Thursday, December 04, 2014

La Ley del Estado-nación judío: Los monolíticos medios de comunicación israelíes - Dror Eydar - Israel Hayom



Un día después de que llegara a la cima la controversia acerca de la propuesta de ley de Israel como el Estado-nación del pueblo judío, el periódico que una vez que tuvo el monopolio informativo sobre el país (y según creen les fue robado), el Yedioth Ahronoth, montó toda una guerra contra la propuesta de ley en su portada. No había ni una sola palabra a favor del proyecto de ley. Todas las citas y todos los artículos de opinión estaban en contra de la propuesta, incluyendo una extraña cita del ministro de Finanzas Yair Lapid, quien dijo que "[David] Ben-Gurion, [Zeev] Jabotinsky y [Menachem] Begin no habrían votado a favor de este proyecto de ley". A principios de esta semana, presenté la prueba de lo contrario.

Yedioth Ahronoth contó para ello con dos de sus principales comentaristas: Nahum Barnea, quien obviamente está en contra del proyecto, y Ben-Dror Yemini, quien, sorprendentemente, también se sitúo en contra. Yemini es una de las últimas personas decentes y sanas que quedan en la izquierda israelí. Si la izquierda en general se comportara de la manera responsable que práctica habitualmente Yemini, es posible que nunca hubiéramos necesitado de un proyecto de ley del Estado-nación judío.

Durante las últimas décadas, decenas de grupos, tanto a nivel nacional como en el extranjero, han unido sus esfuerzos para deconstruir la identidad nacional de Israel, reduciéndola a una entidad multicultural formada por varias nacionalidades bajo el nombre en código de "un Estado de todos sus ciudadanos". Pero hay otra manera de ver las cosas, y sí, puede ser una visión nacionalista, al estilo de la vieja escuela sionista que buscaba fortalecer el principio judío (fortificarlo, no imponerlo) en la idea fundamental de un Israel "judío y democrático". Y sí, Ben-Dror, a veces es necesario hacer hincapié en aquello que incluso puede parecer obvio.

El vehemente y absoluto rechazo del Yedioth Ahronoth de este proyecto de ley refleja el conocido patrón de los medios de comunicación israelíes: la mayoría de los grandes periódicos, la mayoría de las principales web y de los canales de televisión, se sitúan uniformemente contra el proyecto de ley, y no hay personalidad en dichos medios o miembro de la izquierda israelí que se atreva a decir lo contrario. Mientras que este coro canta en perfecta armonía, Israel Hayom canta una melodía diferente: éste periódico apoyó el proyecto de ley mucho antes de que se llevara a votación.

Aunque siempre hay disidentes, parece evidente que la mayoría del público israelí apoya el proyecto de ley. Pero los medios de comunicación israelíes eliminan en sus editoriales y artículos de opinión a esa mayoritaria corriente principal de la opinión pública. Los medios israelíes representan a un universo aparte. Uno paralelo, un arrogante y coercitivo universo que nos sermonea e imparte su sabiduría sobre todos nosotros en contra de nuestra voluntad, y que es completamente intolerante a cualquier punto de vista que difiera del suyo. Si Yedioth Ahronoth pretende representar a la mayoría de la población israelí, ¿por qué ni siquiera permite una voz que represente a esa mayoría, favorable al proyecto de ley del Estado-nación judío? Incluso el Israel Hayom publicó artículos de opinión en contra del proyecto, así pues, ¿por qué no puede el Yedioth publicar un artículo de opinión favorable al proyecto?

¿Y qué piensan ustedes que está sucediendo en las páginas de Haaretz? ¿Alguna opinión diferente? No nos hagan reír. ¿Y qué pasa con el nuevo Maariv? ¿Con la Radio del Ejército? ¿Con Radio Israel, con Canal 2, con Canal 10? La respuesta negativa es obvia para todos. Este es el principio todopoderoso que triunfa sobre cualquier discusión lógica sobre el contenido de los diversos asuntos. ¿Cómo se defines esa práctica "democrática" que genera un enorme y aterrador agujero entre las opiniones del público y la forma en que se reflejan en los medios de comunicación?

Aristóteles, y más tarde Maimónides, nos enseñaron que el valor medio de oro se encuentra entre los dos extremos. El supuesto es que no sabemos toda la verdad, sino que hay algo de verdad en nuestro argumento, al igual que también hay algo de verdad en el argumento de nuestro oponente. Para llegar a un término medio razonable en temas de largo alcance – las cuestiones fundamentales que son esenciales para nuestra identidad y para nuestro futuro como un pueblo que vive en su antigua patria -, para cerrar la brecha entre los puntos de vista opuestos que nos dividen, es importante introducir los puntos de vista del otro, de nuestro contrario. Es importante debatir activamente, rejuvenecer el diálogo intelectual y traer de vuelta las guerras de opinión. Después de todo, nosotros, los judíos, somos el producto de una larga tradición de debate y de argumentación que se remonta a los inicios de los judíos como pueblo.

Así pues, ¿cómo es posibles que los medios de comunicación israelíes no se adhieren a nuestro antiguo código judío? ¿Por qué están tratando de imponer un único y monolítico punto de vista a una de las más diversas arenas intelectuales, sobre todo cuando se trata de cuestiones tan fundamentales que afectan a nuestra identidad? ¿Somos tan estúpidos que necesitamos que solamente Nahum Barnea y Ben-Dror Yemini, y todo lo demás, nos adoctrinen? ¿Ni siquiera un punto de vista alternativo y opuesto?

El engañoso argumento populista que se esgrime contra este proyecto de ley es que dicha propuesta "socava la democracia". Entonces, y siguiendo esa misma argumentación, ¿cómo es posible que esos mismo medios de comunicación israelíes cercenen el derecho democrático a expresar una opinión diferente a la del propio  medio? ¿Qué nos enseña este silencio ensordecedor procedente de la mayoría de los periodistas de Israel, quienes además parecen cerrar filas a la hora de querer cerrar este periódico donde se publican opiniones que en sus medios no se permiten?

Y un último punto, especialmente para aquellas personas de la derecha que apoyan el proyecto de ley del Estado-nación judío y han podido contemplar cómo el Yedioth Ahronoth les abraza temporalmente porque le trajeron un regalo maravilloso bajo la forma de ley anti-Israel Hayom. Ahora, cuando ha llegado el momento de la verdad, el verdadero ADN del Yedioth se les ha revelado y se opone con igual fuerza a los mismos valores que ustedes representan.

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