Wednesday, October 12, 2016

La enfermedad del pensamiento narrativo - Ben-Dror Yemini


Ayman Odeh, ¿un futuro líder para la izquierda israelí más narcisista, estúpida y suicida?

Una grave enfermedad ha afectado a los institutos de conocimiento, a los medios de comunicación y al mundo académico en Israel. Es la enfermedad del pensamiento narrativo. Ya no existe la verdad, no hay hechos históricos. Estamos viviendo en un mundo nuevo. En lugar de investigaciones serias con el fin de encontrar la verdad, el mundo ahora ve la realidad a través de diferentes historias o narrativas, propias de cada comunidad, grupo, pueblo y país, que todos tiene la suya propia.

El caso en cuestión son las afirmaciones realizadas por el diputado Ayman Odeh (líder del partido Lista Árabe Conjunta) después de la muerte del ex presidente Shimon Peres. Según Odeh, los "palestinos de 1948" (cómo los árabes-israelíes prefieren definirse a sí mismos), que experimentaron la "Nakba", son víctimas de la empresa sionista, y Peres era uno de los representantes principales de ella. Así pues, ¿por qué la víctima tiene que acudir al funeral del criminal?

Y así, las cosas deben quedar muy claras: Hubo de hecho una Nakba. Y fue un desastre. Crímenes fueron cometidos durante la Guerra de la Independencia, cuyas víctimas fueron árabes locales. Y aquellos que niegan esto son al menos tan malos como el diputado Odeh y su "narrativa". Tenemos que reconocer esto no con el fin de identificarnos con las víctimas en un nivel humano (y no es que esto no sea importante), sino porque son los hechos.

La cosa es que Mr. Odeh ignora el hecho de que los líderes árabes de la época, de los cuales él es un sucesor, lo dejaron inequívocamente claro: No sólo no nos interesa un compromiso con los judíos y una división de la tierra, sino que tenemos la intención de llevar a cabo una matanza de judíos.

No existía ninguna garantía de que los judíos fueran a ganar. Inicialmente, la invasión árabe tuvo éxito. El pueblo del pre-estado de Israel tenía miedo. Partes del territorio dada al Estado judío fueron conquistadas. La amenaza era muy real. Y existieron unos pocos fallos. La ciudad vieja de Jerusalén se mantuvo con el control árabe.

Las intenciones de la parte árabe son bastante fáciles de interpretar. El Mufti, Haj Amin al-Husseini, escribió que la "cooperación con la Alemania nazi estaba destinada a dar manos libres a la destrucción de todos los judíos en los países árabes y en Palestina". El Mufti logró escapar para cooperar con los nazis y se convirtió en el líder que encabezó la línea más radical y extrema de pensamiento en el mundo árabe.

El entonces Secretario General de la Liga Árabe, Abdul Rahman Azzam, afirmó: "Esta será una guerra de destrucción y una gran matanza". El entonces primer ministro de Irak, Nuri al-Said, afirmó: "Vamos a aplastar al estado (recién nacido de Israel) con nuestras armas y destruiremos cualquier lugar en el que los judíos busquen refugio". El entonces líder de la Hermandad Musulmana, Hassan al-Banna, declaró que "si el Estado judío se convierte en un hecho, los pueblos árabes se lanzarán contra los judíos que allí viven para echarlos al mar".

Podríamos seguir, hay muchos más comentarios de este tipo. El Holocausto había sido tan sólo tres años antes. Los judíos eran un pueblo básicamente de refugiados, no de colonialistas. Si la entidad judía era vencida,  habría terminado en un genocidio. No sucedió. Hubo una guerra brutal, aquí y allí, durante la batalla, se vieron  reubicaciones de gente forzadas. Unos 711.000 palestinos se convirtieron en refugiados. Pero en aquellos años, eso era la norma. Decenas de millones de personas se convirtieron en refugiados al final de la Segunda Guerra Mundial y de la independencia de Pakistan de la India. Además, más judíos fueron expulsados y robados ​en los países árabes. Y sucedió debido a las decisiones de la Liga Árabe, así como una serie de pogromos y matanzas. Esa fue la Nakba judía. Y fue más grave que la versión palestina.

