Sunday, February 22, 2015

¿Representa Netanyahu a "todo el pueblo judío"? Un intento de tener una discusión desapasionada - Shmuel Rosner



Hace dos semanas, traté de tener una discusión desapasionada sobre la decisión de Netanyahu de ir y hablar ante el Congreso. Esto no es una tarea fácil cuando el discurso público está saturado profundamente por prejuicios políticos y manipulado por los amos de llevar el agua a su propio molino. Hoy voy a intentar una vez más tener ese debate sobre una cuestión secundaria, pero una que es, de hecho, mucho más interesante: ¿Habla Netanyahu por los judíos, o simplemente por Israel?

La razón de tener una discusión de este tipo es una cita de Netanyahu, vuelta famosa por sus objetores: "Fui a París no sólo como el primer ministro de Israel, sino como representante de todo el pueblo judío. Al igual que fui a París, voy a ir a cualquier parte del mundo donde me inviten para transmitir la posición de Israel en contra de aquellos que quieren asesinarnos". En otras palabras, Netanyahu cree que su asistencia a la manifestación de París tras los asesinatos terroristas que apuntaron a los dibujantes de Charlie Hebdo y a judíos franceses, fue no sólo como un representante del gobierno de Israel. También cree que cuando hable ante el Congreso el próximo mes no lo hará solamente como un representante de Israel. Él lo hará como un "representante de todo el pueblo judío".

A.- Hay dos posibles razones por las que algunos, pocos o muchos judíos, objetan la reivindicación de representación de Netanyahu:
1. Las políticas y declaraciones de Netanyahu son desagradables para cierta gente y no representan las políticas y declaraciones que les gustaría escuchar de alguien que sí los represente. 
2. La idea de que el Primer Ministro de Israel puede pretender representar a todos los judíos del mundo es desagradable para esa misma gente.  
Vamos a comenzar con la razón número uno. Cuando J Street, una organización judía estadounidense que se muestra ferozmente opuesta a Netanyahu en cuestiones de política israelí e internacional, lanzó una campaña bajo el título "No, Sr. Netanyahu, usted no habla por mí", se podría sospechar razonablemente que la organización tenía motivaciones políticas, es decir, que se oponía a Netanyahu debido a las políticas que él representaba.

Abe Foxman de la Liga Anti Difamación, quien catalogó (con razón) esa campaña de J Street como "inflamatoria y repugnante", no sé mostró muy diferente a la hora de oponerse a la campaña de J Street: "Recordemos lo que está en juego: la prevención extremista Irán obtenga un arma nuclear que podría poner en peligro la existencia misma de Israel. En ese objetivo, el Sr. Netanyahu seguramente qué representa no sólo a los israelíes, sino también a los judíos de América".

En resumen, J Street no puede dejar que Netanyahu hable por "todos los judíos" debido especialmente a las políticas de Netanyahu, y Foxman, por el contrario, sí le dejaría hablar por "todos los judíos" porque todos los judíos - o una gran mayoría de ellos - apoyan el objetivo de Netanyahu de evitar que Irán adquiera armas nucleares.

En pocas palabras, las afirmaciones hechas por J Street y Foxman fácilmente se pueden poner a prueba. Estas son las afirmaciones de hecho: Si la mayoría de los judíos, como dice Foxman, quieren impedir que Irán obtenga el arma nuclear, y ​​quieren que Israel siga existiendo, entonces Netanyahu habla por lo menos por la mayoría de los judíos.

El hecho de que él no hable por los 20.000 firmantes de J Street no hace mucha diferencia. En los EEUU - y en Israel - es obvio que existe una minoría que no estaría de acuerdo con Netanyahu incluso en el tema de Irán. Esa minoría tiene derecho a hablar y protestar por las políticas de Netanyahu, pero aún sería razonable afirmar que Netanyahu en tales circunstancias, y sobre Irán, sí puede hablar por el pueblo judío.

Pero en realidad, esa no es la cuestión más interesante. La cuestión mucho más profunda estriba en las relaciones entre Israel y la diáspora. ¿Puede Israel - el Estado judío - tener la pretensión de representar a los judíos no israelíes? ¿Y de qué manera hacerlo?

