Tuesday, December 06, 2016

Gracias a la izquierda, Netanyahu sobrevivirá - Israel Harel - Haaretz



A la altura de la conmoción por el "caso" de los submarinos, el primer ministro Benjamin Netanyahu aún podría celebrar con satisfacción esta semana ya que sus días en la Oficina del Primer Ministro han superado a los de David Ben Gurion. "(Vayan) más despacio", les dijo desafiante a todos los que han utilizado este presunto "escándalo" hasta el momento como pretexto para removerlo de su cargo, "voy a estar aquí por un largo tiempo".

Es casi seguro que el primer ministro sobrevivirá a este asunto, e incluso también si sale de él con moratones y agitado. En Israel, el nepotismo se ha convertido en norma, y por otra parte no se derriba a un primer ministro por hedonismo o violaciones éticas. Y será gracias a los pecados cometidos en el pasado por sus oponentes ideológicos (la izquierda israelí), y no porque esté cerca de alcanzar los logros históricos y personales de Ben Gurion (como él piensa), Netanyahu probablemente servirá como primer ministro por un buen tiempo.

Ben Gurion sentó las bases del Estado judío y mostró una gran valentía cuando decidió, en oposición a la mayoría de los líderes políticos de ese momento, declarar el establecimiento formal de Israel. Además de ponerse al frente del país durante muchos años, una razón su éxito fue la unificación de las diversas tribus de su partido, el Mapai. A pesar de que cientos de miles de nuevos inmigrantes mizrahim fueron objeto de discriminación y clamaron bajo el yugo de Mapai, después de recibir sólo las migas del pastel de parte de sus gobernantes, ellos le dieron el visto bueno como el Mesías que había establecido el estado y el derecho a vivir en la Tierra de Israel.

La alianza de los herejes socialistas con el mundo mesiánico es lo que otorgó la posibilidad de liderar a la nación por "la senda de Ben Gurion". Y es que de hecho, Ben Gurion sí tenía una ruta.

Y debido al abandono de esa misma ruta (por la izquierda y el laborismo), y no a causa de su visión o talento, Netanyahu ha podido sobrevivir en la oficina del Primer Ministro durante más tiempo que el padre fundador del país. La regresión comenzó cuando los miembros del Alineamiento Laborista (Ma'arach) abandonaron el nacionalismo judío y adoptaron el individualismo liberal, lo que ha servido para alejarlos de una gran parte de la coalición formada en su día por Ben Gurion. Los derechos de los palestinos, de la comunidad LGBT y los refugiados se han convertido en su principio rector, mientras que el sionismo, el patriotismo y un destino judío compartido se han convertido en ideales secundarios, y con el paso del tiempo, incluso inasumibles.

El teatro hebreo, una poderosa herramienta para galvanizar la nación y su voluntad de lucha, se ha convertido en una amarga opositor, a veces incluso con respecto a la existencia misma del Estado. Lo mismo ocurre con el cine israelí. La literatura que comenzó a hacer girar las ruedas del sionismo en el siglo XIX se ha convertido ahora en la literatura de la desaparición y la contrición.

Al mismo tiempo, un nuevo fenómeno apareció lleno de ímpetu, el de los sionistas religiosos, que afirmaban - con un descaro imperdonable - que eran los continuadores de los padres fundadores. Hoy, casi medio siglo después de que se estableciera la empresa de los asentamientos y unas instituciones educativas sin precedentes, estas personas han cimentado la coalición de Netanyahu, el cual no tiene el poder para construir este tipo de empresas, ni posee sus fundamentos morales y prácticos.

Debido a que la doctrina de Zeev Jabotinsky, como la de Ben-Gurion, ya casi no tienen más seguidores dentro de los políticos del establishment, este fenómeno, el sionismo religioso, ha ocupado ese vacío y aspira a utilizar la increíble energía de que dispone para lograr sus objetivos.

Ese especial poder que tiene el sionismo religioso descansa hoy en día en el campo que se denomina "nacionalista". Si Netanyahu trae a su coalición otros componentes procedentes de otros ámbitos en su lugar, la coalición se colapsará instantáneamente. Para que él pueda tener éxito y consiga "permanecer en su puesto durante mucho más tiempo", se verá obligado a utilizar - más de lo que ha sucedido hasta ahora - los caminos del sionismo religioso. El puesto de avanzada ilegal de Amona, y lo que simboliza, es sólo uno de estos caminos.

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