Friday, December 08, 2017

Muy bueno: Bravo, presidente Trump, por hacer frente al chantaje palestino en Jerusalén - Elliott Abrams - Haaretz




La decisión del presidente Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel es absolutamente la decisión correcta por una razón, por encima además de todas las demás: porque Jerusalén es la capital de Israel.

Cualesquiera que sean las fronteras municipales definitivas que decidan los israelíes, cualesquiera sean las fronteras y arreglos finales municipales que surjan de las negociaciones de paz , cualquier cosa que Jerusalén pueda ser algún día (incluida una capital palestina) hay una cosa absolutamente cierta: Jerusalén es la capital de Israel.

La anomalía no es que Donald Trump haya reconocido esto, sino que no haya sucedido hasta esta semana. La razón es obvia: el temor que los estados árabes y los palestinos desatarían sin duda.

En la administración Bush enfrentamos un problema similar cuando el presidente George W. Bush contempló declarar, como finalmente lo hizo en su intercambio de cartas del 14 de abril de 2004 con Ariel Sharon, que Israel mantendría los principales bloques de asentamientos y que no había "derecho" de retorno "a Israel para los refugiados palestinos".

Sabíamos que habría objeciones feroces, pero también sabíamos que Bush estaría afirmando los hechos: estaría diciendo la verdad. Los críticos dijeron: "Harán la paz imposible", pero sabíamos que lo contrario era lo cierto: las mentiras y las evasiones hacen que la paz sea imposible. Decir la verdad la acerca más.

Una vez que Abbas, Erekat y otros pronuncien sus airados discursos, una vez que pase un poco de tiempo, las negociaciones pueden continuar tal como lo hicieron después de las cartas de Bush-Sharon.

Trump no está destruyendo sus propios esfuerzos de paz, sino que los basa en la realidad. Y ha hecho otra cosa importante: reaccionó a las predicciones árabes y a otras predicciones  palestinas de violencia con el desprecio que merecen. Esas "predicciones" eran en realidad amenazas, y el presidente tenía toda la razón para enfrentarlas.

¿Cuáles son las objeciones, después de todo?

Saeb Erekat fue citado esta semana protestando que un presidente estadounidense no puede decidir la capital de Israel. Correcto, pero tampoco la OLP ni la ONU. Solo Israel puede, y lo ha hecho.

En las negociaciones de paz, Jerusalén Occidental no está en disputa de todas maneras. Las fronteras exactas de la ciudad y las áreas bajo control israelí y palestino están en disputa, pero Trump no hizo ningún esfuerzo para decidir sobre esos asuntos. La reubicación de la Embajada de los EEUU debería ser ahora una cuestión práctica, que depende de la adquisición de una gran parcela adecuada y de la construcción de un complejo de oficinas e instalaciones residenciales. Esto llevará años, pero es mucho menos importante que el reconocimiento legal de que Jerusalén es la capital y es a donde pertenece la Embajada.

¿Por qué esta decisión fomentaría la paz?

Al igual que la decisión de Bush en 2004, les dice a los palestinos y a los gobiernos árabes que respeten la realidad y negocien sobre asuntos serios. En esencia, Bush les decía: si uno es serio con respecto a la paz, no comenzará argumentando que Maale Adumim debe abandonarse o que cada refugiado palestino y sus hijos, nietos y bisnietos deben tener la opción de mudarse a Haifa. Eso es una tontería.

Del mismo modo, en las conversaciones de paz no se discutirá el traslado de la Knesset o la oficina del primer ministro, o la reubicación de la Casa del Presidente de HaNasi Street a Tel Aviv. Si se habla en serio sobre la paz, no se quejarán de la decisión de Trump porque no tiene ningún impacto en cuestiones que requieren una negociación real.

Por supuesto que habrá críticas en ambos lados. En Israel habrá quejas de que Trump debería haber dicho que la soberanía israelí se extiende sobre cada pulgada de las fronteras actuales de Jerusalén, ahora y para siempre. Los árabes se quejarán de que ha destruido cualquier posible negociación, como si, de hecho, hubiera dicho sobre Jerusalén precisamente lo que algunos israelíes desearían que hubiera dicho pero no dijo.

Es cierto que cada movimiento estadounidense de este tipo, el de Bush en 2004 y el de Trump ahora, beneficia a Israel. Acerca las posiciones israelí y estadounidense. Aumenta la probabilidad de que en los próximos años más países sigan a los Estados Unidos en el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel. Muestra el apoyo total de Estados Unidos a la legitimidad y los derechos de Israel, incluido el derecho a hacer lo que hace cada país y elegir su propia capital.

Ese es el asunto.

