Monday, April 17, 2017

En Alemania les gustan más los judíos como culpables - Eldad Beck - Mida



En un momento en que el gobierno alemán está cancelando sus consultas con el gobierno israelí y está asignación toda la culpa sobre Israel por el conflicto con los palestinos, a Mahmoud Abbas se le ha otorgado un tratamiento de rey en Berlín e incluso ha recibido el “Premio Esperanza por la Paz” en Dortmund.

¿Es acaso por su estupidez? ¿Por su ingenuidad? ¿Una vieja ideología que no ha desaparecido del mundo, o simplemente un deseo de hacer avanzar diversos intereses a toda costa sin tener en cuenta los valores humanos básicos? La actitud de Alemania y de demasiados alemanes con respecto a lo que está pasando en el Oriente Medio conduce regularmente a estas preguntas, que sólo se multiplicarán con el tiempo. Cuanto más se complican la situación y las condiciones en el Oriente Medio, o quizás se podría decir que se aclaran, más se aferra Alemania a unas posiciones que se alejan cada vez más de la realidad, sin capacidad para llevar a cabo un análisis sobrio y realista de esas ideas.

Este enfoque problemático expresa sobre todo la posición que Alemania quiere adoptar en lo que respecta al conflicto árabe-israelí, magnificando la incapacidad de demasiados alemanes - en especial los que toman las decisiones y los formadores de opinión, y su utilización de la racionalidad y la razón. Tan pronto como se menciona a Israel, demasiados alemanes tienen una reacción defensiva, un deseo instintivo de evitar ser acusados de crímenes pasados, y luego proceder según el principio de que la mejor defensa es un buen ataque. De este modo se ha convertido a Israel, de una manera automática a los ojos de la mayoría de los alemanes, incluidos los funcionarios públicos de alto nivel, en el único culpable de todos los problemas en el Oriente Medio, y que han invadido recientemente también Europa y Alemania.

Este método de respuesta fue desarrollado y perfeccionado por el régimen comunista que gobernó Alemania Oriental hasta 1990. Esta israelización del antisemitismo, que vestía al antisemitismo y el anti-Israelismo de un atuendo antisionista, era la política oficial de la Alemania del Este que no desapareció junto con el régimen. Al contrario: se incrustó dentro de la población general de la Alemania unificada, y se convirtió en un modo de pensar muy común.

Cabía esperar que los decepcionantes acontecimientos que acompañaron a la Primavera árabe con respecto a la posible democratización y liberalización del Oriente Medio, el colapso de los estados de la región, su hundimiento en sangrientas guerras civiles y la llegada de terror islamista al suelo europeo, al menos sacudiera seriamente la forma inmovilista en la que el establisment alemán y la gente piensa sobre la región, y al menos les llevara a replantear sus posiciones. Pero este cambio no se produjo, y demasiado alemanes prefieren continuar aferrándose a su antigua y obsoleta visión del Oriente Medio, y en la que Israel es el culpable principal de todos los problemas de la región.

Esto es especialmente cierto en referencia a la derecha política de Israel, que a los ojos de muchos alemanes -que no permita Dios que puedan ser vistos como antisemitas - está colocando al país en el camino a la autodestrucción. Esos mismos alemanes son totalmente incapaces de tener una discusión seria sobre los contenidos de las posiciones de la derecha israelí. En lo que a ellos respecta, únicamente una retirada israelí y el establecimiento de un estado palestino como parte de una “solución de dos estados” curaría los males del Oriente Medio y traería la paz mundial, de manera muy parecida a lo que deseaban en la Alemania Oriental comunista. El hecho de que las retiradas israelíes, tales como las realizadas en el Líbano y la Franja de Gaza, no aproximaran esa hermandad en el Oriente Medio, sino que en realidad condujo a más problemas, también es visto como culpa de Israel, ya que no fue lo suficientemente atrevida a la hora de aceptar todas las demandas de los árabes.

