronteras, la seguridad, los refugiados y el reconocimiento de Israel como Estado judío son simplemente demasiado grandes para salvarlas. No son susceptibles de ser resueltas de manera gradual y no es viable por lo tanto un paquete de soluciones de compromiso que ambas partes puedan aceptar. Podemos racionalizarlo o bien dedicarnos a culpar a una parte u otra. El precio a pagar para el arreglo de un conflicto interminable es simplemente demasiado alto de soportar para cada parte.

Cortejando a Bibi: La idea de que Netanyahu pueda estar dispuesto a pagar ese precio y/o que podría ser persuadido para hacerlo, fue un malentendido fundamental del hombre y de su época. Ahora mismo, Bibi, el primer ministro más longevo en la historia de Israel nunca se imaginó a sí mismo como la partera o el padre de un Estado palestino. Eso no es lo que es, ni lo que se puede esperar de él. Ideología, familia, política y su temor a los árabes, todo ello le llevan en una dirección diferente.

Su imagen fundamental de sí mismo es la del líder israelí que ha de guiar a Israel fuera de la sombra de la bomba nuclear iraní y guiarlo a través de los desafíos de un mundo árabe peligrosamente roto, enojado y disfuncional. Y eso se refleja en el estado de ánimo de una opinión pública israelí que no ve casi ninguna razón, o no siente la urgencia de tener que lidiar con ese problema - independientemente de las amenazas estadounidenses de ruina y de penumbra, de violencia, de una tercera Intifada, de un Estado de apartheid o de peligros demográficos -. Gobernar se trata de elegir. Y por ahora, Netanyahu ha hecho su elección.

Contando con Abbas: Los palestinos eran la parte más débil en las negociaciones, y la idea de que se podía contar con que hicieran concesiones que los llevarían más allá de su consenso establecido – las fronteras de 1967, una capital en Jerusalén Este, algo parecido a la soberanía sobre el tema de la seguridad y una resolución al problema de los refugiados que no obligue a una capitulación al por mayor - fue otra suposición ilusoria. Bajo Yasser Arafat, un líder con más familiaridad con la cultura palestina y con mayor legitimidad que Abbas, los palestinos no estaban dispuestos a apartarse de dicho consenso. ¿Por qué Abbas - un líder mucho más débil - estaría preparado para hacerlo, o bien aceptaría las demandas de que reconozcan a Israel como un Estado judío?

Kerry no hizo más que cualquier otro negociador fracasado anterior. Si los israelíes y los palestinos, o cualquier otro grupo del Oriente Medio, quieren la paz, tienen que dejar de hacer la guerra. No incumbe a los extranjeros gestionar su paz, depende de ellos.

La cuestión no es lo que Abbas estuviera preparado para decirles en privado a Kerry o Netanyahu. Se trata de lo que él estuviera dispuesto a decir en público, y lo que habría que pagar para decirlo. Abbas está presidiendo una economía débil y un movimiento nacional palestino dividido que se ve como un arca de Noé, en el que hay dos de todo (sistemas de gobierno, servicios de seguridad, constituciones e incluso visiones de Palestina). Él tiene muy poco apoyo de los Estados árabes. La idea de que él podría realizar grandes prestaciones era una fantasía.

De hecho, los negociadores estadounidenses, incluido yo mismo, hemos estado subestimando durante años lo que los palestinos necesitan en las negociaciones. Abbas siempre ha tenido un plan B: ir a la ONU, negociar la unidad con Hamas, jugar con la posible disolución de la Autoridad Palestina. Él está mucho más cómodo en ese ambiente, y Netanyahu está mucho más cómodo siendo un primer ministro que privilegia la seguridad en lugar de un primer ministro de la paz. Abbas no siente ninguna urgencia en negociar una paz que no cumple con sus necesidades.

La última oportunidad de Kerry: Nadie puede argumentar que Kerry no haya hecho lo correcto tratando de comprobar lo que podía hacer sobre el problema palestino-israelí. Pero nadie debería sorprenderse de que no pudiera tener éxito. El esfuerzo de Kerry fue demasiado construido en torno a lo que él vio “como su momento y su evaluación de que había llegado ese momento”, cuando en realidad no lo era. Ninguna de las partes vio mucha urgencia en el esfuerzo de Kerry, y el presidente Obama no estaba preparado para respaldar un enfoque en el que Kerry hubiera presionado directamente o indirectamente a Israel para llevar adelante un plan estadounidense.

Probablemente no fue una gran idea por parte de Kerry describir su esfuerzo como la última oportunidad o enmarcar las consecuencias de lo que podría suceder si no se lograba urgentemente una solución de dos estados (en gran parte dirigidas contra Israel). Las partes no pueden tener miedo a un acuerdo. Y si esta es la última oportunidad, entonces la pregunta que se cierne es obvia: ¿Por qué Kerry y el presidente Obama no lo han convertido en su preocupación más urgente e importante, y han hecho todo lo posible, incluyendo una intensa presión sobre las partes, para llegar a un acuerdo?

Tarde o temprano, algún tipo de proceso de paz se reanudará. Al igual que el rock 'n' roll, el proceso de paz nunca morirá. La cuestión es si tendrá éxito. En cuanto a los EEUU, permanecen atrapados en un proceso de paz a la deriva entre una solución de dos estados que Washington no puede abandonar y que no puede implementar. Pero la próxima vez, vamos por lo menos a ser honestos acerca de por qué no podemos lograrlo. Ni Israel ni los palestinos - ni Obama - está dispuesto, o son capaces en estos momentos, de pagar el precio de lo que costaría.

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Wednesday, April 30, 2014

La calumnia del apartheid de Kerry sabotea su propio proyecto de paz - Jonathan S. Tobin - Commentary


 El viernes pasado, mientras hablaba en una reunión a puerta cerrada de la Comisión Trilateral, el secretario de Estado John Kerry cargó la apuesta en su intento de mantener viva su iniciativa de paz en el Oriente Medio. Mientras lamentaba el último fracaso de las negociaciones, Kerry echó la culpa de ese resultado tanto a Israel como a los palestinos, pero dejó en claro que las consecuencias para Israel serían mucho más graves. En la grabación de sus comentarios obtenida por The Daily Beast, Kerry no sólo repitió sus últimas advertencias de que si no se alcanzaba la paz Israel se enfrentaría a una nueva ronda de violencia por parte de los palestinos, sino que también insistió en el incremento de los esfuerzos de boicot. Pero fue aún más allá y dijo que la alternativa a una no aceptación israelí de una solución de dos estados sería que se convertiría en "un estado de apartheid".

Al hacer esto, Kerry hizo estallar por los aires la idea de que él es un mediador imparcial ya que ha vuelto a formular, como ya lo hizo anteriormente, una racionalización efectiva, si no justificativa, de una próxima Intifada, así como de los constantes esfuerzos de los movimientos favorables a un boicot, desinversión y sanciones contra Israel. El tema aquí es que si el "mantenimiento del status quo" haría de Israel un estado de apartheid, entonces ya debería serlo. Dada la naturaleza odiosa de un régimen de este tipo, no sólo estaría justificando los boicots, sino también la violencia por parte de los palestinos contra Israel.

Identificar a Israel como un potencial estado de apartheid no sólo es un insulto incendiario, demuestra el fallo fundamental que habita en el centro de los esfuerzos de Kerry. No hay comparación posible entre la Sudáfrica del apartheid e Israel. Pero ese término no es solamente una analogía inexacta. Dado que los palestinos alegan que el "deseo de un Estado judío es racista", alegar a su vez que una "falta de paz implicaría el apartheid" supondría en definitiva una "aceptación tácita de la negativa palestina a reconocer la legitimidad de un Estado judío sin importar dónde se trazan sus fronteras". Aunque esta puede que no haya sido la intención directa de Kerry, su recurso a esa calumnia final (apartheid) con el fin de presionar a los líderes de Israel para que sean más flexibles lo que logra es "tanto reforzar la intransigencia de los palestinos como su convicción de que va en su interés seguir diciendo que no a las ofertas de paz israelíes". Más que una mera expresión de frustración, tal como apologistas de Kerry se apresurarán a justificar para exculparle, el uso de la palabra "apartheid" lo que hace es condenar aún más las ya tenues posibilidades de paz. Como tal, la ya más que dudosa utilidad de Kerry como mediador o facilitador del proceso de paz ha quedado meridianamente expuesta.

