Sunday, May 29, 2016

La extravagante razón por la cual algunos dentro de la izquierda israelí, y en el Haaretz, apoyan un golpe militar contra Netanyahu - Seth Frantzman



El 10 de mayo, el columnista del Haaretz Zvi Barel escribió una columna en dicho diario sobre lo que él catalogó como "el primer golpe militar judío": "Cuando los valores promovidos por el gobierno de Netanyahu son vistos por el ejército como una amenaza para la existencia de Israel, ¿que deberán hacer sus comandantes?". Barel también señaló que el primer ministro Benjamin Netanyahu "ya ha oído los murmullos que indican que los responsables de la defensa del país están hartos del circo que ha montado. Sabe que se ven a sí mismos asumiendo la responsabilidad de lo que ocurra con el país si no se detiene a tiempo a Netanyahu y a sus asociados". El autor se preguntaba además "cuánto tiempo el pueblo se pondría del lado del ejército".

El autor también pintaba un cuadro del que ya hemos oído hablar: las élites seculares de Turquía y de la oposición en Venezuela que llaman que al ejército a asumir la defensa de los valores del estado ante unos políticos caprichosos y venales. "Cuando el gobierno adopta y sigue cultivando unos valores que la dirección del ejército ve como una amenaza para la existencia del país... [el ejército] tendrá que decidir lo que constituye la principal amenaza a la seguridad y a la existencia del país: ¿los miles de misiles y atacantes palestinos o un gobierno que está convirtiendo al público en un monstruo que amenaza con devorar los valores fundamentales de la democracia israelí?". El autor parece adoptar la última perspectiva a causa de "una dirección política que está empujando en la actualidad al ejército hacia una posición en la cual tendrá que defenderse a sí mismo y a sus valores".

Existe una larga historia de comentarios e incluso de apoyo a un golpe militar en Israel. En 1998 el académico israelí Uri Ben-Eliezer escribió un artículo comparando la posibilidad de un golpe de Estado en Israel con la historia de Francia en Argelia. Llamó al fenómeno "pretorianismo", el concepto de una guardia pretoriana de la élite militar que toma el control del estado para forzar un cambio importante en las políticas que amenazan al estado. En este caso el objetivo obvio sería la necesidad de retirarse de Cisjordania ante el estancamiento político. Muchos dentro del ejército israelí son tradicionalmente seculares, y en gran medida sus altos mandos todavía proceden o están influenciados por sus orígenes laboristas y sionistas en los kibbutzim, por lo que ven al movimiento de los colonos de Cisjordania como una amenaza demográfica existencial que podría forzar a Israel a una solución de un único estado.

En el libro de Ami Gluska sobre el ejército israelí en vísperas de la guerra de 1967, se argumentaba que "los generales, vista la peligrosa situación existente, tenían sed de guerra" y se encontraron al borde de un golpe militar contra el tecnócrata y pasivo Levi Eshkol, antes de que él les diera las riendas. En 2013, Amir Oren escribió acerca de un "golpe de Estado" en el ejército israelí en el que el entonces Jefe del Estado Mayor Gabi Ashkenazi, había tratado de ser más hábil que el entonces ministro de Defensa Ehud Barak. Yoel Marcus llamó a esto un "golpe". Oren también miró hacia atrás, hacia la década de 1970, cuando Isaac Rabin tuvo que renunciar a causa de una cuenta ilegal en un banco extranjero, algo que se reveló al parecer debido a un informante de la fuerza aérea y que demostraba las problemáticas relaciones entre los políticos y el ejército. El artículo se mostraba preocupado por un supuesto futuro intento de "un control privado del ejército".

Es obvio por lo tanto que existe ese tropo cultural y que es especialmente intenso en la imaginación de la "izquierda" de Israel. Un libro de 2005 llamado "Código Azul" de Zvika Amit imaginaba un "golpe militar derechista" en el futuro. Pero muchos en Israel piensan que un golpe militar es impensable.

Uri Avnery, el veterano e iconoclasta periodista de extrema izquierda, afirmaba que esto se debe a que el ejército ya "tiene un estado", y citaba una broma acerca de unos comandantes que se preparan para hacerse cargo del gobierno a las 06:00 horas, para darse cuenta de que ya controlan el país de todos modos. Con un ejército tan hinchado y masivo, señalaba Avnery, "el país está lleno de ex generales y ex coroneles que ocupan posiciones centrales en la política, la administración, las empresas y los servicios, etcétera, todos ellos en la administración de gobierno". Él comparaba a Israel con el Reich del Kaiser prusiano. "Tal vez no fue un accidente que el fundador del sionismo, Theodor Herzl, fuera un ardiente admirador del Reich del Kaiser". Esta es una comparación que ya hemos oído antes, pues los generales de la guerra de 1967 fueron llamados los "prusianos". Avnery también afirmaba que Israel tiene similitudes con Pakistán y tomaba nota de que el 40% de los israelíes no sirven en el ejército, creándose así dos clases, una clase "crisol de razas" militar y los otros.

