Sunday, May 15, 2016

¿Se ha puesto de moda el antisemitismo entre las altas esferas y entre las élites progresistas? - Shmuel Rosner




En los últimos días, el tema del antisemitismo en posiciones elevadas es el objeto de titulares en todo el mundo, gracias a un grupo de estúpidos políticos británicos del partido Laborista que, como ha definido Vox,  tienen "un problema con lo que la izquierda británica siempre ha estado luchando: la percepción de que está teniendo problemas para dibujar la línea de la crítica entre la aceptable crítica de las políticas de Israel y el antisemitismo puro y simple". Los líderes de este partido han y siguen realizando comentarios que son claramente antisemitas. Su partido entonces se apresuró a "investigar" esos comentarios, "expulsar" a los miembros que estaban realmente fuera de la línea (al parecer, la negación del Holocausto se encuentra aún fuera de la línea del laborismo), o para hacer que todo parezcan escaramuzas políticas y un intento de la derecha de "manchar" al partido Laborista.

El antisemitismo es, por supuesto, una mala cosa. Es malo para los judíos, y es malo para los no judíos. Es malo en Gran Bretaña, y es malo en cualquier otro lugar. Los casos que involucran al partido Laborista plantean un tipo diferente de preocupación de las planteadas por muchas otras manifestaciones de antisemitismo: por ejemplo, los violentos ataques contra los judíos en Francia, o el terrorismo dirigido contra los judíos de Bélgica, o el esquema frustrado para atacar sinagogas en Florida.

Por supuesto, los actos violentos son peores que las palabras, y a cada judío que sufre el antisemitismo preferiría ser el blanco de los comentarios estúpidos de Ken Livingstone ( "Hitler apoyaba al principio al sionismo") que ser el objetivo de violentos terroristas armados con cuchillos, rifles o bombas. Sin embargo, la amenaza real para los judíos proviene de dos fuentes: de una hostilidad pública que deja de estar controlada y sometida por un gobierno vigilante o bien de un gobierno hostil dedicado a la discriminación y persecución de los judíos.

El peligro para los judíos en lugares como Francia y Bélgica parece ser principalmente de la primera clase. Las declaraciones y acciones por parte del gobierno francés muestran claramente que las autoridades de Francia no parecen tener paciencia y tolerancia por el antisemitismo. El temor creciente al antisemitismo en Francia se ha originado en ciertos públicos o minorías - ustedes sabe quienes y por qué  (musulmanes e izquierda pro islamista - que ver a los judíos franceses como un objetivo. A continuación, está temor de que estos temores se desarrollen en el futuro, y que el gobierno, por razones electorales, deje de ser fiable y deje de prestar la necesaria vigilancia. Ya sea por razones políticas (hay muchos votos antisemitas en las elecciones, y esos votos les vendrían bien a quien los necesitan), o por un puro agotamiento de los recursos y de la fuerza de voluntad de luchar contra el antisemitismo.

El año pasado, cuando escribí sobre los judíos de Francia después de los mortales ataques que sufrieron, algunos lectores se mostraron en desacuerdo con mis argumentos recordando que "los judíos de Israel también debían permanecer vigilantes ante otro tipo de ataques (palestinos), por lo tanto, su posición no era mucho mejor que la de los judíos franceses", ante lo cual respondí diciendo que "si tenemos que vivir detrás de guardias, policías y soldados, sin duda prefiero a los guardias, policías y soldados de Israel". Que por qué, ¿pues por dos razones?

En primer lugar, porque creo que esos guardias, policías y soldados están más decididos a defender a los judíos y a las instituciones judías.  En segundo lugar, porque ellos tomarán como propias la defensa de las instituciones judías, que sería su tarea principal. No tengo ninguna duda que el gobierno de Francia quiere defender a los ciudadanos e  instituciones judías, "pero tengo dudas de cuanto tiempo eso sería de alta prioridad".

Así son las preocupaciones que tengo cuando pienso en Francia. Ellas podrían cambiar en el futuro y volverse más similares a los que tengo con respecto a Gran Bretaña, pero al menos ahora se limitan a la capacidad del gobierno británico de defender a la población judía. Sin embargo, en la Gran Bretaña la historia es diferente. Lo que vemos en Gran Bretaña es un antisemitismo procedente de posiciones elevadas de la clase política, al menos entre los líderes de uno de los dos principales partidos. Vemos a un antisemitismo que no se oculta entre las sombras, a un antisemitismo que no se disculpa de sus existencia. Un antisemitismo que casi parece estar de moda. Un antisemitismo que tiene bastante de disposición traviesa.

Y eso parece estar bastante extendido entre los miembros del partido Laborista, un partido de gobierno que puede algún día llegar al poder. Un partido que pronto podría tendría que defender a la población judía de Gran Bretaña de la violencia, de la virulencia y de la discriminación.

El año pasado, el instituto donde trabajo - el Instituto para Política de la Población Judía - inició una nueva encuesta integral sobre el antisemitismo europeo, gracias a la cual aprendí, entre otras cosas, que "si bien el alcance de los incidentes antisemitas en Gran Bretaña es mayor que en Francia (por cada 1.000 judíos), los judíos franceses estaban más preocupados por lo que estaba sucediendo alrededor de ellos". Es este ciertamente un fenómeno curioso: ¿por qué un judío francés se siente más amenazado que un judío británico cuando en Gran Bretaña existen más casos de antisemitismo?

La respuesta es múltiple. Parte de ella proviene de la clase de ataques - los "incidentes" -. que son más violentos y mortales en Francia, y donde es más preocupante que se conviertan en un caso de asesinato que un incidente que termina en un  grafitti.

Sin embargo, las percepciones y temores también dependen en gran medida de la respuesta ante esos "incidentes" de los gobiernos, de las élites y de la población. Depende de si los judíos se sienten aislados y abandonados, o bien son queridos y apreciados, y si se trata de un país que se siente cansando de preocuparse por ellos y ya no parece tan decidido a vencer con toda su fuerza al mal que amenaza a los judíos.

Evidentemente, hasta hace relativamente poco tiempo, los judíos de Gran Bretaña no compartían el destino de los judíos franceses. Pero ahora comprueban como los políticos antisemitas salen del armario y se sienten lo suficientemente cómodos como para discutir sus ideas en público, más cuando tener opiniones antisemitas no parece resultar un gran impedimento para acceder a una alta posición dentro de la vida pública.

En cuanto al resto de nosotros - los judíos que no vivimos ni en Francia ni en Gran Bretaña -, ¿deberíamos preocuparnos también de acabar siendo el siguiente paso?

Si el antisemitismo se pone de moda en un lugar como Gran Bretaña, si la peligrosa mezcla de izquierdismo y antijudaísmo se vuelve cada vez más común en un lugar como Gran Bretaña, no deberíamos engañarnos creyendo que esto no tendrá un impacto en los EEUU. De hecho, muchos líderes judíos en los Estados Unidos ya creen que tiene un impacto en los EEUU.

Y si los israelíes piensan que todo esto no tiene nada que ver con ellos, porque ellos están seguros en su refugio, deberíamos recordarles que Israel no es un universo separado. Las relaciones con Francia son significativas. Las relaciones con Gran Bretaña son muy importantes. Las relaciones con países que pueden llegar a considerar que los sentimientos antisemitas son perfectamente visibles resultan importantes. Esa es una peligrosa posición que se debería afrontar.


PD: Es necesario puntualizar que en gran medida el antisemitismo de las élites políticas británicas, al menos el más crudo y menos sutil, procede de integrantes de minorías nusulmanas. Otro cosa es porque esto es permitido o disculpado por las élites propiamente británicas.

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