Monday, December 08, 2014

Utilizando los términos correctamente - Dror Eydar - Israel Hayom



En el Israel de "Meet the Press", la presentadora de televisión Rina Matzliach llevó a tres analistas de todo el espectro político: Haim Ramon, Yossi Beilin y Roni Milo, todos los cuales se oponen al primer ministro Benjamin Netanyahu y han sido reconocidos políticos de la izquierda.

La sensación que están transmitiendo los medios de comunicación es un deja vu de las elecciones de 1999. Por aquel entonces, también todos los barriles de pólvora estaban destinados a Netanyahu. Cuando comenzó el programa, Matzliach llamó a todos a ir a votar, porque "todo aquel que no quiera votar da por vencida a la democracia" ¿Por qué? ¿Acaso en la democracia no existe el derecho a no votar? Más tarde, ella explicó que las personas que no votan refuerzan a "los extremistas de ambos lados". Podemos conjeturar perfectamente a que "extremistas" se refería. La ex ministro de Justicia, Tzipi Livni, entrevistada por Matzliach, estableció el vacío eslogan de esta campaña electoral: "Hay que elegir entre el sionismo y el extremismo", y al hacerlo, pintaba a todo el espectro político a su derecha (que es el que ha recibido la mayoría de los votos de la opinión pública israelí) como extremista y no sionista.

2. Matzliach presentó los resultados de un sondeo donde se preguntaba: "¿Quieres o no a Netanyahu como primer ministro?" La mayor parte de la opinión pública - el 65% - dijo que no. Entonces la siguiente pregunta era: "¿Quién es el candidato más apropiado para primer ministro?" Este es el desglose de las respuestas dentro de la derecha: el 36% pensaba que Netanyahu; el 10% el líder de Habayit Hayehudi, Naftali Bennett; otro 10% el jefe de Yisrael Beytenu, Avigdor Lieberman; y el 3% el ministro de Defensa Moshe Yaalon (Likud). Dado el hecho de que Netanyahu lidera el bloque de la derecha, es evidente para cualquiera que incluso aquellos que dentro de la derecha prefieren a Bennett, Lieberman o Ya'alon, ellos preferirían a Netanyahu en lugar de Livni, el líder laborista Isaac Herzog, o el ex ministro de Finanzas y fundador del Yesh Atid, Yair Lapid. En otras palabras, estamos hablando que su apoyo dentro de la derecha se sitúa en casi el 60%. Si sumamos a los partidarios del ex ministro del Likud Moshe Kahlon (el 7%), vamos a tener una mayoría soviética. Pero el titular seguirá siendo "el 65% no quiere a Netanyahu". (Y más del 90% no quiere a los demás, pero ¿quién lo diría?)

3. En la Radio del Ejército, el periodista Amnón Abramovich le dijo a su entrevistador Rino Tzror que "el Partido Laborista, Yesh Atid y Hatnuah [de Livni] no son izquierda, son el centro. La izquierda es el Meretz y el Hadash [el partido comunista árabe-judío]. La derecha es el Likud. y Bennett, Uri Ariel, y sus socios son la extrema derecha. ... Tenemos que utilizar los términos correctos".

Como Matzliach, Abramovich nos enseña qué pensar y cómo adoptar una geometría alienígena. ¿Livni y Herzog son el centro? La división entre derecha e izquierda aquí, en Israel, no tiene mucho en común con la tradición europea de izquierda y derecha. Aquí, se trata principalmente de una cuestión diplomática. En un momento dado, toda la derecha (y algunos de la izquierda) se opusieron a un Estado palestino. En realidad, resulta que el Habayit Hayehudi de Bennett está más a la derecha de Netanyahu sobre ciertas cuestiones, lo que significa que Netanyahu representa una posición de centro-derecha. Sin embargo, algunos diputados del Likud están más a la derecha que él; Naftali Bennett y Habayit Hayehudi y algunos diputados del Yisrael Beytenu (no todos) también están más a la derecha que ellos; Uri Ariel y el Tkuma está más a la derecha que Bennett; y el Otzmá L'Yisrael de Aryeh Eldad está aún más a la derecha. Michael Ben Ari es aún más derechista que Eldad.

En resumen, retratar a todos ellos como "extrema derecha" es el trabajo de un ideólogo político, no de un experto. Esto no es "utilizar los términos correctamente", es adoctrinamiento. Así es mucho más fácil vender el "centro" y la "izquierda", y con razón.

Cuando se trata de la cuestión diplomática: el proceso de paz, la cuestión de Jerusalén, los asentamientos, etcétera, está claro que Herzog y Livni están en la izquierda. Sin embargo, Abramovich identifica a estos dos partidos, ya que es conveniente para él, con el centro y no, Dios no lo quiera, con la izquierda o la extrema izquierda. Este tipo se sienta como el único analista político del noticiero del Canal 2, un medio de comunicación público comprometido con "una programación equilibrada" que se supone que debe dar una "expresión adecuada ... a las opiniones públicas más comunes" (según la Ley de la Segunda Autoridad de Radiodifusión). Sería acorde por lo tanto, que al menos en los próximos tres meses yuxtapongan a Abramovich y Matzliach con un analista político que represente a la derecha y a los conservadores.

4. El veterano periodista Nahum Barnea, en su columna semanal, no dudó en atacar a la diputada de Habayit Hayehudi Ayelet Shaked. Ese partido le asusta a él y a otros como él (miren hacia arriba y recuerden a "Abramovich y los extremistas").

Barnea dijo a sus lectores que Shaked comentó secretamente a uno de los fiscales del Estado que "en el próximo gobierno sería ministra de Justicia. Y llegaré para destruirte". Horrible. Corran a votar, de lo contrario Habayit Hayehudi tomará el relevo de Tzipi Livni, "el último baluarte de la democracia". No obstante, Barnea no tuvo ningún problema en agregar: "No he conseguido verificar las declaraciones con Shaked". Si no lo hiciste, entonces no la difames.

Pero el instinto de calumniar a la derecha fue más fuerte para este hombre. Es ya un hábito. Sin embargo, el domingo llegaron sus disculpas. La historia de Barnea sirve como un ejemplo de cómo los medios de comunicación tratan a la mayoría que eligieron los israelíes.

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