Saturday, February 07, 2015

!! Que se vaya Schabas !!, ¿pero eso cambiará algo? – Shmuel Rosner




William Schabas, el director de una investigación de la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre el conflicto del verano pasado en Gaza, fue una mala elección para un trabajo miserable. Ahora acaba de renunciar tras las acusaciones israelíes de obvia parcialidad debida entre otras cosas a sus trabajos de consultoría realizados para la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Pero su renuncia no va a detener a la Comisión a la hora de redactar y publicar su informe, un informe que sólo un ingenuo o alguien ya de por si muy partidista, podría esperar que fuera justo o equilibrado. El mandato de la Comisión era acusar a Israel por su conducción de la guerra, y el motivo de su creación fue el deseo de sus creadores de acusar a Israel por su conducción de la guerra.

Israel, como la mayoría de otros países - de hecho, todos los demás países -, no es inmune a la crítica y no es inmune al error cuando se involucra en una guerra. Asimismo, no es inmune a la posible mala conducta de oficiales o soldados en la batalla. Necesita asegurarse de contar con directrices adecuadas por las que regirse el IDF al utilizar la fuerza, y las tiene. Necesita investigar los casos en que se violaron estas directrices, y necesita castigar a los infractores de estas directrices.

Israel no siempre investiga adecuadamente las violaciones del código de conducta. La mayoría de los países no lo hacen. Israel no siempre quiere castigar a un oficial o a un soldado cuando una guerra ha terminado. La mayoría de los países no lo hacen. Israel puede hacer más para reforzar su código de conducta en sus soldados. La mayoría de los países puede. Israel también debería manejar mejor todas estas cosas, y de hecho se esfuerza por hacerlo mejor. Sin embargo, estos sesgados Tribunales Internacional no hacen que eso sea más fácil. De hecho, hacen que sea más difícil. Hacen que los israelíes identifiquen sus investigaciones sobre posibles malas conductas con el intento de desacreditar y debilitar a Israel.

Israel debe asegurarse de que su código de conducta no se convierta en un código que le haga perder batallas ante un enemigo feroz que lucha sin códigos y sin ningún respeto por unas conductas apropiadas. Hay bastantes elementos para afirmar que Israel, en los últimos años, ha sido muy considerado con los supuestos códigos de conducta y no demasiado agresivo en las batallas. El general Giora Eiland, ex jefe del Consejo de Seguridad Nacional de Israel, expuso tales argumentos en varios artículos que se referían a Líbano y Gaza.

Según él, hay una manera de prevenir la Tercera Guerra del Líbano y ganarla si se llega a producir (y de este modo evitar la Cuarta Guerra del Líbano): "dejar muy claro para los aliados del Líbano, y a través de ellos al gobierno libanés y a su población, que la próxima guerra será entre Israel y el Líbano, y no entre Israel y Hezbollah". Tal guerra dará lugar a la eliminación de militares libaneses, a la destrucción de la infraestructura nacional y a un intenso sufrimiento entre la población. No habrá una repetición de la situación en la que los residentes de Beirut (salvo los residentes del barrio Dahiya, población afecta a Hezbollah) van a la playa y a los cafés mientras que los residentes de Haifa se sientan en los refugios antiaéreos.

La política propuesta por Eiland parece dura, pero hay que tener en cuenta que su objetivo es evitar la guerra, o acortarla en caso de que estalle. En el corazón de sus argumentos está el entendimiento de que, incluso en la era de las investigaciones, las prioridades de Israel debe ser claras. El liderazgo y la opinión pública israelí se preocupan por las acusaciones y las investigaciones internacionales, pero les preocupa más asegurarse de que la amenaza de una investigación no volverá indecisos a los oficiales y soldados de Israel cuando las decisiones deban tomarse. No puede ser que los líderes desconfíen de un sistema militar, en el que necesitan confiar, por su temor a posteriores investigaciones.

En otras palabras: Israel tiene toda la razón cuando rechaza el intento promovido por las organizaciones internacionales - organizaciones que no son más que una herramienta en el arsenal de los enemigos de Israel - para evitar que gane.

No hay nada más desconcertante para los israelíes que nombramientos como el de Schabas, una persona con obvios antecedentes de parcialidad en contra de Israel, para investigarlos. No hay nada mejor que muestre y explique la gran sensación de aislamiento que sienten los israelíes ante nombramientos de gente como Schabas para investigarlos. Los israelíes tratan a esas investigaciones que encabezan personajes tan parciales como Schabas como algo que desciende de un universo paralelo en el que lo negro es blanco, y lo que es gris, el color de conflictos en el Oriente Medio de las últimas décadas, es inexistente.

Por supuesto, la renuncia de Schabas no va a detener estas investigaciones maliciosas y sin sentido contra Israel. No hasta que se demuestre que está relativamente nueva táctica de librar batallas contra Israel no funcionan. Sin embargo, la renuncia sigue siendo una buena noticia. Por un lado, porque incluso en las grandes guerras existen pequeñas batallas, y desacreditar a Schabas fue una de esas batallas que Israel ha ganado. También porque la renuncia demuestra que Israel aún puede avergonzar a un foro internacional por su sesgado funcionamiento, es decir, que dentro de un sistema defectuoso todavía hay islas de cordura.

Obviamente, su dimisión será una pieza importante en las evidencias en contra del informe cuando salga, ya que un informe escrito por una persona que fue obligada a renunciar no puede tener la validez de un informe escrito por una persona que fue capaz de rechazar las acusaciones de mala conducta.

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