Sunday, October 25, 2015

La tragedia de Lucy Aharish, "neutralizada" por Israel, o la nueva estupidez del más paradigmático "tonto contemporáneo" de la izquierda israelí en su cagada semanal en el Haaretz



El pobre Rogel Alpher, condecorado con el título de emblemático "tonto contemporáneo" de la izquierda israelí por sus habituales estupideces semanales tan del gusto del ególatra y narcisista "universo de la izquierda israelí (y del resto de sus colegas occidentales)", un universo estupendamente representado por el Haaretz, ha decidido echar mano de su "ironía" para tildar finamente a la periodista árabe del Canal 2 Lucy Aharish, tan crítica con los diputados árabes que siempre juegan al mejor postor (nacionalismo palestino radical y dinero y protección de la Knesset israelí), como una especie de versión árabe palestina y femenina del Tio Tom.

Pero como siempre, sus lectores optan como casi siempre para ponerle de vuelta y media por su maliciosa estupidez. La verdad es que no es para tanto, también dijo que se iría de Israel y ahí lo tienen. ¿Dónde estaría mejor que en el "Estado de Tel Aviv", esa nación conformada por la acomodada y progresista población de su zona norte, y cuya constitución es el Haaretz?

Aquí "lo mejor" de su deposición de esta semana:
Ella ha argumentado que si durante las actuales tensiones los judíos tienen miedo de acercarse a Jaffa con su gran población árabe, o si desconfían de los árabes, entonces los árabes israelíes, incluyendo a la propia Aharish, tienen que hacer un examen de conciencia y corregir sus errores. Eso es porque los árabes tienen que estar a bien con Israel, explicó. Ellos trabajan, estudian y prosperan. Deben hablar en contra de la ola de terrorismo y mostrar a los judíos lo que tienen de bueno para que los judíos no les teman. 
Los miembros árabes de la Knesset de la Lista Árabe Conjunta, como Ayman Odeh, Haneen Zoabi y Ahmad Tibi, no representan a Aharish. Ella lo ha dejado muy claro. Tal como ella lo ve, ella es la que verdaderamente representa a la mayoría silenciosa de los árabes israelíes, no los diputados elegidos para representarlos. 
Aharish habla como una centrista israelí, en algún lugar entre Isaac Herzog de ​​la Unión Sionista y Yair Lapid de Yesh Atid. En otras palabras, el presidente palestino Mahmoud Abbas tiene que dejar de incitar y los palestinos tienen que dejar de apuñalar. Todo esto comenzó por las tensiones en torno a la mezquita de Al-Aqsa en el Monte del Templo, sin ningún vínculo con la desesperación de los palestinos. 
Ella tuvo elogios para la condena del ministro de Defensa Moshe Yaalon del linchamiento de un solicitante de asilo eritreo por unas personas que, después de un atentado en Beer Sheva, pensaban que el inmigrante era el terrorista. Si ella piensa que la situación también se debe a la atmósfera de incitación contra los árabes fomentada por el primer ministro, Benjamin Netanyahu, no encontró el momento adecuado para mencionarlo. No añadió los conceptos de ocupación y apartheid a su vocabulario. 
Ella piensa que los árabes israelíes sufren de racismo, pero no más que puedan sufrirlo los judíos etíopes y los judíos Mizrahim (Oriente Medio) origen. Nada especial. No son víctimas de una injusticia sistemática. 
Algunos argumentarán que si Aharish no decía esas cosas, nadie se le permitiría presentar su programa actual en el Canal 2. No es como si Aharish tuviera otra elección. 
No existiría espacio para otra forma de expresión que tanto ha sido celebrada. Si hubiera sido sometida a una transformación que le hiciera expresar puntos de vista nacionalistas palestinos, ella habría despedido en el acto. 
No obstante, su moderación parece auténtica, ella parece aborrecer el radicalismo por su propia naturaleza. Ella se siente cómoda con judíos, habla como los judíos y se parece a ellos. Ella tiene las raras cualidades que hacen que sea más fácil para ella ser uno más en Canal 2. 
Pero eso también es su tragedia. Es fácil quejarse de ella en Haaretz, pero en el Canal 2 que no tiene más remedio que ser la mujer árabe que ha sido neutralizada. Si ella quiere una carrera en la televisión israelí, no tiene el lujo de ser cualquier otra cosa.
Ahora los lectores que le ponen a caldo

- Scott: ¿De Verdad?
No puedo decidir si este articulista del Haaretz es más racista con los árabes o con los judíos. "Ella habla como los judíos y se parece a ellos" Demonios, ella incluso podría ser una "sucia judía".  
A este articulista del Haaretz parece resultarle muy difícil tener que tragar a una joven árabe educada que verdaderamente puede expresar otra cosa que no sea odio a sus vecinos y compañeros de trabajo judíos. 
Bueno, yo no sé si está en lo correcto acerca de que por ser como es no será despedida del Canal 2, pero si que estoy seguro de que usted y el Haaretz la despedirían por sus opiniones. 
!! Cómo se atreve ella a hablar de paz y convivencia entre judíos y árabes !!  !!Cómo se atreve a no sentir odio y resentimiento por los judíos !!  !!Cómo se atreve a no difundir más odio y más intolerancia !!
Es evidente, no habría lugar para ella en el Haaretz.
- SMFSMF: Para Scott.
No hay nada como un payaso izquierdista que no se sale con la suya. En realidad, el único lugar en la que esta joven árabe nunca podría conseguir un trabajo es en Al Jazeera. 
Por cierto, esa cadena árabe sería un lugar mucho más adecuado para que Alpher derramara su bilis.
- Joe: Escribir estupideces
Por la lógica que emplea este articulista, podemos sospechar que únicamente escribe sus patéticas contribuciones semanales porque tiene miedo a ser despedido en el acto si no sigue la corriente de este diario izquierdista. Tomando sus propias palabras, "si Alpher quiere una carrera en el Haaretz, no tiene el lujo de escribir cualquier otra cosa".
- Stephen Schwartz:  La tragedia de Lucy Aharish
Su tragedia es ser la mejor comentarista en el mejor canal de noticias israelí. Y eso no es una tragedia

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