Saturday, December 12, 2015

¿El verdadero test de la pretendida existencia de "musulmanes moderados"? Israel - Liel Leibovitz - Tablet



¿El sueño americano tiene un gran embajador en Syed Farook? El padre del presunto asesino de San Bernardino, Syed Rizwan Farook, llegó de Pakistán en 1973 decidido a conseguir una vida mejor para él y para su familia. Obtuvo una licenciatura en ingeniería, trabajó duro, y crió a sus hijos: uno de ellos, Syed Raheel Farook, se unió a la marina de guerra y, por su esforzado servicio fue galardonado con la Medalla Nacional al Servicio de la Defensa, la Medalla Expedicionaria de la Guerra Global contra el Terrorismo, la Medalla al Servicio de la Guerra Global contra el Terrorismo, y la Medalla al Servicio Marino al Despliegue. Toda la evidencia que tenemos en estos momentos  sugiere que el padre de Farook es la encarnación del género de personas decentes que se buscan tan desesperadamente en todo el mundo, el famoso "musulmán moderado". En una reciente entrevista  con el diario italiano La Stampa, Farook interpretó al menos ese papel, declarándose incrédulo y en completa desesperación por supuesta masacre de su hijo.

¿Cómo entonces calmaba Farook a su hijo cuando éste despotricaba sobre Israel?

"Le dije que tenía que mantener la calma y tener paciencia", dijo el padre de Farook a su entrevistador, "porque en dos años Israel no existirá más. La geopolítica está cambiando: Rusia, China y los Estados Unidos no quieren allí a lo judíos nunca más. Ellos trasladarán a los judíos nuevamente a Ucrania. ¿Qué se obtiene luchando? Ya lo hemos hecho y hemos perdido. Israel no está para ser combatido con las armas, sino con la política. Pero él no me escuchaba, él estaba obsesionado".

Se puede apelar que no es el momento para juzgar a un doliente padre, inclusive el padre de un presunto maniaco homicida en pleno momento de dolor, pero los comentarios de Farook nos están diciendo mucho. Revelan una falla fundamental en esa "dicotomía conveniente que nos hemos creado para nosotros mismos, insistiendo en que los musulmanes nos llegan en dos tonos, buenos y moderados y malos y asesinos, y que es nuestro deber como gente ilustrada y comprensiva no confundirlos para no llegar a la conclusión equivocada".

Para entender mejor esta situación, contemplemos el siguiente escenario: imagínense las opiniones de alguien que podría ser descrito como un cristiano conservador moderado, excepto porque espera que todos los homosexuales sean detenidos en un futuro próximo y enviados a Mónaco. O imagínense a un blanco moderado que comente que mientras los americanos blancos han tratado infructuosamente de controlar a los negros por medio de la violencia, ya no habría de qué preocuparse porque tarde o temprano los negros serán todos apilados en barcos y enviados de vuelta a África. Si oyen algo de eso, es probable que se muestren horrorizados y luego declaren que considerando un buen número de adjetivos para describir a tales personas, pero "moderado" no es ciertamente uno de ellos.

Y sin embargo, cuando se trata de "musulmanes moderados", consideramos que el odio a los judíos es bastante comprensible, incluso aceptable. Por ejemplo, en Bedfordshire, Inglaterra, la policía local puso en marcha una campaña en los medios sociales para promover la tolerancia y la diversidad en coordinación con Qadeer Baskh, el presidente del Centro Islámico de Luton. Sin embargo, la página web de esa institución deja muy claro que "los judíos son los hermanos de cochinos y cerdos", que se "esfuerzan todo lo posible para corromper las creencias, la moral y las costumbres de los musulmanes", y que por lo tanto deben ser vencidos. Pueden escuchar opiniones similares de "musulmanes moderados" en Ammán, El Cairo, Brooklyn, y en otros lugares.

Estas viles declaraciones, por regla general, se explicitan murmurando algo acerca de la ocupación o de Gaza, o del efecto duradero de un extraño conflicto religioso sobre alguna lejana tierra, algo que ninguno de nosotros, occidentales adinerados, hemos tratado de entender. Pero todo esto es una farsa. Una pequeña minoría religiosa con su propia existencia nacional independiente, los judíos, son ese "otro esencial" en el Oriente Medio. El hecho de que no piensen en ellos más que para anhelar su destrucción no puede permitirnos pensar que alguien que dice ser un moderado pueda tener jamás raíces en una sociedad democrática que todavía cree en las bondades de la paz, el pluralismo y la libertad.

Es hora, pues, de una nueva prueba de fuego. Es esta: Ningún musulmán moderado debería rechazar jamás el derecho de Israel a existir. La crítica, incluso del tipo vociferante, es justa y bienvenida, pero fantasías sobre masas judías desterradas a Ucrania no lo son. Si usted no puede pasar esta simple prueba, es sólo cuestión de tiempo antes de que usted, o alguien que usted ame, tome una pistola, dispare contra los judíos, los judíos por Jesús, los cristianos y todos aquellos que no comparten su odiosa visión del mundo.

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