Sunday, November 20, 2016

Sólo a causa de Trump los medias liberales se preocupan repentinamente por el antisemitismo - Bethany Mandel - Federalist



Tal vez sea porque sea una escritora judía que ha sido objeto de una gran cantidad de antisemitismo este año, he observado este nuevo fenómeno con gran interés: de repente, el año 2016 se ha convertido en el año en el que los medias y un buen número de liberales han descubierto la existencia continuada del antisemitismo, y han comenzado a condenarlo en voz alta.

Para el resto de nosotros judíos, especialmente del lado conservador de la nave, ha resultado un tanto divertido ver como decenas de periodistas hablan casi sin aliento de historias de antisemitismo que, con razón o sin ella, han percibido solamente en la campaña y en los seguidores de Trump durante el último año.

El creciente interés por el antisemitismo ha confirmado, por supuesto, el hecho de que el supuesto delincuente y sus seguidores tienen una D mayúscula, de derechas, detrás de sus nombres. Sin embargo, ¿los medios de comunicación se habrían mostrado tan preocupados por un brote de odio semejante si hubiera procedido de la campaña demócrata? Teniendo en cuenta la inclinación de estos medias por los demócratas, no resulta extraño que hubieran advertido contra una "guerra contra las mujeres" en el 2012, mientras todavía elogiaban a Ted Kennedy, un conocido senador demócrata que mató en un accidente a una mujer y la abandonó en 1969. Sin duda sería una buena idea apostar a que estos sesgados partidarios habrían ignorada a toda prisa una campaña semejante si hubiera implicado a un partido diferente.

Ahora que la elección ha terminado y Donald Trump ha ganado, es una incógnita si sus partidarios antisemitas de la “derecha alternativa” desaparecerán de nuevo por el agujero del ejército de trolls rusos de los que procedían, o si su hijo Donald Trump Jr. continua publicando memes supremacistas blancos. Incluso si estos elementos no desaparecen y prosigue el continuado silencio de Trump acerca de su presencia, el peligro de una aceptación pasiva del antisemitismo por parte de Trump no puede ser ignorado.

¿Y ahora qué? ¿Eso significa que el antisemitismo sólo existe en una pequeña burbuja y dentro de la Casa Blanca de Trump? Ya en los días siguientes a la elección de Trump, los medios de comunicación informaron algo histéricamente sobre un graffiti en el sur de Filadelfia (no exactamente el país de Trump) en un escaparate. Si los medios de comunicación nacionales hubieran prestado tanta atención a incidentes semejantes antes de esta semana, podíamos haber sabido que la publicación de mensajes antisemitas no es nada nuevo en este país.

Quizás entonces el cementerio judío de Westchester, Nueva York, desecrado sólo un mes más tarde, podría haber llegado a las noticias nacionales y no solo a los noticias locales. En respuesta a esta observación en Twitter, un rabino amigo que vive en Brooklyn me comentó: "Tienes razón. Las esvásticas aparecen literalmente todo el tiempo. Hablo de rabinos que han tenido sus propiedades repletas de esos mensajes con bastante regularidad desde hace años".

A pesar del enfoque puesto por los medias desde el 11-S en los incidentes islamófobos y en el miedo a ellos, la mayor manifestación de crímenes de odio en los Estados Unidos en 2014 (y en años anteriores) tenía como objetivo a los judíos, mucho antes de que Trump y la “derecha alternativa” entraran en escena. El informe del FBI sobre crímenes de odio lo confirma: "Un número significativo de los crímenes de odio contra los judíos - 451 casos - consistió en vandalismo o algún otro tipo de daños a la propiedad". Eso no quiere decir que la desfiguración antisemita no sea preocupante, pero es importante tener en cuenta que existía antes de Trump y que debería haberse tomado en serio antes de su nominación y elección.

Los medias, los reporteros y los columnistas liberales pueden no haber sido conscientes del antisemitismo antes de la presencia Trump, pero si desean tener alguna esperanza de recuperar su legitimidad después de las elecciones, tenían que haber caído en la cuenta. Una sugerencia para estos periodistas que ahora acaban de descubrir el fenómeno del antisemitismo moderno: traten de tomar el pulso del campus universitario americano, donde el antisemitismo no es sólo una moneda corriente, sino que también se extiende rápidamente. La semana de la elección, The Tower informó sobre sus orígenes:
Los informes sobre incidentes antisemitas en los campus universitarios han crecido, y se relacionan con la presencia de grupos que defienden el boicot de Israel, según ha demostrado un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Brandeis. 
El informe realizado por el Maurice and Marilyn Cohen Center for Modern Jewish Studies, encontró que la presencia de la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) en los campus era un indicador de la actividad antisemita, y que la presencia de Estudiantes por la Justicia en Palestina (SJP) era uno de los indicadores más poderosos de un ambiente hostil para los estudiantes judíos y pro-Israel.
Cuando el senador demócrata Bernie Sanders estaba eligiendo a su equipo, incluyó a un partidario del movimiento BDS para redactar la Plataforma Demócrata y a otra activista del BDS para dirigir su equipo dedicado ”al ámbito judío".

Este sector de la extrema izquierda del Partido Demócrata ha sido alentado por la derrota de Hillary Clinton. Mientras que muchos medias están advirtiendo de un peligroso giro ideológico en el Partido Republicano post-Trump, advertencias similares pueden y también deben realizarse tras la derrota del ala centrista de los demócratas.

Si los reporteros estuvieran más interesados por la cobertura de las noticias internacionales en lugar de las nacionales, también podrían obtener a manos llenas nuevas historias sobre el antisemitismo. La organización no lucrativa Honest Reporting asume la tarea de documentar el enorme sesgo y la gran parcialidad de los medios de comunicación contra Israel. Europa y el Oriente Medio, fuera de Israel, son tan peligrosos para los judíos que ni siquiera es seguro caminar por la calle mientras se lleva una kipá.

París, anteriormente considerada como la ciudad más luminosa dentro del mundo occidental, vio la tortura y el asesinato de un joven judío hace diez años, y la situación sólo ha empeorado aún más, con sinagogas acosadas y museos y tiendas kosher blanco de los terroristas. En este último incidente, el presidente Obama tuvo la audacia de etiquetar al objetivo judío de los terroristas como "aleatorio" mientras hablaba con Vox, una web liberal que ahora de repente se ha mostrado muy preocupada por el antisemitismo.

Muchas autopsias se realizarán sobre los aspectos más molestos de Trump, pero la insistencia de la Casa Blanca de Obama en ignorar el terror que se ha desarrollado ante nuestros ojos, de origen antisemita o no, ha jugado un papel importante. Mientras tanto, los medios de comunicación se resistían a informar de manera crítica acerca de estos comentarios y de las reacciones de horror de los estadounidenses ante ellos.

La victoria de Trump no fue sólo una forma de repudio de Barack Obama, Hillary Clinton y los demócratas, sino de esos medios de comunicación que los apuntalaron durante los últimos ocho años. Si los últimos intentos de volver a ganar una legitimidad no fueran tan sesgados, se habría podido aprender mucho mejor que el antisemitismo no es un fenómeno reciente.

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