Sunday, May 29, 2016

¿El establishment del IDF contra Bibi? El Ejército del pueblo versus el pueblo - Amnon Lord - Mida




En su último artículo en el New York Times, el periodista israelí Ronen Bergman logró golpear todos los objetivos: difundir mentiras sobre el IDF comprometiendo su reputación, calumniar a la democracia israelí y continuar con la campaña de odio contra el primer ministro de Israel Netanyahu. Sin embargo, también existía una cierta redención para el IDF: se mostraba contrario a Netanyahu y a los políticos salvajemente sin ley.

Bergman describía a Netanyahu como líder sin restricciones y sin ninguna consideración por la ley. Así pues existía un conflicto entre la jerarquía política y los profesionales militares ocupados en la defensa de Israel, "un conflicto que no tiene un final a la vista, pero que podría erosionar aún más el estado de derecho y los derechos humanos o bien provocar una campaña militar superflua y peligrosa", escribía Bergman.

Bergman no es el único comentarista en criticar a Netanyahu como una especie de reflejo pavloviano, pero hasta ahora esos otros que abastecieron "la caja de resonancia" de la campaña de desprestigio en su contra, y que en realidad aún no tiene un final a la vista, estuvieron de acuerdo en una cosa, e inclusive algunos de ellos le otorgaron cierto crédito a Netanyahu como Jeffry Goldberg y Raviv Druker: todos ellos estuvieron de acuerdo en que el primer ministro israelí era muy cauteloso y mostraba una clara aversión al riesgo, e inclusive Mair Dagan, quien dijo que le odiaba profundamente según el propio Bergman, le describía como un primer ministro muy vacilante, e inclusive en los asuntos de principal interés, se mostraba más bien equilibrado y lento a la hora de tomar una decisión.

Pero aún más, es muy poco profesional emitir un juicio sobre un líder basándose en rumores y no en su historial. Netanyahu ha sido el líder de Israel durante los últimos 7 años, y fue primer ministro durante tres años en la década de 1990. Él nunca precipitó a Israel en una aventura "superflua". Durante su gobierno Israel ha estado más seguro y ha parecido inmune al complejo del primer ministro que trata como sea de tener "un lugar en el sol de la historia judía". Él no precipitó a Israel en una guerra en el Líbano como dos de sus predecesores. Él tampoco inició una retirada unilateral, y se las arregló bastante bien en la lucha internacional defendiendo a Israel en un momento en que la administración estadounidense de Obama se mostraba no demasiado amistosa con respecto a la búsqueda de armas nucleares por parte de Irán y en el frente palestino.

Bergman además toma una dirección extraña y un tanto anti Israel en la forma en que describe la historia del IDF. Pero no se preocupen, ahora que los altos mandos del ejército israelí, del Mosad y del Shin Beit parecen estar en contra de Netanyahu, ellos obtendrán buenas notas. Bergman tiene una notable inclinación por los chismes. En el libro de Ami Gluska sobre la Guerra de los Seis Días, existe la cita de "!Eshkol, da la orden de una vez!"', en una charla en los pasillos de la sede de Estado Mayor, cuando uno de los generales bromea acerca de la posibilidad de bloquear el gobierno e ir a la guerra. Era Ariel Sharon. Pero Eshkol nunca perdió el control sobre los militares. Según el general Yeshayahu Gavish, en su libro autobiográfico 'Hoja Roja', fue precisamente Isaac Rabin, el jefe del personal del IDF, quien no creía en un ataque militar como solución a la crisis de junio de 1967.

La distorsión histórica de Bergman tiene un objetivo específico: borrar los hechos históricos sobre las causas de la erupción de la guerra de 1967. Y la causa no fue la beligerancia dentro del IDF, sino el asedio que las potencias árabes llevaron a cabo contra el Estado de Israel con el apoyo de su aliado la Unión Soviética. Sería útil tener también en cuenta la traición a Israel en los meses de mayo-junio de 67 llevada a cabo por las potencias occidentales como los EEUU, Francia y Gran Bretaña. El IDF fue el salvador no sólo del Estado judío al borde de su aniquilación, sino también del honor del mundo libre. Era un ejército que respondió con un fuerte espíritu de lucha ante una guerra terrorista sin fin emprendida contra Israel por parte de los países árabes y la OLP en ciernes y sus aliados comunistas. Se necesita una gran cantidad de mala voluntad para describir al IDF como un ejército que desprecia el derecho internacional y los derechos humanos. A menos que, por supuesto, se quiera decir que la incursión Entebe violaba completamente la ley internacional.