Los defensores de Kerry están argumentando que no hay nada nuevo acerca de una discusión centrada en la creencia de que el statu quo resultará insostenible para Israel. La posición de Kerry, que se hace eco de las ideas de la izquierda judía en Israel y en Estados Unidos, es que los intereses de Israel son mejor atendidos con una separación de los árabes palestinos en Cisjordania. Sin un tratado de paz que cree un Estado palestino al lado de Israel, la continuación de la situación actual significaría que la población palestina no tendría ni la autodeterminación ni los derechos de los ciudadanos israelíes. La cuestión de esa falta de sostenibilidad es que uno cree que es, como mucho, muy discutible. Como escribí la semana pasada, incluso a la luz del artículo en el NYTimes de Roger Cohen las predicciones sobre una ruina de Israel son insoportables. Aunque sí es cierto que la mayoría de los israelíes comprensiblemente prefieren una solución de dos estados, la idea de que los palestinos comparten ese deseo resulta igualmente discutible ante la negativa de la Autoridad Palestina dominada por Fatah, y mucho más en el caso de Hamas, a aceptar las repetidas ofertas de Israel de paz e independencia.

Pero mediante la inclusión de la palabra "apartheid" en este debate, Kerry ha provocado un grave perjuicio a esa causa de la paz a la que ha dedicado tanto esfuerzo el año pasado. Aunque el enfrentamiento en Cisjordania sea muy preocupante, no es ni remotamente comparable con la situación en la Sudáfrica que precedió al final del antiguo régimen de la minoría blanca en el 1994. Los árabes tienen una completa igualdad ante la ley y derechos políticos dentro de Israel. Incluso en Cisjordania, donde el hecho de que no exista la paz ha llevado a una situación en la que Israel mantiene su presencia de seguridad, la Autoridad Palestina es la autoridad rectora para la inmensa mayoría de la población que vive allí. Más importante aún, los judíos, que siguen siendo la mayoría de la población entre el Mediterráneo y el río Jordán en lugar de una minoría al estilo apartheid, han ofrecido en varias ocasiones a los palestinos la condición de Estado y éstos la han rechazado todas las veces, siendo la última negativa en las conversaciones patrocinadas por Kerry.

Ya sea que los palestinos estén finalmente en condiciones de hacer un acto de fe para lograr la paz o que no lo hagan, Israel seguirá siendo una democracia plena dentro de sus fronteras. Más aún, la continuación de la situación en Cisjordania no tendrá que ver con una minoría judía dominando voluntariamente a una mayoría árabe, como fue el caso en Sudáfrica para los negros y los blancos. Más bien, estamos ante un poder palestino en gran parte beligerante, en el que la Autoridad Palestina prefiere la anómala situación actual a una paz real con Israel, la cual le obligaría a firmar un tratado que pusiera fin a la guerra de un siglo de antigüedad que han estado llevando contra el sionismo. Y cuanto más utilicen los estadounidenses la calumnia del apartheid, menos probable es que alguna vez los palestinos tomen una decisión de este tipo.

Kerry puede, tal como lo recogía la cinta de la reunión de la Comisión Trilateral, presentar su propio plan de paz a las partes en un cierto momento en base a "un tomadlo o dejadlo". Sin embargo, su capacidad de influir en los acontecimientos de una manera positiva está terminada. Mediante la inyección de la calumnia del apartheid en las negociaciones, Kerry ha envenenado las aguas de una manera tal que sólo logrará hacer aún menos fácil para los líderes palestinos hacer lo que deben hacer para lograr la paz. En lugar de empujar a las partes hacia un acuerdo, ha saboteado el proceso. Así como el final del conflicto tendrá que esperar hasta que una nueva generación de palestinos esté dispuesta a dejar de lado su rechazo de un Estado judío, parece también bastante posible que una intervención estadounidense productiva se suspenderá hasta que Kerry deje el escenario diplomático.

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Friday, April 18, 2014

Kerry ha destruido lo que obstinadamente se empeñó en construir - Ben-Dror Yemeni - Times of Israel




Estas fueron unas conversaciones serias. Mucho más serias de lo que estamos acostumbrados a pensar. John Kerry ha logrado lo imposible. Casi.

Cuando un día se cuente lo que pasó detrás de los pasillos, la derecha israelí acusará a Netanyahu de capitulación. La extrema derecha lo acusará de traición. Cuando comenzaron las conversaciones, las posibilidades no eran más que una entre mil. Hay sólo unas pocas semanas ya eran de una entre cinco. El marco había comenzado a tomar forma.

Avigdor Liberman incluso expresó su apoyo. Tzipi Livni no permaneció ni un momento sin el acuerdo y la plena coordinación de Netanyahu. La mayoría de los comentaristas, más en Israel que en el resto del mundo, ya han comenzado la habitual campaña de cuestionamientos y acusaciones contra Livni y Netanyahu. Mahmoud Abbas no tiene necesidad de una secretaría dedicada a la propaganda. Él sólo tiene que servirse de lo que dicen y escriben algunos periodistas israelíes.

Entonces, ¿por qué se dirigen las conversaciones, una vez más, de camino al fracaso? Debido a Kerry. Fue él quien construyó estas conversaciones y ha sido él quien las ha destruido.

Para su crédito, se dice que es el campeón del mundo en terquedad. Pero hubo algo que se negó a hacer. Aprender del pasado.

Después de todo, en las rondas previas de conversaciones vimos más o menos ese mismo marco que él estaba a punto de presentar a Netanyahu y Abbas. Por ejemplo los parámetros de Clinton. Por ejemplo, la iniciativa de Olmert. Y dos veces los palestinos dijeron que no. Dos veces dijeron que ellos no pagarían el precio y, por supuesto, dos veces Israel fue identificado como el culpable. En ambas ocasiones fue una rotunda victoria de la industria de la mentira.

Y luego, en ese momento preciso en que se había avanzado poco, Kerry hace una serie de declaraciones sobre el boicot al que Israel se enfrentaría si las conversaciones fracasaban - ¿quién sería nuevamente el culpable? -. Incluso los palestinos no se creían que ese hombre, un negociador tenaz, pudiera decir tales cosas (y echarles una mano).

De hecho, acababa de comenzar una nueva campaña de acusaciones contra Israel precisamente cuando Netanyahu estaba dispuesto a realizar muy grandes concesiones.

Kerry no lo hizo voluntariamente, pero les mostró el camino a los palestinos. Ellos podían volver a incrementar sus demandas. Y ellos podían volver a rechazarlas por insuficientes. Acaso no era evidente para ellos que finalmente escucharían a Kerry diciendo que sólo Israel pagaría el precio, y que a ellos no les ocurriría nada.

Es por eso que John Kerry conlleva la mayor responsabilidad en el fracaso. Los palestinos se han negado dos veces. Se suponía que Kerry debía conocer que su negativa podría llegar nuevamente. Y en lugar de mostrarles que otra negativa más ya nos sería tan buena para ellos, blandió, qué original, una serie de amenazas contra Israel. Fue un punto de inflexión. Kerry estaba destruyendo lo que él mismo había creado.
No obstante, algunos sostienen que Israel ha causado el colapso de las conversaciones debido a su negativa a liberar a más prisioneros. Esta es una declaración interesante.