El Premio Esperanza por la Paz

La reciente visita a Alemania del presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas reveló la extraña posición de la política alemana hacia el Oriente Medio, especialmente en relación con el conflicto árabe-israelí. Alemania, que ve a sí misma como un guardián de la democracia y una protectora de los derechos humanos, decidió honrar a un líder árabe que fue efectivamente elegido en unas elecciones libres, pero que no ha permitido cualquier otra elección desde 2005, es acusado por su gente de violar los derechos humanos y de corrupción, ha huido de tomar decisiones valientes para avanzar en un acuerdo de paz con Israel, es un antiguo negador del Holocausto que sigue alentando la violencia contra los judíos bajo la cobertura de “resistencia a la ocupación”, no ha hecho nada para detener la incitación a la violencia en las zonas bajo su control, y se niega a reconocer el carácter judío del Estado de Israel, a pesar de que este reconocimiento es la política oficial del gobierno alemán. Mahmoud Abbas simboliza todo a lo que se opone Alemania, pero sin embargo todavía se le proporcionan honores generalmente reservados para los grandes líderes del mundo.

El culmén de esta dicotomía alemana pudo comprobarse con la concesión de un premio especial a Mahmoud Abbas, el “Premio Esperanza por la Paz”, otorgado por un organismo de los medios de comunicación no es especialmente reconocido, activo en la región industrial del Ruhr y que fue fundado por un ex periodista y un dudoso gestor de eventos. El “Premio Steiger” ha sido concedido anualmente desde 2005 a personas de diversos campos en reconocimiento a la tolerancia, la ayuda a los demás, los medios de comunicación, el arte, el cine, el deporte, el medio ambiente y la actividad de fortalecimiento de Europa. Entre las personas que lo han ganado en los últimos años están la emperatriz iraní Farah Pahlavi, la reina Silvia de Suecia, la reina Sofia de España, Cherie Blair, Shimon Peres (Premio a la Tolerancia en 2005), Mohammad al-Baradei, el ex jefe de la Agencia Atómica Internacional de la Energía, al presidente turco Recep Erdogan (por su “contribución a Europa” en 2012, aunque Erdogan canceló formalmente su participación en la ceremonia a causa de un accidente de helicóptero), Aliza Olmert (artista en 2008) y el legendario entrenador de fútbol alemán Franz Beckenbauer .

La mayoría de las personas que ganaron estos premios eran personalidades alemanas, y la inclusión de nombres famosos del exterior está destinado a dotar al premio de un aura internacional. A pesar de los repetidos problemas legales relacionados con la gestión indebida del dinero del patrocinio de los eventos, el fundador del Premio Steiger, Sacha Hellen, sigue atrayendo con éxito a celebridades para su ceremonia anual de entrega del premio que no necesariamente están interesados, pero que sí están dispuestos a recibir un premio alemán que tantos otros personajes famosos ya han recibido.

El premio “Esperanza por la Paz” halaga sin duda en gran medida a Mahmoud Abbas, y se ajusta perfectamente a su imagen autodiseñada de abanderado de una paz verdadera, en contradicción con todos los hechos que los jueces que decidieron darle el premio probablemente no se molestaron en analizar. La concesión del premio se basa en impresiones generales, no en un examen de la realidad. Gracias a los años de institucionalizadas actitudes anti-Israel, de informes sesgados e incluso falsos de los medios, y de un sistema educativo que adoctrina a generaciones de alemanes con propaganda anti-israelí, los palestinos encabezados por Mahmoud Abbas son vistos por el público alemán como víctimas desafortunadas que únicamente se presentan con ramas de olivo para la paz, mientras que los israelíes, sobre todo dirigidos por Benjamin Netanyahu (y todos sus predecesores de la derecha y la izquierda), son considerados como crueles belicistas opresores y ocupantes.

La cuestión de los asentamientos es interpretada por la clase política y los medios de comunicación de Alemania como el supremo y el único obstáculo frente al proceso de paz en Oriente Medio. Alemania se posiciona ante cualquier nueva decisión sobre la construcción en Jerusalén o en Judea y Samaria como uno de los portavoces más críticos de Israel, minimizando el carácter único de los lazos entre los dos países, y fortaleciendo la obstinación de los palestinos con respecto a cualquier tipo de compromiso.