B.- Una vez más, hay hechos que deben ser considerados al ponderar esta pregunta, y hay puntos de vista.
Comencemos con la parte más fácil, los hechos.
Hecho 1: Legalmente y oficialmente, Israel no puede pretender representar a los judíos que no son israelíes. Israel no consiguió tal mandato de nadie (no hay nadie que pueda darle un mandato de ese tipo). Y de hecho, en el famoso acuerdo de Ben-Gurion-Blaustein de 1950, Israel admitió "sin reserva alguna, que el Estado de Israel representa y habla sólo en nombre de sus propios ciudadanos y de ninguna manera supone que representa o habla en nombre de los judíos que son ciudadanos de cualquier otro país". 
Hecho 2: Para muchos no judíos en los EEUU y en otros países, la cuestión no es tal cuestión: ellos ven como obvio que Israel y los judíos conforman en cierta manera una entidad. Seguramente, a muchos judíos de la diáspora no les gusta verse asociados con Israel, sin embargo, lo están según su vecino no judío. Cambiar esta percepción va a ser difícil y costoso. 
Hecho 3: Netanyahu, como Anshel Pfeffer escribió en el Haaretz "… tiene una gran ventaja sobre todos los demás líderes judíos. Él es el representante elegido por el mayor número de judíos que colectivamente votaron en una elección. Ningún otro líder judío electo representa una comunidad judía tan importante". 
Hecho 4: Ya les guste o no a los judíos, Netanyahu y otros ex primeros ministros israelíes han afirmado en repetidas ocasiones que son representantes de la comunidad judía mundial.  
¿Dónde nos deja esto? En un estado de debate sobre el significado de "representación". Si la "representación" significa tener un papel de representación oficial, entonces Netanyahu claramente no tiene esa función. Si la "representación" se refiere a la percepción, a continuación muchos no judíos - posiblemente una mayoría de ellos - y muchos judíos - seguramente un buen número de judíos de Israel - ven en Netanyahu al líder más representativo del mundo judío. Si la "representación" se refiere a las opiniones de los judíos, entonces Netanyahu puede reclamar la representación en algunos temas y no puede reclamar la representación en otros temas.

C.- ¿Por qué es aún importante discutir el grado en que Netanyahu representa a todos los judíos? ¿Por qué su declaración fue considerada como inflamatoria por algunos judíos? Una vez más, hay más de una respuesta a esta pregunta.

1.- Ofensa personal: personas a las que no les gusta Netanyahu y/o sus políticas, y no les gusta verse asociadas con él y/o sus políticas.

2.- Ofensiva ideológica: Shaul Magid (entre otros) hizo este análisis: "Mi argumento se basa en tres principios: (1) El rechazo de la hegemonía sionista que sugiere que el sionismo es la única forma legítima de identidad judía, (2) El rechazo de la noción de que el Estado de Israel tiene un significado religioso para los judíos, y (3) que el jefe electo del estado de Israel no sólo tiene autoridad política sobre los ciudadanos del Estado de Israel, sino que su autoridad se extiende más allá de los límites del país en el que fue elegido".

3.- Representa dañino en la práctica. Aquí, de nuevo, hay más de una opción a considerar.
3a.- Daña las relaciones entre Israel y la diáspora. Daniel Gordis argumenta que, al hacer la reclamación de representación, Netanyahu aliena a la comunidad judía estadounidense cuyo apoyo Israel necesita. "Netanyahu parece haber olvidado que, si bien en su propia mente puede representar a todos los judíos, en la mente de la mayoría no es más que el primer ministro de un estado del tamaño de Nueva Jersey con la población de Los Ángeles". 
3b.- Daña la batalla en contra de Irán. Un editorial del Forward argumentaba que "al decir que representaba a todos los judíos en su declaración ante el Congreso por invitación del Partido Republicano, desafiaba a un presidente demócrata y Netanyahu se arriesgaba a una 'israelización' o incluso una 'judaización' del debate sobre las armas nucleares de Irán"
3c.- Coloca a los judíos bajo un riesgo aún mayor. La evidencia muestra que cuanto más asociados estén los judíos (de la diáspora) a Israel, más podrán sufrir el antagonismo hacia Israel y pagar un precio por ello. Así que hacer esa afirmación pone en peligro a los judíos de la diáspora.
D.- Sé que existe la necesidad de una especie de conclusión

Netanyahu representa a todos los judíos porque él es el hombre a cargo de una causa de importancia crítica para la mayoría de los judíos, conseguir que Israel sea más fuerte y seguro.

Netanyahu no representa a todos los judíos porque nadie puede representar a todos los judíos. El pueblo judío es una nación, pero sin un acuerdo sobre la líder. No al menos desde el final del reino del rey Salomón.

Creo que mi conclusión podría ser que sería genial para tantos judíos como fuera posible considerar a un primer ministro israelí como su representante, pero sin tener que hacerlo.

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