En primer lugar, porque las negociaciones relativas a la liberación de esta cuarta serie de presos palestinos se celebraron con los norteamericanos. Israel estaba dispuesto a liberar a más presos a cambio de la continuación de las negociaciones. Bajo los términos de ese nuevo acuerdo, los palestinos hubieran recibido muchos más presos e Israel hubiera recibido a Jonathan Pollard. ¿Así que de qué lado proviene exactamente la negativa? ¿Dónde está “la ruptura de las conversaciones”?

Además, hay que recordar que los palestinos ya habían anunciado con antelación que las conversaciones estaban a punto de terminar. En estas circunstancias, que Israel se negara a hacer efectivo el último pago, conocido como la cuarta serie de presos, por muy probablemente nada (unas conversaciones moribundas aseguraban los palestinos) '"es algo de lo más lógico”. Es como si el comprador de un producto hace tres pagos y le resta el cuarto. Pero justo antes de tener que hacerlo, se da cuenta de que el vendedor no tiene más mercancías que vender y que no le entregará nada. ¿Es razonable seguir pagando hasta el final por nada? Y sí, entonces Israel condicionó el cuarto pago a garantías palestinas de que habría más conversaciones. Me parece un requisito de lo más lógico. Incluso estaba dispuesto a pagar un precio aún más alto.

Pero ahora llega la propaganda anti-israelí, incluso dentro de Israel, y da comienzo a su campaña de costumbre.

Mentir es ganar. Pero sin embargo hay que luchar por la verdad.

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Sunday, March 16, 2014

Gran análisis: Beinart reprueba a Kerry por el rechazo palestino - Jonathan Tobin - Commentary



Hay que dar algo de crédito al periodista y escritor izquierdista Peter Beinart. Él está prestando una cuidadosa atención a las negociaciones en marcha entre Israel y la Autoridad Palestina al entender que no hay casi ninguna posibilidad de que el líder de la AP, Mahmoud Abbas, firme un acuerdo de paz. Pero ¿a quién culpa por esto en su último grito de dolor en el Haaretz por el proceso de paz? Al secretario de Estado John Kerry.

Por supuesto, Beinart también cree que el primer ministro israelí Netanyahu es culpable por insistir en que los palestinos reconozcan a Israel como un Estado judío, lo que quiere decir que renuncien a sus sueños de destruirlo. También culpa a Netanyahu por pedir serias garantías de seguridad en el caso de que se consiga un acuerdo, así como exigir que los EEUU hagan valer las promesas hechas a Israel antes de la retirada de Gaza de que conservaría los principales bloques de asentamientos en Cisjordania. Pero en realidad, sus críticas a Netanyahu se dirigen verdaderamente hacia el pueblo de Israel por rechazar las políticas de la izquierda israelí después de la caída de Oslo y el desastre de Gaza. A su modo de ver, la democracia es una cosa buena, pero como los intelectuales liberales (lean progresistas en Europa) y de izquierda como él saben lo que es mejor para el país, los resultados de las dos últimas elecciones para la Knéset deben dejarse a un lado con el fin de permitir que la presión estadounidense dicte las condiciones de paz con los palestinos. Y es que la mayoría de aquellos que se niegan a dar a los palestinos lo que desean, son los que rechazan la paz.

Este es un territorio familiar para Beinart. Pero ahora que Kerry está en medio de un esfuerzo supremo para conseguir que Israel y la Autoridad Palestina acuerden un nuevo marco que permita más conversaciones, y donde los israelíes dirán que sí nuevamente y los palestinos dirán casi seguro que no nuevamente, Beinart se ve obligado a ofrecer un nuevo conjunto de justificaciones para el perenne argumento de la izquierda de que la falta de paz es culpa de Israel. Su respuesta es que el verdadero villano de turno es Kerry, y Beinart, como representante de esos judíos liberales de izquierda, recrudece sus esfuerzos para que el secretario presione a Israel para que acepte un nuevo marco de propuestas. ¿Por qué? Porque, según Beinart, los términos actuales de Kerry son demasiado favorables a Israel.

Por supuesto, se trata del mismo secretario de Estado que presionó a los israelíes para que liberaran a más de 100 terroristas y asesinos palestinos para así sobornar a la Autoridad Palestina para que volviera a la mesa de negociaciones después de boicotear las conversaciones durante años. Y es el mismo hombre que amenazó a Israel con una nueva Intifada, con el incremento de los boicots y con una guerra económica si no estaba de acuerdo con sus propuestas, preparando el escenario para más violencia y más deslegitimación del Estado judío después de que sus esfuerzos fracasaran.

Pero Beinart considera que Kerry tiene que cambiar sus propuestas, ya que ha incorporado algunas de las principales demandas de Israel y ha dejado otros elementos para las negociaciones entre las dos partes. Según Beinart, Kerry se ha desviado de los planes ofrecidos a los palestinos por Ehud Barak en 2000 y 2001, y el propuesto por Ehud Olmert en 2008. Las diferencias existentes entre tales planes y el marco ofrecido por Kerry son pequeñas pero significativas.

El primer problema es que Kerry está de acuerdo con los israelíes en que los palestinos deben tragar saliva y decir dos pequeñas palabras - "Estado judío" -, algo que indicaría que dan por terminado el conflicto en lugar de hacer una pausa con el fin de reanudarlo más tarde bajo unas circunstancias más favorables .

El segundo problema radica en aceptar una transición gradual por la que las tropas israelíes permanecerían en el Valle del Jordán durante probablemente unos 10 o 15 años. Beinart está de acuerdo con los palestinos en que ese tipo garantía de seguridad es inaceptable, y eso cuando parece más necesaria que nunca debido a la subida de Hamas y de la Jihad Islámica en los últimos años, así como las amenazas a Jordania desde Irán y Siria.

¿Qué más? Beinart no está contento con los términos de Kerry para la división de Jerusalén. Kerry está dejando los detalles de cómo crear la partición entre las partes, y dijo que uno de los barrios árabes de la parte oriental de la ciudad podría servir como capital palestina. Beinart está de acuerdo con Abbas y quiere que todos los barrios árabes de la ciudad constituyan la nueva capital de Palestina.

Beinart también está molesto por el hecho de que el acuerdo marco de Kerry no satisfaga, aunque sea de labios para fuera, la demanda palestina de un "derecho de retorno" que les permitiera inundar Israel con los descendientes de los refugiados de 1948. Mientras Olmert estúpidamente ofreció a los palestinos el derecho a regresar a Israel de unos 15.000 "refugiados", Kerry sabiamente ha rebajado las expectativas sobre esta cuestión.

Estas diferencias respecto a los planes del 2000, 2001 y 2008 no cambian el hecho de que si los palestinos son lo suficientemente inteligentes como para decir que sí al acuerdo marco conseguirán su Estado independiente incluyendo la casi totalidad de Cisjordania, una parte de Jerusalén y serán compensados ​por los bloques de asentamientos con la misma cantidad de territorio israelí. Pero para decir que sí tienen que estar de acuerdo con la legitimidad de un Estado judío que exista junto a su nación, y tienen que comprometerse a no utilizar su Estado palestino para reafirmar y reanudar el conflicto una vez que Israel se retire. Desde su creación, el nacionalismo palestino se ha centrado exclusivamente en negar la legitimidad del sionismo más que en construir una nación. Es por eso que Abbas no será capaz de aceptar la paz ahora, como no lo fue en 2008, cuando huyó de la oferta de Olmert, o como cuando Yasir Arafat le dijo que no por dos veces a Ehud Barak. Pero Beinart prefiere ignorar esa verdad acerca de Abbas y de la cultura política de rechazo de la que es a la vez facilitador y rehén. En cambio, él culpa a Israel y a Kerry por no dar aún más.

Curiosamente, el plan de acción de Beinart para hacer frente al problema no implica realizar esfuerzos para que los palestinos no digan que no a la paz y a la independencia por cuarta vez desde el verano de 2000. En cambio, él quiere que sus amigos de J Street y otros judíos liberales partidarios de la administración Obama vuelquen su ira contra el secretario de Estado. Él quiere que la izquierda "monte un escándalo" en contra de Kerry y de la administración con el fin de conseguir que cambie el acuerdo marco para que sea más aceptable para los palestinos, incluyendo la supresión de las referencias al Estado judío y dar luz verde a los refugiados.