La negativa a reconocer a Jerusalén como la capital de Israel forma parte del rechazo a la legitimidad plena y normal del Estado judío. Hace que Israel sea excepcionalmente desfavorecido entre las naciones, dando un sentido de impermanencia y de derechos reducidos. Dice: "Ellos están allí ahora, pero el futuro puede ser diferente". Esta es precisamente la razón por la cual la decisión del presidente Trump es correcta y importante porque les dice: "Ellos están allí ahora y estarán allí para siempre, y están allí por derecho y no por nuestro sufrimiento".

Donald Trump no convirtió a Jerusalén en la capital de Israel más de lo que las Naciones Unidas hicieron de Israel un Estado judío. Él simplemente reconoció un hecho. La verdad es la mejor base para avanzar hacia la paz entre Israel y sus vecinos y entre Israel y el mundo.

Labels: ,

Sunday, December 25, 2016

Los Estados Unidos acaban de hacer más difícil la paz en el Oriente Medio - Elliott Abrams y Michael Singh



Evaluando el conflicto palestino-israelí al asumir su cargo, el presidente Obama decidió que los asentamientos israelíes eran el problema, y ​​ha insistido en un congelamiento total de la construcción. Lo que siguió fueron ocho años de estancamiento, de deterioro de las relaciones de los Estados Unidos con los israelíes y palestinos por igual, y la desilusión generalizada con la solución de dos estados.

A pesar de este historial, Obama ha preferido dejarlo por donde empezó: Abandonando el habitual papel de Washington de defensor de Israel en las Naciones Unidas, los Estados Unidos se negaron a usar su poder de veto y permitieron la adopción de una resolución del Consejo de Seguridad que condena los asentamientos israelíes.

Por su parte, el presidente electo Donald Trump había instado a que los Estados Unidos vetaran la resolución. El argumento de Trump no fue simplemente que Obama debería considerar las opiniones de su sucesor o que la resolución era claramente anti-Israel. También comentó que la medida impediría, en lugar de promover, la paz entre Israel y Palestina, y tenía razón.

En primer lugar, la resolución no quiere distinguir entre la construcción en los llamados bloques - es decir, los asentamientos al oeste de la barrera de seguridad de Israel, en los que viven aproximadamente el 80%  de los colonos - y la construcción al este de dicha barrera. La construcción en los principales bloques es relativamente poco controvertida en Israel y rara vez es el tema de las protestas palestinas.

El presidente George W. Bush trató de mover hacia adelante las conversaciones de paz en 2004 afimando aquello que todas las partes habían ya reconocido tácitamente, es decir, que no puede haber retorno a las fronteras de 1967 a la luz de la existencia de los bloques, y que cualquier frontera negociada tendría que reflejar esta realidad. Al negarse a confirmar la posición de Bush, Obama arrastró el proceso hacia atrás y nocivamente reabrió viejos debates.

Esta regresión se encuentra consagrada en la actual resolución, que "pone de manifiesto que no reconocerá ningún cambio" a las líneas de armisticio, y exige el cese de todas las actividades de asentamiento en todas partes. Esto es innecesario y poco realista, ya que los israelíes no admitirán una detención en aquellas ciudades que nadie discute que mantendrán, y es más que probable que esa petición pueda obstruir, más que facilitar, la reanudación de las conversaciones de paz.

En segundo lugar, la resolución recompensa a los que abogan por la "internacionalización" del conflicto, es decir, llevarlo a los foros internacionales, como la ONU, la Unión Europea o el Tribunal Penal Internacional, para así imponer condiciones a Israel en lugar de recurrir a las negociaciones.

Y la resolución, en efecto, trata de imponer condiciones a Israel y no sólo condena la actividad de asentamientos. Adopta, como ya hemos señalado anteriormente, la posición de que las líneas de 1967, en lugar de las realidades de hoy, son las que deben constituir la base de las conversaciones, a pesar del hecho de que muchas comunidades israelíes en el este de esas líneas tienen décadas de antigüedad y que los judíos han tenido una presencia casi continua en Cisjordania durante miles de años.

Implícitamente se prejuzga la resolución de Jerusalén Este - uno de los temas polémicos que dividen a las partes - mediante la caracterización de la construcción israelí allí como meras actividades de asentamientos, una postura que los israelíes rechazan. La resolución exigiría el cese absoluto de la construcción en Jerusalén Este, incluso en el barrio judío de la Ciudad Vieja, algo que ningún gobierno israelí nunca estará de acuerdo en aceptar.

