Saturday, February 14, 2015

Bennett tiene razón sobre los altos índices de criminalidad árabes - Yoaz Hendel - Ynet



Hace exactamente una semana, visité el Makhtesh Hakatan (pequeño cráter) en el desierto del Negev. La zona estaba desierta. No había gente, ni potenciales ladrones. Había apenas tres buitres aburridos volando en el cielo. Fuera de la vista, fuera de la mente, ajenos a los hurtos.

El presidente de Bait Yehudi, Naftali Bennett, visitó la zona en la última Pascua, y me escribió que alguien destrozó la ventanilla de su coche. Sucede en las mejores familias y en el mejor de los países. Si tuviera que adivinar, diría que fue cosa más bien de algún vándalo judío, no necesariamente de un árabe, y mucho menos de un miembro de la comunidad beduina, y sin embargo, su sentimiento era correcto.

Algo malo comenzó en la década pasada. "El discurso de los ladrones" de Bennett ante una escuela secundaria de estudiantes la semana pasada estuvo lleno de consignas, como es costumbre durante las elecciones, pero a pesar de las generalizaciones tenía toda la razón. Aparte de la cuestión de la proximidad de los ladrones a Makhtesh Hakatan, Bennett describió la realidad tal como es.

Israel está perdiendo el control sobre diferentes partes del país. Los pequeños robos agrícolas se han convertido en una especie de toma de posesión de territorios en el Neguev y Galilea. Los incendios motivados por objetivos nacionalistas se han sucedido durante el verano. Y los disturbios estallan en el invierno cada vez que llega la policía para llevar a cabo arrestos o demoler construcciones ilegales.

Si mañana por la mañana un residente de Tel Aviv decidiera cerrar un balcón ilegalmente, recibiría una orden de demolición al cabo de pocos días, y el municipio y la policía le harían cumplir la ley. En el Neguev y Galilea, por otra parte, unas 5.000 construcciones ilegales se construyen casi diariamente, y no hay nadie allí para controlarlo. La corrección política nos exige no hablar de la "religión, etnia y género” de los criminales, pero las estadísticas policiales no toman en consideración la corrección política.

Los números demuestran que la tasa de criminalidad en los delitos de violencia entre los árabes de Israel es el doble, y a veces el triple, de la del resto de la población. El 79% de los incidentes con disparos en Israel tienen lugar en el sector árabe. La venta de servicios de protección, los robos agrícolas, los robos de automóviles, los crímenes de honor y más y más datos, nos muestran que Israel se enfrenta a un problema.

Bennett también tenía razón en los comentarios que hizo sobre Jerusalén Este. He sido apedreado dos veces en el Monte de los Olivos, un histórico lugar turístico en el corazón de la capital. Es un área que debería ser completamente segura en un país normal y de fácil acceso para los turistas, y definitivamente para los israelíes locales como yo.

Estamos de acuerdo en que hay que hablar de ello, pero tenemos que preguntarnos ¿qué tienen que ver con este tema los estudiantes de secundaria, o para ser más exactos, qué han hecho al respecto los gobiernos de Israel, entre ellos el último del que Bennett fue un importante miembro?

Con el fin de hacer frente al problema, necesitamos soluciones ligeramente más serias que la propuesta expuesta por Bennett y que consistía en nombrar a Ayelet Shaked como ministra de Seguridad Interna. La responsabilidad por la falta de gobernabilidad no radica en los hombros de los ciudadanos árabes, se encuentra en los hombros del Estado, que está actuando sin soberanía.

A pesar de las voces nacionalistas que se escuchan, a pesar de los daños causados ​​por miembros de la Knesset como Hanin Zoabi, la mayoría de los árabes israelíes quieren una vida pacífica. Son conscientes de las grandes ventajas de vivir en la democracia israelí. Pero el gobierno parece estar ausente.

Los ciudadanos árabes de Israel merecen un sistema de igualdad de derechos pero también de deberes. Tienen derecho a una decidida actividad policial a todas horas del día, para que todos esos disparos y violencias no se repitan en las calles de sus comunidades. Después de años de patrocinio de Israel y de participación en la acción afirmativa, tienen derecho a una aplicación afirmativa.

Lo mismo se aplica a Jerusalén. A pesar de toda la charla del gobierno sobre la construcción y la gobernabilidad en la ciudad, lo que sucede es todo lo contrario. Conforme pasa el tiempo se hace más difícil construir, incluso en los barrios que están bajo el consenso como Gilo. Somos valientes contra el mundo, pero evitamos construir.

En la parte oriental de la ciudad hay casi un estado diferente donde la Autoridad Palestina ofrece diferentes servicios. La compañía eléctrica es diferente, la educación es diferente, los servicios de saneamiento son diferentes. Hay barrios en los que nadie ha entrado desde hace años. En lugar de fortalecer la gobernabilidad, prefieren hablar del peligro de que "los izquierdistas dividan Jerusalén"

La razón principal de este caos es el excesivo populismo. La brecha existente entre las declaraciones y lo que realmente sucede en las calles, y no sólo durante las elecciones. Los comentarios de Bennett no representaron ni incitación ni fueron racistas. Son el reflejo de la realidad, esa realidad de la que él también es responsable.

Los partidos Likud y Bait Yehudi han decidido atacar solamente al bloque de izquierdas. Yo no soy un fans de este tipo de políticas, pero es aceptable durante las elecciones. Después de que el otro lado es atacado y desestimado, la siguiente pregunta que debemos hacernos es: ¿qué estáis haciendo vosotros? Ayelet Shaked es lo suficientemente talentosa para cualquier función gubernamental. Ella podría ser una buena respuesta, pero no es un plan de trabajo.

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