Saturday, November 26, 2016

Las organizaciones judías americanas que luchan contra el antisemitismo se alían con los activistas anti-Israel (y en muchos casos con la izquierda antisemita) contra el antisemitismo de los seguidores de Trump - Daniel Greenfield - FrontPage



La historia que están vendiendo los medios de comunicación es que el triunfo de Trump ha desatado el antisemitismo de la derecha. Pero en su lugar, se está desatando el antisemitismo de la izquierda. A partir de la elevación de Keith Ellison a la cabeza de la DNC (dirección del partido Demócrata), a pesar de su inevitable historial de antisemitismo (ex miembro de la Nación del Islam), la incorporación de la organización islamista y anti-Israel CAIR, el ISNA y otros grupos con antecedentes de apoyar al terrorismo antisemita, el ambiente en la izquierda cada vez se está volviendo más desagradable.

Igualmente preocupante es la forma en que el odio anti-israelí se está integrando dentro de la comunidad judía bajo la apariencia de integrar un frente colectivo para oponerse a Trump. Los grupos que toman la iniciativa en estas protestas son algunas de las organizaciones más anti-Israel que existen, incluyendo JVP e If not Now.

Desde el principio se están camuflando ataques contra los grupos centristas pro-Israel, como AIPAC y ZOA, en las manifestaciones contra Trump. Pero su agenda real no es la oposición a Trump, sino al Estado judío.

Y muchos grupos judíos del establishment del judaísmo americano que dicen ser pro-Israel se han demostrado demasiado dispuestos a incorporar a grupos anti-Israel completamente hostiles a Israel, para poder llevar a cabo sus eventos anti-Trump.

Dada la opción entre apoyar a Israel y oponerse a Trump, han dejadas claras sus prioridades. Ellos han optado por atacar a Trump y dar ayuda y consuelo a aquellos que trabajan contra el Estado judío.

El ADL (La Liga anti-difamación) se ha convertido en una de las voces más fuertes contra Trump. Pero mientras la primera organización judía de los derechos civiles afirma que está protegiendo a los valores judíos, la realidad es que se está asociando con radicales oponentes al Estado judío. Su nueva campaña contra Trump está normalizando a las organizaciones que son profundamente hostiles a Israel.

Mientras que los titulares de los eventos del ADL rara vez mencionan su participación, detrás de la última y ostentosa conferencia comprometiéndose a luchar contra el "odio" están esos grupos que odian y luchan contra los derechos de los judíos a vivir en Israel.

En un día frío en Boston, la Liga Anti-Difamación de Nueva Inglaterra lanzó su rally "Massachusetts habla en contra de odio". Los principales funcionarios políticos de Boston estuvieron presentes. Entre los socios de ADL estaban Greater Boston CCM y la JCRC, junto con grupos radicales de izquierda y J Street.

En la ciudad de Nueva York, la ADL convocó lo que anuncia como una cumbre inaugural sobre el antisemitismo. Su título y su hashtag, fue #NeverisNow. Se prometían "sesiones interactivas sobre los retos que plantea hoy en día el antisemitismo". Pero en su lugar, se proporcionó una plataforma para que los oponentes de Israel vomitaran su odio por el Estado judío.

La estrella de #NeverisNow fue director general de la Fundación Ford, Darren Walker. La Fundación Ford no sólo financia buena parte de las Ong's de la izquierda proxímas al antisemitismo, sino que respalda a Black Live Matter y financia a varios grupos anti-Israel inclusive en Israel.

Pero fue aún peor.

En lugar de rechazar totalmente y completamente la deslegitimación de Israel, la ADL aceptó que se planteara como una opción. En el panel "¿Es la deslegitimación de Israel igual a antisemitismo?", participaron activistas anti-Israel que denunciaron la "ocupación" israelí y sostuvieron que los judíos tenían que dejar de considerar que los ataques virulentos y sesgados contra Israel debían equipararse al antisemitismo, También defendieron las tácticas del BDS contra las acusaciones de antisemitismo y se criticó a la comunidad judía por su respaldo a la legislación opuesta al BDS.

Mientras que al antisemitismo de la izquierda se le puede dar el beneficio de la duda, se denunció a expertos en contraterrorismo que han trabajado para proteger a Israel y a los judíos de los terroristas musulmanes.

La ADL también escogió alguno de sus lemas, insistiendo en que "en el movimiento BDS hay algunos malos actores, pero tenemos que escuchar con atención a las personas atraídas por esa ideología y pensar en las formas de interactuar con ellos de manera productiva".

Ese había sido el mensaje del actual líder de la ADL, Greenblatt, en el pasado. Mientras se denuncia a Trump y al antisemitismo de algunos de sus seguidores, la ADL se dedica a normalizar el antisemitismo procedente de la izquierda, reduciéndolo al mínimo y luego insistiendo en mantener el diálogo con sus autores.

Y todo esto ocurría en una conferencia supuestamente celebrada para luchar contra el antisemitismo.

La ADL ha optado por un consenso anti-Trump que trata de erosionar el consenso a favor de Israel. Se extiende la paranoia alarmista acerca de la amenaza de Trump a los judíos, mientras que a la vez se proporciona una plataforma para los oponentes y críticos de Israel. En lugar de abordar el antisemitismo, la ADL parece preferir luchar con aquellos que están contra Israel y contra los judíos pro-Israel.

(...)

Mientras que los donantes de la ADL están seguros de que la organización todavía está luchando contra el antisemitismo, en la organización se opta por la retórica de la normalización con las organizaciones anti-Israel. Todo lo que tenían que ofrecer era la misma tibia mitología de los musulmanes como súper-victimas, en el que los musulmanes se dice que son los nuevos judíos. Mientras tanto, el antisemitismo musulmán contra los judíos y el Estado judío se desarrolla.

El creciente antisemitismo de la izquierda había creado un dilema para la ADL, atrapada entre su misión declarada y su deseo de estar con la izquierda. La llegada de Trump ha vuelto muy útil a una organización que parecía cada vez más inútil presa de dicho dilema, la cual es capaz de recaudar fondos para luchar contra el antisemitismo mientras se permite ignorar el antisemitismo de la izquierda y musulmán.

El ADL se jacta de un aumento masivo de las donaciones. Eso es bueno para los ejecutivos del ADL. Sin embargo, aunque sus jefes se den palmaditas en la espalda por su rentable alamismo, sus aliados de la izquierda e islámicos siguen dañando al Estado judío y a los judíos. Y así el alarmismo anti-Trump de la ADL es un herramienta perfecta en las manos de la izquierda anti-Israel porque permite que los antisemitas de la izquierda se reinventen a sí mismos como luchadores contra el antisemitismo, dándoles una plataforma y una voz.

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