Saturday, January 31, 2015

Lo que realmente está en juego en estas elecciones: la retirada unilateral de Cisjordania - Evelyn Gordon


Amos Yadlin

El problema más crítico que deberá decidirse en las próximas elecciones quedó muy claro la semana pasada, aunque sin embargo parece haber pasado prácticamente desapercibido. No es la tensión en el norte, el terror en Tel Aviv, el programa nuclear de Irán, las relaciones con los EEUU o cualquier tema socio-económico. Más bien se trata de si Israel se retirará unilateralmente de Cisjordania.

Ha habido indicios de esto durante cierto tiempo. Pero el factor decisivo ha sido el anuncio la semana pasada de la entrada en la lista conjunta Laboristas-Hatnuah - el autoproclamado "Campo Sionista" - de su candidato a ministro de defensa en caso de formar el próximo gobierno, Amos Yadlin.

Yadlin es probablemente el principal defensor de la retirada unilateral de Israel. Ha utilizado su actual puesto como jefe del Instituto de Estudios para la Seguridad Nacional para impulsar sin descanso dicha idea, en foros que van desde sesiones informativas para los periodistas israelíes como artículos en revistas americanas de prestigio. Y es muy poco probable que alguien de la talla de Yadlin - un ex director de la Inteligencia Militar que ahora dirige uno de los think tanks más prestigiosos de Israel - aceptaría ser candidato a cualquier partido sin la garantía de que su principal propuesta política esté sobre la mesa. Alguien como Yadlin no entra en un gobierno sólo para decidir si el ejército israelí debe agregar o eliminar otra brigada de tanques.

Por supuesto, tanto el líder laborista, Isaac Herzog, como la líder de Hatnuah, Tzipi Livni, preferirían un acuerdo sobre un estatuto definitivo con los palestinos, por lo que cualquier gobierno que formaran intentaría en primer lugar llegar a dicho acuerdo. Pero cada ronda de conversaciones sobre el estatus final en los últimos 20 años ha terminado en fracaso, y parece poco probable que el esfuerzo de Herzog-Livni vaya a mejor. Y una vez que colapsen nuevamente las conversaciones, sería la hora del Plan B de Yadlin, la retirada unilateral del 85% de Cisjordania.

De hecho, Livni dio a entender esto en una entrevista con el Jerusalem Post de la semana pasada. Preguntada si pensaba que una nueva ronda de conversaciones con Mahmud Abbas haría algún bien, ella respondió: "La verdadera cuestión para mí como una líder israelí no es quién tiene la culpa, sino ¿cómo podemos avanzar de acuerdo a la visión de dos estados para dos pueblos?, la cual representa los intereses de Israel. Suponiendo que Abbas eligiera la estrategia de ir a la ONU y a la Corte Penal Internacional en contra de Israel, como líderes israelíes tenemos que encontrar una manera de salir adelante, ya sea con él o en otra dirección".

En otras palabras, si un acuerdo con Abbas es inalcanzable, Israel tiene que encontrar "otra dirección" a través de la cual avanzar hacia los dos estados. Esa también es la posición de Yadlin, y en su opinión esa "otra dirección" es retirarse de manera unilateral de la mayor parte de Cisjordania.

Sin embargo, las encuestas muestran actualmente que la alianza Laboristas-Hatnuah obtiene solamente cerca de 24 escaños en la Knesset (de un total de 120), por lo que necesitarían el apoyo de otros partidos. Y puesto que las encuestas también muestran que la mayoría de los israelíes se oponen a salir unilateralmente de Cisjordania, esa mayoría en la Knesset seguramente sería difícil de conseguir. ¿No creen?

Error. Eso sería deprimente fácil.

