Sunday, December 07, 2014

Kenneth Lonergan, un autor judío que no es conocido como tal, y su descripción del sentimiento anti-israelí de las élites bienpensantes judías de Nueva York



Debo esta referencia a Philosémitisme, que informa de éste artículo de Tablet que me había pasado desapercibido:
Crecer mitad judío, mitad irlandés, vástago de dos grandes tradiciones orales tiene sin duda sus beneficios para un dramaturgo. (Lonergan también pudo comprobar las diferencias culpabilidad judía y vergüenza católica). Habiendo conservado el nombre de soltera de su madre, Milch, podría haber sido más ampliamente considerado como un escritor judío. Aún así, influye em su trabajo. "Como todo el mundo sabe, se escribe mejor sobre los temas que se conocen, y cuando se quieren plasmar los detalles de tu vida, no se tiene demasido que inventar... Tiendo a ser muy literal en esto. En Margaret [la película de 2011], el personaje principal era medio judío. En The Waverley Gallery, hay un personaje con una madre judía y un padre irlandés. En This Is Our Youth, los personajes no serían realmente comprendidos si no fueran judíos. Por lo tanto, no pienso si soy más o menos judíos en mis escritos que en mi vida". 
Lonergan asistió a Walden, una escuela progresista privada y ya desaparecida, situada en la calle 88 de Central Park West, a un par de manzanas de su casa. "Yo tenía unos 7 o 8 años de edad cuanto tuve que asumir que era judío. No recuerdo demasiado bien cómo nos considerábamos judíos, aunque ciertamente lo hacíamos principalmente reivindicando la tradición cultural judía, ya que nos hacía sentirnos inteligentes". En su memoria autobiográfica en The Waverley Gallery, y acerca de su abuela, la miembros de la familia se describían como "ateos, judíos y intelectuales del Upper West Side a los que les gustaba la música coral alemán", un sector demográfico que recordaba su propia educación. "Había un montón de médicos y abogados, algunos trabajadores sociales y personas del mundo del espectáculo. Estos eran mis parientes de la pandilla de mi juventud". En la obra, Jessica los define como "los últimos patéticos restos del liberalismo judío del Upper West Side".
Lonergan me dijo que tenía una conciencia muy aguda acerca del Holocausto y de la gran exposición de sentimientos anti-israelíes. "Recuerdo haber escuchado ese mismo tipo de comentarios sin fin durante Acción de Gracias. En términos generales, la mayoría de los intelectuales judíos de Nueva York tendían a ser anti-israelíes, y yo no estaba de acuerdo con muchos de mis amigos sobre ello. Alguien me preguntó recientemente si estaba a favor de Israel. Yo le dije, 'Bueno, desde luego no estoy a favor de Hamas' ", 
El comentario habitual dentro de ese ambiente es que, obviamente, "ellos sabían perfectamente que los extremistas islámicos y las facciones anti-israelíes en el Oriente Medio eran gente terrible, pero rápidamente se apresuraban a comentarte cuan horrible era Israel".  Lonergan me dijo que sentía que esa postura tan habitual en su medio era una muestra más de su "racismo liberal", donde lo que primaba era "una comprensión excesivamente benevolente hacia las culturas no blancas que se compensaba con una espantosa falta de juicio hacia las culturas blancas, contra las que dominaba la inquina y la condena. Esa era una de las características mas comunes de la atmósfera en que crecí. Eso dice mucho acerca del extraño sesgo que dominaba en los círculos de la izquierda y que resultaba tan similar al patrón de racista xenófobo vigente en los círculos de la extrema derecha".

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