Saturday, April 18, 2015

Dentro de la reunión de Obama con los líderes judíos estadounidenses. Lo que dijo, lo que le dijeron, y lo que Estados Unidos está ahora diciendo al mundo sobre el antisemitismo exterminista - Lee Smith - Tablet



Imagínense si a la altura de la locura del apartheid en Sudáfrica, el presidente de los Estados Unidos hubiera decidido asociarse con el régimen blanco racista de Pretoria, aliviando las sanciones y colocando el ilegal programa nuclear de ese país en una senda que llevara dulcemente hacia la obtención de una bomba nuclear. ¿Tendría ahora Sudáfrica elecciones democráticas libres y abiertas? ¿El continente africano sería un lugar mejor y más seguro hoy en día? ¿Y si miramos hacia nuestra propia casa, estaríamos en un país más igualitario con un presidente afroamericano, o seríamos algo peor y más feo? Quién sabe. Pero parece seguro decir que en lugar de honrar a Nelson Mandela, los estadounidenses probablemente oírían hablar mucho más de David Duke, o de algo peor.

Durante 36 años, las autoridades iraníes han amenazado con aniquilar a Israel. Como dijo recientemente el comandante de los Basij, Mohammad Reza Naqdi: "La destrucción de Israel no es negociable". Puede haber diferentes centros de poder en el régimen, como los expertos postulan sobre Irán, pero todo el mundo está de acuerdo en lo que opina el Líder Supremo sobre Israel y el "cáncer sionista": tiene que dejar de existir. Los expertos y observadores occidentales en el Oriente Medio y en Irán suelen despedir este tipo de amenazas como manifestaciones de una retórica instrumental que pretende emocionar a los fanáticos locales y separar a las masas árabes de sus gobernantes. Así pues, ¿por qué tomar esa retórica en serio? A fin de cuentas, afirman, los iraníes nunca usarán realmente la bomba, de hecho, son personas racionales, muy inteligentes.

Por supuesto, si usted es un líder de la comunidad judía estadounidense, no puede dejar de escuchar esa retórica exterminista iraní en un marco muy diferente. Así pues, tal vez el legado del rabino Stephen Wise estaba en la mente de los líderes judíos estadounidenses que el lunes acudieron a una reunión organizada por el presidente Barack Obama en la Casa Blanca. Coincidió con la semana en la que se recuerda el Holocausto, por lo que se planteaba la duda de si querían ser recordados como la versión contemporánea del rabino Wise, quien eligió proteger su relación con Roosevelt en lugar de criticar a un presidente que no hizo nada para salvar a los judíos europeos del exterminio.

"Fue una de las reuniones más tensas que puedo recordar", dijo un participante que había sido invitado a muchas reuniones en la Casa Blanca en los últimos años y pidió el anonimato. "El presidente habló durante 25 minutos, sin notas", me dijo. "Fue muy impresionante. Algunas personas dijeron cosas muy bonitas, otros expresaron su preocupación, y hablaron sobre el papel del Congreso, y él habló de la prerrogativa presidencial, y citó otros precedentes para ello. Mucha gente le replicó con mucha fuerza, diciéndole que había llegado la hora de tomar las amenazas de los dictadores en serio, como cuando Jamenei dice Muerte a América, Muerte a Israel, Muerte a los judíos. El presidente dijo que sabía como era ese régimen, y que por eso él estaba tratando de quitarles sus armas. Él no rechazó lo que decían iraníes,  simplemente no lo abordó realmente".

El rabino Marvin Hier, decano y fundador del Centro Simon Wiesenthal, quien también asistió a la reunión, estuvo dispuesto a hablar oficialmente ante Tablet. "En cuanto a mí", dijo Hier, "no estuve satisfecho". Hier se negó a describir los comentarios del presidente, pero comentó la pregunta que le hizo durante la reunión. "Sr. Presidente, en unas pocas semanas, usted y los demás irán a Alemania para conmemorar el 70 aniversario de la liberación de los campos de concentración. ¿Qué sentido tiene eso cuando al negociar el tratado nuclear con Irán, ninguna de las seis potencias allí presentes dijo una sola palabra cuando el ayatolá tuiteó acerca de aniquilar al Estado de Israel, o uno de los líderes de la Guardia Revolucionaria dijo que esa era una de las razones de ser del régimen (eliminar a Israel)? ¿Qué significado tiene entonces (para usted) el 70 aniversario? Hitler dijo que iba a asesinar a todos los judíos en una carta de 1919, y terminó haciéndolo. Si ustedes han escuchado al ayatolá decir eso, todos los líderes mundiales deberían haberlo repudiado inmediatamente".

