Friday, December 23, 2016

Nuevos fragmentos de manuscritos del Mar Muerto encontrados en el desierto de Judea - Philippe Bohstrom - Haaretz





Nuevos fragmentos de los Manuscritos del Mar Muerto han sido hallados en la Cueva de las Calaveras en el Mar Muerto en Israel, en una excavación de rescate de las autoridades israelíes. Los fragmentos son pequeños y la escritura en ellos se desvanecería sin un análisis avanzado. En esta etapa los arqueólogos ni siquiera están seguros de si están escritos en hebreo antiguo, arameo o en otro idioma.

"Lo más importante que puede salir de estos fragmentos es si podemos conectarlos con otros documentos que fueron saqueados del desierto de Judea, y que no tienen origen conocido", dice el Dr. Uri Davidovich de la Universidad Hebrea de Jerusalén, entre los científicos que investigan las cuevas.

En 1947, un pastor beduino al tirar una piedra dentro de una cueva en las cercanías de Qumran oyó el sonido de una jarra de barro que se rompía, lo que dio lugar a lo que algunos han denominado el descubrimiento arqueológico más grande del siglo XX. Tras rastrear en el interior, se encontró con el primero de lo que llegó a ser conocido como los Manuscritos del Mar Muerto.

La Cueva de las Calaveras, denominada así por los siete cráneos humanos y otros restos óseos descubiertos por el profesor Yohanan Aharoni en 1960, forma parte del complejo de La Gran Cueva y de una serie de espacios naturales encima de un acantilado escarpado en la orilla norte del Tze'elim Stream, en la parte sur del desierto. El sitio está en una de las zonas más crudas del desierto de Judea.

El complejo también incluye la Cueva de las Flechas, donde unas condiciones extraordinariamente áridas han conservado una docena de flechas de 30 pulgadas de aproximadamente 1.800 años, así como puntas de flecha de hierro, y la Cueva de los Rollos, donde fueron descubiertos por los arqueólogos los documentos más antiguos conocidos de la época de la revuelta de Bar Kojba.

Peines de piojos y papiros

Los últimos hallazgos realizados fueron dos fragmentos de papiro con escritura de dos por dos centímetros y varios fragmentos sin letras discernibles, todo ello durante una excavación de rescate de tres semanas en la Cueva de las Calaveras realizada en mayo y junio por una expedición conjunta de la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Universidad hebrea de Jerusalén. Las excavaciones fueron dirigidas por Uri Davidovich y Roi Porat  de la Universidad Hebrea, junto con Amir Ganor y Eitan Klein de la IAA.

Vale destacar que muchos de los manuscritos encontrados previamente tenían una escritura perfectamente clara, y algunos otros son más oscuros y todavía deben ser descifrados.

A pesar de que los hallazgos hasta ahora son pequeños y muchos de ellos pueden proceder de restos secundarios asociados con el saqueo moderno de las cuevas, las excavaciones arrojan nueva luz sobre las actividades humanas en las cuevas de los acantilados del desierto de Judea. A pesar de las condiciones inhóspitas, fueron ocupadas de manera intermitente durante miles de años desde los tiempos prehistóricos y hasta la época romana.

Cientos de fragmentos de cuero, cuerdas, textiles, objetos de madera y herramientas de hueso fueron descubiertos dentro de la cueva gracias a la aridez del desierto de Judea, la cual conserva el material orgánico.

Algunas cosas nunca cambian, evidentemente, y una de ellas son las plagas. Uno de los hallazgos más sorprendentes en la cueva fueron trozos de peines de piojos de madera de la época de la revuelta de Bar Kojba.

Junto a ello se encontraron dentro de la cueva otros artefactos realizados con materiales orgánicos, fragmentos de cerámica, vasijas de piedra y objetos de sílex. Además se hallaron varios objetos de metal, así, como agujas y peajes cosméticos, así como tachuelas para las sandalias.

Otro descubrimiento interesante fue un manojo textil que envolvía a un conjunto de perlas, que fue encontrado en un lecho natural en el borde del ala occidental de la cueva. Este paquete aún no se ha abierto, pero parte ha sido radiografiado para identificar su contenido. Junto a otros dos conjuntos de perlas descubiertos anteriormente, esta es la mayor colección de perlas que se han descubierto en el Levante desde el Calcolítico, una época prehistórica anterior a la Edad del Cobre.

Se ha realizado hincapié en que los saqueadores han dañado tanto la estratificación que ciertos artefactos no pueden ser fechados con fiabilidad.

¿Una vivienda para los pastores?

A pesar de ello, miles de restos de alimentos como trigo y cebada, dátiles, aceitunas y granadas apoyan desde hace mucho tiempo la afirmación de los arqueólogos de que estas cuevas fueron utilizadas por los refugiados durante la época romana y el Calcolítico. Lo cierto es que fueron utilizadas por los guerreros y rebeldes judíos para esconderse de los ejércitos romanos que les asediaban hace más de 2.000 años.

Para qué servían estas cuevas en el Calcolítico es otro tema de especulación. Las sugerencias van desde zonas temporales de residencia para ganaderos o comerciantes o bien lugares de refugio relacionados con las tensiones sociales dentro de las comunidades situadas al oeste del desierto de Judea.

Davidovich piensa que la segunda explicación es la más probable. "Estas cuevas son de muy difícil acceso, y fueron utilizadas sus formas naturales sin realizar cambios o modificaciones que las hicieran más convenientes para una ocupación prolongada. Esto tiene sentido cuando se piensa en estancias efímeras de pastores o similares, pero es mucho más plausible si tenemos en cuenta que servían de refugio como lugares temporales".

Las nuevas excavaciones en la Cueva de las Calaveras solamente son el primer paso de un nuevo proyecto de la IAA y la Universidad Hebrea de continuar explorando las cuevas del Desierto de Judea para salvar los tesoros ocultos que aún podrían estar en las cuevas, al menos antes de que ladrones las saqueen del todo. "Tenemos todas las razones para creer que todavía hay pergaminos ocultos", dice Davidovich. "Varios documentos de la época romana e incluso de la Edad del Hierro han surgido en los últimos años en el mercado de antigüedades. Ellos deben tener su origen en las cuevas del desierto de Judea".

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