Friday, March 17, 2017

El movimiento de los asentamientos de Israel no está creciendo tal como piensas - Shaul Arieli



Olvídense de los hechos alternativos. Regresemos al análisis alternativo. En otras palabras, partamos de los hechos, no les interpretemos como deseamos. La imagen puede ser diferente, pero el país no va a estrellarse y arder por eso.

Antes de que adoptemos alguna de las propuestas del presidente Donald Trump para resolver el conflicto, no hay nada como el supuesto aumento del número de colonos en la segunda mitad de 2016. Las cifras de registro de la población de la Administración Civil revelan el engaño y el fracaso real de la empresa de los asentamientos.

Este fracaso ha provocado reacciones desesperadas por parte del campo mesiánico-nacionalista liderado por  los dirigentes de Hogar Judío Naftali Bennett, Uri Ariel, Ayelet Shaked y de sus amigos en el Likud. Los miembros de la Knesset de Hogar Judío trataron de ocultar ese fracaso a través de diversas propuestas: la ley de apropiación de tierras por Shuli Moalem, la anexión de Ma'aleh Adumim por Yoav Kish y Bezalel Smotrich, la anexión de los bloques de asentamientos y la zona C por Bennett, y la anexión de toda Cisjordania por Tzipi Hotovely y Miri Regev.

Tales medidas están aparentemente destinadas a legitimar la situación de los colonos basándose en la afirmación de que ya es hora de adoptarlas, y que la presencia de los colonos en Cisjordania es irreversible y ya se ha vencido a los palestinos y a sus aspiraciones nacionales. Esta falsa afirmación tiende a justificar el flujo de decenas de millones de shekels a los usurpadores de Amona y los decenas de millones del Ministerio de Educación para los viajes escolares a los asentamientos que funcionan bajo el lema sionista "Conoce al otro y a los que son diferentes". Luego están esos otros millones invertidos en escuelas en Israel cuyo objetivo es ganar los corazones y las mentes.

Y ni siquiera hemos dicho una palabra sobre los miles de millones para infraestructura y seguridad, o sobre el precio político, moral y social que paga la sociedad israelí por estos castillos en el aire.

Betar Ilit y Modi'in Ilit

Pero, ¿qué muestran realmente las estadísticas? Pues muestran que en la segunda mitad de 2016 la población israelí en Cisjordania creció en 7.053 personas.

¿Suena impresionante? Pero resulta que el 43% de ellos viven en los asentamientos ultra-ortodoxos de Betar Ilit y Mod'in Il, y la gran mayoría se debe al crecimiento natural. Un tercio de los israelíes que viven en Cisjordania viven en estas dos ciudades, las cuales proporcionan una solución cínica a la crisis de vivienda de la comunidad ultra-ortodoxa y cuyos residentes se ven a sí mismos como "colonos en contra de su voluntad".

En otras palabras, todo el concepto de "reforzar la iniciativa de los asentamientos" se basa en el crecimiento natural de estas dos ciudades ultra-ortodoxas, y que representan el 1,6% del número de asentamientos. Estas son ciudades muy pobres, en los peldaños más bajos según la Oficina Central de Estadísticas de la escala socioeconómica, y que se espera que sean anexionadas por Israel bajo cualquier escenario de intercambio de tierra por paz.

Para cualquier persona que no logre comprender estos hechos, voy a repetirlo: la joya de la corona del movimiento de los asentamientos, la gran escusa para defender la idea de que los palestinos y sus aspiraciones nacionales desaparecen, se basa en el crecimiento natural en dos ciudades ultra-ortodoxas que formarán parte de Israel en cualquier acuerdo de paz.

¿Y qué decir de su hermana secular Ma'aleh Adumim, la cual la derecha se muestra tan entusiasta en anexionar? Sus residentes se han manifestado durante mucho tiempo abandonándola. Su número de habitantes se redujo por ocho durante la segunda mitad de 2016. En otras palabras, si se toma en cuenta el crecimiento natural, nos damos cuenta de que decenas de familias dejaron Ma'aleh Adumim.

Así que tal vez antes de construir en la zona E1 al este de Jerusalén, y en vez de invertir dinero en viviendas baratas para la gente más pobre empujada en contra de su voluntad a vivir en los territorios, ¿no sería mejor desviar estos preciosos recursos para la construcción de viviendas asequibles en el interior de Israel?

La anémica Ariel

¿Y qué pasa con la remota Ariel, la capital de Samaria? Sigue siendo la ciudad más pequeña judía en los territorios. Su crecimiento representaba sólo el 4,5% de crecimiento de la población israelí en Cisjordania en la segunda mitad. Y con respecto a las otras personas que se desplazan a Cisjordania, la mayoría se han trasladado a asentamientos seculares cercanos a la Línea Verde, que se anexionarán a Israel bajo un acuerdo permanente: Givat Zeev, que los ultra-ortodoxos recién llegados han convertido en más pobre, en una escala de 5 sobre 6; Alfei Menashe; Oranit; Har Adar y Efrat.

Los centros mesiánicos-nacionalistas han perdido habitantes y su población se ha debilitado. Beit El ha disminuido en 34 residentes y ha descendido al puesto 3, Elkana ha perdido 50 residentes y se ha hundido al puesto 7, Kiryat Arba 6 personas y ha caído al peldaño 2, e incluso la comunidad judía de Hebrón ha perdido un residente.

Los números apuntan a unos procesos ya conocidos que se han repetido durante dos décadas a pesar de los esfuerzos para detenerlos y ocultarlos (con un gasto enorme para el contribuyente israelí). Ha existido una disminución del 60% en el crecimiento anual de la población israelí en Cisjordania. Las fuentes de crecimiento son ahora a la inversa; ya no se debe a la migración, ahora el 80% es causa del crecimiento natural. En otras palabras, alrededor de la mitad del incremento de la población en Cisjordania ocurre en dos ciudades ultra-ortodoxas, y la población sigue disminuyendo en algunos asentamientos, especialmente los más aislados.

La conclusión racional parece ser que las posibilidades de asegurar el futuro para la mayoría de los israelíes que viven en Cisjordania, incluyendo en los barrios judíos de Jerusalén Este, se encuentran en una solución permanente que dejaría a 80% de sus hogares bajo soberanía israelí. Por lo tanto, los residentes de los bloques cercanos a la Línea Verde deben exigir una solución de este tipo.

Cualquier solución que implique la legalización de los asentamientos ilegales sólo conducirá a más violencia y más daño a la economía, y que los mejores puedan abandonar los asentamientos más establecidos.

Los miles de millones que los gobernantes mesiánicos de Israel tiene la intención de transmitir a los asentamientos atraerán a la población más pobre y cuyas posibilidades de avanzar económicamente son nulas debido a la falta de puestos de trabajo en los asentamientos. Finalmente se unirían a la fuerza de trabajo israelí al otro lado de la Línea Verde, o se unirán a las filas de los receptores de asistencia social en las ciudades ultra-ortodoxas.

Los hechos hablan por sí mismos. La interpretación de los hechos es otra cosa. Siempre se puede discutir sobre ello, pero una sobredosis de pastillas de fantasía y de viajes alucinatorios mesiánicos no son recetas para la longevidad. Israel haría mejor superando la adicción y preparándose para una solución de dos estados.

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