Tal esfuerzo por parte de J Street sería poco probable por ser absurdo. J Street es más pro-Obama que pro-paz o pro-Israel. Nunca va a lanzar una campaña contra los esfuerzos de Kerry para negociar un acuerdo con el fin de inclinar el campo de juego aún más hacia los palestinos de lo que el secretario ya ha hecho.

Esta diferencia entre Beinart y Kerry ilustra, si no otra cosa, la sinceridad del secretario. Las posibilidades de éxito de Kerry siempre han estado cercanas a cero, y su voluntad de llevar a cabo esta misión, a pesar de las reales posibilidades que intentarlo podría provocar más daño que bien al alentar el terrorismo y el boicot después de la inevitable negativa palestina, testifica tanto su falta de criterio como su arrogancia. Pero Kerry también entiende que después del colapso de Oslo, la retirada de Gaza y de los tres no palestinos a las ofertas de paz, los israelíes tienen que ser persuadidos de que esta paz será genuina y garantizará la supervivencia del Estado judío. Y es por eso que Abbas no va a firmar un acuerdo que contenga esas condiciones razonables.

Beinart entiende que esa decisión, al igual que las múltiples decisiones palestinas de rechazar repetidamente la paz durante todo el siglo pasado, socava su tesis acerca de que Israel es el culpable. Así que con el fin de preservar su dudosa narrativa del conflicto debe comenzar a configurar a Kerry como el chivo expiatorio del rechazo palestino. Leyendo el artículo de Beinart, casi me sentí mal por Kerry. Casi.

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Sunday, February 09, 2014

Kerry permite que Europa juegue la carta del boicot contra Israel - Ben Caspit - Al Monitor



El equipo del secretario de Estado de EEUU John Kerry está buscando por aquí, en Israel, una universidad donde fuera posible que Kerry se dirigiera a la nación israelí. La idea de que el secretario se dirija a la opinión pública israelí directamente para convencerla de la necesidad de resolver el conflicto palestino-israelí se ha desarrollando en los últimos meses, y se ha dado a conocer por vez primera el 30 de Enero.

Si bien la decisión final aún no está tomada, su necesidad es, sin embargo, incuestionable. Las encuestas en Israel indican que los israelíes han perdido la confianza en los Estados Unidos como salvaguarda de los intereses del Estado judío en tiempos problemáticos. Alrededor del 70% de los israelíes creen que los Estados Unidos no son un intermediario honesto. Por cierto, si encuestas similares se hubieran realizado entre los palestinos, me atrevería a decir que una mayoría palestina aún mayor también habría dicho que Kerry no es un intermediario honesto.

Si israelíes y palestinos por igual están convencidos de que los Estados Unidos se está inclinando hacia el otro lado, es una señal segura de que Kerry está en una buena posición. Al parecer, está haciendo algo bien. ¿Pero él tomará las riendas? La historia y las estadísticas sugieren que no lo hará. En el Oriente Medio siempre se quedan cortos cuando se trata de lograr algo positivo. Pero Kerry, sin embargo, se mantiene firme.

Cuando este artículo se estaba escribiendo el 7 de febrero, antes del mediodía, el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Avigdor Liberman, hablaba en el Commercial and Industrial Business Club de Tel Aviv. Mucho se ha escrito acerca del Liberman del 2014 convertido en un adulto responsable en la región y la principal fuerza significativa en la coalición de Netanyahu que apoya y dice "" a Kerry. En su discurso, el ministro de Asuntos Exteriores cimentó esa nueva reputación aún más. Su texto bien podría haber sido firmado por el presidente Shimon Peres. Y esto es lo que Yvet (Liberman) tenía que decir: "John Kerry es un verdadero amigo de Israel. No creo que sea muy sabio recurrir a los amigos y convertirlos en el enemigo. Cuando se trata de la iniciativa estadounidense, existe una competencia retórica entre nosotros en cuanto a quién es más duro y contundente. Veo al ministro de Economía y Comercio Naftali Bennett lanzándose hacia los micrófonos, pero yo no lo veo corriendo con la misma rapidez hacia la oposición. Kerry está liderando el proceso correctamente... Ciertamente estoy a favor de un acuerdo con los palestinos, pero me opongo a pecar de inocente. La disposición que vemos en el mundo árabe moderado es algo que ya no recordaba. Tenemos oportunidades que nunca tuvimos antes, y debemos tomar ventaja de ellas. La integridad de las personas es más importante que la integridad de la tierra".

Este es un texto seminal. El nuevo Liberman es moderado, astuto, buscador de la paz y de las negociaciones. Él ha llegado a la conclusión de que es mejor tener éxito con el primer ministro Benjamin Netanyahu que ser el suplente de Bennett.

Sólo hubo una cosa que nos estropeó la fiesta del viernes. Mientras Liberman hacía su discurso, su segundo al mando, el ministro de Agricultura Yair Shamir, el hijo del ex primer ministro Yitzhak Shamir, decía exactamente lo contrario en el semanal israelí SofHaShavua: "Kerry no es un intermediario honesto. Ha cruzado la línea. No se puede ser un mediador honesto y echar todas las culpas a un lado. Kerry está tratando de intimidarnos y nos aplica una presión indebida".

Pero no es sólo el ministro Shamir. La semana pasada, el secretario de Estado norteamericano cayó bajo un ataque combinado de importantes políticos israelíes. El 2 de febrero, el ministro de Asuntos Estratégicos, Yuval Steinitz, el ministro del Frente civil, Gilad Erdan, y la ministra de Cultura y Deportes, Limor Livnat, desataron duras declaraciones contra él. Steinitz, de quien se dice que es muy cercano al primer ministro Benjamin Netanyahu, superó a los demás, diciendo que las declaraciones de Kerry en una conferencia de seguridad en Munich fueron "ofensivas e intolerables". Ese mismo día, Netanyahu avisó también contra las amenazas de boicotear a Israel, pero no se refirió a Kerry por su nombre. Al final de esta ronda, Netanyahu estableció un nuevo récord de hipocresía dirigiéndose a sus ministros y dándoles instrucciones para que dejaran de atacar al secretario de Estado de los EEUU.

Usted no tiene que ser un zorro de la política para darse cuenta del doble juego de Bibi. Cuando tres de sus ministros más cercanos lanzan una ofensiva contra Kerry, el mismo día y casi al mismo tiempo - y él también añade más leña al fuego un poco más tarde, aunque sin mencionar ningún nombre explícitamente, y luego "instruye" a los ministros para que no arremetan contra Kerry - el mensaje es claro. No soy yo, dice Netanyahu, son ellos. Yo no tengo una mayoría en el partido Likud para detener tales movimientos, le señala a Kerry. El público israelí se muestra receloso de tomar los riesgos que usted nos propone, y de esa manera me está empujando hacia un precipicio.

A diferencia de los ministros del Likud y Netanyahu, el caso Liberman-Shamir no es fruto de un doble juego o un movimiento coordinado. Se trata más bien de una extrema falta de coordinación. Shamir proviene de una familia de la derecha ideológica radical. Liberman, por otro lado, es un pragmático. Su partido - Yisrael Beitenu - le pertenece a él y él es su líder. Él es quien elabora las listas del partido en la víspera de las elecciones. Él es el que pone los pulgares hacia arriba o hacia abajo. Tomemos, por ejemplo, el caso del ex viceministro de Asuntos Exteriores Danny Ayalon, cuya cabeza cortó Liberman en vísperas de las recientes elecciones, convirtiéndole en historia. Sería interesante escuchar a escondidas las llamadas telefónicas posteriores entre Liberman y Shamir. Por un lado, agradables no serían.

