Sunday, October 23, 2016

Muy interesante: El Holocausto hoy, entre una universalización que trata de diluirlo y desidentificarlo de los judíos y la búsqueda de su equivalencia con los crímenes del estalinismo - Seth Frantzman.



Esa es la peor forma de negación del Holocausto, escribió Dovid Katz en el The Jewish Chronicle en 2015: "En toda Europa del Este, la noción de un 'doble genocidio', la idea de que hubo dos holocaustos iguales, el soviético y el nazi, ha sido reforzada por los gobiernos y las élites nacionalistas en los medios de comunicación y en las artes".

Mientras tanto, en un comunicado de enero de la Oficina del Primer Ministro de Canadá, los judíos ni siquiera fueron mencionados como víctimas del Holocausto. La declaración homenajeaba "la memoria de los millones de víctimas asesinadas durante el Holocausto. Honramos a los que sobrevivieron a las atrocidades del régimen nazi".

En los últimos años también ha existido una tendencia a revisar la historia del Holocausto. En Occidente esto toma la forma de una universalización y disolución de su significado. Por ejemplo, una declaración de Catherine Ashton, la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores en el 2014, ni siquiera mencionaba a las víctimas judías cuando trataba de "honrar a cada uno de los asesinados brutalmente en el período más oscuro de la historia europea".

Resulta muy práctico pintar todo esto como un "error," o responder que, por supuesto, es totalmente obvio que los judíos constituyeron la gran mayoría de las víctimas asesinadas, por lo que su mención resultaría redundante. Sin embargo, una declaración conmemorativa de las "víctimas de la esclavitud" en los Estados Unidos que no recordara que los afroamericanos fueron las víctimas sería catalogada como negligente.

Sí, también hubo esclavos y sirvientes blancos, pero cuando hablamos sobre el asesinato, la deshumanización y el terror de la esclavitud en América, estamos hablando de los africanos transportados al Nuevo Mundo. Cuando hablamos sobre el genocidio armenio, hablamos de los armenios, no de los griegos pónticos o de los asirios, que también fueron víctimas de ataques similares en ese mismo período.

Cuando la gente habla de la Nakba, habla de los palestinos, no de los templarios de la colonia alemana que al parecer también perdieron sus hogares durante la Guerra de Independencia de Israel. Y de hecho, tampoco hablan de los judíos expulsados ​​del mundo árabe durante 1948 y posteriomente.

Entonces, ¿por qué todos los demás grupos étnicos del mundo pueden tener sin problemas su reconocimiento como víctimas, su tiempo de duelo, su catástrofe, pero poco a poco a los judíos se les está retirando dicho reconocimiento? "Todos sabemos que los judíos murieron en el Holocausto, pero ¿por qué los judíos tienen siempre que centrarse en sí mismos, de una manera tan dominante y etnocéntrica, cuando se trata de la historia del Holocausto y las lecciones aprendidas?", suele contestar mucha gente entre susurros o en voz alta.

El ex presidente de la Knesset y el otrora jefe de la Agencia judía, Abraham Burg, escribió un libro sobre el Holocausto en el que trataba de universalizarlo. Hubo un holocausto armenio, escribió, y también un holocausto herero. El asesinato en masa de pueblo herero fue llevado a cabo por los alemanes en África entre 1904 y 1907.

"Se trata de un desplazamiento de las víctimas que permite apropiarse de la experiencia más traumática de la historia judía, borrando deliberadamente la especificidad del acontecimiento que supuestamente se conmemora - el Holocausto -, para luego reprender con dureza a los judíos por insertar sus propias preocupaciones particularistas en la discusión", resumía James Kirchick en Tablet el objetivo de estas tesis universalistas.

