Saturday, May 07, 2016

Los pacifistas judíos de hoy en día viven envidiando los años 60 - David Suissa - Jewish Journal



No todos los manifestantes y las manifestaciones son iguales. Las protestas por los derechos civiles en la década de 1960, por ejemplo, no son lo mismo que las protestas para "poner fin a la ocupación" en la actualidad. Las primeras fueron, literalmente, un asunto en blanco y negro, sin grises u otros colores; las segundas todo lo contrario.

Lo que pasa con las manifestaciones y manifestantes, sin embargo, es que a menudo resulta difícil decir de que tipo son. Todos los manifestantes que protestan por alguna injusticia tienen la misma mirada de indignación. Exigen un cambio inmediato y no dejan lugar a la duda o la complejidad de su causa. Cuando toman las calles, dan rienda suelta a sus emociones viscerales, no a las consideraciones o al intelecto.

La semana pasada, coincidiendo con la fiesta de Pascua, cientos de activistas judíos en su mayoría jóvenes agrupados bajo la bandera de #IfNotNow (#INN) desataron sus emociones en todo el país para protestar por la continua presencia de Israel en Cisjordania. Ellos se parecían mucho a los activistas detenidos judíos en las marchas por los derechos civiles en Mississippi y Alabama en la década de 1960.

Con orgullo levantaron consignas como: "No habrá liberación con ocupación" y "Dayenu. Fin a la ocupación". Algunos fueron detenidos por violación de la propiedad privada y salieron en las noticias. Estoy seguro de que debieron ser una especie de estrellas de rock en sus Seder de Pascua. Una especie de mártires por la causa.

Pero, ¿por qué causa exactamente?

¿Qué noble misión ha despertado tal certeza y pasión en estos activistas?

Nada sorprendente, es la causa más mediática para los medios de comunicación del mundo: Exigir que Israel ponga fin a su disputada ocupación de Cisjordania. Después de todo, si los afroamericanos en la década de 1960 merecían sus derechos civiles, ¿por qué los palestinos hoy en día no se merecen que Israel abandone Cisjordania?

Claro que sí, a excepción de que existen ciertos temas inconvenientes, tales como:

- Tan pronto como Israel abandone Cisjordania, Hamás podrá lanzarse en picado a tomar el poder y comenzará la matanza de palestinos contrarios a su dominio, tal como sucedió en Gaza después de que Israel se fue.

- El ISIS también podría hacer acto de presencia y empezar a cortar cabezas palestinas. En otras palabras, el "fin de la ocupación" también puede significar "poner fin a la protección" de los palestinos contrarios al terrorismo islámico. Pero para estos activistas esto no parece representar una gran complicación

También existen otras complicaciones que no nunca serán tomadas en consideración en las consignas del #INN

- Los líderes palestinos ya han rechazado varias oportunidades para poner fin a la ocupación en los últimos 20 años, y en todos los casos dijeron no a las ofertas israelíes.

Una de las razones de ese rechazo en serie ha sido su negativa a ceder en su demanda de que los refugiados palestinos y sus millones de descendientes regresen a Israel, un movimiento que terminaría eficazmente con el Estado judío.

- Otra de las razones para su rechazo a las diversas ofertas ha sido el dinero. Mientras puedan mantendrán el victimismo, por el cual los palestinos reciben miles de millones en ayuda internacional. Para los corruptos líderes palestinos, esto convierte a la ocupación en un cajero automático personal que financia sus casas y aviones privados, y logra que el dinero mundial les fluya. ¿Y quién querría poner fin a eso?

Y no olvidemos que si bien esos líderes son cada vez más ricos, la ocupación les permite golpear al Estado sionista, ese que tanto desprecian.

Si se suma todo esto,  no resulta extraño que unos irresponsables, corruptos e irresponsables líderes palestinos  nunca se hayan apresurado a ver el final de la ocupación.

Lo sé, todas estas complicaciones son irrelevantes para unos manifestantes que poseen una moral unidimensional y necesitan una narrativa limpia y clara: la narrativa que afirma que todo depende de Israel para que las cosas vayan mejor. Estos manifestantes simplemente están siguiendo ese mantra popular y medíatico que discrimina contra el Estado judío: cuando se trata del conflicto palestino-israelí, todo está bajo los hombros de Israel.

Es por eso que los manifestantes nunca hacen ninguna demanda a los palestinos y a sus líderes, como poner fin a su cultura de odio a los judíos, su corrupción y su rechazo crónico. Como dijo una vez el ex embajador de Israel en los EEUU, Michael Oren, los palestinos se han convertido en "una especie de escusa o apoyo bidimensional en un asunto interno de moralidad judía".

De hecho, es difícil imaginarse a los activistas del #INN manifestándose frente al consulado palestino con estos lemas: "Dejen de enseñar odio y comiencen a enseñar paz", o "Digan ahora mismo sí a las negociaciones", o este otro, "Dejen de robar la ayuda dirigida a su gente" .

La inconveniente realidad que ellos no desean oír es que Israel no puede poner fin a este conflicto por sí mismo. Este es un conflicto intratable, bidireccional y sin soluciones fáciles, y donde hay un montón de culpas que repartir. Está muy lejos de ser una lucha en blanco y negro como la de los derechos civiles de los afroamericanos de los Estados Unidos.

Los manifestantes anti-ocupación tienen que saber que cuando se pide a gritos una solución simple a un problema complejo, están ocultando la propia complejidad del problema y vuelven la solución mucho más inalcanzable.

Todos estos ansiosos pacifistas harían bien en escuchar las palabras de Jonathan Greenblatt, el presidente de la Liga Anti-Difamación (ADL), quien se las comunicó a los manifestantes del #INN detenidos en el vestíbulo del edificio de la ciudad de Nueva York donde están los despachos del ADL:
"Resulta bastante desafortunado y descorazonador que el #INN parezca estar más interesado en el espectáculo y en los ultimátum que en la discusión y en el diálogo para lidiar con los difíciles problemas implicados en la consecución de la paz. Sin embargo, nuestras puertas están abiertas, y nuestra invitación para hablar con el  #INN sigue en pie". 
¿Le tomarán la palabra? Lo dudo.

La oferta de Greenblatt nunca podrá competir con el "drama de verse arrestado y aparecer en el telediario de la noche como unos rebeldes con causa". No existen descargas de adrenalina y de autosatisfacción semejantes cuando se trata de entablar un diálogo honesto para lidiar con asuntos complejos.

Para estos aspirantes a rebeldes con causa aspirantes que no toleran la existencia de complicaciones y complejidades, sólo existe su suficiencia y su seguridad de que estamos ante un dilema en blanco y negro.

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