Pero Netanyahu, esto no es solamente un doble juego. En los últimos meses, el primer ministro israelí ha llevado verdaderamente una doble vida. Es como esos maridos que tienen dos familias que no saben que existe la otra. Cada una de las mujeres está convencida de que ella es la única esposa legal.

Cuando la disputa pública entre los ministros de línea dura y John Kerry hacía estragos en los medios de comunicación, los equipos de negociación de las partes continuaban trabajando en su apogeo. A pesar de que Kerry no ha estado en la región durante al menos dos semanas, el trabajo continúa no obstante a toda marcha. Trabajando para Netanyahu están el embajador en Washington Ron Dermer, el asesor de Seguridad Nacional Yossi Cohen, el abogado y enviado personal del primer ministro Yitzhak Molcho, su ayudante de campo el general Eyal Zamir y su cercano asesor de prensa  Liran Dan. Ellos están reflexionando acerca de la redacción de los términos de referencia y en poder avanzar. Tal Becker, del ministerio de Asuntos Exteriores y representante de la ministra de Justicia, Tzipi Livni, está trabajando en la redacción final del documento vis-a-vis con Jonathan Schwartz, del Departamento de Estado. Se cree que desde el punto de vista del eje Israel - Estados Unidos, el trabajo está llegando a la recta final.

El plan de seguridad también está haciendo progresos. En contra de todos los informes anteriores, no hay un plan definitivo de seguridad de los EEUU. Lo que sí tenemos es una propuesta presentada por el equipo de Kerry encabezado por el general retirado John Allen. En este momento, los equipos de ambas partes están trabajando en el esquema final. El Jefe de personal del IDF, el teniente general Benny Gantz, quien conoce a Allen desde que servía como agregado militar en Washington, supervisa personalmente el trabajo que se está llevando a cabo por un equipo especial de la Dirección de Planificación militar.

El establecimiento de defensa israelí cree que el logro de un plan conjunto de seguridad sería de un interés nacional de primer orden. Sin embargo, y bajo el mismo aliento, los generales están en línea con su ministro de Defensa, Moshe "Bogie" Ya'alon, quien considera que sensores, satélites, zeppelines, vehículos aéreos no tripulados, antenas y barreras sólo son medidas de seguridad adicionales. Nada, sostiene Ya'alon, puede reemplazar a las tropas sobre el terreno. El ejército israelí está tratando de llegar a un posible plan de "intervención rápida" para las tropas israelíes si surge una necesidad inmediata, incluyendo el interior de las áreas palestinas. Tales ejemplos incluirían un gran ataque terrorista, la transferencia de armas estratégicas, la infiltración de terroristas buscados, etcétera.

Cuando se trata de los palestinos, los estadounidenses se enfrentan a dificultades mucho mayores. A diferencia de Netanyahu, quien accedió a tragar con las "líneas de 1967" como base para las negociaciones (con un intercambio de tierras, naturalmente), el presidente palestino, Mahmoud Abbas (Abu Mazen) tiene un hecho muy difícil de digerir ante la posibilidad de que el documento de EEUU incluya el reconocimiento de Israel como el Estado-nación del pueblo judío, volviendo así el "derecho de retorno" totalmente estéril. Netanyahu ha dejado claro que sin estos dos elementos, el documento no valdría para Israel bajo cualquier formulación, incluso si al final sólo se le llama un documento y nada más. Mientras, Kerry conoce esto y le resulta difícil transigir con ello.

En contraste con Israel, Kerry no tiene palancas poderosas para utilizar contra los palestinos. Ellos no pueden ser intimidados con un boicot. Su nivel de vida no es muy alto y no tienen mucho que perder. Incluso si se rebajara el estatus de la Autoridad Palestina en Washington, Abbas tiene muchas opciones y alternativas, también en términos de economía. Él puede aparecer por Naciones Unidas y ver su autoridad reconocida como un Estado. Él puede obtener el apoyo económico de los países árabes y dar pasos hacia un acercamiento con Moscú y Beijing. A veces, cuando no tienes nada que perder, estás en la mejor posición.

La decisión europea de comenzar a forjar un boicot contra Israel no es puramente un problema europeo. Este es un movimiento euro-americano bien orquestado y minuciosamente planeado. Durante el primer mandato del presidente Barack Obama, cuando los europeos discutían la posibilidad de iniciar un boicot a los productos fabricados en los asentamientos, los norteamericanos fueron los que paralizaron esa agenda. Nosotros estamos manejando la cuestión diplomática, por lo que manténganse al margen de esto, les dijeron a los europeos. Y así fueron las cosas. El segundo mandato de Obama es totalmente diferente y ha sido Kerry quien ha discutido ese plan vis-avis con los europeos. Cuando comenzó esta legislatura, ya se informó que los estadounidenses y los europeos se habían repartido los papeles: Los Estados Unidos serían el poli bueno y Europa el poli malo. Obama permitirá que los europeos hicieran el trabajo sucio por él. Y eso es precisamente lo que se está desarrollando en estos momentos.

Mientras que Kerry estaba en Munich y avisaba de los peligros que podría afrontar Israel con los boicot, los bancos escandinavos y los fondos de pensiones anunciaron que iban a dejar de hacer inversiones en Israel. Esa fue la señal de un invierno inminente. A diferencia del pasado, los Estados Unidos no tienen ninguna prisa para decirle a Israel: "No se preocupen, no dejaremos que lo hagan". Por el contrario, los Estados Unidos están bombeando hasta la angustia a Israel sumando sus propios consejos y avisos: "No vamos a estar ahí, para ustedes, todo el tiempo", les dicen a los israelíes. "Cuando el barco del boicot comience a navegar, será difícil de detener. Piensen en Sudáfrica. Ustedes estaban debidamente advertidos".

Las próximas semanas son decisivas. Todo esto puede quedarse en nada. Kerry puede salir con una declaración que anuncie su fracaso. El documento no nacido será archivado y olvidado en algún cajón de los archivos. Los estadounidenses se retirarán con el rabo entre las piernas. Y dejarán atrás su desesperado intento de romper el estancamiento en el Oriente Medio.

Sin embargo, todavía no estamos allí. Trabajando incansablemente, Kerry ha obtenido el total respaldo de Obama. Los europeos están haciendo su parte, y todo en la cocina está hirviendo. Hay dos personas que se sientan ante esta olla gigante, Netanyahu, de 64 años de edad, y Mahmoud Abbas, de 78. Y los dos están sudando: por el calor, ya que la temperatura sigue subiendo, y de miedo.

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Saturday, February 08, 2014

Según una encuesta el 61% de los judíos israelíes cree que Kerry amenazó a Israel - Israel Hayom



La mayoría de los judíos israelíes - el 61% - cree el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, amenazó a Israel el pasado fin de semana cuando dijo que Israel podría enfrentarse a boicots y a más deslegitimación si las actuales negociaciones de paz con los palestinos fracasan, según mostraba una encuesta realiza por Israel Hayom-New Wave Research.

Kerry fue ampliamente criticado en Israel la semana pasada por sus declaraciones.

En la encuesta, sólo el 20,9% de los encuestados dijo que los comentarios de Kerry fueron realizados a causa de su preocupación por Israel. Cerca del 18,1% de los encuestados dijo que no sabían cuáles eran las intenciones de Kerry.

La encuesta se llevó a cabo el miércoles, y los encuestados eran un grupo aleatorio de 500 judíos israelíes hebreo parlantes de más de 18 años. Hay un margen de error de 4,4%.

En un desayuno interreligioso en Washington, este jueves, el presidente de EEUU Barack Obama dio apoyo público a los esfuerzos diplomáticos de Kerry. "Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer al Secretario Kerry por su extraordinaria pasión y por su dedicación diplomática a la causa de la paz en el Oriente Medio", dijo Obama.

Este viernes, el embajador de EEUU en Israel, Dan Shapiro, le dijo a la Radio del Ejército que durante la semana pasada "ha habido intentos de distorsionar el historial de Kerry. Casi todos los días, ha habido voces acusándolo de apoyar los boicots e incluso de antisemitismo". Shapiro dijo que esas acusaciones eran "ofensivas y sin duda una distorsión de la realidad".

