Thursday, March 12, 2015

Lo que los insultos de un pintor laico y progresista israelí revelan sobre Israel - Shmuel Rosner - Jewish Journal



Yair Garbuz es un pintor israelí. No sé nada de pintores pero los que saben me dicen que es un buen pintor. También es conocido por ser divertido, y con frecuencia se le llama "satírico". Nunca pensé que fuera muy divertido, pero el humor, como muchas otras cosas, es una cuestión de gusto.

La semana pasada, nuestro pintor fue invitado a ser el primer orador en un mitin en Tel Aviv de la oposición - un mitin pluripartidista organizado por un movimiento que apunta a reemplazar al primer ministro Netanyahu -. No sé por qué Garbuz fue considerado un portavoz adecuado para tal manifestación, pero alguien pensó claramente que sí lo era. Tal vez sea su imagen de artista de izquierdas, su aire de sofisticación, tal vez su humor o su estatus de celebridad. Pero fue claramente una mala decisión. Garbuz resultó ser una elección miserable. Sus breves observaciones lo hicieron pasar por un individuo que dice muchas tonterías, tanto intelectual como políticamente. Intelectualmente, porque dijo bastantes tonterías. Políticamente, porque pocos días antes de una elección sin un vencedor claro, él proporcionó al campo de la derecha religiosa una narrativa que explotar.

He aquí lo que dijo:
"Quieren hacernos creer que el asesino del primer ministro vino de la mano de un pequeño e insignificante grupo de lunáticos... Nos dijeron que los seguidores de Kahane, con sus camisetas amarillas y negras, cuando gritaban 'muerte a los árabes', solo eran un pequeña pandilla... Ellos nos dijeron y nos repitieron que esos racistas que amenazaban y maldecían no representaban ni mucho menos a la sociedad israelí... Y dijeron que los ladrones que aceptaban sobornos solo eran un puñado de gente, y que los buscadores de placeres corruptos y asquerosos no eran más que otro puñado... Y que los adoradores de amuletos, esos idólatras que se inclinan y se postran ante las tumbas de los santos, sólo son un puñado. Incluso los acosadores sexuales y los violadores sólo son un puñado... Entonces, ¿qué me dicen del puñado nos gobierna?"
Así que ahora, una semana antes de las elecciones, estas observaciones insignificantes de un portavoz insignificante, son el punto número uno en la agenda de Israel. ¿Por qué? Porque una vez más han proporcionado combustible a la afirmación de la derecha de que la izquierda israelí es odiosa, altiva, desdeñosa y condescendiente.

Los líderes del Campo Sionista - el principal partido de la oposición - comprendieron de manera inmediata que estas observaciones eran un desastre. "Condenamos las declaraciones que insultan a una comunidad sobre la base de sus creencias", se apresuraron a declarar. Pero los partidos de la  derecha y los religiosos fueron aún más rápidos para hacer de Garbuz el héroe de la semana, ante la ira que desencadenó con su descripción de la derecha como un grupo de "adoradores de amuletos, esos idólatras que se inclinan y se postran en las tumbas de los santos".

Es decir: Garbuz, un representante de la secular Tel Aviv, el típico izquierdista de Tel Aviv, mira con absoluto desprecio a las personas que tienen creencias religiosas. Y él observa, por lo tanto, con desprecio a la mayor parte del resto de Israel.

Se puede comparar el incidente Garbuz a percance del 2008 del presidente Obama con las "pequeñas ciudades de Pennsylvania".

¿Recuerdan la tormenta de fuego que se desató?

Obama también fue acusado de ser altivo, desdeñoso y condescendiente - y con razón fue culpado por ello - cuando en una recaudación de fondos de campaña en San Francisco trató las creencias de los votantes de un pequeño pueblo de Pennsylvania sin mucho respeto. Dijo entonces que con todas las penurias que sufrían, "no es de extrañar entonces que estén amargados y se aferren a las armas de la religión o a la antipatía hacia las personas que no son como ellos, como el sentimiento anti-inmigrante y anti-intercambios como una forma de explicar sus frustraciones".

En Israel, las observaciones de Garbuz se han comparado obviamente con un conocido discurso dado en una reunión de trabajo antes de las elecciones de 1981. Fue cuando el llamado "discurso Chahchahim" del comediante Dudu Topaz - otra mala elección como orador político -, el cual fue usado para insultar a los sefardíes en referencia a su predilección por el Likud. El discurso pronunciado por el primer ministro Menachem Begin en respuesta al de Topaz fue uno de los discursos más memorables en la historia política de Israel. Begin le reprobó certeramente, a él y a la izquierda, y llamó a la unión y al rearme de los suyos. Además culpó a la izquierda - como la izquierda ha sido culpada ahora nuevamente - de ser arrogante y de haberse separado de la vida y de las creencias de la mayoría de los israelíes.

La derecha actual no tiene un portavoz tan capaz como Begin para desgarrar a la izquierda por las observaciones de Garbuz. Pero el caso es que ahora tiene un muy poderoso argumento que utilizar. El  ministro Naftali Bennett, en respuesta a Garbuz, coreó los nombres de los héroes militares israelíes religiosos que sacrificaron sus vidas en la batalla:
"el soldado del IDF Emanuel Moreno, que murió en la Segunda Guerra del Líbano, tenía fotos de rabinos en su pared. Él formaba parte de esa minoría ahora de nuevo ridiculizada. Y el soldado del IDF Ro'i Klein, que también murió en esa misma guerra, gritó lo que ustedes en la izquierda llamarían una oración 'pagana' - la Shemá Israel (Escucha Israel), con su último aliento".
En cierto modo, el incidente Garbuz nos proporcionó un breve minuto de honestidad en este ciclo electoral, un espejo que no es muy halagador.

La derecha se mira al espejo y ve 30 años en el poder, pero aún se siente fácilmente ofendida por los comentarios de un portavoz trivial, pues aún aspira a ser respetada por los intelectuales, sin embargo renuentes, de la izquierda.

La gente religiosa se mira en el espejo y ve que ahora son mucho más poderosos e influyentes que Garbuz, pero también se sienten ofendidos con facilidad. No deberían preocuparse por sus declaraciones, pero sin embargo lo hacen. Deberían hacer caso omiso de declaraciones altivas, despreciativas y condescendientes, pero no pueden.

La izquierda, mientras, se mira en el espejo y ve que sus dirigentes hace tiempo que aprendieron la lección, pero no pueden controlar a su gente, y bastante de esa gente - esos israelíes que votan por la izquierda - son realmente arrogantes y despreciativos, y de hecho muchos más están de acuerdo con la caracterización que Garbuz hizo de la derecha.

Los israelíes se miran en el espejo y ven que esto no es exclusivo de Israel, de hecho es una enfermedad mundial. Pero sigue siendo muy preocupante ver cómo la cultura política de "él dijo o murmuró esto", o "así me insultan", delimita las elecciones. En lugar de hablar seriamente sobre los problemas de Israel y sobre las políticas adecuadas para el futuro, tenemos que pasar tres días hablando de un pintor y artista de izquierdas bocazas.

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