Sin embargo, la resolución mantiene un llamativo silencio sobre las preocupaciones de Israel. No hay ningún llamamiento para otros estados reconozcan la existencia de Israel - y mucho menos su estado como un Estado judío - y que pongan fin al conflicto en su contra. Respecto a la incitación y el terrorismo, se establece ese falso equilibrio que se limita a pedir a "ambas partes" que se abstengan de ellos, a pesar del hecho de que Israel persigue a sus ciudadanos que recurren al terrorismo, mientras que la Autoridad Palestina los idolatra, nombra barrios y escuelas con su nombre y subvenciona a sus familias.

Irónicamente, aunque desde el punto de vista israelí este lenguaje puede favorecer a los palestinos, los palestinos razonables pueden sufrir por ello. Debido a que la resolución, ajena como es a cualquier iniciativa diplomática prospectiva o de abertura, producirá más problemas que mejoras sobre el terreno, desacreditando aún más la noción misma de diplomacia y de compromiso como vías para la paz, debilitando a aquellos que los defienden.

Por último, el apoyo estadounidense a esta resolución legitimará y estimulará el desproporcionado y unilateral enfoque de la ONU sobre Israel. Los Estados Unidos han criticado históricamente este sesgo que limita con el absurdo: Por ejemplo, Israel es el único país criticado por una comisión especial de la ONU sobre la situación de las mujeres, a pesar de ser el único estado en la región en la que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres

Décadas de tal discriminación no han hecho que Israel se vuelva más complaciente con sus críticos, y esta resolución no lo hará. En su lugar, reforzará la desconfianza de los israelíes sobre la ONU, erosionando así la capacidad del Consejo de Seguridad de contribuir a la paz que dice querer hacer avanzar.

Un veto de los Estados Unidos a la resolución no hubiera supuesto un respaldo de los asentamientos. Más bien, habría sido una afirmación de que este es un problema que sólo puede abordarse eficazmente mediante negociaciones. La mejor manera de animar esas negociaciones no es prejuzgar su resultado o unos horarios establecidos, sino crear las condiciones regionales adecuadas para ellos frente a aquellos que como Irán y el Estado Islámico se oponen a la coexistencia pacífica, así como las condiciones locales adecuadas para revitalizar los programas destinados a la construcción de confianza a través de la cooperación económica y de seguridad.

La paz en el Oriente Medio no se logrará a través de una votación en la ONU. Más bien, habría que renovar el liderazgo de los Estados Unidos en la región y la reconstrucción de las relaciones de confianza con todos nuestros socios allí. Por aquí es por donde la próxima administración debería comenzar.

Labels: ,

Saturday, October 22, 2016

¿Qué piensan los israelíes y los palestinos? - Elliott Abrams



    Lo que piensan los palestinos


¿Qué es lo que piensan israelíes y palestinos acerca de su propia situación, el uno del otro y de la paz? Dos nuevas encuestas de octubre nos dan una visión adicional.

La Universidad de Tel Aviv acaba de llevar a cabo su Índice de Paz. Allí conocemos que los judíos israelíes favorecen la renovación de las negociaciones de paz con los palestinos (un 66% a favor, por un 31% en contra), pero no creen que nada salga de ellas. Aproximadamente el 25% cree que las negociaciones conducirán a una paz "en los próximos años", y el 71% no lo cree.

La Universidad de An-Najah, en la ciudad palestina de Nablus, acaba de publicar su "Encuesta nº 53 sobre la opinión pública palestina", centrándose sobre todo en la política palestina. Al igual que los israelíes, los palestinos son pesimistas sobre un acuerdo de paz: el 33% de los encuestados cree que existe la posibilidad de la creación de un estado palestino en las fronteras de 1967, mientras que el 61,5% dijo que no existe tal posibilidad con dichas fronteras (no las aceptan).

Si no existe tal posibilidad, ¿qué es lo que querrían entonces? La gente puede por supuesto elegir respuestas incoherentes o múltiples, pero hay algunos resultados interesantes. Una intifada armada es respaldada por el 38%, que es un porcentaje muy importante, aunque el 56% rechaza esa opción. Un 31% está totalmente de acuerdo en que "las actuales circunstancias políticas, económicas y de seguridad provocan un deseo de emigrar". La creación de "una confederación con Jordania sobre la base de dos estados independientes con fuertes lazos institucionales" se ve favorecida por un 46%. Sin embargo, la misma noción de una confederación con Jordania es rechazada enérgicamente por muchos funcionarios palestinos y jordanos, pero la idea no parece morir.

Teniendo en cuenta el movimiento BDS, son también dignos de mención los resultados cuando se trata de los boicots palestinos contra los productos israelíes. Alrededor del 75% de los palestinos "apoya el boicot a los bienes y productos israelíes", pero no practican lo que predican. Mientras que el 13% de los encuestados afirma que compra los productos israelíes de todas las maneras, el 37% dijo que compran productos palestinos en todos los casos, y casi la mitad, el 46,5%, dijeron que "compran de acuerdo a la calidad del artículo, independientemente de su origen".

