Sunday, March 01, 2015

Algo huele a podrido en el estado de Dinamarca - Yossi Shain - i24news



Hace unos tres años, se me requirió por la Universidad de Roskilde, cerca de Copenhague, para servir como un miembro externo en un comité que examinaba una disertación sobre la relación entre la comunidad judía norteamericana y los colonos judíos en Judea y Samaria.

Me quedé sorprendido con la solicitud, preguntándome quién en Dinamarca se podría dedicar a tal tema. Resultó que la disertación fue escrita por un joven judío danés que había pasado un periodo de investigación de varios meses en Judea y Samaria.

Después de que presenté mis observaciones y se introdujeron modificaciones, fui invitado a Copenhague para la presentación de la tesis. El evento se celebró ante un gran auditorio. Me senté en el escenario junto a dos miembros del comité de Dinamarca, y a cada miembro de dicho comité se le dio unos 30 minutos para hablar con el candidato a doctor y para hacerle preguntas. Yo fui el último en hablar.

El evento académico se convirtió rápidamente en un espectáculo de condena del "colonialismo" de Israel. Uno de los miembros del comité, una socióloga "experta en violencia", presentó unas teorías innovadoras acerca de los "males de la ocupación" y de la "violencia de género", al tiempo que demostraba una completa ignorancia sobre el conflicto árabe-israelí. Parte de su disertación se centró en el "poder destructivo" del lobby judío de los Estados Unidos.

Incluso antes de este evento, se me informó implícitamente que el evento era una "performance", una especie de representación seguida de la presentación de la tesis doctoral. Cuando llegó mi turno, comencé diciendo que "en lo que a mí respecta, estamos ante una prueba académica en lugar de un ritual ceremonial". Quedaba claro por mi comentario que la tesis doctoral del candidato todavía debía ser revisada y no era un hecho consumado.

El ambiente en el auditorio cambió inmediatamente. La tensión reemplazó al sentimiento festivo. En la media hora que me dieron, cumplí con mi papel y realicé las preguntas oportunas acerca de la metodología de la investigación y los hallazgos. Le puse las cosas difíciles al candidato cuando le pregunté si había tratado de satisfacer los sentimientos anti-Israel en la academia danesa a través de su disertación. La presión en la sala aumentó aún más cuando dije que la politización de las preguntas de los otros miembros del comité resultaban demasiado evidentes y no se centraban en la calidad de la tesis. Finalmente, los miembros del comité decidieron que eran necesarios cambios y modificaciones.

Por la noche fui invitado a cenar por la familia del candidato al doctorado. Una cálida familia judía, algunos de ellos sobrevivientes del Holocausto. El ministro de Infraestructura danés, un amigo de la familia, también fue invitado. Una animada conversación se desarrolló sobre las amenazas climáticas y el enorme presupuesto ambiental de su país. También hablamos sobre los retos culturales de la sociedad danesa de cara a las olas de inmigración procedentes de países musulmanes.

En un determinado momento hablamos de nuestros hijos. Cuando dije que mi hijo estaba en el ejército israelí, la esposa del ministro danés me preguntó: "¿Y usted lo permite?". "Por supuesto", le contesté. "Forma parte de nuestra vida en Israel". Añadí que estaba muy orgulloso de mi hijo, que creció en los Estados Unidos, por su elección de venir a Israel y servir en el ejército israelí.

El tono cambió de inmediato, y se desarrolló una acalorada discusión sobre la "política de opresión israelí". El ministro danés dijo algunas duras palabras sobre el "nacionalismo chauvinista israelí", sobre la violencia y la injusticia israelí hacia los palestinos y sobre la destrucción de la democracia israelí [N.P.: Sin duda era lector de un único diario israelí, el Haaretz]. Incluso señaló que la política de Israel estaba afectando a la seguridad de los judíos de Dinamarca, y señaló que podía conducir al antisemitismo.

Protesté y hablé acerca de la insuficiencia de los daneses a la hora de entender las amenazas existentes en nuestra región. También mencioné el nacionalismo danés, que estaba tratando de frenar la inmigración musulmana. Cuando el argumento cruzó la línea de la tolerancia escandinava, me levanté para llamar a un taxi y me fui.

Esa noche, me sentía angustiado. ¿Podría ser que hubiera exagerado? ¿Cómo es posible que incluso en Copenhague, no podía salir de casa sin meterme en líos?

Pero por la mañana, de camino al aeropuerto, entendí que no debemos guardar silencio a la luz de la ignorancia, la ceguera y la corrección política. Me pregunté a mí mismo: ¿Por qué Dinamarca, que según dicen está experimentando una amenaza islamista interna, desvía la discusión hacia la "ocupación israelí"?

En noviembre de 2012, el embajador de Israel en Dinamarca, Arthur Avnon, advirtió a los judíos en Copenhague que tuvieran cuidado: no hablen hebreo en voz alta, no lleven la estrella de David o símbolos judíos, y esperen a estar dentro de la sinagoga para ponerse sus kipás.

La reciente ofensiva terrorista en la capital danesa quizás pueda abrir los ojos a los que todavía tienen que darse cuenta: algo está podrido en el estado de Dinamarca.

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