El propio Yad Vashem, el memorial del Holocausto, ha sido criticado por no incluir suficientemente a otras víctimas del Holocausto. Los profesores Dan Micham y Dina Porat respondieron a las críticas señalando que "si el Holocausto es despojado de sus aspectos distintivos con el fin de encajarlo en un patrón universal de genocidio, de hecho seguiría consistiendo en el asesinato masivo de judíos aunque quisieran contemplarlo como un hecho 'no único' ".

Todo el daño causado por la universalización y la disolución del Holocausto se puede ver en las encuestas de los europeos. Un estudio de 2012 encontraba que el 48% de los alemanes creía que Israel estaba llevando a cabo una "guerra de exterminio" contra los palestinos. Cifras similares se encontraron en Portugal, el Reino Unido, Hungría, Holanda e Italia.

Se podría llegar a pensar que los alemanes son las verdaderas víctimas actuales de "la culpa del Holocausto" de leer la forma en la que escriben sobre ello. Erik Kirschbaum afirmó en un artículo de Reuters que "Alemania se ha convertido claramente durante las últimas décadas en un país cada vez más normal y cada vez menos agobiado por la culpa por su horrible pasado. Esos que incluso serían indirectamente responsables del Holocausto nazi y sus crímenes, ya están muertos".

A medida que avanzamos, tanto Alemania como los países occidentales ignoran cada vez más a las víctimas judías del Holocausto y convierten su recuerdo en un mensaje universal, eliminando de paso cualquier sentimiento de culpa por su papel, llegando incluso a comparar cada vez más las acciones de Israel con las de los nazis.

La historia reciente de un profesor belga que recibió uno de los principales premios en el concurso iraní de caricaturas negacionistas del Holocausto, mientras que al mismo tiempo comparaba las acciones de Israel con las de los nazis, es un ejemplo más de esa meta final de la universalización: "no existió un único Holocausto, y en todo caso los israelíes son como los nazis".

Así pues, las acciones de Israel sí son únicas, pero las de los nazis no lo fueron.

El concepto de genocidio doble que avanza en la Europa del Este parece un poco menos pernicioso que el de su universalización en Occidente. Mientras que la universalización convierte cada atrocidad en un "holocausto" y acusa a los judíos de ser "particularistas" o "judeo-céntricos" ​​por preocuparse por la Shoah, la visión de un doble genocidio acepta que hubo un Holocausto, pero luego quiere añadir otras víctimas a él, aunque sin diluir a ambas. Sin embargo, Efraim Zuroff ha señalado que esto equivale a "alegar que los crímenes comunistas fueron equivalentes a los del Tercer Reich, y de hecho constituyen un genocidio, glorificando de paso a las poblaciones que lucharon contra los soviéticos".

El resultado es que en los países de Europa del Este se intenta agasajar a personajes como Stepan Bandera, el nacionalista ucraniano que luchó contra los comunistas. Pero, ¿qué ocurre cuando esos nacionalistas locales también fueron antisemitas o cuando la narrativa local lo fue o lo sigue siendo, sí se reconoce que los nazis mataron a muchos judíos, pero "nosotros" perdimos a muchos más a manos de los soviéticos? Para ellos la conmemoración de las víctimas judías empalaga en comparación con su propia memoria histórica.

La visión del doble genocidio se sustenta en un nacionalismo local que prefiere el sufrimiento local, no la memoria del Holocausto. En cambio, la universalización se basa en la desaparición de las víctimas judías del Holocausto y su sustitución por todas las victimas del mundo.

La universalización en realidad conforma una especie de "segundo genocidio dirigido contra la memoria judía, y un arrebatamiento de los derechos judíos a su memoria como pueblo, un derecho que sin embargo no es arrebatado a ningún otro grupo étnico".

La visión del doble genocidio arriesga conmemorar a antisemitas. ¿Qué es peor, recordar a unos antisemitas o pretender que no hubo antisemitismo y unas muy significadas víctimas judías? Dentro de una generación ese universalización ira a peor a medida que crece el antisemitismo entre los europeos occidentales progresistas, mientras que probablemente decrecerá o será la misma la visión del doble genocidio.

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