Con respecto a la política palestina, una mayoría se opone al reciente aplazamiento de las elecciones y cree que sus derechos (a votar) están siendo limitados. Preguntados para que predijeran el resultado de haberse celebrado dichas elecciones, más o menos la mitad dice que Fatah habría ganado en Cisjordania y Hamas habría ganado en Gaza.

Una nota final bastante extraña: !los palestinos culpan a los británicos por todo!  Preguntados: "¿Consideran que Gran Bretaña es responsable de las catástrofes que asolaron al pueblo palestino?" El 79% dice que sí y sólo el 14% no está de acuerdo. Lógicamente entonces, el 75% responde que sí cuando se le pregunta, "¿Usted apoya o rechaza el llamamiento del presidente Mahmoud Abbas a Gran Bretaña para que acepte las responsabilidades históricas, legales, políticas, materiales y morales relativas a las consecuencias de la Declaración Balfour, incluido ofrecer una disculpa al pueblo palestino por las catástrofes y las injusticias cometidas contra ellos? "

¿Puedo resumir el resultado? "Los británicos son los culpables del lio en que estamos, y no existe un acuerdo de paz que sea posible, por lo que vamos a lanzar una intifada, o en todo caso que me saquen de aquí, o en su defecto por lo menos vamos a tener una confederación con Jordania".

John Kerry, llame a su oficina para ponerlos al corriente.

Labels:

Sunday, October 16, 2016

¿Quién apoyó el vergonzoso voto de la UNESCO? - Elliott Abrams - Israel Hayom


Carl Haag, el Muro Occidental, 1859


Leon Gerome, el Muro Occidental, 1869


Eugene Alexis Girardet, Muro Occidental 1898


Gustav Bauernfeind, Muro Occidental, 1904 

Un recordatorio cultural para los que votaron no o se abstuvieron


Hay poco que agregar al justo desprecio demostrado por los Estados Unidos e Israel, que suspendió las relaciones con la UNESCO, hacia la votación realizada por la UNESCO esta semana, y que en esencia elimina la historia judía y cristiana de Jerusalén, haciendo referencia solamente a la terminología musulmana. Irina Bokova, la propia Directora General de la UNESCO, criticó la votación diciendo que: "Jerusalén es la ciudad sagrada de las tres religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el Islam. Negar, ocultar o borrar cualquiera de las tradiciones judías, cristianas o musulmanas, socava la integridad del lugar".

Las siguientes naciones votaron a favor de la resolución: Argelia, Bangladesh, Brasil, Chad, China, República Dominicana, Egipto, Irán, Líbano, Malasia, Marruecos, Mauricio, México, Mozambique, Nicaragua, Nigeria, Omán, Pakistán, Qatar, Rusia, Senegal , Sudáfrica, Sudán y Vietnam.

Seis países votaron en contra: Estonia, Alemania, Lituania, Países Bajos, Reino Unido y Estados Unidos.

Y estas fueron los que se abstuvieron: Albania, Argentina, Camerún, El Salvador, Francia, Ghana, Grecia, Guinea, Haití, India, Italia, Costa de Marfil, Japón, Kenia, Nepal, Paraguay, San Vicente y Nieves, Eslovenia, Corea del Sur , España, Sri Lanka, Suecia, Togo, Trinidad y Tobago, Uganda y Ucrania. Serbia y Turkmenistán estaban ausentes de la votación, presumiblemente de forma deliberada para evitarse el problema.

The Times de Israel reportó ciertas buenas noticias sobre el patrón de esta votación: Siete países que apoyaron una misma y vergonzosa resolución sobre el mismo asunto en abril, entre ellos Francia y la India, ahora se abstuvieron.

"Después de una protesta israelí sobre el voto de abril, París admitió que su voto fue un error, por lo que la abstención francesa no fue realmente una sorpresa. Sin embargo, funcionarios israelíes no esperaban que países como India y Suecia rechazaran respaldar la resolución palestina... Los otros países que cambiaron sorprendente del sí a la abstención fueron España, Argentina, Sri Lanka, Guinea y Togo".

Se debe dar a la diplomacia israelí el crédito por este cambio.

Aún así, ¿qué está haciendo Marruecos ratificando este tipo de actividad palestina? ¿Por qué no pudo unirse a Francia a países como Alemania, Reino Unido y los Países Bajos que votaron no? Es sorprendente que ningún país europeo apoyara esta resolución, pero ¿por qué no pudieron algunos más oponerse a ella, ya que se les supone un cierto conocimiento de la verdadera historia del Oriente Medio? ¿Y por qué Japón no pudo votar en contra de esos chacales?

