Monday, April 06, 2015

¿Es Obama peor que Chamberlain? - Ben-Dror Yemini - Ynet



Cuando Jan Masaryk, el ministro de Asuntos Exteriores de Checoslovaquia en ese momento, escuchó de primera mano en el Parlamento inglés saludar con aplausos el anuncio de Neville Chamberlain de una cumbre con Adolf Hitler, se mostró muy confuso.

Después de todo, el amenazante líder alemán estaba exigiendo como medida de su apaciguamiento un pedazo de su propio país Masaryk. La cumbre tuvo lugar dos días después. Los representantes de Checoslovaquia ni siquiera fueron invitados. Simplemente se les notificó el resultado. El resto es historia.

La comparación entre Lausana 2015 y Munich 1938 es beneficiosa para Irán. Y ello se debe a que la Alemania de esos momentos, a pesar de ser ya un país muy oscuro, no estaba pidiendo la "Muerte de Inglaterra" o la "Muerte de los judíos". Ni controlaba en esos momentos a cuatro países europeos. El Irán de hoy, sin embargo, ha estado gritando su mantra genocida durante años, predicando y esforzándose por lograr la destrucción del Estado de Israel. Y muchos, demasiados, simplemente no quieren escucharlo.

Hace unos años, uno de los principales diarios estadounidenses, el Washington Post, llevó a cabo un debate sobre la cuestión: ¿El llamado líder iraní quiere borrar a Israel del mapa? Los argumentos planteados hablaron de error de traducción y otras tonterías. La discusión terminó. Los signos de interrogación se borraron. Los gritos de "Muerte a los Estados Unidos" y "Muerte a Israel" han seguido sonando una y otra vez con fervor extático, a todos los niveles y en las masas.

Recientemente, el propio líder supremo Ali Jamenei se unió a las masas para gritar "Muerte a los Estados Unidos". Los huthis, las huestes de Irán en Yemen, tienen una bandera con las palabras "Muerte a los Estados Unidos" y "Muerte a Israel". Y un alto funcionario iraní, Mohammad Reza Naqdi, el jefe de la milicia Basij de la Guardia Revolucionaria de Irán, hizo una nueva declaración ante la televisión estatal iraní, dos días antes de la firma del acuerdo, diciendo que "borrar a Israel del mapa no es negociable".

¿Son estas declaraciones sólo una muestra de retórica interna y externa? Mientras pensamos si se trata solamente de eso, Irán sigue equipando a Hezbolá con armas mucho más precisas con el propósito de causar un daño mucho mayor a Israel. Y este es el mismo Irán que está siendo ahogado por las sanciones. Y ese es el mismo Irán cuya economía se tambalea. Pero nada es tan importante como la meta final, ese belicismo y ese deseo de destrucción del Estado de Israel.

No se trata de si realmente pueden. Lo que importa es que lo desean y lo anuncian con fervor. El comportamiento irracional es una reminiscencia de aquellos días oscuros. Incluso con sus fuerzas atacadas en todos los frentes y al borde de la derrota, Alemania continuó vertiendo todos sus esfuerzos al mantenimiento de su empresa de exterminio. Pero volviendo a la comparación, la Alemania de 1939 todavía no estaba predicando la destrucción, en cambio el Irán de 2015 si lo hace.

Así pues, los hechos están ante nosotros. Las declaraciones son muy claras. Las acciones son obvias y ampliamente conocidas. Y, sin embargo, esas mismas voces siguen diciendo a Israel: "Basta, ya es suficiente con estas comparaciones". ¿Pero por qué ya es suficiente? ¿Por qué no debería Israel tomar en serio las declaraciones iraníes? ¿Acaso somos ajenos al festival de asesinatos de los últimos años, de los últimos meses, de los últimos días de los yihadistas, estén donde estén? ¿Por qué el líder del mundo libre se niega a escuchar?

Los partidarios del apaciguamiento de Irán a toda costa,  ahora se dedican a alabar el acuerdo argumentando que no hay necesidad de otra guerra porque todas las guerras sólo empeoran las cosas. Otro poco de distracción. Y es que los opositores del acuerdo no están exigiendo a los EEUU que se embarquen en otra guerra. Por el contrario. El régimen de sanciones se está demostrando útil. Si Irán ha estado dispuesto a capitular temporalmente, fue debido a las sanciones.

A pesar de sus medios limitados, Irán continúa invirtiendo toda su energía en las armas, además del proyecto nuclear. ¿Qué sucederá entonces sin las sanciones? ¿Se convertirá Irán en un país amante de la paz que busca la reconciliación? ¿Pondrá freno Irán a sus aspiraciones expansionistas y dejará de ayudar a Hezbollah? La respuesta es hoy mismo harto conocida. En 1938, era mucho menos clara y obvia.

Escribí hace un tiempo que Obama no es Chamberlain . El acuerdo plantea algunas preguntas difíciles. Tal vez, sólo tal vez, pueda llegar a ser peor que Chamberlain. Espero que Dios nos demuestre lo contrario.

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