Sunday, October 30, 2016

Como un tonto del Likud, y presidente de la coalición, ayuda a la izquierda radical a presentar a Israel como un "monstruo" - Ben-Dror Yemeni


La selección de personal del Likud deja bastante que desear

Ya he realizado críticas flagrantes contra las organizaciones de la izquierda radical, tanto porque publican mentiras como porque están cooperando con la campaña que niega el derecho de Israel a existir. No sólo no están promoviendo la paz, sino que están conduciendo a un resultado opuesto al reforzar el rechazo palestino.

La izquierda radical debería haber enviado un ramo de flores al presidente de la Coalición, el diputado del Likud David Bitan, a raíz de las nuevas ideas tontas que ha arrojado al aire: La revocación de la ciudadanía del director ejecutivo de B'Tselem o revocar el derecho de los israelíes a presentarse ante foros internacionales como las Naciones Unidas

La propuesta de Bitan lleva a dos cosas: en primer lugar, debilita la crítica legítima y apropiada contra estas organizaciones de la izquierda radical. Cuando Bitan niega conformarse con dicha crítica y exige una revocación de la ciudadanía, una medida que incluso no ha sido utilizada en contra de los terroristas y asesinos, ya sean judíos o árabes, él está debilitando los argumentos pertinentes que deben plantearse, y deben elevarse, en contra de estos organismos de la izquierda radical.

En segundo lugar, Bitan está proporcionando a los miembros de estos organismos radicales munición. Después de todo, ellos se dedican a difamar a Israel en el mundo. Están repitiendo constantemente la falsa y fabricada idea de que Israel está perdiendo sus características democráticas. Están diciendo que "Israel está haciendo daño a los activistas de los derechos humanos". Ahora va Bitan y añade combustible a su fuego destructivo.

Después de todo, él sabe, y la derecha lo conoce, que ese tipo de propuestas nunca tendrán futuro en la Knesset. Estas no son las propuestas de la derecha, son propuestas absurdas y ridículas. Pero esto no es lo importante. Bitanl dirige sus comentarios a esos miembros del Likud que considera más imprudentes y radicales. Con esto podrá recoger unos pocos votos más en las elecciones primarias del partido, y al diablo con el daño que está causando a Israel y la ayuda que presta a la izquierda más delirante.

Con el fin de entender que Bitan está trabajando en realidad para dicha izquierda delirante, y tal vez no sólo para la izquierda más delirante, uno debe leer la respuesta de la diputada Tamar Zandberg del Meretz. Esta diputada está llamando a un levantamiento, nada menos. Ella se ha apoderado con impaciencia de la oportunidad de atacar a Bitan, aunque sabe perfectamente que su propuesta ya ha sido condenada por los portavoces de la derecha, por lo que se trata de una propuesta falsa, vacía y sin futuro. Pero eso no le importa. Ella insiste en convertir a Bitan en la cara de Israel. Ese es el método exacto para convertir a la excepción en la norma. Así es como esta izquierda quiere convertir a Israel en un monstruo.

Los activistas de B'Tselem, vamos a hacer decirlo claramente, no son "traidores". Por supuesto que deberían ser criticados. Al igual que Zandberg, están equivocados y mienten. Pero también hay que recordar que ellos creen que atacar a Israel de cualquier manera es lo mejor para el Estado de Israel. El hecho de que no sean traidores, sin embargo, no exime a los radicales de la izquierda de su responsabilidad en el deterioro de discurso, sobre todo porque esta izquierda se refiere cada vez más a todas las posiciones políticas que no aprueba como "fascismo". La acusación de "fascista" de parte de la izquierda es el doble de la acusación de "traidor" procedente de la derecha.

Hay una diferencia, sin embargo: La marca de "traidor", otorgada a los activistas radicales de la izquierda, es utilizada principalmente por un puñado de derechistas imprudentes en las redes sociales, mientras que la marca "fascismo" se ha convertido en un lema habitual entre los círculos de la izquierda que se consideran ilustrados y progresistas. Lo que una radical minoría de la derecha hace en las redes sociales se ha convertido para la izquierda radical en su postura más obvia.

Y hay otra diferencia. La gran mayoría de la derecha ha condenado a Bitan. Sin embargo, la izquierda ha cerrado filas en varias ocasiones con el fin de defender cada comentario y acto excepcional entre sus filas. Siempre hay una justificación, siempre hay una explicación, cuando la acusación de "fascismo" es utilizada un día sí y otro también.

Incluso cuando activistas de la izquierda entregan a palestinos a las autoridades palestinas, a sabiendas de que van a ser torturados - como expuso el programa de investigación "Uvdá" -, se considera una "acción legítima". La presentadora de "Uvdá", Ilana Dayan, recibió más condenas por exponer el acto criminal de los activistas izquierdistas, que el propio acto en sí. Este no es el camino para fortalecer la democracia. Esta es la manera de hacer algo despreciable y pedir una recompensa.

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