Monday, August 08, 2016

Un interesante esbozo de la mentalidad de esos izquierdistas judíos americanos descontentos con un Israel real: Cómo el sionismo las abandonó a ellas - Vic Rosenthal



Hasia Diner y Marjorie N. Feld, dos académicas e intelectuales progresistas judías, recientemente publicaron un manifiesto titulado "Somos historiadores judíos estadounidenses. Es por esto que hemos dejado atrás al sionismo".

La existencia de otros dos intelectuales judíos que desprecian al Estado judío no es noticia. Sus justificaciones para ello, y para su "repulsión" que según palabras de Diner sienten por Israel han sido totalmente desvelados por Richard Landes, quien señala que en lugar de argumentos reales, todo lo que tienen estas historiadores son los "mitos palestinos que han permitida que colonice su mentes y que regurgitan sin ningún tipo de pensamiento crítico" .

¿Pero qué hace que unos buenos eruditos, que estoy seguro que deben serlo Diner y Feld, sean incapaces del pensamiento crítico que caracteriza a su propia disciplina profesional?

Para Feld y otras como ella (pero no parece que para Diner), la respuesta es simple: su cobardía frente a la presión de sus amigos y colegas las ha paralizado, haciendo que dejen de lado sus capacidades analíticas a favor de unirse a la manada ideológica de la que se sienten en familia. Cuando se enfrentan a la necesidad de una respuesta que implica luchar o huir, optan por no dar la cara y volar.

Las propias palabras de Feld describen explícitamente su terror a ser percibida como una intelectual con unas ideas ajenas a las de su grupo profesional e ideológico:
"Para los no judíos, yo era una liberal inscrita en organizaciones universitarias de la izquierda, ahí es donde escuché por primera vez fuertes críticas al sionismo como una variante del colonialismo occidental, como un proyecto militarista, como racismo. Amigos muy inteligentes me fueron articulando estas críticas, y me hicieron sentirme terriblemente incómoda. 
En una conferencia una intelectual feminista me preguntó directamente si me consideraba una sionista, y yo le di una respuesta indirecta. Su rabia se volvió palpable. Ella casi me gritó: "¿Usted ha leído a Chomsky, no es así". "Todavía no he leído los escritos de Noam Chomsky sobre Israel", le confesé. Por lo que recuerdo, ella se dio la vuelta y no me volvió a hablar esa noche. Eso podría ser una hipérbole, o más probablemente mi propio sentido de la vergüenza". [el énfasis es mío]

Nuestra historiadora judía americana respondió voluntariamente realizando su propia reeducación, al estilo de una buena estalinista:
Yo me he reeducado a mí mismo, deteniéndome en mirar todos los hechos con los que me había tropezado con los años. Por ejemplo, la emisión de radio 1947 de los votos en la ONU declarando que el pueblo judío tenía un hogar y nunca se enfrentaría a un nuevo genocidio: Había escuchado la grabación y esa interpretación docenas de veces en los lugares de mi educación judía. Ahora esta vez lo interpreté de otra manera. La fundación de Israel representó la Nakba, la gran catástrofe para los palestinos, con limpieza étnica, destrucción y ningún derecho de retorno.
La irracionalidad absoluta de su conversión se demuestra por la forma en que esta historiadora ignora el hecho de que la resolución de partición de 1947 establecía un estado judío y un estado árabe, y que los árabes rechazaron la resolución, y la Nakba siguió a la invasión del área de Palestina que correspondía al Estado judío por los ejércitos árabes.

Las motivaciones de Diner son completamente diferentes. Sus observaciones en su breve manifiesto nos dicen solamente que "debía haber leído mucho más sobre el colonialismo y el racismo para no mantener lo que ahora veo como una visión ingenua...". Su visión romántica de un campamento de verano del 1958 en Israel como un paraíso socialista se disipó no sólo por la adquisición de territorio en 1967, sino por su creencia de que Israel había sido una empresa colonialista y racista desde su fundación. No hay duda de que Diner sí había leído a Chomsky, temprano y con frecuencia. A diferencia de Feld, ella no ha sido aterrorizada por alguna colega ideológica: ella es más probable que fuera de la que aterrorizaban.