La votación nos muestra que muchos de los países están cansados ​​de como los palestinos y el mundo árabe abusan del sistema de la ONU, pero muy pocos tienen el valor de denunciarlo. Uno debe tomar nota de que Albania, que se abstuvo, es el único país de mayoría musulmana en hacerlo, y merece crédito. Y luego están los votos a favor, que son terribles, de  países no pertenecientes al mundo musulmán: Brasil, República Dominicana, México, Mozambique, Nigeria, Sudáfrica, Vietnam, y por supuesto, Rusia y China.

Este voto desacredita aún más a la UNESCO, por supuesto, pero también desacredita a los países que apoyaron la votación o que no se opusieron a una resolución absolutamente política y totalmente divorciada de la historia. Uno puede esperar (una esperanza tenue, supongo) que en algunos de esos países habrá cierta discusión y debate sobre el voto. Mientras que a la UNESCO le dañó la resolución, los palestinos en realidad no ganaron. No había ninguna razón para apoyarla, excepto el habitual tropismo de la ONU contra Israel. Sin embargo, esa mayoría automática que proporcionan los países musulmanes y algunos adláteres se está debilitando, resultado de los años de esfuerzo por parte del gobierno de Netanyahu.

Y el mejor comentario sobre todo esto el realizado por el primer ministro Netanyahu en su discurso ante la Asamblea General de la ONU el 22 de septiembre:
"La ONU, que se inició como una fuerza moral, se ha convertido en una farsa moral. Por eso, cuando se trata de Israel en la ONU, probablemente piensan que nada va a cambiar, ¿verdad? Bueno, se equivocan. Ustedes lo verán, ese cambio, y mucho más pronto de lo que piensan. El cambio se producirá en esta sala, ya de vuelta a casa, sus gobiernos están cambiando rápidamente su actitud hacia Israel, y tarde o temprano, va a cambiar la forma en que voten por Israel en la ONU ... Creo que no está lejano el día en que Israel sea capaz de confiar en que muchos, muchos países, estén junto a nosotros en la ONU. Poco a poco, los días en que los embajadores de la ONU por mero reflejo condenaban a Israel, aquellos días están llegando a su fin... 
Señoras y señores, distinguidos delegados de tantas tierras, tengo un mensaje para ustedes: bajen sus brazos La guerra contra Israel en la ONU ha terminado Tal vez algunos de ustedes no lo saben aún, pero estoy seguro de que un día, en un futuro no muy lejano, también tendrán que hacer llegar el mensaje de su presidente o de su primer ministro informando que la guerra contra Israel en las Naciones Unidas ha terminado. Sí, lo sé, puede haber tormentas antes de la calma. Sé que se habla de atacar en grupo a Israel en la ONU a finales de este año. Dada su historia de hostilidad hacia Israel, ¿alguien realmente cree que Israel va a dejar que la ONU determine nuestra seguridad y nuestros intereses vitales nacionales? 
No vamos a aceptar cualquier intento por parte de la ONU de imponer condiciones a Israel. El camino de la paz corre a través de Jerusalén y de Ramala, no a través de Nueva York. 
Pero independientemente de lo que suceda en los próximos meses, tengo plena confianza de que en los próximos años, una revolución sobre la posición de Israel entre las naciones finalmente penetrará en esta sala de las naciones. Tengo tanta confianza de hecho, que predigo que dentro de una década un primer ministro israelí estará justo aquí, donde ahora estoy de pie, y aplaudirá a la ONU. Pero quiero preguntarles: ¿Por qué tenemos que esperar una década ¿Por qué mantener el vilipendio de Israel, la obsesión de algunos? Porque no apreciar ese sesgo obsesivo de algunos contra Israel no es sólo un problema para mi país, es también un problema para sus países, porque si la ONU pasa tanto tiempo condenando a la única democracia liberal en el Oriente Medio, tendrá mucho menos tiempo para hacer frente a las guerras, las enfermedades, la pobreza, el cambio climático y todos los otros problemas graves que aquejan al planeta".

Labels: ,

Monday, October 03, 2016

El príncipe Carlos de Gran Bretaña y los funerales israelíes - Elliott Abrams



El príncipe Carlos de Gran Bretaña asistió al funeral de Shimon Peres la semana pasada en Jerusalén. Esta no era su primera visita: también asistió al funeral Isaac Rabin en 1995.

En los 21 años transcurridos desde entonces, el príncipe Carlos ha visitado los países árabes en varias ocasiones, pero Israel se ha mantenido en la lista negra. Ninguna visita oficial, nada de turismo, la suma total de las visitas son dos visitas al cementerio del Monte Herzl.

