Friday, November 14, 2014

La contestación de Benny Morris en su debate con Lawrence Wright - Benny Morris - National Interest



Mientras que ha producido un libro razonable sobre lo que sucedió en Camp David entre Begin, Sadat y Carter en septiembre de 1978, Wright ha tropezado equivocadamente a la hora de tratar de describir varios episodios del conflicto árabe-sionista en las décadas precedentes. Y él tropieza aún más cuando "describe" mis puntos de vista como su recurso eligido a la hora de contrarrestar mis críticas a su "historia".

No, yo no soy un "nacionalista extremo" como él dice. De hecho, siempre me he opuesto a la ocupación israelí de los territorios palestinos no habitados (como un joven soldado, en 1968, publiqué dos artículos a este efecto), aunque no sé muy bien cómo Israel puede evacuar Cisjordania sin representar un grave perjuicio a su seguridad; Pasé casi tres semanas en una prisión militar en 1988 después de que me negué a ejercer mi deber de reservista en Nablus en Cisjordania; y siempre he favorecido, como lo sigo haciendo, un compromiso o acuerdo de paz basado en dos estados para dos pueblos, uno para los judíos y el otro para los palestinos. Por desgracia, en cada cruce histórico relevante, los sucesivos liderazgos palestinos (Haj Amin al Husseini, Yasser Arafat y Abu Mazen) han rechazado sistemáticamente esa solución de dos estados cuando se puso concretamente sobre la mesa: primero en la británica Comisión Peel en julio de 1937, por la Asamblea General de la ONU en noviembre de 1947, por el primer ministro Ehud Barak y el presidente Clinton en 2000, y por el primer ministro israelí, Ehud Olmert, en 2008.

No, yo no "he sobrepasado desde hace mucho tiempo [¿desde cuándo?] mi labor académica". Todavía ejerzo mi oficio de historiador y, a juzgar por los comentarios de los críticos (incluso los del propio Wright en su carta), no lo sigo haciendo tan mal. Pero de vez en cuando escribo artículos periodísticos políticos (mientras trato de mantener alejadas mis opiniones políticas de mi historiografía, algo que Wright claramente no ha conseguido). En la entrevista que otorgué en el 2004 al Haaretz, cuando los terroristas suicidas palestinos se inmolaban casi a diario en los autobuses y restaurantes israelíes, yo no defendí, como señala Wright, "una limpieza étnica" en general. Todo lo que dije fue que, en las circunstancias de 1948, cuando los árabes palestinos y luego los estados árabes circundantes, asaltaron a la comunidad judía en Palestina \ Israel, y la amenazaron con su aniquilación (así es como los judíos lo vieron en ese momento, tres años después del Holocausto, y los propios árabes reforzaron esa punto de vista cuando, en el curso de esa guerra, expulsaron a los judíos y arrasaron cada comunidad judía que conquistaron), las fuerzas de defensa judías tenían todo el derecho de expulsar a los palestinos de las aldeas que servían como sus bases militares (tal como los kibutzim funcionaron como bases militares de los judíos). Las expulsiones, cuando se produjeron - y la mayoría de los 700.000 árabes que fueron desarraigados durante la guerra no fueron expulsados, sino que simplemente huyeron ante el flagelo de la guerra -, fueron por lo tanto actos de defensa propia. Cuando uno tiene que enfrentarse al dilema de tener que elegir entre la expulsión de su atacante o ser sacrificado, mi preferencia sigue siendo la expulsión del atacante. Qué puedo hacer yo, esos son mis valores.

Wright desinforma a sus lectores acerca de las conclusiones de la Comisión Kahan israelí que investigó el papel de Israel en la masacre de los campamentos palestinos de Sabra y Chatila en septiembre de 1982. La Comisión no concluyó, tal como dice Wright, que el ejército israelí envió a sabiendas a la milicia falangista cristiana árabe a masacrar a palestinos no combatientes, o bien que "tácitamente les dio el permiso para que la masacre se produjera". Por el contrario, la Comisión describe cómo algunos de los generales fueron lentos a la hora de apreciar y actuar sobre los informes o rumores que les llegaron de una masacre que se estaba llevando a cabo, y que cuando ellos entendieron finalmente lo que estaba pasando detuvieron la masacre. (Wright añade que no había "terroristas en los campamentos palestinos", ¿cómo es posible que lo "sepa"?).

La Comisión criticó a la jerarquía militar por su reacción tardía y recomendó que los oficiales de alto rango responsables fueran despedidos, y así se hizo, en primer lugar Ariel Sharon, el ministro de Defensa. (¿El secretario de Defensa estadounidense, o cualquier oficial superior estadounidense, dimitió después de My Lai?) Por cierto, la comisión encontró que el ejército israelí se esforzó durante la Guerra del Líbano en no dañar a los civiles. De hecho, "en más de una ocasión, ese esfuerzo causó a las tropas del IDF bajas adicionales" según dictaminó la Comisión.

De hecho, la Comisión llegó a la conclusión de que "no nos engañamos a nosotros mismos creyendo que los resultados de esta comisión podrán convencer o satisfacer a aquellos que tienen prejuicios o conciencias selectivas, pero esta investigación no está destinada a este tipo de personas". Me pregunto, ¿a quién se referirían? Nada de lo que Wright cita de mi libro "Víctimas adecuadas" (1999) contradice nada de esto.

Por último, sigo creyendo, al igual que las personas más racionales, que los árabes palestinos no son los descendientes de los filisteos, probablemente un pueblo del mar procedente del Egeo (cretenses o egeos) que se establecieron en la costa mediterránea de Palestina hacia el final del segundo milenio antes de Cristo. Es cierto que todos los pueblos que habitaron la Tierra de Israel / Palestina durante milenios llegaron a compartir un poco de ADN similar. Los judíos (o israelitas) que llegaron a Canaán hacia el 1.200 a.C, adquirieron los genes de las tribus cananeas (y de los asirios, babilonios, egipcios, persas, griegos y romanos que pasaron por allí posteriormente), y los árabes, que conquistaron y se asentaron en Palestina 1.900 años más tarde, también adquirieron los genes de los habitantes judíos y cristianos que allí residían en esos momentos, y de otros pueblos, como los cruzados y los turcos, que la invadieron más tarde). Pero esto no hace que los palestinos sean los "descendientes" actuales de los judíos, los cruzados o los turcos de una manera significativa. Los palestinos de hoy son los descendientes cultural, lingüística e históricamente (etcétera) de los árabes musulmanes que conquistaron Palestina en los años 635-637 d.C., y de hecho hablan el mismo idioma (árabe) y rezan al mismo Dios (Alá). Del mismo modo, hoy en día los judíos israelíes son descendientes de los antiguos judíos y hablan el mismo idioma (hebreo) y rezan, si es que aún rezan, al mismo dios (Yawheh). Tal vez los palestinos que Wright ha conocido rezan a los ídolos de los filisteos o hablan el "filisteo". Yo desde luego no los conozco.

Echar una mano al esfuerzo palestino de reclamar sus raíces filisteas solo está orientado a un propósito político y propagandístico: "que estuvieron allí antes que los judíos, y que por lo tanto la tierra es suya". Apoyando esto, Wright simplemente demuestra su ignorancia histórica y sus colores políticos.

La reseña entera de Benny Morris sobre el libro de Wright.

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