Saturday, June 20, 2015

¿Por qué Obama está equivocado acerca de que Irán se comportará de manera "racional" cuando obtenga armas nucleares? - Michel Oren . LATimes



"El hecho de que usted sea antisemita o racista, no le impide estar interesado ​​en su propia supervivencia", dijo el presidente Obama el mes pasado en una entrevista con Jeffrey Goldberg en el Atlantic. "El hecho de que el líder supremo sea antisemita no significa que esto anule todas sus otras consideraciones".

La cuestión de si Irán, dirigido por el líder supremo Ali Jamenei y sus ayatolás, es un estado racional está en el mismo corazón del debate sobre su programa nuclear y las negociaciones, que ahora se acercan a la fecha límite del 30 de junio, a la hora de frenarlos.

En pocas palabras: Están aquellos que defienden su carácter "racional" y ven un régimen que quiere permanecer en el poder y lograr la hegemonía regional, y que por lo tanto cooperará, en lugar de languidecer bajo unas sanciones internacionales que amenazarían ambos objetivos. Por otro lado, están esos que no pueden aceptar confiar en unos fanáticos religiosos que niegan el Holocausto, culpan de todos los males a los judíos, y que están comprometidos públicamente en el aniquilamiento de Israel, y que por eso mismo no pueden permitirles continuar con un programa nuclear capaz de producir el arma más destructiva del mundo en un solo año.

La disputa "racional/irracional" estuvo siempre presente en las discusiones internas entre los Estados Unidos e Israel sobre la cuestión nuclear iraní durante mi mandato como embajador de Israel en Washington, desde 2009 hasta finales de 2013. He participado en esas conversaciones y quedé impresionado por su franqueza. Los expertos evaluaron los avances en el programa nuclear de Irán: el creciente número de centrifugadoras en sus instalaciones subterráneas en expansión, el aumento de las existencias de uranio enriquecido que podría ser utilizado en no una sino en varias bombas, y el tiempo que se necesitaría para que Irán "rompa" o "escape" de los inspectores internacionales y se convierta en una potencia nuclear.

Las estimaciones técnicas de ambos países sobre Irán encajaban en gran medida. Cuando las dos partes diferían era sobre la naturaleza de la República Islámica. Los estadounidenses tendían a ver a los líderes iraníes como "actores lógicos" que entendían que el mundo nunca les permitiría alcanzar las armas nucleares y les penalizarían sin piedad - incluso militarmente - si intentaban continuar con su programa.

Por el contrario, la mayoría de los israelíes contemplaban a los ayatolás como yihadistas radicales que afirmaban seguir las instrucciones del "Iman Oculto" chiita, torturando y ejecutando a los homosexuales y a las mujeres acusadas de adulterio, y que se esforzarían en cometer un genocidio contra los judíos. Los israelíes no podían descartar la posibilidad de que los iraníes estuvieran dispuestos a sacrificar a gran cantidad de su gente como mártires en una guerra destinada a "borrar a Israel del mapa".

Como dijo una vez el famoso erudito del Oriente Medio Bernard Lewis, la "destrucción mutua asegurada para el régimen iraní no es un elemento de disuasión, sino un aliciente".

La brecha entre la evaluación estadounidense e israelí sobre la cordura iraní se amplió con los años. Obama insistió en que los ayatolás analizarían la cuestión nuclear sobre una base de costo-beneficio. "Ellos tienen su visión del mundo y velan por sus intereses. No son Corea del Norte", le dijo Goldberg en una entrevista en diciembre.

Sin embargo, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ve en los gobernantes de Teherán como a una especie de fanáticos medievales decididos a exterminar a los judíos y lograr la dominación mundial. "Usted no querría que un culto apocalíptico y mesiánico controlara bombas atómicas", le advirtió a Goldberg en una entrevista en el Atlantic de marzo. Un Irán con armas nucleares, ha declarado con frecuencia Netanyahu, es mucho peor que Corea del Norte.

¿Cuál de estas perspectivas es la correcta? Aquí está el problema con el punto de vista de Obama: Si, efectivamente, son tan racionales, "los líderes iraníes han podido concluir con toda razón que el presidente Obama quiere desesperadamente un acuerdo nuclear, y que su cooperación a largo plazo no es realmente necesaria".

Aunque la Casa Blanca ha afirmado en repetidas ocasiones que "la ventana de la diplomacia no permanecerá abierta para siempre", de hecho, nunca ha estado a punto de cerrarla. Incluso ahora, sin un acuerdo aún, parece obvio que las sanciones comenzarán a desmoronarse.

En consecuencia, la "sensatez o racionalidad" de los ayatolás ha determinado que, arrastrando las negociaciones, pueden conseguir arrebatar más concesiones a los Estados Unidos. Ellos podrán mantener más centrifugadoras, más instalaciones y unas reservas de uranio más grandes.

Entonces, ¿por qué, lógicamente, Irán debería creer la afirmación de Obama de que "todas las opciones están sobre la mesa"? Por el contrario, Irán ha seguido siendo el principal patrocinador mundial del terrorismo - amenazando descaradamente a los aliados de Estados Unidos en el Oriente Medio, y en el 2011 planeando presuntamente un ataque terrorista en Washington contra el embajador saudí -, sin hacer frente a represalias militares o incluso diplomáticas de parte de los Estados Unidos.

Los iraníes han tomado nota de cómo la Casa Blanca ayudó a derrocar a Muammar Kadafi de Libia después de que él renunciara a su programa nuclear, y cual ha sido su comportamiento con Corea del Norte cuando testó sus armas. Irán ha podido ver cómo el dictador sirio Bashar Assad, cediendo parte de su arsenal químico, pasó de ser un problema para los Estados Unidos a ser la solución de los Estados Unidos, y eso después de que siguiera lanzando barriles llenos de explosivos para bombardear con plena impunidad a sus compatriotas. Los gobernantes iraníes han comprendido que podían contar con la obtención de los objetivos de su programa nuclear para la supervivencia del régimen y para la supremacía regional sin necesidad de desmontar una sola centrífugadora.

El argumento de Obama no sólo no supera las pruebas de la lógica, sino tampoco las de la historia. "El antisemitismo (de los líderes iraníes)", explicó el presidente Obana a Goldberg en mayo, "no excluye que sean racionales sobre la necesidad de mantener su economía a flote o que sigan una estrategía para mantenerse en el poder". Pero existe un infame ejemplo de esa irracionalidad. Los nazis la llevaron a extremos demenciales. Incluso durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, cuando los ejércitos aliados estaban liberando Europa y luchando en Alemania, desviaron preciosos recursos militares para masacrar judíos.

Obama nunca se atrevería a decir que los racistas anti-negros son racionales. Y ciertamente no confiaría en sus medios - que sí monitorizaría - para alcanzar sus objetivos racistas. Ese fue el mensaje de los funcionarios israelíes y el que transmití en nuestras conversaciones con la administración. La respuesta de la administración Obama no fue, a nuestro juicio, razonable.

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