¿Qué más podía decir el director del Centro Simon Wiesenthal? Pero, ¿quién sabe a ciencia cierta si los iraníes en realidad desean hacer buenas sus amenazas contra Israel? Después de todo, según dicen los expertos occidentales, Irán no es irracional.

Pero por supuesto que Irán es irracional. Es irracional en su esencia misma, porque el antisemitismo es la forma que toma la sinrazón en la vida política moderna. Teniendo en cuenta el antisemitismo del régimen no es posible hablar de mera retórica callejera o de una superstición apenas relevante que no tendría ninguna relevancia en los grandes asuntos de Estado. Es ignorar deliberadamente la naturaleza del régimen. Visto desde esta perspectiva, esta iniciativa clave de la política exterior de la Casa Blanca de alcanzar un acuerdo con un régimen de ese tipo resulta deliberadamente perversa, y está condenada al fracaso.

El cuadro de mando de Washington sobre el acuerdo nuclear de Irán es claro: hay ganadores y hay perdedores. Por un lado, hay quienes se oponen a cualquier acuerdo que no impida que Irán adquiera un arma nuclear, pero que sólo pospone el umbral nuclear. En ese lado se incluyen el AIPAC y CUFI y la gran mayoría de la comunidad pro-Israel, judíos y evangélicos, la corriente principal del Partido Republicano, y una serie de voces demócratas clave, desde el senador Robert Menéndez hasta Alan Dershowitz. Este equipo perdió. Y su derrota se debió a que el Presidente de los Estados Unidos quiere un acuerdo con Irán, incluso si representa un mal negocio.

En el equipo ganador no solamente está la Casa Blanca, sino que también defienden el acuerdo periodistas y expertos en el Oriente Medio, además de miembros de otros lobbys y grupos de ex legisladores. Sin duda, muchos de ellos buscan sinceramente un acuerdo con la República Islámica que promueva una reconciliación histórica después de casi cuatro décadas de enemistad.

El problema, sin embargo, es que la administración Obama de forma sorprendente no está llegando a un acuerdo con los moderados iraníes o con la buena gente de Irán los cuales, tal como se nos dice con frecuencia, aman a América y no tienen ningún problema con Israel, a pesar de los gritos masivos de "Muerte a América, Muerte a Israel" en sus mítines. Más bien, la Casa Blanca está llegando a un acuerdo con un régimen enfermo.

Y en la medida en que la Casa Blanca les está proporcionando miles de millones de dólares con el alivio de las sanciones, se asocia con el régimen iraní en Irak, Siria y el Líbano y le da a éste una ruta hacia el logro de una bomba nuclear, está recompensando efectivamente a Irán por su comportamiento y por su retórica. En lugar de alejarse de la mesa de negociaciones o decir a Jamenei que se vaya al infierno mientras siga amenazando con destruir Israel, Obama ha duplicado sus esfuerzos para conseguir un acuerdo. Después de todo, según dicen los expertos, el antisemitismo exterminista no es bonito, pero en realidad no debería ser tomada en serio.

Pero los ganadores no solamente incluyen a la Casa Blanca y a las voces americanas de la razón que quieren la paz con Irán,  también se incluyen personajes marginales, los cuales ahora están invitados a expresar sus puntos de vista sobre los tentáculos del pulpo del poder judío en conferencias y paneles aquí en los EEUU, y es que, después de todo, el antisemitismo no es gran cosa. El equipo ganador es una gran carpa donde han entrado esos personajes obsesionados en despotricar sobre el dinero judío y su control de la mente, y con los "judíos que envían a los estadounidenses a morir por causas judías". La Casa Blanca ha abierto la puerta a este tipo de espectáculo y de fenómeno y todo para llegar a un acuerdo con un régimen que encarna el antisemitismo del tipo más virulento, en un momento en que los judíos están siendo atacados ​​y abatidos a tiros en las calles de Europa. ¿A quién no envalentona ese tipo de mensaje?

Roosevelt nunca levantó un dedo a la hora de salvar a los judíos europeos, pero al menos hizo derrotar a los nazis. Obama escribe cartas al hombre que amenaza con exterminar a los judíos y le promete la paz. Los líderes judíos estadounidenses tienen mucho de qué preocuparse. El coste que en la vida política estadounidense tendrá legitimar al antisemitismo exterminista puede llegar a ser uno de los peores resultados de un muy mal negocio.

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