El ministro de Asuntos Exteriores Avigdor Lieberman (Yisrael Beytenu) pidió hoy a los críticos de Kerry que bajen el tono de su retórica. "No queremos convertir a nuestros amigos en enemigos", dijo Lieberman. "No estamos de acuerdo con Kerry en todo, pero él es un verdadero amigo de Israel y está dirigiendo el proceso correctamente". Lieberman también tuvo duras palabras para el ministro de Economía y Comercio Naftali Bennett (Habayit Hayehudi), quien tuvo que pedir disculpas la semana pasada por los comentarios críticos que hizo sobre el primer ministro Benjamin Netanyahu. "Bennett tiene algo que decir acerca de todo", comentó Lieberman. "Lo veo corriendo hacia los micrófonos, pero no hacia la oposición".

En una entrevista con la BBC este jueves, el secretario de Asuntos Exteriores británico, William Hague, expresó sentimientos similares a los de Kerry con respecto a lo que sucedería si las actuales conversaciones de paz entre israelíes y palestinos fracasan. Hague dijo que sería una "época oscura" con "terribles consecuencias" para ambas partes.

Mientras tanto, Kerry elogió este jueves el ministro de Finanzas Yair Lapid (Yesh Atid), citando el apoyo de Lapid al proceso de paz. "He oído que el ministro de Finanzas Yair Lapid dijo algunas cosas valientes sobre el proceso de paz", dijo Kerry. "Esa voz necesita ser escuchada en Israel". Kerry hizo estos comentarios durante una reunión con el diputado de Yesh Atid, Ofer Sela, en Washington. Sela era uno de los diputados que asistieron a una conferencia parlamentaria internacional.

También el jueves, el jefe de Política Exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton, condenó a Israel por la aprobación  de 558 permisos de construcción en Jerusalén más allá de la Línea Verde.

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Friday, February 07, 2014

El petulante secretario de Estado de EEUU - David Horovitz - Times of Israel



El secretario de Estado de EEUU John Kerry debería poder sentir una sincera preocupación por la creciente campaña para deslegitimar a Israel y boicotearlo. No obstante, una de las maneras menos inteligentes y menos constructivas de hacer frente a ese peligro es emitir angustiadas predicciones públicas de que eso sería lo que le espera a Israel si su esfuerzo de paz fracasa.

Y es que entonces este infatigable secretario nos muestra de una manera consistente una grave falta de inteligencia cuando se trata de Israel y del resto del Oriente Medio.

Sigue siendo inexplicable cómo Kerry, al asumir el cargo, podía suponer que él sería capaz de salvar los abismos existentes como la débil voluntad del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y el profundo escepticismo del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para construir una era de inestabilidad absoluta en el Oriente Medio . ¿Su arrogancia podrá borrar el recuerdo, de hace menos de cinco años, de un primer ministro israelí mucho más flexible, Ehud Olmert, y que operaba en un momento en el que los extremistas aún no estaban tratando de llenar cada posible vacío de poder en la vecindad inmediata de Israel, y cuya oferta de paz, a la que nunca se aproximaría Netanyahu, fue rechazada por el propio Abbas?

Sin inmutarse por dos décadas de evidencias incontrovertibles de que la fijación de plazos y las presiones a los liderazgos israelíes y palestinos para forzar un acuerdo simplemente no funcionan, Kerry profesó públicamente su confianza de que no sólo tendría éxito en lo que todos sus predecesores habían fracasado, sino que podía lograrlo en el hasta entonces inverosímil plazo de apenas nueve meses.

Cuando la realidad empezó a salir a la superficie, se retiró para lamer sus heridas, y volvió con una posición de reserva: ¿Un acuerdo de paz completo y final? Bueno, tal vez no. Pero ¿qué tal un acuerdo "marco" que cubra los grandes temas, de modo que al menos podríamos seguir hablando más allá de esa fecha límite inviable?

En las últimas semanas, sin embargo, ha quedado claro que incluso un acuerdo marco vinculante está más allá de su alcance. Y es que no, el Sr. Netanyahu no confía en la Autoridad Palestina para mantener a Israel a salvo de ella. Y no, el Sr. Netanyahu no cree que el régimen de Abbas sobreviva durante mucho tiempo sin el ejército israelí en la zona, y no está dispuesto a correr el riesgo de una toma de control de Cisjordania por Hamas. Y no, el Sr. Netanyahu no tiene intención de echar a decenas de miles de colonos de sus casas.

Y del otro lado, no, el Sr. Abbas no ha decidido enfrentarse a esa narrativa profundamente impregnada en la psique palestina por Yasser Arafat y no declarará que el Estado judío es legítimo. Y no, el Sr. Abbas no abandonará públicamente la demanda de un "derecho de retorno" a pesar de que tal demanda supone una convocatoria a una destrucción demográfica de Israel, y por lo tanto evitará el establecimiento de Palestina.

Así que el señor Secretario ha vuelto a reincidir ahora en el intento de negociar un acuerdo marco no vinculante como un vehículo para mantener las conversaciones en marcha. Y es que, bueno, si se establece el límite lo suficientemente bajo - tal como hicieron tan estrepitosamente los países del P5 +1 en Ginebra en noviembre, en el acuerdo con Irán - incluso las partes más recalcitrantes podrían ser persuadidas para continuar.

La meditación pública de Kerry en Munich, en el fin de semana pasado, sobre el pensamiento "iluso" de Israel de tener paz y prosperidad con el status quo actual, sonaba como el gemido de un niño petulante: "!Quiero mi tratado de paz en nueve meses y lo quiero ahora!".

(Quiero subrayar que no tengo tiempo para valorar el rechazo de los derechistas israelíes que se dedicaron a meterse públicamente con el secretario. Los Naftali Bennett, Ofir Akunises y Danny Danons de este mundo se apoderan estrepitosamente de todas las oportunidades posibles para avanzar en su no solución de un único estado).

Israel, señor Secretario Kerry, no se hace ilusiones acerca de la hostilidad existente a su alrededor y al antisemitismo disfrazado de antisionismo que se observa algo más lejos. Tampoco se hace ilusiones sobre la fragilidad de su actual bienestar económico. Cuenta con un primer ministro al que le resulta absurdamente difícil desafiar a esos extremistas israelíes que podrían subvertir su democracia poblando zonas remotas de Judea y Samaria - y que Israel no está dispuesto a mantener de forma permanente - y que desean que Israel gobierne a otro pueblo en un futuro previsible. Pero es un primer ministro que también ha liberado 78 terroristas palestinos en gran parte para favorecer la causa de estas conversaciones de paz (por desgracia, él lo ha preferido a una congelación de los asentamientos), que ha abrazado públicamente la solución de dos estados, y que se prepara claramente para contemplar un compromiso territorial en la región, incluso ante éste flujo peligroso.

El verdadero camino hacia la paz entre Israel y Palestina no radica en practicar la mano dura con unos renuentes y desconfiados líderes para obligarlos a tal o cual reciente proyecto de un acuerdo. A eso se llega, más bien, a través de la marginación progresiva de los extremistas y el fomento de los moderados. Se requiere para ello poner fin a la incitación odiosa contra todas las cosas israelíes, no sólo en Gaza sino también en Cisjordania, y promocionando jerarquías que abogan por la reconciliación.

Esto requiere mucho trabajo, gradual, minucioso, desde las propias partes, ayudadas desde el exterior por aspirantes a pacificadores. Eso no significa ejercer, en poco más de dos días,  una docena de intentos coercitivos diplomáticos itinerantes. Significa un compromiso real, dirigido por los EEUU, con la participación de la comunidad internacional en general, con una identificación de los potenciales educadores, inversores y periodistas y de cualquier otro potencial defensor de una reconciliación, lográndose poco a poco un cambio de abajo hacia arriba, lo que a su vez tendrá un impacto en los liderazgos. No hay una solución rápida. Pero hay soluciones más lentas. No es que necesitamos menos ayuda de fuera, necesitamos más ayuda pero bien dirigida y de manera estratégica.

