Sunday, May 01, 2016

Cómo mantienen con vida los israelíes las tradiciones de Pascua - Yuval Avivi - Al Monitor




Para un observador externo puede parecerle extraño e incluso rozar la locura: Durante la tradicional cena de Pascua (Seder), cuando los participantes leen la Hagadá sobre el éxodo de Israel de Egipto, cada comensal toma una cebolla verde y arremete contra la espalda de su compañero de mesa con eso. Esta es sólo una de las inusuales tradiciones de Pascua. Esta tradición proviene de la judería persa, pero otras comunidades judías también mantienen sus propias tradiciones. Los judíos de Djerba (una isla de Túnez) mantienen otra tradición. Al leer el capítulo "Este es el pan de nuestra aflicción", el patriarca de la familia gira el plato ceremonial del Seder por encima de las cabezas de los comensales, incluyendo niños pequeños, e incluso sobre las de aquellos que ya han muerto. Y ello por el verso citado en la Hagadá, "Derrama tu ira sobre las naciones", que leen el libro en hebreo y árabe.

En otras comunidades judías, cuando se recitan las diez plagas (infligidas por Dios a los egipcios), todo el mundo sale a la calle con velas encendidas y grita los nombres de las plagas en público.

A pesar de estas diferencias esenciales entre las comunidades y las extrañas tradiciones que algunas de ellas todavía mantienen, el investigador Hizky Shoham del Instituto Shalom Hartman en Jerusalén explica que hoy en día la mayoría de los israelíes se adhieren a lo que denomina la "copia de la Hagadot". Se refiere al Hagadot estándar que carece de cualquier singularidad, publicado en decenas o incluso en cientos de miles de copias antes de las vacaciones, y distribuido por las entidades comerciales y diversas organizaciones.

"La sensación es que para la mayoría de las familias israelíes - y no importa de qué fondo judío proceda - el Seder tiene el mismo aspecto, con un mínimo de etapas e incluso los mismos agotadores chistes. La mayoría de las familias no mantienen realmente sus propias tradiciones folklóricas, excepto para la comida. Eso es lo que sorprende antropológicamente... la mayoría de la gente toma la copia de la Hagadot sin alterarla, quieren terminar la lectura de la Hagadá de forma rápida y comer, y todos lo hacen".

El lugar prominente que mantiene la fiesta de Pascua entre los israelíes está en gran medida ligado a este proceso hacia la uniformidad. En su libro "Celebremos. Fiestas y cultura ciudadana en Israel", Shoham argumenta que "la Hagadá de Pascua sigue siendo reescrita incluso en nuestra generación, así como su texto y la ceremonia responde nuevamente a acontecimientos históricos como el Holocausto y el establecimiento del Estado de Israel, así como a las visiones sionistas socialistas, liberal, feminista, y demás...".

De acuerdo con Shoham, sin embargo, la sociedad israelí contemporánea se está alejando realmente de esa tendencia a reescribir el texto. En el pasado, los israelíes intentaron reformular el Seder, tal como hicieron los kibbutz con textos que incorporaban el amor por la naturaleza y la agricultura, el sionismo, o por el ejemplo el "Seder de las mujeres", donde la ceremonia de la cena de la Pascua se lleva a cabo de una manera igualitaria. Pero hoy en día, estos esfuerzos están en los márgenes, e inclusive los Seder innovadores tienen lugar en otras fechas más bien que en la víspera de la Pascua. Casi todo el mundo celebra el Seder de Israel con la familia.

Esa parece ser la principal razón de la popularidad sin precedentes que goza el Seder de Pascua en Israel. La más reciente encuesta sobre religión y tradición de la Oficina Central de Estadística realizada en 2009, encontró que el 88% de los israelíes que se definen como seculares o tradicionales participan en el Seder de Pascua, un porcentaje mucho más alto que cualquier otra costumbre judía, incluyendo encender las velas del Shabat o el ayuno en Yom Kipur.

Más recientemente, en una encuesta realizada por Ynet en el 2012, el 94% de los encuestados dijo que celebraba el Seder de Pascua. "Esta es una comida familiar, y los israelíes aman las comidas familiares", dijo Yael desde el norte de Israel. "Hay comida, que a los israelíes les gusta mucho, y una familia extensa. Adoro el Seder. Este año, por ejemplo, vamos a reunirnos con mi primo que regresó del extranjero. Realmente me hace feliz".

Yael comparte la opinión de muchos. Shoham le dijo a Al-Monitor que "los ritos familiares entre los judíos son siempre lo más importante. A este respecto, Pascua es similar a la festividad de Acción de Gracias y a Navidad, donde toda la familia se reúne. A pesar de las tensiones y quejas [dentro de la familia], forma parte del folklore. Pascua siempre se adapta al culto a la familia en la cultura occidental industrializada".

Shoham también argumenta que el "Seder de Pascua es un doble rito de socialización del individuo en dos familias: la familia particular en un formato extenso y la imaginada familia aún más numerosa de todos los judíos del mundo". Aquí entra en la ecuación el papel que juega el folklore de los diversos orígenes étnicos. "Como una enorme familia, los judíos aportan unas características similares a cualquier familia concreta y extensa: se llevan a cabo ceremonias 'extrañas' que entran en conflicto con las relaciones internas, junto con momentos de euforia, unidad y orgullo. Se trata de una tradición quizás demasiado patriarcal que, por supuesto, une a la familia de cara al acoso de los extraños".

Por lo tanto, Shoham alude al aspecto bien conocido de la Pascua (y las comidas de las fiestas en general): el deseo de participar en una gran comida con numerosas personas, hecho que se acompaña del desagrado para muchas personas de interactuar con miembros de la familia con los que no se lleva bien. Esto se expresa en muchas producciones culturales israelíes, la más destacada entre ellas la película "Lelyasede" (1995) y la obra "Hametz", en el centro de las cuales se pone de manifiesto las difíciles dinámicas familiares que tienen lugar durante el Seder de Pascua.

Hay otra razón para la centralidad de la Pascua. "Se adapta al tipo ideal de vacaciones propia de la era industrial", nos dice Shoham. "La Pascua sostiene cuatro orientaciones: Familia, niños, consumismo e identidad étnica". Esta última orientación se expresa mediante la conservación de algunos ritos tradicionales, sobre todo abstenerse de comer "jametz" (alimentos fermentados que están prohibidos por la ley judía durante la semana de Pascua) en público y la lectura de la Hagadá.

La orientación hacia el consumismo se expresa de manera bastante grotesca, por ejemplo, en una "pesada Hagadá" que una vez fue incluida en la revista semanal de entretenimiento PNAI Plus, donde junto con los "Maror" y "Karpas" (vegetales que forman parte de la ceremonia) y la canción tradicional Seder "Quién lo conoce", donde aparecen anuncios de vestidos de novia, alfombras, móviles, muebles, salones de banquetes, velas artísticas, colchones, un spa, un centro de cirugía cosmética, relojes de lujo y utensilios de cocina.

"Una de las características que ayuda a que estas fiestas sobrevivan en la era industrial es su adecuación a la cultura de consumo", concluye Shoham. "En la Pascua, hay una tradición de comer la matzá y de realizar la limpieza de primavera, y los intereses comerciales están allí también presentes. No es que predomine una cínica comercialización, pero forma parte de la celebración".

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