¿Por qué? ¿Es su propio prejuicio contra el Estado judío, o es la Oficina del Foreign Office (ministerio de Asuntos Exteriores) quien le dice que se mantenga alejado? (La reina nunca ha puesto un pie en Israel).

En realidad, hay una muy buena razón para él para visitar otro cementerio de Jerusalén, esta vez en el monte de los Olivos: su abuela está enterrada en un convento. Esa mujer es la princesa Alicia de Battenberg, la madre del príncipe Felipe. El príncipe Felipe en  realidad la visitó allí, en 1994, en un viaje que la Oficina del Foreign Office insistió en que fuera totalmente privada.

La princesa Alicia era una mujer extraordinaria. Ella era la bisnieta de la reina Victoria y nació en el castillo de Windsor en 1885. Earl Mountbatten de Birmania fue su hermano menor. Con una sordera congénita, sin embargo aprendió a hablar inglés y alemán. Ella llevó una vida más difícil, dentro y fuera del exilio de Grecia (se había casado con el príncipe Andrés de Grecia en 1903).

Durante la Segunda Guerra Mundial vivió en Atenas y allí dio abrigo a los refugiados judíos, por lo que fue reconocida por el Yad Vashem como uno de los "Justos entre las Naciones". Esa ceremonia en Yad Vashem, de hecho, tuvo lugar con motivo de la visita del príncipe Felipe. Ella vivió los últimos años de su vida en el palacio de Buckingham, donde murió en 1988, después de lo cual, de acuerdo con su deseo sus restos fueron enterrados en el Monte de los Olivos.

Su espíritu está muy bien sugerido por esta historia: durante la Segunda Guerra Mundial los nazis ocuparon Atenas. Cuando un general alemán le preguntó: "¿Hay algo que pueda hacer por usted?" ella le respondió: "Usted puede trasladar a sus tropas fuera de mi país".

Supongo que era demasiado, hablando diplomáticamente, esperar que Israel retirara la invitación a alguien como el heredero de la corona británica de un funeral. Pero la asistencia del príncipe Carlos fue un enorme acto de hipocresía. Si él quería honrar a Shimon Peres, la mejor manera sería simplemente programar una visita al país al que Peres dedicó su vida. Y después podría ir a ver la tumba de su abuela.

Labels: ,

¿En qué país está enterrado Shimon Peres según los EEUU y Europa? - Elliott Abrams



La semana pasada, el presidente Obama habló en el funeral de Shimon Peres y observó como lo enterraban en una especie de tierra de nadie. Aunque no en Israel, según parecen dar a entender los EEUU y Europa.

La Casa Blanca de Obama emitió en realidad una corrección  a su comunicado de prensa inicial sobre las declaraciones de Obama, y todo ello para atacar el término "Israel". Usted puede ver una captura de pantalla de la versión corregida aquí  en el sitio de noticias McClatchy.

Lo absurdo de este movimiento es sorprendente. La ceremonia fue en el Monte Herzl, el cementerio de Jerusalén, donde muchas de las más grandes figuras de Israel están enterradas: el propio Herzl, Jabotinsky, Begin, Golda Meir, Rabin e innumerables héroes militares.

Se encuentra en Jerusalén occidental, cerca del Yad Vashem y del bosque de Jerusalén, un lugar que ni siquiera reclaman los palestinos cuando reclaman una parte de Jerusalén. Sólo aquellos que buscan destruir a Israel consideran que este lugar no debe formar parte del Estado judío. La política de los Estados Unidos es que Jerusalén es una cuestión del estatuto final, por lo tanto mantienen su embajada en Tel Aviv. Pero no hay ninguna disputa sobre Jerusalén Oeste, donde la Knesset, la oficina del primer ministro, el Tribunal Supremo, la Biblioteca Nacional, Yad Vashem y el Monte Herzl, todas estas excusas son mentira.

Uno se pregunta si el presidente Obama, que habló sobre el significado de la vida de Peres para Israel, en realidad pensaba mientras decía palabras ante su tumba que dicho lugar no se encontraba en Israel, y que Shimon Peres no iba a ser enterrado en Israel. Lo dudo. Lo que sugiere, de nuevo, es la estupidez de la actual política estadounidense, que en realidad lleva repitiéndose durante mucho tiempo.

Labels: ,

Saturday, September 10, 2016

Por qué la paz no está cerca y en nuestra mano - Elliott Abrams - National Interest



Una de las cosas que sin duda no va a suceder durante los últimos días de la administración Obama, o incluso en la próxima administración, es la conclusión de un acuerdo de paz entre Israel y Palestina. Una nueva encuesta, el "Pulso palestino-israelí: Una encuesta conjunta" llevada a cabo recientemente por el Instituto Israelí de Democracia (IDI) en Jerusalén y el Centro Palestino de Investigación Política en Ramallah, nos muestra el por qué.