La buena diplomacia también implica leer la cartilla en privado a Netanyahu, diciéndole por ejemplo que Israel siempre aparecerá como el principal obstáculo para la paz ya que tiene un estado y los oprimidos palestinos no, que el primer ministro ayudaría a su causa si tomara la iniciativa como una fuerza creíble de moderación, por ejemplo, anunciando que no habrá más inversión en los asentamientos aislados y que los residentes de esos asentamientos pueden pedir una indemnización financiera en cualquier momento para trasladarse a zonas de consenso.

Y la buena diplomacia también requiere decir al Sr. Abbas que no habrá un Estado palestino siempre y cuando insista en el "derecho de retorno", debido a que Israel, el único lugar en la tierra donde los judíos pueden llegar a determinar su propio destino, no está por la labor de cometer un suicidio demográfico. Se requiere exigir a Abbas que se cambie el tono de lo que se enseña en sus escuelas, se difunde en sus canales de televisión y se publica en sus periódicos, para así reflejar la realidad de que hay dos demandas que compiten en esta estrecha franja de tierra, y que ninguno de los pueblos que compiten se va a ir a otra parte.

La buena diplomacia, señor Secretario, significa que usted sin duda deberá abordar el boicot y la cuestión de la deslegitimación pública de Israel para dejar en claro que es inconcebible tergiversar a Israel como si fuera una entidad ilegal, que es inconcebible fomentar la noción de que los judíos, y solo ellos, no tienen derecho a un Estado utilizando para ello el argumento del apartheid. Y también se requiere que usted subraye que el histórico Israel judío fue revivido por un mandato internacional, y que fueron precisamente aquellos que por aquel entonces hablaban en nombre de los residentes árabes de Palestina quienes impidieron la creación simultánea, y por vez primera, de un estado de Palestina hace 66 años, instando además a que los que dicen apoyar los intereses palestinos a que utilicen su influencia para alentar a que ambas partes adopten posiciones viables que puedan permitir a largo plazo la coexistencia.

Y la buena diplomacia, básicamente, consiste en tomar medidas prácticas para marginar a los poderes externos que implacablemente fomentan el extremismo, el terrorismo y la violencia, es decir, los enemigos de la coexistencia pacífica liderados por Irán. El gobierno de Obama ya ha fallado al pueblo de Irán cuando trató de levantarse contra su régimen. Ahora ha dejado de proteger al pueblo de Siria de las masacres y no ha ofrecido una orientación coherente a los aspirantes a demócratas de Egipto.

Y su más reciente "logro" diplomático, señor Secretario, ha sido reforzar a Irán más que nunca en su camino hacia el estado de umbral nuclear: permitiéndole enriquecer uranio, mejorar su tecnología para el enriquecimiento y continuar con sus programas de desarrollo de fabricación de armas y misiles. Los iraníes llegaron a la mesa en una posición desesperada, y usted, señor Secretario, los envió cantando de vuelta a casa al no utilizar su autoridad e influencia para forzar su admisión de que estaban caminando hacia la bomba y no asegurándose de que interrumpían ese camino.

En pocas palabras, las más que profundas inquietudes que los israelíes tienen sobre la fragilidad de la seguridad y la prosperidad derivan algo menos de sus propios fracasos, señor Secretario, que de los de usted.

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Monday, February 03, 2014

Kerry e Israel: Un aviso de parte de un amenazante bienintencionado - Shmuel Rosner - Jewish Journal


 El reparto de zanahorias y palos de Kerry

John Kerry se merece el beneficio de la duda. Es decir, que los israelíes asuman, como lo hace la ministra Tzipi Livni, que su advertencia de un posible boicot a Israel si su iniciativa deja de dar frutos no es una amenaza, sino más bien una expresión de preocupación. El tipo de interpretación de Livni de las declaraciones de Kerry en Munich (que "se preocupa por el estado de Israel") fue muy generoso, pero no descabellado. El plan de Kerry, o las partes del mismo que se están revelando poco a poco, pueden no ser exactamente el plan que el gobierno israelí podría dibujar, pero tampoco es un plan que pudiera ser descartado como beneficiando solo a la otra parte (de hecho, son los palestinos los que afirman que beneficia a la otra parte al decir que se inclina hacia la aceptación de las demandas israelíes). Kerry puede ser sospechoso para los oponentes a su plan de ser un secretario de Estado obsesivo, mesiánico, engreído, ingenuo, ignorante, imprudente. Pero suponer que es anti-Israel no sería sano, y tal suposición sería difícil de justificar. Es decir, a menos que uno crea que cualquier intento de revivir el proceso de paz basado en el paradigma de una solución de dos estados es inherentemente anti-Israel.

El ministro Naftali Bennett, un líder del sector derechista israelí, no fue tan generoso con Kerry como la centrista Livni. "Esperamos de nuestros amigos en el mundo que estén de nuestro lado ante los esfuerzos de boicot antisemitas contra Israel, y no que sean sus portavoces", dijo Bennett. ¿Está siendo Kerry un portavoz de tales esfuerzos de boicot? La portavoz del Departamento de Estado Jen Psaki dijo que Kerry tiene un "orgulloso record de más de tres décadas de firme apoyo a la seguridad y al bienestar de Israel, y eso incluye una fuerte oposición a los boicots". En otras palabras, la posición estadounidense es que Kerry no estaba siendo un portavoz de los boicoteadores. Pero yo sigo pensando que sí lo fue. ¿Era su intención? Esa es una pregunta diferente, y la respuesta a ella depende del nivel de sofisticación que se atribuya a Kerry.

Veamos lo que dijo.

Él dijo: "Yo sólo estoy arañando la superficie hablando de las posibilidades, y he aprendido a no profundizar demasiado en ellas, ya que de alguna manera se malinterpretaría que estoy sugiriendo que hagan esto o lo contrario, o algo. Yo no soy así". Así que Kerry se aseguró de decirle a los israelíes que lo suyo no es un intento de hacer que se rindan para evitar que venga el gran lobo de los boicot. Sin embargo, y dejando su aclaración a un lado, la amenaza es de hecho una amenaza. Es tan sutil como la sugerencia amistosa de que la situación actual, para el matón del barrio (EEUU), no es sostenible.

Más: "Para Israel, las apuestas también son enormemente altas ¿Quieren un fracaso que luego pueda llegar bajo la forma de una respuesta por parte de una decepcionada comunidad árabe y de los palestinos? ¿Qué sucederá con la capacidad de Israel de ser el Israel que es hoy, un estado democrático con un carácter judío especial y particular, y que es una parte central de su narrativa y de su futuro? ¿Qué sucederá cuando se tenga una estructura bi-nacional y la gente demande unos derechos en condiciones diferentes? Yo veo que Israel está sufriendo una creciente campaña de deslegitimación que se va incrementando. La gente es muy sensible a ella y se habla mucho de boicots y de otro tipo de cosas. ¿Estarán (los israelíes) mejor con todo eso?".

Usted puede estar de acuerdo o en desacuerdo con la visión de Kerry de la situación, pero no se puede afirmar que no existe una amenaza. Kerry advierte que lo que Israel tiene en juego es enormemente alto, pero él no dice mucho acerca de los palestinos. Es decir y traduciéndolo, Israel tiene razones más fuertes y poderosas para hacer concesiones.

Un funcionario israelí se quejó el domingo que Kerry "solo crítica y presiona a Israel, mientras que Abbas no se ha movido un milímetro de su postura". Esto, por supuesto, podría ser visto como una postura anti-Israel, pero, de nuevo, también podría existir una explicación más generosa: Kerry está presionando a Israel porque no tiene una manera de presionar a la parte palestina. Presionar a Israel está resultando ser (relativamente) la forma más fácil de lograr concesiones. Obviamente, esa es una forma de que el gobierno israelí no esté especialmente entusiasmado.