Al igual que muchos en la izquierda, su narración es la de un ejército que ha desertado de sus raíces al no existir las ataduras adecuadas. "Este no es el mismo ejército al que juré lealtad el día en que fue fundado. En esos momentos, muchos oficiales eran miembros del kibutz, criados en el espíritu del socialismo y de la solidaridad. Después de 57 años de ocupación, el ejército se ha transformado brutalmente, y muchos oficiales son colonos y muchos llevan kipás de punto de los nacionalistas religiosos".

Muy pocas personas hablan y apoyan de manera abierta un golpe militar. Un blog en el Times of Israel reclamaba que "Israel necesita un golpe militar". Sin embargo, después de los comentarios del general del IDF Yair Golan alegando que en Israel existe una radicalización en la sociedad similar a la de Alemania en los años 30, y las condenas resultantes, hubo afirmaciones de que el ejército estaba siendo reprimido por los políticos. Dentro de la "izquierda", que tradicionalmente se ha sentido más cercana y autoidentificada con la élite del ejército, les molestaba que la derecha fuera a silenciar a los disidentes. Poco después Moshe 'Bogie' Ya'alon, el ministro de Defensa, fue expulsado de su puesto por Netanyahu y renunció a la Knesset. De pronto se convirtió en un héroe integro, en un representante de la "vieja Israel" a la que se le clavaba otro clavo en su ataúd según el punto de vista de la "izquierda". Este fue otro "golpe".

Fue entonces, cuando se hizo evidente que Avigdor Lieberman sería elegido como ministro de Defensa, cuando los comentarios en las redes sociales comenzaron a discutir la posibilidad de un golpe militar como respuesta al ultraje de nombrar a Lieberman. El desprecio por Lieberman no es solamente porque él sea de derechas. Sus políticas no están más a la derecha que la de otros grupos de la derecha israelí. En cuestiones religiosas, en realidad, está más en línea con la izquierda supuestamente secular. Sin embargo, él es percibido como un intruso peligroso por la izquierda porque es un inmigrante de habla rusa de Moldavia. Él es ridiculizado como un "ex portero de discoteca" porque Israel es una sociedad bastante clasista y él no sería del "tipo correcto". Él es lo que solían llamar "rif raf" en la jerga israelí. Esta es la misma retórica que ayudó a que Menachem Begin ganara finalmente las elecciones de 1981 a la izquierda cuando Dudu Topaz, un conocido cómico. acusó a los votantes del Likud de ser "chachachikim" y no "héroes" militares laboristas.

Un golpe militar podría preservar al Israel de la década de 1950, al igual que los golpes seculares del llamado "estado profundo" en Turquía habrían sido utilizados para mantener la amenaza religiosa de la "derecha islámica" fuera del poder. El blog izquierdista y antisionista Mondoweiss parecía animar tal posibilidad. Un blogger de izquierdas en Facebook respondió "claro que sí" a la sugerencia de un próximo golpe militar. Ronen Bergman en el New York Times afirmaba que "en algunas conversaciones que he tenido recientemente con oficiales de alto rango sobre el nombramiento de Lieberman como ministro de Defensa, la posibilidad de un golpe militar se había planteado".

¿Pero qué golpe supuestamente se estaba desarrollando en realidad? El Middle East Eye afirmaba que se trataba en realidad de un "golpe" contra el papel de los militares. Netanyahu estaba jugando nuevamente a ser "rey Bibi" y estaba castrando a los militares. Él estaba "en contra de los generales". La gran historia es el culto a Ya'alon dentro de la izquierda tras su renuncia. Hay una sensación de que este es el "final" del buen Israel. "Es el final de la afirmación de que Israel mantiene un ejército profesional. La integridad de Ya'alon y Golán lo volvía fiable y evidente".

Esto forma parte del amor de color rosa a los militares en el extranjero y en Israel como la institución israelí más confiable. No importa ahora que Ya'alon se opusiera a la retirada de Gaza, ahora es alguien moral. Los políticos son, por supuesto, inmorales.

Pero la verdadera historia que se trata de vendernos es que al final la política de Israel siempre consistirá en optar entre aquellos que se ven como enraizados en la tradición militar de 1950, en una casta de hombres en su mayoría asquenazis y seculares, que dirigieron al ejército y gobernaron durante las primeras décadas de Israel, y los "otros" (los derechistas, los religiosos, los rusos, los colonos, los haredim, los mizrahim, los etíopes). Estos "otros" son sospechosos y no se puede confiar en ellos. Esto conduce al extraño abrazo por parte de cierta izquierda israelí de la solución de un "golpe militar". Pero al igual que en otros países, los golpes no ayudan a nadie.

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