Los optimistas implacables han sostenido durante mucho tiempo que Israel y los palestinos están a una pulgada de distancia y, como el ex secretario de Defensa Leon Panetta lo expuso en el año 2011, la paz puede alcanzarse si "simplemente llegamos a la maldita mesa de negociaciones". Totalmente equivocado.

Los encuestadores preguntaron a palestinos y a judíos de Israel si soportan una solución de dos estados. La respuesta fue un débil "": Sólo el 53% de los judíos de Israel y el 51% de los palestinos soportan ese principio. Pero el IDI quiso ir al grano y se fijó en los detallas. Un acuerdo requeriría un compromiso, por lo que los encuestadores preguntaron a cada parte por esos compromisos específicos.

Tomen el caso de Jerusalén, por ejemplo: ¿La gente aceptaría una división de Jerusalén en virtud de la cual el oeste de Jerusalén sería la capital de Israel y Jerusalén Este sería la capital de un nuevo estado palestino? Sólo el 30% de los palestinos apoya tal disposición y el 32% de los judíos de Israel. Las mayorías se oponen. Las mayorías de ambas partes dijeron que la soberanía sobre el Monte del Templo o Haram al-Sharif era crítica para ellos: el 55% de los judíos de Israel dijeron que sería la causa de no aceptar el acuerdo, al igual que el 57% de los palestinos (en otras palabras, un compromiso en el que los judíos conservarían el Muro Occidental o Kotel y los palestinos el Monte del Templo, compromiso al que opondrían las mayorías en ambos lados.)

¿Y qué sucede con el tema de los refugiados? Los encuestadores preguntaron acerca de un compromiso donde los refugiados palestinos regresarían mayoritariamente a Palestina, no a Israel, a excepción de unos 100.000 que podían regresar a Israel bajo algún tipo de acuerdo de "reunificación familiar". ¿Aceptable? No: aceptable para solamente el 17% de los judíos de Israel y para el 49% de los palestinos - y solamente para el 43% de los palestinos que viven en Cisjordania -.

Un tercer elemento clave que no hace feliz a nadie era la soberanía palestina sobre su espacio aéreo, la tierra y los recursos hídricos, en las que se permitía a Israel mantener dos estaciones de alerta temprana en Cisjordania durante 15 años. Los judíos israelíes encontraron que era entregar demasiado, con sólo el 38% de apoyo, mientras que los palestinos pensaron que era demasiado poco y sólo el 33% lo respaldó.

Y en otros temas, como era previsible, un lado dice que sí y el otro dice que no. Un acuerdo que marcaría un punto final al conflicto y el fin de las reclamaciones fue apoyado por el 64% de los judíos de Israel, pero sólo por el 40% de los palestinos. Hacer que el nuevo estado palestino fuera totalmente desmilitarizado obtenía el respaldo del 61% de los judíos de Israel, pero sólo del 20% de los palestinos.

Por lo que "simplemente si llegamos a la maldita mesa de negociaciones" no va a resolver el problema, porque los israelíes y los palestinos están profundamente divididos sobre todas las cuestiones importantes. Por otra parte, las mayorías simplemente no confían en la otra parte. El 89% de los palestinos piensan que los judíos israelíes son de poca confianza y el sentimiento es mutuo: el 68% de los judíos de Israel piensa que los palestinos son poco fiables.

Hay dos puntos sobre los que judíos israelíes y palestinos están de acuerdo. En primer lugar, sólo el 43% en cada lado piensa que el otro lado quiere la paz. En segundo lugar, el 77% de los israelíes y el 73% de los palestinos creen que existen pocas posibilidades de un acuerdo de paz que lleve a un estado palestino en los próximos cinco años.

Hay algunas otras conclusiones interesantes. Si un acuerdo de paz israelí-palestina incluye una oferta de la UE de que Israel podría unirse a ella, sólo el 12% de los escépticos judíos de Israel cambiarían de opinión y aceptarían el acuerdo. Europa, con su antisemitismo y sus comunidades musulmanas en crecimiento, hoy en día no es mucho más que un señuelo. Pero si un acuerdo de paz significaría la paz con todos los estados árabes, el 26% de los escépticos judíos de Israel cambiarían su inicial punto de vista negativo.

Y aquí hay un hallazgo sorprendente: el 29% de los palestinos podría cambiar de opinión y aceptar una oferta si el nuevo estado palestino y Jordania se convirtieran en una confederación. Es interesante que los encuestadores incluyeron esta cuestión tan sensible y que la confederación con Jordania sea vista positivamente por tantos palestinos. El liderazgo de la Autoridad Palestina / OLP en Ramala no quiere hablar de tal posibilidad, y por muchas razones. Su tren de vida terminaría si el gobierno jordano interviniera. Y la idea de que cada corazón palestino late por la soberanía de un Estado palestino independiente, que ha sido la demanda clave de la OLP durante décadas, es obviamente socavada por el descubriendo de que los palestinos pueden ser más pragmáticos que sus "líderes" acerca de lo que puede deparar el futuro.

