Sunday, November 08, 2015

El presente de Israel es el futuro de Europa - Shmuel Trigano - Actualite Juive



La nueva forma de violencia que golpea a Israel es un anticipo de la que amenaza a Europa. Al igual que ayer, los medios de comunicación irresponsables acusan a Israel y justifican esa violencia en nombre de una moral de tres al cuarto, poniendo todo de su parte para un desarrollo similar en sus propios países.

Es necesario señalar en primer lugar que se trata de un fenómeno clásico en el mundo árabe: los judíos originarios de esos países ya se han confrontado hace ya tiempo a ese tipo de violencia. No se trata de actos "desesperación" (sin duda existirían muchos asesinatos diariamente en el mundo si todos los "desesperados" de la humanidad levantaran su cuchillo), sino de actos "religiosos", rituales de la yihad donde el mártir creyente sacrifica al "infiel" en el nombre de su Dios, no importando quién pueda ser, judío o cristiano.

Sus blancos están en todas las direcciones, los lugares son universales y el momento indefinido. Una buena mañana, un "joven", nuestro "vecino", nuestro "conocido", toma su cuchillo de cocina, sale a la calle e intenta matar al primer judío que encuentra. Es a sus ojos su último acto, el sacrificio de un no creyente y, en definitiva, el de sí mismo, buscando su propia muerte matando.

Es cierto que toda la sociedad palestina (incluidos los árabes israelíes, que también proporcionan algún que otro contingente criminal) no participa en estos crímenes - lo que equivaldría entonces a una guerra civil -, no obstante es totalmente responsable y profundamente culpable por haber educado y programado a toda una generación, a sabiendas, en el odio a los judíos, en la beatificación de los pseudo "mártires", en la falsificación de los hechos, en un resentimiento sin límites.

Desde hace ya bastantes años, equipos de investigación como los de MEMRI y Palestinian Media Watch informan de los excesos de los medios de comunicación palestinos y de la Autoridad Palestina, y todo ello sin que Occidente y la izquierda israelí deseen escuchar y ver para así sacar las conclusiones evidentes. Ellos continúan hasta la fecha silenciosos, y por lo tanto dando su aquiescencia, ante la perversión de toda una sociedad, contribuyendo a esta evolución que no tiene nada que ver con los "territorios" (a menos que sea cualquier territorio israelí el verdadero objeto del conflicto: en suma, la existencia de un Estado judío soberano). Tras el reciente asesinato sobre una ruta de Judea de la pareja Henkin, ante sus cuatro hijos, un concierto de bocinas resonó en las ciudades palestinas, con la gente ofreciendo dulces y galletas por las calles. Una sociedad en la que la muerte se contempla con júbilo.

Resulta obvio deducir que esta evolución produciría una parálisis en la sociedad abierta que es Israel, porque el cuchillo puede surgir en cualquier esquina de una calle. La sospecha ante el vecino se desata en autobuses y lugares públicos, con los rostros siendo interrogados, corriéndose el riesgo de que incluso judíos de origen oriental puedan ser tomados como asesinos en potencia: hombres, mujeres o niños, pues como ya hemos visto hay asesinos de 13 años. Recordemos la terrible violencia popular que se desató contra un pobre eritreo tras el ataque terrorista en Beersheva, donde primero un guardia de seguridad y luego una multitud le tomó como un terrorista y le causó la muerte.

Porque este nivel de brutalidad y de confusión que ha provocado eran los objetivos perseguidos por el plan urdido por los palestinos, ante todo por Hamas, pero también por Abbas (el ganador, nada menos, que de la Medalla de la Paz de la ciudad de París), quien no ha hecho más que excitar el odio religioso con sus mentiras de que Al Aksa estaba en peligro.

Y es que ante esta violencia palestina al desnudo, la sociedad israelí ha recaído a su nivel más primario: ante el temor a la hoja del cuchillo brillando bajo la ropa, el origen étnico de las personas se ha vuelto muy sensible en las calles. Incluso los propios árabes tienen miedo de salir por temor a estar presentes en la escena de un asesinato y ser presas de la sed de venganza de la multitud. Debido a este nivel de violencia y de brutalidad, el fenómeno de la multitud supera a las conciencias individuales.

El hecho de que el Islam proporcione una motivación para estos crímenes hace que se pueda llegar a extender al conjunto de los musulmanes el deseo de venganza, ya que les vuelve posibles agresores. En una sociedad mixta, es la puerta de entrada a la desorganización y a la discordia. Es necesario mencionar que las fuerzas policiales israelíes, al tratar con este tipo de delitos, debe intentar detener tanto el agresor como enfrentarse al fenómeno de la masificación de la múltitud que es testigo de un atentado, y que puede llegar a alimentar deseos de venganza.

No obstante, también existe una desventaja. Los medios de comunicación israelíes, que tan silenciosos se han mantenido en su mayoría ante los reiterados testimonios de incitación y  depravación palestina ("!! es que son los socios necesarios para la paz !! "), sin embargo no cesan de fustigar el "racismo" de la "gente ordinaria" de Israel [N.P.: aquella que más desconfianza muestra ante la actitud y objetivos de los palestinos, y que sufre en mayor medida esta violencia, además de decantarse electoralmente, quizás por eso mismo, hacia la derecha] y tratan de justificar esta violencia palestina como "resultado de las reivindicaciones palestinas no atendidas", olvidando el dolor causado al pueblo judío. Al igual que en Europa.

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