Sunday, May 01, 2016

Cómo los israelíes ortodoxos y nacional religiosos están luchando contra el acoso sexual - Nurit Canetti - Al Monitor



La violación y el acoso sexual han preocupado al público israelí en el último año. Un mensaje de una periodista que había estado trabajando con el miembro de la Knesset Yinon Magal acusándolo de acoso sexual finalmente llevó a su renuncia. El ex miembro de la Knesset y ministro Silvan Shalom, también renunció tras las acusaciones de acoso sexual por parte de una serie de mujeres. La carrera del actor Moshe Ivgy también está sufriendo bastante en los últimos meses por presunto acoso sexual.

Desde hace algún tiempo las quejas ante las autoridades legales no parecen ser el paso necesario para una investigación pública de estos asuntos. Las quejas tradicionalmente presentadas ante la policía son ahora a menudo reemplazadas por denuncias en las redes sociales. Un ejemplo apropiado son las páginas propias de Facebook, en las que se publican los testimonios de mujeres que han sido objeto de acoso sexual.

Durante los últimos 13 años, el Foro Takana ha estado operando con bastante discreción dentro de la comunidad nacional-religiosa. "Takana" significa tanto una regla como un remedio, y el Foro se ocupa de las quejas contra las figuras de autoridad que detentan el poder en el sector religioso: líderes espirituales, funcionarios influyentes o educadores. El Foro normalmente designa a tres o cuatro de sus miembros para manejar las quejas y denuncias de acoso. En cada caso, un grupo de miembros del Foro oye al acusado, así como al acusador, y decide qué sanciones imponer si es necesario.

"La idea es mantener a distancia la fuente potencial de daño", dice Judith Shilat, la directora y co-fundadora del Foro. "Si el demandado coopera, él acepta su castigo o cumple con nuestra decisión, y se elimina a sí mismo de la posición de poder que fue mal utilizada. Si no lo hace, se informa a la institución donde se llevó a cabo el acoso o abuso, por lo que será retirado de cualquier posición de autoridad".

"Este es un importante paso adelante, y los líderes sionistas religiosos han llegado a comprender tanto la complejidad del tema como que se trata de casos muy comunes", comenta la miembro del Foro Leah Wiesel. Wiesel, una abogada y profesora del colegio religioso Orot Israel, agregó, "surge como una sorpresa para cualquier persona expuesta de primera mano a la cuestión del acoso sexual. La comunidad religiosa ha experimentado un cambio de perspectiva y ya reconoce el problema y la necesidad de abordarlo, dándose cuenta de la intolerable lesión al involucrado. En el pasado, no podían creer que esas cosas estuvieran ocurriendo en realidad, pero ahora todos lo reconocen".

Wiesel señaló que si bien la cuestión del acoso sexual antes era prácticamente ignorada en la comunidad nacional religiosa, con el tiempo, el sector se ha dado cuenta de que el problema existe y que debe ser abordado. Judith Shilat comenta que "una serie de acusaciones de acoso en instituciones educativas dentro del sector religioso en la década de 2000 provocó una fuerte polémica dentro de la comunidad religiosa, que culminó en una amarga rivalidad. Estamos hablando aquí de figuras rabínicas de las que se rumoreaba que habían estado involucradas en una conducta impropia, inaceptable en cualquier sociedad y más aún en la comunidad religiosa, ya que se trataba de un tema tan tabú que la gente simplemente no podía creer lo que estaba ocurriendo".

Hannah Kejat, de la organización feminista religiosa ortodoxa Kolech (Su Voz), que participó en la constitución del Foro Takana, describió las enconadas batallas en las que se vieron implicados conocidos rabinos: "Carteles en los muros que censuraban a las mujeres que se quejaban de acoso fueron hallados por todas partes. Rabinos de la comunidad emitieron declaraciones defendiendo a los implicados y representado a las reclamantes como enfermas mentales. Los seguidores de los rabinos implicados emprendieron una agresiva campaña pública contra las reclamantes y sus partidarios".

Según Kejat, con el tiempo, y después de que los Juzgados intervinieron en favor de las reclamantes y aprobaron el despido de uno de los educadores en cuestión, los rabinos de la comunidad se dieron cuenta de que la cuestión en juego era su postura sobre el acoso sexual y reconocieron la necesidad de crear una sistema para tratar el tema.

Varias organizaciones se unieron y formaron el Foro Takana, según nos explica Shilat: "Era importante que todas las corrientes espirituales e ideológicas del sionismo religioso tuvieran voz, a fin de garantizar la máxima autoridad del Foro en las vistas con los individuos implicados".

En el transcurso de dos años, los miembros del Foro - importantes rabinos, juristas y especialistas en salud mental, hombres y mujeres por igual - se han sometido a una gran preparación para lidiar con el acoso sexual. "Tuvimos que aprender el idioma. Las sesiones de entrenamiento afectaban a todas las áreas que se trataban".

Hasta la fecha, los paneles asignados por el Foro han manejado decenas de casos que consisten en su mayoría, pero no solamente, en quejas de mujeres contra hombres. "También hemos pasado a conocer quejas contra las mujeres", relató Wiesel. "La respuesta es la misma en ambos casos, especialmente cuando quien se aprovecha es una figura con autoridad".

El Foro se encarga de mantener una discreción absoluta. Sólo los miembros del panel que oyen las quejas están al tanto de los detalles del caso. Sin embargo, en el caso excepcional de las recurrentes acusaciones contra el rabino Motti Elon - y tras repetidas violaciones de los acuerdos alcanzados con él para que se abstuviera de cualquier contacto con los estudiantes -, el Foro decidió dar a conocer el asunto y revelar su nombre en el 2010. En última instancia, esta exposición provocó una investigación policial que terminó en una condena, y Elon fue entregado a un servicio de oración y la comunidad le suspendió.

La forma en que el Foro manejo este caso provocó duras críticas internas y la retirada de la organización Kolech bajo la reclamación de que no había podido hacer frente a la cuestión con el tiempo suficiente. "Dada la posición clave del rabino de que se trata, hemos tratado de lograr un amplio acuerdo sobre la tramitación del expediente, y eso nos llevó algún tiempo adicional", comentó el profesor de derecho y co-fundador Yedidia Stern. "Llegar a un acuerdo tenía su precio, pero creo que, dadas las circunstancias, retiramos del panel y no estar ante el ojo público, nos hizo conseguir algo después de todo". Un amplio acuerdo es clave para el éxito del Foro. "La comunidad está profundamente dividida sobre una serie de cuestiones", dijo Wiesel, "y aquí tenemos un tema que une a los líderes de la comunidad que poseen diferentes visiones del mundo. Esto es nada menos que el cumplimiento de una visión profética".

A pesar de las apariencias, el Foro Takana no pretende suplantar el papel que debe desarrollar el Estado. Antes de que el Foro fuera creado, Stern había hecho un llamamiento al fiscal general en búsqueda de una aprobación de las autoridades competentes. "Ahora está más claro para los demandantes que la manera de hacerlo es presentar una denuncia a la policía", dijo Shilat. Añadió que muchos de los reclamantes están preocupados por las posibles investigaciones policiales y les resulta más atractivo dirigirse al Foro en busca de ayuda. Sea como fuere, cada queja se presenta por vez primera ante el fiscal general, que pide su aprobación para manejarla. Sólo cuando no existe un delito o cuando es poco probable que se presente una denuncia ante la policía, el Foro obtiene la luz verde para continuar con la demanda

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