Lo que no se sostiene es un rápido viaje de vuelta a una mesa de negociaciones para firmar un acuerdo de paz. El próximo año se cumple el 50 aniversario de la victoria de Israel en la guerra de 1967, cuando conquistó Cisjordania y Gaza. La gente ha estado diciendo "la ocupación es insostenible" durante medio siglo, pero no parece que vaya a terminar pronto.

Labels:

Sunday, June 26, 2016

Abbas rechaza la mano de Rivlin... y la paz - Elliot Abrams



Desde que dejé la Casa Blanca en enero de 2009, he estado diciendo a los que me han querido oír que el presidente de la Autoridad Palestina y líder de la OLP, Mahmoud Abbas, nunca, nunca firmará un acuerdo de paz con Israel, y no importa cuál sea su contenido.

Los que todavía dudan podrían reflexionar sobre los acontecimientos de esta semana. Abbas y el presidente de Israel, Reuben Rivlin, estaban ambos en Bruselas, y el presidente Europeo Martin Schulz pensó que sería bueno conseguir que se reunieran. El puesto de Rivlin es ceremonial, pero esa es una razón adicional para un gesto ceremonial de reconciliación. Abbas simplemente se negó a ello. Rabin pudo estrechar la mano del terrorista Arafat, pero Abbas no puede estrechar la mano del ex-parlamentario y ahora presidente, Rivlin.

Abbas y Rivlin hablaron con el Parlamento Europeo, donde Abbas demostró una vez más cuán cerca está de firmar un acuerdo de paz. Informó a los parlamentarios europeos que Israel había cortado el suministro de agua a Cisjordania durante el Ramadán con el fin de perjudicar a los palestinos, una acusación que el Ministerio de Información palestino siguió repitiendo.

El argumento más notable del discurso de Abbas fue el siguiente: "El pueblo palestino ha experimentado un asesinato masivo a una escala histórica y unos ataques sin precedentes bajo los ojos y oídos de la comunidad internacional, quien proporciona inmunidad a Israel. Los palestinos están pasando por días oscuros y viven bajo la tiranía y el racismo de la ocupación. Hace apenas una semana varios rabinos en Israel pidieron a su gobierno que envenenara el agua con el fin de matar a los palestinos".

Envenenar los pozos: Esta difamación medieval contra los judíos está viva, según vemos, en la retórica del presidente palestino. Y en cuanto al "asesinato en masa", desde luego que hay un montón de ellos pero en el ámbito musulmán, sobre todo en Siria, donde tal vez 500.000 musulmanes ya hayan sido asesinados. Entre ellos se encuentran los palestinos, que vivían en campos de acogida. Pero de todo esto no tenía, por supuesto, nada que decir.

Abbas se ha beneficiado en gran medida de la comparación con su predecesor, Yasser Arafat, y del registro de corrupción y de terrorismo de Arafat. Pero la Autoridad Palestina bajo Abbas está recompilando su propio registro de corrupción, y aunque Abbas siga denunciando el terrorismo en cada discurso, su Autoridad Palestina sigue honrando y celebrando a los terroristas que matan a los israelíes. Abbas carece de carisma y lleva un traje y corbata, a diferencia de Arafat, pero esas cualidades no deben confundirse nunca con la intención de firmar en alguna ocasión un acuerdo de paz.

Abbas en la actualidad lleva mucho más tiempo gobernando que Arafat, y los israelíes y los palestinos no están más cerca de la paz. Su negativa a reunirse con Rivlin y su despreciable discurso de esta semana repleto de libelos de sangre son recordatorios de que él despreció la oferta de paz de Ehud Olmert en 2008 y que se negó a los esfuerzos por la paz del presidente estadounidense Barack Obama y por el secretario de Estado, John Kerry, para traerlo a la mesa de negociaciones.

Así pues mis opiniones no han cambiado desde 2009: Abbas nunca va a firmar un acuerdo de paz.

La vida en Cisjordania se puede hacer mejor, Israel y la Autoridad Palestina pueden avanzar hacia la mejora de las relaciones, se puede combatir el terrorismo, la autonomía palestina se puede negociar, pero no habrá paz negociada por Mahmoud Abbas. Cuanto más pronto comprendan esta realidad los gobiernos occidentales más avanzarán los enfoques pragmáticos sobre el conflicto entre israelíes y palestinos.

Labels: