Friday, March 17, 2017

Una exhibición de hipocresía de parte de Bennett - Ben-Dror Yemini - Ynet


El problemático rabino Levinstein y sus excesos verbales

Hace sólo cuatro meses, el Ministro de Educación Naftali Bennett anunció el establecimiento de un comité de ética para las universidades y nombró al profesor Asa Kasher como su presidente. Una de las tareas del comité era tratar las declaraciones inusuales realizadas por académicos.

¿Debe el Estado mantenerse en silencio frente a ciertos irritantes y antisionistas comentarios públicos que calumnian al Estado de Israel? ¿Puede estar protegido por la libertad de expresión académica todo tipo de comentarios?

"Estamos comprometidos en garantizar el derecho del estudiante a estudiar en una institución de educación superior sin verse forzado a escuchar una predica política que no tiene nada que ver con el campo específico que estudia", dijo Bennett en ese momento. "Debemos evitar una situación en la que estudiantes o profesores sufren de rechazo, silenciamiento, exclusión o discriminación debido a su identidad, o bien debido a sus opiniones personales, incluyendo sus opiniones políticas".

Los profesores y académicos, en su mayoría izquierdistas, lanzaron de inmediato una gran protesta: "¡Sobre nuestros cadáveres! Nadie nos dirá qué tenemos que decir y enseñar".

Este no es un problema simple. Muchos sabios se han ocupado de ello, y también unos cuantos comités, en Israel y en todo el mundo. Pero Bennett tiene una opinión firme al respecto y creo que también tiene razón. La libertad de expresión académica no incluye el derecho a publicar calumnias gratuitas contra el Estado de Israel, y no da a los académicos el derecho de perjudicar a un cierto grupo de estudiantes - los soldados de la reserva, por ejemplo - sólo porque sirven en un pretendido "ejército de ocupación". Eso sucedió, por cierto, y el profesor fue reprendido.

Si esta es la regla con respecto a los profesores, ¿por qué no se aplica a los jefes de otras instituciones educativas? ¿Por qué se debe permitir que un educador en una academia pre-militar predique contra el servicio militar de las jóvenes? La respuesta es hipocresía. Hipocresía pura.

El ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, decidió en un movimiento audaz exigir la renuncia de Yigal Levinstein, ese hombre con una boca especialmente grande y poco afortunada que sirve como rabino de la Yeshiva Eli y enseña a sus estudiantes a odiar a los "pervertidos" y a oponerse al servicio militar mixto con mujeres en unidades de combate.

Pero Bennett ahora está atacando a Lieberman. Es solamente está en contra de los excesos verbales cuando se trata de los izquierdistas. Cuando se trata de derechistas, y próximos a él, se muestra a favor.

Los izquierdistas no son mejores en este contexto. Todos ellos han solicitado medidas exigentes contra Levinstein. Y están en lo correcto. ¿Por qué debería este rabino seguir incitando a costa del Estado?

Pero ¡ay de quienquiera expresar una postura similar con respecto a los izquierdistas que incitan contra el estado!. Cuando eso sucede, la libertad de expresión se convierte en una vaca sagrada, y ¡ay de cualquiera que se atreva incluso a dudar del derecho a incitar de los izquierdistas!

Así que los Bennetts de la derecha y de la izquierda deberían pensar que una regla uniforme debería aplicarse tanto a los incitadores de la izquierda y de la derecha. Y si la izquierda no entiende eso - y no lo entiende porque son gente con una pretendida elevada moralidad -, eso no significa que Bennett también tenga el derecho de no entenderlo. Esta indulgencia en la hipocresía debe ser frenada.

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