Todo esto es bien conocido, y no sólo por los historiadores sionistas. Los predecesores de Odeh en el partido comunista árabe israelí firmaron la declaración de Independencia de Israel. Uno de ellos, Tawfik Toubi, se enorgullecía de que "los líderes reaccionarios árabes no podían frustrar el establecimiento de un Estado judío según la resolución de partición de la ONU." ¿A qué distancia están Toubi y Odeh.

Toubi no era un hombre árabe moderado, pero estaba orgulloso. Odeh está retrocediendo. Se ha desplazado hacia el lado de los reaccionarios. Ha caído profundamente en las aguas de la narrativa, y se siente alentado por los académicos que han vendido sus almas a las mentiras. El primero de ellos es el miembro del partido de Odeh, el Dr. Illan Pappe, quien ha declarado abiertamente que "la lucha es sobre la ideología, no sobre los hechos. Nosotros estamos tratando de convencer a tanta gente como sea posible debido a razones ideológicas, no porque busquemos la verdad". La ideología de Pappé es clara: La eliminación de la "entidad sionista". Está del lado del Mufti, no del de Toubi.

Estas narrativas se han convertido en un importante obstáculo para la paz y la reconciliación. Si Odeh y otros como él creen que el sionismo es un delito y que ellos están limpios, a continuación, su terquedad está justificada y la única salida es luchar. El abusador y su víctima no tendría por qué comprometerse: el abusador debe ser castigado. Así, de acuerdo con la visión del mundo de Odeh y de la "narrativa" en que cree, no hay necesidad de ir al funeral de Shimon Peres. Él tiene que ser rechazado. Y es que Peres no es ningún abusador ordinario: Es un mega abusador.

Y es por eso que tenemos que luchar contra la enfermedad de la narrativa pensando sobre todo en que empequeñece al pueblo árabe. Implica una visión condescendiente. Se les libera de responsabilidad, como se hace con los niños o los adultos con problemas mentales. Y a pesar de que en algunas partes del mundo se trata a los árabes como inferiores, no son así. El día que las personas ilustradas y que se comportan con ellos de manera condescendiente, entiendan que los árabes son adultos iguales que ellos, las posibilidades de llegar a un compromiso aumentará en gran medida. Y por nuestro bien, es mejor que venga pronto.

Cuando supe de la muerte de Peres,  estaba en la casa de unos amigos árabes en París. A diferencia de lo que algunos piensan, las estaciones de noticias del mundo árabe no expresaban odio o alegría. Abordaron la cuestión con frialdad y como un hecho. No hubo descripciones de Peres como un "criminal de guerra sionista".

En ese sentido, la respuesta árabe era razonable. Parece que esta fue también la respuesta de la mayoría de los árabes israelíes. Es cierto que votaron en masa para la Lista Árabe Conjunta. Pero un voto por un partido, por supuesto, no implica un total acuerdo con las acciones políticas del partido. La mayoría de los votantes del Likud se oponen a un estado bi-nacional, a pesar de que muchos de los diputados del partido apoyan la idea de un gran Israel. Lo mismo es cierto para los árabes-israelíes.

La tragedia es que la historia se repite. La mayoría de los árabes palestinos durante la Guerra de la Independencia no estaban involucrados en la toma de decisiones o en la lucha, fue el Mufti quien decidió por ellos. Esta historia está volviendo. Los árabes de Israel son cada vez más víctimas de un liderazgo obtuso, terco,, reaccionario, poco realista y adorador de su narrativa.

Ayman Odeh insiste en seguir el camino del Mufti. Por el bien de los árabes israelíes y de la paz, debemos esperar que el liderazgo árabe israelí se desprenda de gente semejante y empuje a todos los ciudadanos israelíes hacia adelante - judíos y árabes por igual - hacia el progreso y lejos del colapso. Inshallah.

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