El panel de jueces del “Premio Steiger” declaró que al conceder el premio a Mahmoud Abbas estaba enviando un mensaje sobre el “estancamiento” del proceso de paz entre los israelíes y los palestinos. El panel de jueces se olvidó, al parecer deliberadamente, de que fue Mahmoud Abbas quien rechazó la muy generosa oferta de paz del ex primer ministro Ehud Olmert en 2008, quien se ha negado a reanudar las negociaciones de paz con el actual primer ministro Benjamin Netanyahu a pesar de la decisión de éste último de congelar la construcción en los asentamientos durante diez meses, y que violó los acuerdos de Oslo en una serie de movimientos unilaterales a nivel internacional, además de fomentar la violencia y la incitación. La página web oficial del premio no hace mención alguna del revisionismo del Holocausto en el doctorado que Abbas redactó para la Universidad de Moscú, o su trabajo como agente de la KGB. De acuerdo con el enfoque tradicional alemán, Israel y sus acciones son el único obstáculo para la paz. Si en el pasado los alemanes afirmaron que los judíos eran unos belicistas, hoy pueden decir que ahora lo es Israel, agregando, por supuesto, que no son antisemitas. Para equilibrar la concesión del premio a Abbas, un premio se concedió al famoso arquitecto judío Daniel Libesekind que diseñó el Museo Judío de Berlín entre otros edificios.

La adjudicación del “Premio Esperanza por la Paz” a Mahmoud Abbas fue concedido por el gobierno de unidad alemán, en el que la Unión conservadora de Angela Merkel se sienta con los socialdemócratas, dándose la oportunidad de demostrar públicamente su simpatía por los palestinos como una expresión de su tendencia a alejarse de Israel. Abbas se reunió con la canciller Merkel, con el canciller (y hasta hace poco también el líder de los socialdemócratas) Sigmar Gabriel, y con el presidente del Parlamento alemán, y fue invitado a dar un discurso en la sede principal de la Fundación Konrad Adenauer, estrechamente vinculada al conservador Partido Demócrata Cristiano.

Fatah, un “partido hermano”

Unas semanas después de que la canciller Merkel decidiera postergar las consultas anuales con el gobierno de Israel, previstas para el próximo mes de mayo, y como una expresión de su descontento con la Ley de Regularización que según Berlín entierra cualquier posibilidad de una solución de dos estados, Mahmoud Abbas fue recibido con un abrazo muy cálido tanto por la derecha como la izquierda alemana. El canciller se jactó en las redes sociales de su reunión con su “amigo” Abbas, y se apresuró en señalar que Alemania se adhiere a la solución de dos estados. El partido de Gabriel, los socialdemócratas, los cuales tienen una buena oportunidad de formar un gobierno de izquierda después de las elecciones generales de septiembre, ve al movimiento Fatah de Abbas como un “partido hermano”, a pesar de la falta de elementos socialistas y democráticas en Fatah, cuyas raíces son islamistas.

El presidente de la Fundación Adenauer, Hans-Gert Pöttering, quien está a punto de retirarse de su posición, es recordado en Jerusalén por sus posiciones pro-palestinas desde que era presidente del Parlamento Europeo, y eso que representaba a la facción conservadora. Para Pöttering fue sin duda un gran honor ser el anfitrión de Mahmoud Abbas en la sede de la base política que dirige en Berlín, un honor que no concedió a los primeros ministros israelíes que visitaron Alemania.

Es maravilloso ver esta sala llena de gente inteligente y sabia”, comenzaba el discurso de bienvenida de Pöttering al presidente Abbas, como si su misma presencia en esta ceremonia fuera una especie de billete de entrada a un club secreto. Pöttering definió a Abbas como un “hombre de Estado que trabaja con determinación hacia un acuerdo”, y añadió que “la libertad, la justicia y la solidaridad son los valores que nos guían en la Fundación Adenauer en Alemania, en la UE y en todo el mundo. Eso incluye nuestro trabajo en los territorios palestinos. Por lo tanto queremos contribuir a una solución de dos estados y a la fundación de un estado palestino. La vida cotidiana en los territorios palestinos nos llena de mucha preocupación. Pienso en la fundación de asentamientos en Jerusalén Este y Cisjordania, en las difíciles condiciones de vida en la zona C sujeta al control de Israel, a los cerca de dos millones de palestinos en la Franja de Gaza, por sus condiciones de vida y a la evolución de la Franja“.

