Wednesday, March 04, 2015

La mayor capitulación de Obama - Ben-Dror Yemeni - i24news



Neville Chamberlain no era ni antieuropeo ni antisemita. Él firmó el Acuerdo de Munich de 1938 con Adolf Hitler creyendo firmemente que eso era lo mejor para Europa. Barack Obama no es Chamberlain. Tampoco no es anti-Israel, y ciertamente no es antisemita.

Pero desde el principio, ha elegido un camino de apaciguamiento de cara al Islam radical, sunita y chiíta por igual. Su camino de apaciguamiento y adulación que se inició en el 2009 en El Cairo, al principio de su presidencia, no ayudó. En el apogeo de la crisis de 2014 en Gaza, cuando fuimos testigos de la aparición de dos ejes - el eje Turquía-Qatar pro-Hamas, y el eje ligeramente más moderado entre Egipto y Arabia Saudí, la administración de los Estados Unidos eligió el eje pro-Hamas. John Kerry fue casi expulsado de El Cairo en aquellos momentos.

La situación no es diferente cuando se trata del régimen de los ayatolás en Irán. Irán está tomando el control, en un grado u otro, de cuatro estados árabes - Iraq, Siria, Líbano y, más recientemente, Yemen. La bandera de los huthis respaldados por Irán en el Yemen incluye las palabras "Muerte a América",  y por supuesto, también "Muerte a Israel". Y las manifestaciones anti-estadounidenses con gritos de "Muerte a los Estados Unidos" también continúan en Irán. Sin embargo, Obama se niega a recibir el mensaje.

Los EEUU han sufrido repetidos fracasos en el Oriente Medio en los últimos años. Turquía, Egipto y Arabia Saudita, o bien están furiosos, o bien desprecian, a Washington, y no por las mismas razones. Sólo Qatar, que se ha convertido en una base para el yihadismo radical en los últimos años, se lleva bien con la actual administración estadounidense. Y cuando esta misma administración prohíbe a sus funcionarios expresar las palabras "terror islámico", entonces creo que para ellos tampoco existirá tal cosa como un radicalismo chiíta. Sin duda que no.

No hay necesidad de empujar a los EEUU hacia una guerra o un conflicto. Todo lo contrario. Las sanciones han ayudado a que Irán haya tenido que realizar concesiones. Pero tan pronto como se supo que Obama se opone firmemente a la continuación de las sanciones, Teherán asentó sus pies mucho más firmemente. El resultado es un acuerdo que es una vergüenza absoluta y nada más que una capitulación.

El problema no es la bomba que pueda borrar a Israel. El problema es que Irán se convierta, con el patrocinio americano, en una potencia regional. Tras el Acuerdo de Munich, Winston Churchill dijo que Inglaterra "había elegido la vergüenza y obtendría la guerra". Los EEUU ahora han elegido vergüenza. Uno sólo puede esperar y rezar para que no nos lleve a la guerra.

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