Regreso a las palabras de Kerry. Cuando advirtió de una "respuesta" de "una decepcionada comunidad árabe y de los palestinos", la mayoría de los oyentes lo interpretó como una forma de decir que la violencia contra Israel podría estar de camino. Una vez más, no se oyó a Kerry advirtiendo a la parte árabe de una posible decepción israelí que podrían conducir a más violencia. Una vez más, este es un mensaje que nuevamente sugiere que son los israelíes los que deben tener un mayor motivación para un compromiso. Y Kerry también bailoteó alrededor de la cuestión de boicot: "¿Estarán (los israelíes) mejor con todo eso?"

"¿Nosotros estaremos mejor?" Incluso este lenguaje es un lenguaje de matón. Así pues Bennett tenía razón cuando se preguntaba por qué "él" - un americano - nos hacía este desagradable recordatorio a "nosotros". ¿Acaso no conocen los israelíes que hay un problema de imagen de Israel en el extranjero? Así pues, ¿no sería razonable que sospecharan que al elevar este asunto de una manera tan informativa, Kerry (en lugar de mostrarse crítico) estaba tratando de asustar a Israel para que acepte su plan?

Sin embargo, Kerry también se queja de que sus declaraciones a menudo "son mal interpretadas diciendo que estoy sugiriendo, de alguna manera, haz esto o todo lo contrario, o algo así. Yo no soy así". Así que tal vez lo que tenemos aquí es otro caso más de la mala interpretación. Incluso si Kerry es mal interpretado, el problema no recae en el oyente israelí, recae en el portavoz. En otras palabras: este no es un caso de mala interpretación, sino una equivocación.

Por supuesto, la presunción de Kerry al asumir las amenazas de boicot o medidas similares, de que eso volverá más probable que Israel se muestre más propenso al compromiso, no está clara. Que a los israelíes les gusta su prosperidad y su éxito económico es cierto (y obvio). Que ellos odiarían pagar un alto precio por mantener un asentamiento remoto también es más que probable. Por lo tanto, no estoy seguro de si Bennett exageró el tema cuando dijo que "todavía tiene que nacer un país que abandone su tierra a causa de las amenazas económicas, y nosotros no lo haremos".

Sin embargo, hay un límite en lo que respecta a lo que una amenaza de boicot puede conseguir en una opinión pública tan obstinada como la de Israel. En 2000, cuando comenzó la Segunda Intifada palestina, también hubo un montón de parloteo sobre Israel y sobre u vulnerabilidad, una charla que resultó ser prematura y carente de una verdadera comprensión del carácter de Israel. Ahora esa vulnerabilidad ha sido redescubierta por Kerry, pero esta vez no es la violencia con la que se amenaza a Israel, es la penuria económica.

El problema con todas las amenazas mencionadas anteriormente es bastante simple: los israelíes han estado durante mucho tiempo dispuestos a aceptar una propuesta de acuerdo razonable, junto con los muchos compromisos conocidos y las "decisiones difíciles" necesarias, si tal acuerdo puede garantizar su paz y su seguridad a largo plazo. Si tal acuerdo se puede poner en la mesa por Kerry, la amenaza de boicot es innecesaria. Si, por otro lado, el plan de Kerry es visto por Israel como peligroso y en sí mismo "insostenible" - un término al que el mediador estadounidense es tan aficionado - entonces la amenaza de boicot no será suficiente, y por muy buenas razones: si hay que elegir entre la vida y la prosperidad, la gente razonable, aún de mala gana, tiene que elegir la vida.

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Sunday, February 02, 2014

El Departamento de Estado dice ahora que Kerry no ha amenazado a Israel... (por ahora, además de eso ya se ocupan los aliados europeos)



"Kerry nunca quiso amenazar a Israel", dijo la portavoz del Departamento de Estado Jen Psaki niega Kerry amenazó a Israel con boicots.

A veces, incluso hasta los EEUU se come sus palabras.

La portavoz del Departamento de Estado Jen Psaki defendió en Twitter este domingo las declaraciones del Secretario de Estado de EEUU, John Kerry, quien había amenazado a Israel con boicots si fracasan las conversaciones de paz.

"Hoy el status quo, con absoluta certeza, se lo prometo al 100%, no se puede mantener. No es sostenible. Es ilusorio",  declaró Kerry la noche del sábado en la Conferencia de Seguridad de Munich. "Uno ve como Israel sufre una creciente campaña de deslegitimación que se ha ido incrementando [...] se habla de boicots y otro tipo de cosas. ¿Es que todos vamos a estar mejor con todo eso?"

Los comentarios de Kerry fueron ampliamente percibidos como amenazas, no sólo por los medios de comunicación, sino por el gobierno israelí. Tanto el viceministro de Defensa Danny Danon como el Primer Ministro Binyamin Netanyahu criticaron fuertemente los comentarios de Kerry.

"Los intentos de imponer un boicot al Estado de Israel son inmorales e injustos", declaró Netanyahu en la apertura de la reunión semanal de su gabinete. "Por otra parte, no van a lograr su objetivo. En primer lugar, provocarán que los palestinos se apeguen a sus posiciones intransigentes y así alejarán la paz aún más lejos. En segundo lugar, ninguna presión hará que me aleje de los intereses vitales del Estado de Israel, en especial la seguridad de los ciudadanos de Israel. Por ambas razones, las amenazas de boicot al Estado de Israel no lograrán su objetivo", concluyó Netanyahu.

El viceministro de Defensa Danny Danon respondió a las amenazas de boicot de Kerry diciendo que "respetamos el secretario de Estado de Kerry, pero no vamos a dialogar con una pistola en la cabeza. Los amigos no plantean ultimátum a la seguridad del Estado de Israel. Seguiremos tomando las decisiones que protejan los intereses del Estado de Israel", continuó Danon. "Si tomamos decisiones en función de las distintas previsiones de boicots, no estaríamos aquí hoy en día. En el pasado hemos visto que donde el ejército israelí no está presente el terror echa raíces".

La forma en la que la portavoz del Departamento de Estado Jen Psaki trató de controlar los daños fue la negación.

"El secretario Kerry tiene una orgullosa historia de más de 3 décadas de apoyo incondicional a la seguridad y al bienestar de Israel, y eso incluye una fuerte oposición a los boicots", insistió Psaki. "Apenas el año pasado, al informar a los Ministros de Asuntos Exteriores en la conferencia de la Unión Europea en Vilinius de los esfuerzos de paz, les instó a que se abstengan de estas medidas".

"Ayer, en la Conferencia de Seguridad de Munich, habló enérgicamente en defensa de los intereses de Israel como lo ha hecho constantemente a lo largo de su vida pública", continuó Psaki. "En respuesta a la pregunta sobre el proceso de paz que describía hechos bien conocidos y previamente establecidos sobre los problemas para ambas partes si el proceso fallaba, la única referencia de Kerry a un boicot fue una descripción realizada por otras personas de algo a lo que siempre se ha opuesto".

"El secretario Kerry siempre ha esperado oposición y momentos difíciles en el proceso, y espera que todas las partes reproduzcan con precisión su historial y sus declaraciones".

Psaki, aparentemente, sigue sin darse cuenta de que esta no es la primera vez que Kerry ha hecho amenazas contra Israel  El pasado noviembre, Kerry amenazó con que Israel se enfrentaría a una "Tercera Intifada" si las conversaciones no terminaban con un "Estado palestino" en Judea y Samaria.

"El fracaso de las conversaciones aumentará el aislamiento de Israel en el mundo", dijo Kerry a continuación. "La alternativa a volver a las conversaciones es un caos potencial. Quiero decir, ¿quieren que Israel se enfrente a una Tercera Intifada?"




Las tácticas de abuso y presión por parte de Kerry y de los europeos alimentan el terrorismo anti-israelí y las amenazas de boicot (leer aquí)

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