Friday, February 24, 2017

¿Estamos siendo estúpidos en lo referente al antisemitismo en los Estados Unidos? - Shmuel Rosner

Gráfico 1


Gráfico 2

1.- Les voy a enseñar algo bastante increíble, y por favor perdónenme por abrir un artículo con un gráfico. Sé que esto puede no ser la manera más atractiva. Aún así, tengan paciencia conmigo y echen un vistazo. En muchos de los estudios anuales de la opinión judía americana que han sido publicados en la última década y media, se le hizo una pregunta simple, casi exactamente de la misma manera: ¿Es el antisemitismo actualmente un problema en los Estados Unidos?

Bien, ¿verdad?

En la mayoría de las encuestas, los judíos americanos tenían tres opciones para elegir: sí, es un problema muy grave; sí, existe cierto problema; y no, no es un problema en absoluto. En general, la mayoría de ellos respondieron que sí, que exista algo de antisemitismo, ya que sigue siendo una constante en los EEUU. Haciendo un muestreo estas encuestas y haciendo una gráfica de ellos, uno puede ver fácilmente que la "categoría de existe algo de antisemitismo" es la mayoritaria. El problema del antisemitismo no es lo suficientemente grave como para merecer ser denominado "grave", y no es lo suficientemente insignificante para ser tratada como "no, no es un problema en absoluto" (Gráfico 1)

Y esto es lo que ocurre cuando dividimos los judíos en sólo dos grupos: los que piensan que hay un problema - grande o pequeño - y los que creen que no hay problema, es decir, los que respondieron a la pregunta diciendo "no, no es un problema en absoluto". (Gráfico 2)

¿Ven a dónde va esto? En la última década y media, la tendencia creciente entre los judíos era estar convencidos de que el antisemitismo en América era un problema resuelto, inexistente. En 2016, una cuarta parte de todos los judíos estadounidenses respondieron a la encuesta diciendo que no hay tal problema. Esto es más de un 20% por encima de los números de la década de 2000.

Así que ahora tenemos que asumir una de dos cosas: o bien los judíos fueron engañados gradualmente en la creencia de que el antisemitismo estaba disminuyendo rápidamente cuando no era cierto - silenciado podría ser, pero no ausente -, o bien debemos suponer que en verdad fue disminuyendo hasta que alguna fuerza siniestra lo trajo de nuevo.

2.- ¿Nos engañábamos pensando que el antisemitismo era un vestigio del pasado que ya no pertenecía a la actualidad estadounidense? Miremos otro interesante estudio en busca de pistas: el famoso retrato de los judíos estadounidenses por el Centro de Investigación Pew. Una cosa interesante sucede en cuanto se busca el antisemitismo en esta encuesta: no se localiza. Ni una sola mención del antisemitismo en América, ni una sola pregunta sobre el antisemitismo en América. Eso nos dice que cuando la buena gente del PEW se esforzó por pintar el retrato de los judíos estadounidenses hace cuatro años, suponían que ninguna mención de los temores antisemitas era necesaria. De hecho, la única vez que el antisemitismo se mencionó en el informe PEW es cuando se preguntaba a los judíos estadounidenses si el antisemitismo era una gran amenaza para Israel.

También han existido estudios que abordaron los incidentes antisemitas en los últimos años, especialmente en los campus universitarios. En la mayoría de estos estudios, los supuestos y las conclusiones apuntaban en una dirección: Israel como la mecha de los incidentes antisemitas. "La conexión con Israel es el indicador más fuerte de percibir un ambiente hostil hacia Israel y los judíos en el campus y, en menor medida, de las experiencias personales de acoso verbal antisemita", concluyó un estudio publicado por el Centro de Cohen de la Universidad de Brandeis.

Los judíos podrían sentirse seguros en los Estados Unidos, a excepción de que Israel hiciera las cosas difíciles.

3.- Nosotros todavía no sabemos por qué hay un repunte repentino en los incidentes antisemitas. Argumentar que tiene algo que ver con Israel no parece ser la mejor opción. No hay tal indicación. Pero esto plantea la siguiente pregunta: ¿Nos hemos equivocado (los judíos) al suponer - como grupo - que el antisemitismo está en declive? ¿Demostramos - como grupo - una tendencia equivocada de ignorar la realidad que nos rodea?

Tres opciones surgen como una posible respuesta.
a) Estábamos en lo cierto. El antisemitismo no es un problema "grave" en los Estados Unidos. La actual ola de incidentes es sólo ruido producido por un grupo muy pequeño de intolerantes e idiotas, y pronto pasará. Hablé esta mañana con el ex ministro de Israel, Moshe Arens, uno de los más prominentes israelíes nacidos en los Estados Unidos, y me dijo sin rodeos: "Cuando veamos un aumento en la aliya - inmigración de los judíos a Israel - entonces sabremos que es grave". Ya que nadie prevé actualmente una ola de inmigración judía de América a Israel, nadie debe asumir que el problema sea muy serio. 
b) Estábamos en lo cierto, pero entonces sucedió algo. El antisemitismo estaba en declive, y los judíos tendrían  derecho a reclamar, en número creciente, que ya no era un problema, y sin duda un problema "grave". Ahora bien, la marea ha cambiado de repente. Tal vez por Donald Trump - como muchos judíos parecen creer (con pruebas cuestionables para probarlo) -. Tal vez debido a otras razones (culpar a Israel se está poniendo de moda otra vez -, si no vean esos artículos que traen de vuelta los temas más antiguos de la historia de antisionismo). 
c) Estábamos simplemente equivocados. Estábamos locos. El antisemitismo es todavía una fuerza con la que lidiar en América. Por supuesto, la sociedad americana no es antisemita. Es pro-judía. Pero hay más elementos marginales en la sociedad que siguen albergando un odio secular a los judíos, nutriendo ese odio, y a la espera de una oportunidad de llevar nuevamente esas tendencias antisemitas a la corriente principal. En esta narración, los judíos en las últimas décadas han sido ciegos a corrientes sociales que no debieran haber ignorados. Tal vez por eso muchos de ellos ven a Trump como sospechoso, debido a que su ceguera ante la sorprendente subida al poder de Trump es reminiscente a su ceguera ante la posibilidad de un sorprendente incremento del antisemitismo.
4.- Es necesario que haya más calma en la discusión sobre el antisemitismo. Es decir, debido a que las ondas de antisemitismo se alimentan de la histeria y se beneficia de ella. Ondas como ésta - como las olas de terrorismo y las ondas de ataques suicidas - tienden a producir un encendido automático. Cuanto más hablamos de una oleada de personas que cometen suicidio, las personas son más propensas a suicidarse. Cuanto más hablamos de una oleada de amenazas a centros judíos, ciertas personas son más propensas a coger el teléfono y hacer este tipo de amenazas. Se trata realmente de la cosa más fácil de hacer.

Por supuesto, esto no quiere decir que los judíos de América, y de otras partes, deban ignorar la amenaza o descartarla por completo. Pero sí quiere decir que, por ahora, sería más prudente reducir el nivel de la hipérbole y tratarlo con más calma. Y esto también significa que hacer del antisemitismo un punto focal de una batalla política contra el presidente Trump es simplemente imprudente.

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