Hace poco acabamos de escuchar como la Casa Blanca financió la fabricación de una "caja de resonancia" que extendió las mentiras que sobre el acuerdo nuclear le interesaban a la Casa Blanca. Hay que ser bastante ingenuo para creer que los medios israelíes fueron excluidos de esa "campaña de propaganda". Sin duda el Yedioth Aharonot y el Haaretz formaron parte del trato. Moshe Yaalon, que probablemente por vez primera disfruta de una buena prensa en el NYTimes, sufrió un sinfín de ataques por parte del Yedioth Aharonot, la base de operaciones periodística de Bergman. El más famoso fue hace un par de años, cuando Yaalon fue engañado por dos de sus periodistas más prominentes quienes publicaron sus palabras sobre el secretario de Kerry al que describió como anhelando un premio Nobel y como alguien obsesivo y mesiánico. Fue una charla off the record, pero el Yedioth optó por jugar contra Israel con todas las consecuencias para la posición de Yaalon en los EEUU. Ahora que Yaalon se ha enfrentado de repente al "verdadero enemigo de la humanidad", Netanyahu, es cuando merece un poco de apoyo y comprensión por parte del NYTimes y del Yedioth Aharonot.

Bergman va más allá al afirmar que la tendencia de las organizaciones que se ocupan de la seguridad de Israel a mantener y respetar la ley no es incidental: "La amenaza de una acusación en el tribunal penal internacional ha ayudado". ¿Y qué pasa con esas amenazas como una ayuda al terrorismo? Bergman no es muy inteligente al afirmar que esta fraudulenta guerra jurídica de los palestinos resulta realmente buena para los jefes militares. Es una locura. El problema, según este punto de vista, no es el terrorismo de Hamas, Fatah, Hizbulla o el ISIS, sino el ejercito más respetuoso con la ley y el más moral del planeta. Pero debemos recordar la lógica de Bergman acerca del IDF: se trata de un ejército agresivo o violento que solamente se comporta bien cuando se supone que se enfrenta al gobierno elegido de Israel

Uno tiene ciertas sospechas sobre este tipo de artículo y su "tempo". Digamos que, según la más recientes evidencias, incluyendo el comprometedor perfil del NYTimes sobre Ben Rhodes y su revelación del engaño y compra más o menos encubierta de ciertos medios y organizaciones para que apoyaran el acuerdo nuclear con Irán, todo ello parece probar que Netanyahu estaba en lo cierto. Desde luego, defendió los intereses nacionales israelíes mejor que el presidente Obama defendió los intereses estadounidenses. Además, se confirmó su predicción sobre la verdadera naturaleza del supuesto "presidente moderado" de Irán. También acertó cuando sospechó de las intenciones de Obama sobre Irán. Leon Panetta fue muy claro al respecto en el artículo de David Samuels. Dijo que Netanyahu y Ehud Barak constantemente le preguntaban sobre la seriedad de Obama en sus promesas de atar corto a los iraníes, afirmando finalmente que, en base a los hechos que ahora se conocen, estaba equivocado acerca de la supuesta seriedad de Obama. En un reportaje de la televisión israelí sobre Meir Dagan, Panetta reveló que Dagan ayudó a la administración Obama contra Netanyahu y Barak.

A la luz de lo que sabemos acerca de los últimos 7 años, Bergman es intencionadamente erróneo acerca de la causa de las tensiones entre Netanyahu y el establishment de defensa israelí. Dice que es todo acerca de Netanyahu, lo cual es incorrecto.Se trata más bien de las relaciones con la administración Obama.

"Los gobiernos de derecha tienen una ideología y, por lo tanto, actúan a veces de manera contraria a la posición del Ejército", dijo a principios de mes el general (reserva) Noam Tibon. "El ejército, con gran valentía, presenta la verdad al gobierno, pero al final el ejército no puede sustituir ni a los hombres de Estado ni al pueblo". Como insinuaba el general Tibon, "el pueblo" parece haber desarrollado un cierto juicio sobre el sistema de defensa israelí de las últimas dos décadas y media: el pueblo ama al IDF y a los soldados, pero piensan que la cúpula militar fracasó de manera significativa en tres grandes acontecimientos: los acuerdos de Oslo, la retirada en 2005 y la segunda guerra del Líbano.

Habra que añadir a estos fallos la opinión completamente equivocada del aparato de defensa israelí sobre las auténticas intenciones de la administración Obama sobre Irán. El famoso "pueblo de Israel" parece haber optado obstinadamente por la opción Bibi.

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