Monday, October 03, 2016

El príncipe Carlos de Gran Bretaña y los funerales israelíes - Elliott Abrams



El príncipe Carlos de Gran Bretaña asistió al funeral de Shimon Peres la semana pasada en Jerusalén. Esta no era su primera visita: también asistió al funeral Isaac Rabin en 1995.

En los 21 años transcurridos desde entonces, el príncipe Carlos ha visitado los países árabes en varias ocasiones, pero Israel se ha mantenido en la lista negra. Ninguna visita oficial, nada de turismo, la suma total de las visitas son dos visitas al cementerio del Monte Herzl.

¿Por qué? ¿Es su propio prejuicio contra el Estado judío, o es la Oficina del Foreign Office (ministerio de Asuntos Exteriores) quien le dice que se mantenga alejado? (La reina nunca ha puesto un pie en Israel).

En realidad, hay una muy buena razón para él para visitar otro cementerio de Jerusalén, esta vez en el monte de los Olivos: su abuela está enterrada en un convento. Esa mujer es la princesa Alicia de Battenberg, la madre del príncipe Felipe. El príncipe Felipe en  realidad la visitó allí, en 1994, en un viaje que la Oficina del Foreign Office insistió en que fuera totalmente privada.

La princesa Alicia era una mujer extraordinaria. Ella era la bisnieta de la reina Victoria y nació en el castillo de Windsor en 1885. Earl Mountbatten de Birmania fue su hermano menor. Con una sordera congénita, sin embargo aprendió a hablar inglés y alemán. Ella llevó una vida más difícil, dentro y fuera del exilio de Grecia (se había casado con el príncipe Andrés de Grecia en 1903).

Durante la Segunda Guerra Mundial vivió en Atenas y allí dio abrigo a los refugiados judíos, por lo que fue reconocida por el Yad Vashem como uno de los "Justos entre las Naciones". Esa ceremonia en Yad Vashem, de hecho, tuvo lugar con motivo de la visita del príncipe Felipe. Ella vivió los últimos años de su vida en el palacio de Buckingham, donde murió en 1988, después de lo cual, de acuerdo con su deseo sus restos fueron enterrados en el Monte de los Olivos.

Su espíritu está muy bien sugerido por esta historia: durante la Segunda Guerra Mundial los nazis ocuparon Atenas. Cuando un general alemán le preguntó: "¿Hay algo que pueda hacer por usted?" ella le respondió: "Usted puede trasladar a sus tropas fuera de mi país".

Supongo que era demasiado, hablando diplomáticamente, esperar que Israel retirara la invitación a alguien como el heredero de la corona británica de un funeral. Pero la asistencia del príncipe Carlos fue un enorme acto de hipocresía. Si él quería honrar a Shimon Peres, la mejor manera sería simplemente programar una visita al país al que Peres dedicó su vida. Y después podría ir a ver la tumba de su abuela.

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