Wednesday, March 22, 2017

La oposición de Israel: Un campo con una mochila - Shmuel Rosner



Vamos a hablar de algo completamente irrelevante: el Partido Laborista de Israel.

Había una vez un partido que construyó Israel y que transformó una idea en un estado. Hoy en día, es un partido de la oposición, con un presente mediocre y un futuro incierto. Sí, todavía es oficialmente el principal partido de la oposición, y su líder, Isaac Herzog, es el jefe oficial de la oposición. Pero dado que todas las encuestas predicen su desaparición en las próximas elecciones - dándole entre 8 y 12 escaños en la Knesset, en comparación con sus actuales 24 escaños -, los israelíes ya no lo consideran como un contendiente en la batalla política real que excita a la opinión pública israelí. Es decir, la batalla para desbancar al primer ministro Netanyahu.

El Partido Laborista ahora comienza un ciclo de primarias largo y arduo. El 3 de julio elegirá a su próximo líder. Se necesitan el 40% de los votos para ser elegido en la primera ronda, y si nadie alcanza ese umbral - un escenario muy probable -, una segunda ronda tendrá lugar diez días después.

Hay cinco candidatos, y Herzog es uno de ellos, que ya han anunciado su intención de presentarse en las primarias. Habrá más de ellos. Y eso no es un signo de fortaleza, de un gran premio que espera al ganador, sino más bien un signo de debilidad. Es una señal de que el líder actual no ha sido capaz de establecer la autoridad necesaria con la que disuadir a otros candidatos de desafiarle. Es una señal de que el partido parece dispuesto a agarrar cualquier cosa que se le ofrezca. Es una señal de que nadie considera seriamente al próximo líder del Laborismo como el gran candidato para primer ministro - de hecho, la lista de candidatos incluye a personas que nadie consideraría adecuados para ser un primer ministro -.

¿Por qué alguien debería preocuparse por las primarias de un partido que parece irrelevante? Por un lado, a causa de la historia del Laborismo. Es todavía, en la imaginación de Israel, el gran partido opuesto al Likud. Si tuviéramos un sistema de dos partidos, el Likud y el Laborismo serían los dos partidos que luchan por los votos.

Pero hay otras razones para considerar el futuro del Laborismo. Se trata no solamente de un partido que solía ser el gran representante de un determinado campo político, aquel que solía ser el principal vehículo del centro izquierda de Israel. Su futuro incierto es un testimonio más de que el campo de la izquierda y del centro-izquierda de Israel no solamente tiene graves problemas para ganar unas elecciones, sino que sobre todo tiene problemas a la hora de decidir lo que es, qué ideología quiere adoptar, qué partido quiere ser y qué tipo de liderazgo necesita. El centro-izquierda y la izquierda de Israel está a la deriva, y sus votantes se mueven como nómadas de un partido a otro. Antes solían tener un hogar definido: El Partido Laborista. Ahora representa a una mochila que está constantemente en movimiento en busca de un milagro político.

Tengan en cuenta las anteriores rondas de elecciones: Desde el año 2000, cuando Ehud Barak perdió su trabajo como primer ministro, partes del centro-izquierda se volvieron hacia el Shinui. Luego se dirigieron hacia el Kadima, encabezado por Ariel Sharon, después por Ehud Olmert y luego por Tzipi Livni, y finalmente se volvieron hacia el Yesh Atid; y luego de vuelta al Laborista, pero bajo el traje de la Unión Sionista. Los respectivos líderes fueron reemplazados después de cada fracaso. Simplemente podemos contar el número de líderes del Partido Laborista que han existido entre Barak en el 2000 y Herzog en el 2017: Ben Eliezer, Ayalon, Miztna, Yachimovitz, Peretz, Peres, Harish, de nuevo Barak. Y este no es el orden correcto, porque el orden no importa realmente. El partido que tuvo cinco líderes entre 1969-1997, tuvo ocho líderes entre 2002-2013.

Esto debe ser una señal de algo más grande que unas feroces batallas personales. Debe ser la señal de una crisis ideológica, la crisis de un campo inseguro de sí mismo, de su ideología, de su destino, de sus prioridades.

Cada líder del Partido Laborista ha realizado su propio intento de cambiar las prioridades de la agenda del partido. Peretz se volvió hacia la periferia, Ayalon trató de proyectar el camino de Rabin, Yachimovich fue la voz de los solicitantes de justicia social, Ben Eliezer representó a la corriente principal del Laborismo de los últimos años. Del mismo modo, cada partido que momentáneamente capturó la imaginación de los votantes de centro-izquierda tuvo su propia agenda. Shinui potenció las reformas económicas y la lucha contra la agenda de los ultra-ortodoxos. Kadima promovió una acción unilateral para resolver la cuestión palestina. El actual Yesh Atid es la expresión de la corriente principal del centrismo.

El centro-izquierda de Israel sí sabe lo que no quiere: No quiere que Netanyahu sea el primer ministro. Netanyahu es el único problema real que une a todo este campo, y por lo tanto el problema con el que ha tenido que lidiar Herzog como líder. Herzog teniendo buenas razones (una oportunidad para las negociaciones de paz), cometió el pecado máximo de consultar con Netanyahu en un intento de unirse a su coalición. Cometió el error fatal de pensar que la paz - o la posibilidad de unas negociaciones de paz - podría blanquear ese pecado. Pero no lo hizo. Y esto es así porque la paz ya no es el unificador de dicho campo como lo fue durante los años noventa. Ahora el unificador es Netanyahu (en su contra).

Uno se pregunta qué va a suceder con este campo político en la era post-Netanyahu. ¿Va a conseguir la derecha otro líder contra el que se puede unir, tal vez alguien como Avigdor Lieberman o Naftali Bennett? ¿Van a estar más dispuestos a aceptar el papel de socio en una coalición más amplia con un nuevo líder de la derecha? ¿Van a elevarse para capturar el timón de las manos de una debilitada y posiblemente fracturada derecha, y si lo hace, qué va a hacer con ese timón?

La lucha actual por el Partido Laborista podría demostrar que aún es prematuro hacerse estas preguntas. Esto demuestra que el campo ideológico que una vez fue representado por este partido se encuentra todavía en modo de examen de conciencia.

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