Hace poco tiempo”, continuó Pöttering, “la Knesset aprobó la Ley de Regularización que otorga legitimidad a los asentamientos que, hasta ahora, incluso desde el punto de vista israelí eran ilegales. Esto plantea dudas en cuanto a si el gobierno de Benjamin Netanyahu es serio cuando habla de una solución de dos estados. Al mismo tiempo, la población palestina está esperando una renovación del proceso político, y se necesitan elecciones en todos los niveles. Se espera que las elecciones municipales de mayo, y deseo de bienestar de la población palestina con unas elecciones adicionales seguirán”.

Esta era la única soterrada crítica al régimen de Abbas, formulada con mucho cuidado por el político conservador alemán, antes de volver a alabar la moderación diplomática de Abbas y la necesidad de apoyarlo. En contraste con Hamas en la Franja de Gaza y el gobierno de Netanyahu en Jerusalén, Abbas es retratado en Alemania como el definitivo ángel de la paz.

El acuerdo de dos estados ha sido empujado a los márgenes de los enfoques alternativos, los cuales considero que no son realistas”, subrayó Pöttering. “Las personas están hablando cada vez más de una realidad de un solo estado. La mayoría que apoya la solución de dos estados en ambas partes  (la israelí y la palestina) parece estar debilitándose. Apartheid se está convirtiendo en un término que los diplomáticos europeos también están utilizando. Las futuras negociaciones están sólo en las manos de las partes involucradas, pero como un europeísta comprometido no puedo ocultar mi apoyo a foros internacionales como la Conferencia de París convocada recientemente. No estamos a favor de una u otra parte. Nuestra solidaridad con Israel no contradice nuestro apoyo a un estado palestino. Por el contrario: nuestros valores se aplican a las naciones de la misma manera. En cada encuentro con los israelíes hablamos de la realidad de la ocupación. En todas las reuniones con los palestinos hablamos de las necesidades de seguridad de Israel, que incluyen la violencia precedente. Estamos en contra de cualquier tipo de terrorismo“.

¿Qué es lo que se deja decir al presidente de la AP después de que su anfitrión alemán ya utilizara la palabra mágica “apartheid”? Abbas explotó la ceremonia para quejarse ante su público, muchos de los cuales provienen de la clase política alemana, afirmando la negativa de Netanyahu a hacer la paz y su falta de voluntad. “Putin quería organizar una reunión entre nosotros en Moscú. Ya había volado desde Varsovia a Moscú pero Netanyahu canceló su viaje en el último momento. Kerry quería una reunión en Egipto y Netanyahu se negó. Cada jefe de estado que me visita me pregunta por qué no estoy dispuesto a reunirme [con Netanyahu]. Yo lo digo aquí: Estoy listo. Esos jefes de Estado que dicen que irá [por Netanyahu] y luego no va, porque Netanyahu no está dispuesto a reunirse. Si él no está dispuesto a reunirse con nosotros, ¿cómo podemos negociar? Esa es una pregunta que dirigimos hacia Netanyahu“.

Abbas repite los mantras de la propaganda palestina, la supuesta historia cananea y la primera agricultura humana en Jericó, y exageró la “Nakba” hasta el punto de que la describió como una limpieza étnica que afectó a la mitad del pueblo palestino y que le obligó a vivir hasta hoy como refugiados, sin ninguna referencia a la responsabilidad de los árabes en esa Nakba y en la condición de refugiados en curso. La otra mitad de la población palestina, subrayó Abbas, ha estado viviendo durante 50 años en la “prisión” de la ocupación militar israelí. Abbas no aclaró para su audiencia si los ciudadanos árabes de Israel tienen un estatus diferente.