Mientras que ella dice oponerse a un boicot académico de Israel (al menos así lo hizo en 2015 ), dice que Israel es "un lugar que aborrezco visitar, y al que no dispensa ninguna ayuda económica, cuyos productos no compra, no va a gastar su limitada pero aún así, significativa influencia política, para apoyarlo".

Ella no ve al BDS como esencialmente antisemita , y ella es un miembro del Consejo Académico de Hillel Abierto , una organización que pide que los grupos universitarios Hillel se asocien con grupos que promueven el BDS.

En caso de que no haya leído el manifiesto del movimiento BDS , dicho manifiesto exige el desmantelamiento de las defensas del Estado judío, su transformación en un estado binacional y la entrada de millones de descendientes de los refugiados árabes en Israel. Apoyar al BDS simplemente significa apoyar el fin de Israel, probablemente un final bastante sangriento. No hay miembros del "BDS moderados".

Diner no cree que Israel tenga la responsabilidad de ayudar o defender a las comunidades judías cuando se vean en necesidad, ni siente ninguna responsabilidad como judío de la diáspora en defender a Israel. Ella ve a los judíos de la diáspora como una entidad vital que no necesita de Israel para sobrevivir, y que se molesta con las expectativas israelíes de su apoyo. Ella siente vergüenza como judía y como ciudadana americana por el comportamiento de Israel (supongo que por el carácter "racista y colonialista de Israel" y sus intentos de defenderse a sí mismo).

Ella quiere "luz del día" entre Israel y la diáspora, pero atención, al mismo tiempo se siente responsable de las acciones de Israel.

Creo que hay un proceso aquí análogo al de un joven que quiere separarse de sus padres y realizar su propio camino por el mundo, a veces en una dirección diferente de lo que su padre tenía en mente.

Israel nació del movimiento sionista que estaba radicado en la diáspora. Los judíos que construyeron el yishuv , a continuación, establecieron el estado y luego lo defendieron, comenzaron como indistinguibles de los judíos de la diáspora y dependientes totalmente de ellos. Hablaban yiddish, ruso y polaco en un primer momento, y transplantaron la ideología de los movimientos juveniles de Europa a la nueva tierra.

Poco a poco, una nueva cultura de habla hebrea se desarrolló junto con unas políticas hebreas. La inmigración de los judíos de todo el mundo - lo cual Diner contempla como un proceso destructivo para sus queridas comunidades de la diáspora - enriqueció la cultura israelí, y creó un todo que era algo más que la suma de las partes de la diáspora. Diner en cambio prefiere una diáspora multicultural a un "homogeneizado" Israel, pero su paraíso multicultural carece de dos ingredientes esenciales para la supervivencia judía: la capacidad de protegerse a sí mismo y una tasa de natalidad por debajo del nivel de reemplazo.

Al igual que cualquier relación padre-hijo, el fin de la dependencia coloca presión sobre la relación. Diner se sienta incómodo con lo que percibe como nuestro sistema de valores, y no entiende en absoluto (a pesar de sus estudios en Chomskismo) nuestra situación de seguridad y la relación con los árabes. Le molesta que no se haya mantenido la economía colectivista de su etapa juvenil, y no capta la forma israelí de relacionarse con el judaísmo. Muchos otros judíos de la diáspora tienen sentimientos similares. La tensión hace que tomen decisiones destructivas, como el coqueteo de Diner con el BDS.

Pero el niño ya ha crecido, se ha mudado y ha comenzado su propia familia. Israel tiene sus propias prioridades, sus propios valores y tradiciones, su propias cuentas bancarias y sus propias políticas.

Es hora de que en la diáspora se den cuenta de que deben preocuparse por los considerables problemas que afectan al futuro de sus propias comunidades y dejar de lado su sentimiento de superioridad y de propiedad, y su necesidad de controlar el estado al que contribuyeron de alguna manera a dar a luz.

Ustedes dicen que han dejado atrás al sionismo, y eso está bien, siempre y cuando no adopten el antisionismo en su lugar, y no ayudan a aquellos que quieren acabar con nosotros.

Porque por mucho que les irrite este infierno tan ajeno a ustedes, Israel estará aquí por si lo necesitan.

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