Wednesday, March 22, 2017

El Titanic de la izquierda francesa - Emmanuel Navon - Kohelet


Los medios de la izquierda francesa han sido recientemente golpeados por una revelación embarazosa: Mehdi Meklat, un blogger musulmán de veinticuatro años de edad, convertido en estrella de los medios por los periodistas guays de la izquierda, ha sido expuesto en Twitter como un rabioso antisemita, homófobo y misógino. Aunque todavía en la escuela secundaria, Meklat comenzó un blog sobre la dureza de la vida en las banlieues francesas (suburbios predominantemente poblados por población de origen inmigrante). Él llamó la atención de la prensa políticamente correcta y, en pocos años, el buen chico prodigio de voz suave se convirtió en el chico que representaba al Islam moderado y a una integración exitosa. Hasta que en febrero de 2017, los viejos tweets que publicó con seudónimo entre 2011 y 2015 fueron expuestos (él realizó una limpia nocturna de todos ellos tras publicarse las primeras noticias).

Las declaraciones de Meklat eran alucinantes. ¿Los periodistas de Charlie Hebdo? “Deben morir”. ¿Los judíos? “Traigan de vuelta a Hitler para acabar con ellos”. ¿​​Bin Laden? “Lo hecho de menos”. ¿Una apología del terrorista Mohamed Merah? "Conmovedoramente hermoso”. ¿Los blancos? “Deben morir lo antes posible”. ¿Marine Le Pen? “Voy a cortarte la garganta de acuerdo con los ritos musulmanes”.

Muchos de los periodistas franceses que convirtieron a Meklat en un icono y un ejemplo, se dividen. Algunos lo repudiaron; otros están dándole vueltas al tema.

Pascale Clark, quien hospedó a Meklat durante años en su programa de radio, tomó su defensa y alabó su “inteligencia y humanidad”. El veterano periodista Claude Askolovitch calificó los vergonzosos tweets de Meklat como “los chistes tontos de un chaval”. El locutor de radio Xavier de La Porte se culpó y a sus oyentes por no darse cuenta: “debe haber algo en el Mehdi Meklat que es demasiado complejo de entender para nosotros”. Los grandes medias de la izquierda pro-inmigrantes, Médiapart y el Liberation la tomaron con los críticos de Meklat: para ellos, la fachoesfera (la “blogosfera fascista” para la izquierda) es la culpable de desenterrar los viejos tweets de Meklat en primer lugar.

El “affair Meklat” no solamente ha expuesto, una vez más, la quiebra moral de la izquierda francesa. También confirmó su obstinada negativa a enfrentarse al hecho de que existe el antisemitismo musulmán. El filósofo francés Pascal Bruckner ha descrito el "affair Meklat" como el “Titanic de la izquierda guay y estupenda (esa encantada de haberse conocido)”. Como explica Bruckner, la izquierda francesa nunca va a dejar de lado el axioma de que los ex colonizados son siempre inocentes por definición. Bajo ningún concepto podrán ser racistas, antisemitas u opresivos. Imposible.

Además, el Islam parece haber adquirido un estatus especial en Francia: es la única religión que no puede ser analizada o criticada, y que goza de una protección de facto ante la blasfemia.

Si el "affaire Meklat" es el "Titanic de la izquierda guay y estupenda", la próxima elección presidencial puede llegar a ser su Berezina. Los medios de la izquierda de Francia, así como figuras clave en el sistema judicial, han declarado una guerra de desgaste contra François Fillon. El principal candidato candidato conservador está ahora luchando una dura batalla por su supervivencia política. Fillon no hizo nada ilegal mediante la contratación de su esposa como una ayudante parlamentaria, y la afirmación de que ella no trabajó realmente aún no se ha demostrado. Pero la acusación ha cuajado, y es probable que la acusación para Fillon le sea fatal. Según la mayoría de las encuestas, para la segunda ronda de la elección presidencial quedarán probablemente Marine Le Pen y Emmanuel Macron.

Macron es el favorito de los medios de comunicación y de las élites de Francia. Ha conseguido paso libre por encima de su esquema político Ponzi. Un graduado de la Ivy League (las universidades americanas de la élite) y ex banquero, que además afirma estar en “contra del sistema”. Un ex miembro de alto nivel del gobierno de François Hollande, que ahora reniega del legado de su antiguo jefe. A menos de dos meses de las elecciones, Macron todavía no ha publicado un programa y le dice a los votantes que simplemente confien en él. Hay rumores sobre su vida privada, pero los medios de comunicación se mantiene en silencio sobre ellos. Los medios de comunicación de la izquierda de Francia, en otras palabras, están promoviendo a un charlatán político porque no es una Thatcher y un conservador como Fillon, y porque es el que más probablemente pueda vencer a Le Pen en la segunda vuelta.

Esta estrategia puede ser contraproducente. En una reciente encuesta publicada por Le Figaro, Le Pen obtendría el 45% de los votos en una segunda vuelta contra Fillon, y un 42% en una segunda vuelta contra Macron. Teniendo en cuenta que las encuestas predecían la derrota de Brexit y de Trump, una victoria de Le Pen ya no se puede descartar. Si Le Pen gana, le debería en parte su victoria a la defenestración de Fillon y la promoción de Macron por la izquierda francesa. Pero tampoco hay que esperar que los periodistas de la izquierda asuman su culpa. En cambio, una victoria de Le Pen les dará otra razón para justificar a los Meklat.


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