Para añadir una dimensión personal a la tragedia palestina, Abbas dijo a sus oyentes alemanes que él mismo fue expulsado por soldados israelíes de su casa en Safed “en el norte de Palestina”. “Cuando tenía 13 años, mi familia se vio obligado a abandonar su casa y pasar de un lugar a otro como refugiados. Esa fue la realidad de muchos otros palestinos. Por la mañana iba a la escuela y por la tarde trabajaba para mantener a mi familia económicamente. Y ahora estoy aquí, ya pesar de todo lo que ha sucedido extiendo mi mano a cualquiera que esté interesado en la paz y esté trabajando para lograr la paz”. Abbas decidió obviar sus años en la OLP, por razones poco claras, así como su contribución académica a la negación del Holocausto, que puede haber sido de algún interés para su público alemán. “Palestina es un Estado reconocido bajo ocupación. Exigimos sólo el 22% de la Palestina histórica, que es la de las fronteras de 1967”. Abbas también les dijo a sus oyentes: “Hemos repetido esto innumerables veces. Nos bastaría con que Israel lo acepte y detenga la construcción de asentamientos en los territorios ocupados, que todo el mundo ve como territorios ocupados“.

Parada de la Erosión

La canciller Angela Merkel, que está bajo una creciente presión de la opinión pública alemana, de la clase política alemana y de su partido para explotar la política “recalcitrante” y pro-asentamientos del actual gobierno israelí para distanciarse de Israel y de la relación especial que mantenía con Israel, utilizando la adhesión de su país a la solución de dos estados.

Necesitamos una dinámica positiva para preservar la solución de dos estados ya que no veo ninguna alternativa lógica a la meta de dos estados”, dijo Merkel. “El pueblo israelí y el pueblo palestino tienen el derecho a vivir en paz y seguridad, y cualquier otra opción no puede garantizarlo significativamente. Por lo tanto necesitamos no sólo para mantener la opción de dos estados, sino también otorgarle un renovado dinamismo a pesar de todos los golpes y retiros“.

Merkel expresó una gran preocupación a la luz de los acontecimientos recientes con relación a los asentamientos, aquellos que asegura han llevado a una “erosión” de las probabilidades de una solución exitosa de dos estados. “Para los que exigen la anexión adicional de tierras palestinas debe quedar muy claro: no es así como se puede preservar el carácter judío y democrático de Israel”, señaló la canciller después de haber alabado el avance de los mecanismos gubernamentales palestinas hacia el establecimiento de un estado futuro. En contraste con otros anfitriones de Abbas, Merkel hizo declaraciones claras contra la incitación anti-Israel en la AP y los esfuerzos de la AP para aislar a Israel en el ámbito internacional: “Siempre vamos a apoyar el diálogo. Nos oponemos a la incitación y a la violencia, que debemos condenar claramente. El aislamiento de Israel en los organismos internacionales no es un paso útil, incluso si otros pasos requieren una gran paciencia“.

A la luz de la creciente apoyo a los palestinos en Alemania, Israel debe actuar para detener esta erosión y mantener su relación especial con Berlín estableciendo unos límites claros al aumento de la participación de Alemania - principalmente a través de la financiación de organismos anti-Israel - en los asuntos internos de Israel. Jerusalén no puede ver el retraso de las consultas gubernamentales con Alemania como una cuestión marginal, y debe prepararse para la posibilidad de que el próximo gobierno alemán esté mucho menos comprometido con Israel que la actual canciller Merkel.

Un nuevo embajador de Israel está dispuesto a ser nombrado en Alemania este próximo verano. Sería un error enviar un embajador a la capital alemana que no esté familiarizado con los entresijos de la política alemana, así como la naturaleza sensible de las relaciones entre los dos países. Es cierto que la actitud de muchos alemanes con respecto al Oriente Medio e Israel es desalentadora, pero Israel tiene una responsabilidad sobre esto. Durante demasiado tiempo Israel ha tomado por sentado que Alemania era un fiel aliado, al tiempo que permitía que Alemania diera una forma libre a las relaciones entre los dos países y también interviniera en los asuntos internos de Israel. Todavía no es demasiado tarde para hacer las cosas bien, pero requiere tanto conocimiento político como voluntad política en Jerusalén.

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