En primer lugar, está el Koolanu, el partido de Moshe Kahlon, cuya plataforma diplomática está siendo redactada por otro de los principales defensores de la retirada unilateral: el número cuatro de la lista, Michael Oren. Como Yadlin, Oren ha apoyado esa idea en repetidos artículos y entrevistas en medios israelíes y americanos. Y alguien de su estatura - el ex embajador en Washington y un aclamado historiador - es igualmente improbable que se haya unido a algún partido, y mucho menos a uno nuevo y no probado, sin la garantía de que su principal propuesta política esté sobre la mesa. Así que hay tenemos a otros ocho o nueve votos a favor.

El Meretz y los partidos árabes votarán a favor de cualquier retirada, incluso si están fuera de la coalición. Como prueba, consulten la desconexión de 2005 de Gaza. Esos son otros 17 o 18 votos totalmente favorables.

Y el partido ultra-ortodoxo Judaísmo Unido por la Torah (UTJ) siempre puede estar a la venta, tal como sucedió con Ariel Sharon cuando su gobierno estaba en peligro de caer tras la retirada de Gaza. En aquel entonces, el precio de UTJ para rescatar al gobierno fue de 30 millones de NIS. Es de suponer que exigirá bastante más por la Ribera Occidental, pero tampoco hay razones para pensar que los Laboristas-Hatnuah no satisfacerían sus pretensiones. Así que hay van otros siete votos favorables.

Los votantes del Shas se inclinan hacia la derecha, pero el presidente del partido y su hombre fuerte Aryeh Deri se inclina hacia la izquierda. Fue Deri quien, a decir de todos, persuadió al fundador del Shas y su líder espiritual, el rabino Ovadia Yosef, a no oponerse a los Acuerdos de Oslo de 1993. Más tarde, después de que Eli Yishai reemplazó a Deri como líder del partido, el Shas se opuso a la retirada de Gaza. Pero desde entonces, Yosef ha muerto, Yishai ha sido forzado a salir del partido y el control de Deri sobre el Shas es absoluto. Otros seis a nueve votos favorables.

Por último, tenemos al Yesh Atid de Yair Lapid. Antes de entrar en política, Lapid apoyó ávidamente la retirada de Gaza como periodista. Y en los últimos meses ha declarado en repetidas ocasiones que Israel debe "separarse" de los palestinos y dibujar sus propias fronteras. En resumen, si fracasa otra ronda de conversaciones entre israelíes y palestinos, apoyará realizar una copia de la retirada unilateral. Otros 10 o 11 votos a favor.

Si se suma a todos, tenemos de 72 a 78 votos a favor de una retirada unilateral, mucho más que los 61 necesarios. Así pues, si los Laboristas-Hatnuah forman el próximo gobierno, la retirada unilateral de Cisjordania es altamente probable.

Esta es una mala noticia para los muchos centristas que están hartos del actual gobierno, pero que no tienen el menor deseo de repetir el desastroso experimento que supuso la retirada de Gaza en Cisjordania, pero ello significa que una retirada solo podrá evitarse si el primer ministro Benjamin Netanyahu se mantiene al mando. Y eso significa votar por uno de los tres únicos partidos determinados a apoyarlo para formar el próximo gobierno: Likud, Bait Yehudi o el nuevo partido de Eli Yishai. Incluso el Yisrael Beiteinu - que probablemente no apoyaría una retirada unilateral - ha indicado que preferiría a Herzog sobre Netanyahu como próximo primer ministro, y la mayoría de los otros partidos pequeños han dado a entender lo mismo.

Es cierto, la coalición Laboristas-Hatnuah no está promocionando públicamente la retirada unilateral, y tampoco ningún otro partido. Pero eso es porque de hacerlo, probablemente resultaría dañado en las urnas. Así que mientras los defensores de la retirada unilateral permanecen tranquilos y esperando, nadie parece darse cuenta de que esto es lo que está en juego en las próximas elecciones.

Por lo tanto, cualquier persona que no quiera que Cisjordania se convierta en una plataforma de lanzamiento de misiles como Gaza, debería votar por un cuarto gobierno de Netanyahu, incluso si tienen que taparse la nariz y sea difícil tragarlo.

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